Siempre atrae lo desconocido y un restaurante de Ucrania siempre es una novedad gastronómica en la ciudad. El local es enorme y muy céntrico (imposible aparcar salvo motos), algo que no es habitual en este tipo de locales extranjeros por obvios motivos económicos de inversión o alquiler; la decoración es folclórica como tiene que ser, sin grandes excesos, pero que te ponga en situación. Si además ves que la gente (léase camareras) responde al perfil esperado y además hay clientes que también, pues parece que has acertado en la elección para comer.
Las mesas son pequeñas y se distribuyen por irregulares espacios con manteles y servilletas de telas coloristas, silloncitos cómodos; copas, vajilla, cubiertos etc.. sencillos que contrastan con las tablets de la carta de comida y bebida (todo junto) con muchas fotos y nombres en su idioma y en el nuestro; tablets que solucionan un problema de comunicación entre cliente y servicio (lo cual certifica su mayor autenticidad), por cierto un servicio que además de altos delgados y guap@s son muy amables y con interminables ganas de agradar.
En el apartado de bebida hay muchas opciones; aparte de gran número y variedad de destilados (apartado mayoritario), los vinos, casi todos españoles salvo algún champagne y poco más, no atraen para nada aún habiendo variedad de opciones mayoritariamente de corte bajo; las bebidas frías que abarcan toda clase de limonadas, refrescos, tes, cafés, zumos nacionales e internacionales; destacan especialmente las cervezas con unas cuantas locales que parecen interesantes; llama la atención que mucha gente bebe compotas líquidas de diferentes frutas muchas de ellas en jarras. Nos decantamos por una de agua sin gas Solán de Cabres y una cerveza He&inbtpobahe (o algo así) oscura y sin filtrar con 4,3º y 500 c.c. que aguantó todo tipo de comida.
En la parte de comida y con raciones bastante abundantes compartidas, elegimos según fotos:
. orejas de cerdo marinadas: a modo de fiambre y bien loncheadas, están bien de sabor aunque la textura queda algo tirante. Bien.
. gelatina de carne: muy curioso plato que consiste en trozos de carne de pollo guisada que quedan enterrados en una gelatina que cubre todo el cuenco; lleva un pequeño recipiente con salsa tirando a mostaza. Cumple bien y desde luego es diferente.
. empanadillas hervidas con pollo y setas: a modo de aparentes gyozas con mucho relleno interior viene 12 piezas (imposible sin ser compartidas); ¿sabor? pues poco sabrosas pero como había sobrado salsa anterior pues se incorpora y a correr.
. empanadillas hervidas con repollo: primo hermano del anterior plato pero resultaron más sabrosas de lo esperado y un punto cruch por encima que aportaba textura. Notables.
. carne estofada con patatas: un guiso que quizás debió quedar algo más meloso aunque bien de sabor; incluida setas y un buen nivel de especias y alguna extraña verdura fileteada; punto de cocción de todo perfecto en carne, patatas y lo que haya por ahí servido en un perol decorado que lo mantiene atemperado. Notable alto.
. tarta Kyiv: pelotazo de azúcar a modo de tarta por capas, tarta de la abuela de toda la vida pero sin escatimar mantequilla sobre otros sabores. nueces, merengue, chocolate poco puro... Buena pero para compartir con más de dos.
. tarta Napoleón: si la anterior peca de mantequilla, ésta le gana dando sensación de plenitud con un par de cucharadas; hay masa filo, algo de crema, vainilla, milhojas, chocolate blanco... Para muy golosos.
. chupitos de Nermiroff Viejo con miel y pimienta: dosificado a 50 c.c. de un vodka potente que los acompañantes dulcificante su sensación alcohólica. Para valientes pero hay que probarlo.
No tomamos cafés aunque hay varias opciones de cafés en fotos (supongo porque es una parte complicada de entender para extranjeros que cada uno de la mesa, por grande que sea, pida cosa distinta en este apartado. Aún así falta la opción del cremaet.
Alimentos básicos, no caros, elaboraciones caseras con guisos de fondo; imagino que si fueran hace algunas décadas a las montañas de Zamora o por los campos de Extremadura, encontraran que, en las casas de pueblos pequeños, comerán en el día a día, de forma no muy distinta. Hay que tener en cuenta que si hay clientes de por allá, será por algo.
oreja
gelatina
empanadillas pollo
empanadillas
guiso de carne
plato de guiso
Una experiencia bastante diferente de las habituales. No he estado nunca en un restaurante de cocina ucraniana pero la verdad es que tras la lectura no me siento muy atraído por conocerla y ademas sin cremaet ;-))
Saludos
Es lo que hay.
Saludos
para ti y para joan,creo que por el sevicio,cantidad y precio no lo has valorado como deberias.el chupito suplio bien al cremaet.saludos.
No seas rácano y escribe tu crónica con esos datos.
Saludos
Esas empanadillas son típicas de toda esa zona. En Rusia y Ucrania los llaman pelmenis y a los rellenos de puré de patatas y requesón, vareniki. En Polonia (que creo que es donde mejor los hacen), pierogi. Los de boletus o rebozuelos son espectaculares. Supongo que os tocó la versión sosa, pero cuando son ricos, están deliciosos.
Gracias por tanta información.
Saludos
De vez en cuando toca viajar por las cocinas del mundo. Ayer en Ucrania. Hoy en Vietnam. ¿Mañana?.
Saludos
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