En los tiempos que corren este tipo de restaurantes seguro que no tendrán problemas. La oferta está en la linea de otros restaurantes de tarifa plana y buffett tipo Piazza di Roma. Aquí la ventaja es que no tienes que levantarte y el servicio de mesa es bastante eficiente aunque irregular (hay ratos que no te atiende nadie y otros momentos que te sirven varios platos juntos). Decoración correcta que le da algún toque intimista. Carta de vinos justita, con mayores carencias (como suele ser habitual) en blancos y espumosos, que son justo los vinos que mejor le van a la cocina oriental (y a toda la cocina moderna). Optamos por un Raimat Viña 27 Chardonnay (12,50€). Copas adecuadas sin ser de marca. Amplísima carta de platos para elegir, en la que es fácil perderse. Calidad media correcta, sin emocionar pero sin defraudar, al fin y al cabo hay que pensar en lo que se está pagando. Las bebidas y cafés se pagan aparte. Si te apetece cocina oriental, tienes buen saque y no buscas exquisiteces este restaurante es una buena elección.
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