Es dificil de encontrar, hay que estar atentos a los carteles indicativos de la carretera. Es una casona ó masía antigua, restaurada con mucho gusto.
Una cocina creativa y original, como ejemplo "bombones de gamba roja". La calidad de la materia prima es muy buena, pero la cantidad en plato es escasa. La carta de vinos correcta pero con alguna ausencia, en cuanto a precio, pongo como ejemplo, nos cobraron por una botella de Cueva del Contador 71 eur.
En resumen, un poco más de comida en el plato, y merecería la pena pagar ese dinero por comer aquí.
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