Restaurante Casablanca - El Taller: Absolutamente exepcional


A veces uno sale de algún restaurante con la impresión de haber vivido una velada única, especial e irrepetible. Esto es lo que me pasó en el Casablanca el Taller, y lo que intentaré explicar a continuación.

El local es amplio, diáfano, abierto al exterior por amplios ventanales que permiten ver el cielo y la tierra. Las mesas están tan separadas que parece que estés en reservados. No hay peligro alguno que nadie se inmiscuya en la conversación. La luz artificial de intensidad perfecta ni deslumbra ni comes a oscuras

La atención que recibí de Salva y Aranzazu tan espléndida, especial, cuidada y esmerada que no hay palabras para agradecerles su amabilidad y atenciones. Cenamos juntos y la conversación derivó en multitud de temas, y uno de los principales claro está el vino, materia en la cual, hay que reconocer que son maestros de los que de verdad se aprende. A los pocos momentos se advierte la enorme categoría y el buen hacer de ambos y que contrastas impresiones con auténticos entendidos .

Es imprescindible que referirme a Cayetano ya darle las gracias por la excelente comida; el Summelier Juan Luis , el Maître, Iñaki, en definitiva hay un excelente equipo que cuida los detalles de forma escrupulosa con una admirable profesionalidad.

La comida fue exuberante, un menú degustación de 4 entrantes, 10 platos, 4 postres, todo me encantó y no sabría con qué quedarme, … el jamón ibérico, la esfera de caracoles a la borgoñesa, la sopa de moluscos y guisantes , espectacular, la ostra a la brasa escabechada, asombrosa, la parmentier de nabos con pulpo, original, y para acabar un super bogavante, un divertido e inesperado pan con tomate de de cordero lechal y excelente presa ibérica de bellota. Los postres delicados y frescos que es lo que se espera después de tal comida, destaco un helando de cilantro y albahaca con nube de lima y sésamo, que realmente era algo excepcional. Un menú de super lujo, realmente inolvidable.

La carta de vinos es estratosferica, entre 300 y 400 referencias, y además qué referencias ¡¡¡. Pocas veces he visto una carta tan cuidada, mimada y sobre todo tan equilibrada, se nota que Salva ha invertido horas y horas en su confección. Realmente hoy en día ya hay pocas cosas que me asombren, pero esta carta sí lo hizo. Es tremendo ver cómo puedes imaginar algo bueno de cualquier DO significada del mundo y allí está. La comida la regamos con una Bota de manzanilla nº 4; un Billecart Salmón Brut Reserve, un Weinbach Schloassberg l’Inedit Cuvée Ste Catherine 2004 y un Guiseppe Mascarello Monprivato 1999. Todos ellos a la altura de la comida y ni que decir tiene que servidos de forma impecable. El colmo de los detalles fue el regalo de la carta de vinos que me hizo Salva. Detalle emocionante y culminó el sinfín de atenciones que conmigo tuvieron.

Quizá alguien piense que me pasado, pero aseguro que salí anonadado del lugar, y con necesidad ( más que ganas ) de volver. Vale el viaje exclusivamente para parar allí y disfrutar.

  1. #1

    Gabriel Argumosa

    Me alegro por tu disfrute y desde este comentario felicito a Salva y a Arancha.

  2. #2

    Almolo

    Cuanto os costó?

  3. #3

    ConstanGarcia

    Fede como me alegro, que descubrieras este tesoro y el placer de la compañia de Salva y Arancha.
    Vale la pena ir a Murcia solo por compartir mesa y mantel con ellos, Cayetano, Juan Luis y toda la familia del Taller son extraordinarios.

  4. #4

    polen

    Me alegro mucho que disfrutaras de una casa como la de Salva,merece la pena la visita y dejarte hacer por un equipo tan humano como ellos,un abrazo!.

  5. #5

    in vino veritas

    Yo lo pienso Federico, te has pasado unos trescientos pueblos. Ahora, con este subidón de espectativas, solo se puede empeorar.

    Fue un verdadero placer compartir esa velada contigo.

    un abrazo

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