Comida de trabajo. Muy bien el entorno, la sensación de ser una terraza al mar y poder disfrutar del restaurante en invierno. La carta invariable durante al menos un año (ya lo he visitado 4 veces), aunque bien es verdad que casi siempre tienen platos fuera de carta bastante atractivos. Comimos un arroz con cigalas y rape que estaba bueno con un roda II muy aceptable. Lo peor, los precios, desfasadísimos para lo que pedimos de tapas. Una de ellas, una ensalada de magreb de pato muy reseco. 60 €/persona con el vino y cafe, sin postre ni licores. Tiene poca competencia por la zona.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.