En las afueras del pueblo Vall d´Alba se ubica esta masía y en ella el restaurante. Antes de entrar dejas a la derecha la cocina supletoria donde se hacen unas enormes brasas y que alivia el trabajo de la cocina interior dedicada a otros menesteres; hay también un pequeño rincón con mesas y plantas para salir de un apuro o tomar un vermut mientras espera tu turno, porque aquí, al menos en finde semana, hay dos turnos: 13.30 y 15.00 horas. Un aparcamiento justito si está todo lleno y varios edificios conforman la totalidad de la masía.
La entrada al restaurante es como la puerta de una habitación con una cortina para evitar la entrada de moscas del campo que lo rodea, y para facilitar los platos de asados provenientes de las brasas. Están todas las mesas que caben, incluso dificultando el paso del servicio, así que cercanía total; consecuentemente también hay un exceso de ruido de conversaciones porque además hay mucha gente cliente habitual que se saludan entre ellos y con los dueños; hablando de dueños: en las brasas está la hermana mayor (recientemente viuda y refugiada en el trabajo) con alguien más en la ayuda, en la sala la hermana, embajadora del negocio y que te hace sentirte como en casa está a punto de jubilarse, aunque solo será mentalmente; al servicio de mesas 3 chicos jóvenes amables y trabajadores (el varón con una voz que ya la quisiera el mejor locutor de radio del mundo) que apostaría a que son los hijos.
Las mesas son amplias, muchas redondas, buenas sillas cómodas, mantel en mesa, buenas copas para el vino con vajilla cubertería y vasos aprobables. Somos los últimos en llegar y eso creo que nos facilitó que ya había mesas terminando y permitió la salida de platos de cocina a buen ritmo porque al haber turno previo y llegada de todos a la vez imagino que sería más caótico.
La carta de vinos es muy amplia y documentada pero vamos decididos como siempre. si es posible a algún vino local y nos quedamos con Temps tinto 2023 un coupage de cabernet, merlot y syrah, vino natural de bodega Mas de Rander en la costa de Castellón con 10 meses de crianza en roble francés y húngaro. Hizo falta también un par de aguas grandes y una cerveza de presión.
La carta de comidas es interminable siempre con orientación a producto de montaña aunque también hay opción de arroces y pescados a la brasa siendo esta última preparación también muy frecuente en las carnes; aquí es cuestión de buen producto y elaboración casera, preferente en guiso a brasa. Tras la difícil elección de entrantes compartidos y principal individual nos quedamos con:
. pan a la brasa con tomate y aceite y allioli: por supuesto un magnífico pan tipo hogaza braseado, buen tomate rallado y buen AOVE y a completar con un allioli casero que costaba sacar del cuenco; declinamos repetir porque nos lo hubiéramos comido igual y no llegábamos al postre.
. tabla de setas fritas con foie: variado de setas (trompetas dela muerte, níscalos, seta de cardo, boletus, camagroc..) bien pasado por plancha con algo de aceite y con algunos tropezones de foie plancha.
. caracoles de montaña: conocidos como vaquetas, son la élite de la elegancia (si es que hay elegancia en un caracol) preparados en cocción con romero manteniendo una textura perfecta ni correosa ni blanda; hacía años que no veía. Se sirven por unidades (a más de 1€) y van 12 en el plato.
. escalivada completa: verduras como pimiento rojo y berenjena horneados y aliñados con buen AOVE, tomates cherry, aceitunas y complementado con lonchas de una cecina y unos filetes de anchoas más que correctos.
. níscalos: las setas de tamaños diferentes con predominio de grandes, a la plancha y buen aliño de aceite y perejil sin excesos para preservar el sabor; se sirven por unidades (estamos al principio de temporada).
. perdiz en escabeche x 2: una perdiz entera por ración de buen tamaño con un escabeche bien ajustado de vinagre, carne de textura perfecta
. confit de pato: referido como tierno y jugoso y envuelto en láminas de manzana asada con lo que se hace casi obligatorio tomarlo todo a la vez.
. paletilla de cabritillo: normalmente es por encargo, pero hoy había. Referida como tierna y sabrosa. Una bandeja de patatas fritas caseras y otra de verduras a la plancha al centro de la mesa sirvieron de compañía a los principales de todos.
. mango: servido cortado en un cuenco en perfecta textura (no es fácil), sin hilos y bien de sabor maduro.
. tarta de moca: buena presencia y referida como buena sin excesivo dulzor.
. flan de pasas y melocotón: con una base de buen flan casero rellenado de pasas y coronado con láminas de melocotón en suave almíbar. Hay que probarlo.
Estamos en la comunidad así que rematamos con dos cremaets, aquí llamado carajillo, bien preparado, con buena dosis de ron (menos mal que hoy no conduzco) y que nos ponen 4 trocitos de una coca boba casera esponjosa con azúcar glass.
Buen final de viaje y sitio recomendable por su comida al subir o bajar del Maestrazgo por el interior; imprescindible reserva con tiempo si es fin de semana; si se puede ir entre semana debe mejorar mucho la experiencia porque el entorno debe subir a notable alto.
vaquetas
níscalos
tabla de setas
escalivada
pan
vino
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