Uno de los mejores restaurantes de Huesca, sin ninguna duda. Para definirlo con una palabra: calidad.
Restaurante sin bar aunque con una pequeña barra de recepción. No existe carta alguna, sino que se ofrecen unos 5 ó 6 platos de primeros y segundos. Platos que sin mucha creatividad consiguen hacernos disfrutar enormemente.
El servicio es totalmente familiar, sin muchos alardes pero muy correctos.
El hecho de que conste de muy pocas mesas (8 + o -), hace necesario reservar ya que trabajan con lleno casi todos los días de la semana.
Relación calidad precio excelente, y aunque no sepamos cuanto nos vamos a gastar, al final de la comida no nos sentiremos engañados para nada. Sobre unos 30€ sin vino.
La carta de vinos no es muy grande, predominan los somontanos nativos, pero existen referencias para satisfacer suficientemente las necesidades de los clientes.
El restaurante es sobrio y elegante con cuadros de pintores renombrados.
Para recomendar con total seguridad.
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