Casi perfecto

Para mi, Dukala es casi mi restaurante perfecto. No lo es quizás porque la marroquí no es mi cocina favorita. Todo lo demás lo encuentro encantador. Dos propietarios, uno en la cocina y otro en sala que se desviven porque todo salga perfecto. La comida siempre es buena, siempre tiene el sabor y la gracia de lo casero, de lo artesano. Los tiempos de espera son correctísimos. En sala no se me ocurre nadie mejor que Juan para atenderme, por su calidez, por su humanidad, por su oficio. Dukala es un lugar especial y, conociendo a Noredine y a Juan, siempre lo será. Enhorabuena y gracias a los dos, vuestro éxito es más que merecido.

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