Restaurante situado cerca de la cala Canyelles, con acceso algo peligroso (en cambio de rasante), y si te despistas, a la primera no lo encuentras. En un entorno bellisimo, está este restaurante con alojamiento, tiene varios salones para bodas y banquetes, y unos jardines preciosos. Es un restaurante de gran capacidad. Algunas salas son algo frias, es mejor, aunque moleste, cojer el salón de fumadores, ya que es mas cálido. El servicio estupendo y profesional, con copa de cava y unos cacahuetes con tueste casero de bienvenida. Carta bastante completa, tanto de comida (con muchos platos de carne y bastantes de pescado y marisco) como la de vinos (con mas de 50 referencias, la mayoria nacionales), yo probé la carne de avestruz que está riquisima, y unos raviolis de buey también riquisimos, el carpaccio de buey estaba algo seco. Para beber un Oliver Contí D.O. Empordá del 2003, bien servido en buenas copas, pero quizás me falto la sugerencia de un Sommelier, y quizás también un decantado. Los postres riquisimos y caseros. Buena comida a un precio discretamente justo, y un servicio algo mejorable.
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