Amabilidad y buenos alimentos

Lo primero la amabilidad al telefono, en el momento de hacer la reserva. Cuando vuelves a llamar para avisar que te retrasas 30 mns. ya saben quien eres, no te hacen esperar ni un segundo. Al llegar te recibe Juan, es cordial, con una amabilidad no fingida, es atento, te acompaña a una de las mesas (pocas). Cubiertos bonitos, casi de diseño, cristaleria contemporanea de calidad, loza repasada y no estropeada. Servilleta de algodon y mantel planchado. Juan te toma la comanda. Con cuatro preguntas, ya sabe de tus gustos. Aperitivo de pure de garbanzos.Picadas al centro como entrante: Briouat de queso y aceitunas (un poco soso pero el pate natural de aceitunas negras y verdes que lo acompaña lo compensa). Croquetas recien hechas (las de espinacas colosales) muy bien dosificadas las especias. Juan nos ha recomendado un vino (Drassanes de bodegas Valsangiacomo) que acompaña perfectamente la comida. De plato principal, un couscous de ternera y un cordero al azafran. El couscous muy natural, nada pesado y muy sabroso. El cordero tierno, con sabor suave, excelente presentación. Platos copiosos. De postre, chocolate al jenjibre (delicioso) y pastelitos de miel y sesamo (espectacular, repito!) y un té con mucho aroma y muy digestivo. Es, lamentablemente, dificil encontrar un sitio en Valencia donde te atiendan de forma tan natural. Este es, sin duda, uno de los atractivos del local. Tiene su clientela totalemente fidelizada. Si además la comida es buena y el precio razonable, el exito esta casi asegurado. Fuimos un sabado al medio día y el local estaba lleno inclusive un salón privado con mesa para 10 comensales. Volveremos a menudo y llevaremos a amigos y conocidos. Solo un par de criticas constructivas: podrían utilizar pan marroqui o tuencino tipo pita y el Harisa que acompaña el couscous, mejor diluirlo en un poco de fondo de verduras, se mezclaría mejor.

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