Sorpresa y una buena cena

Bonito restaurante en una antigua casa del pueblo situado en su plaza. Interior cuidado con el comedor en el primer piso. Terraza exterior, donde habíamos reservado pero, afortunadamente, nos situaron en el interior. Fuera, la temperatura y la humedad hubieran deslucido la cena. Carta interesante con una presencia notable de arroces que justificarían volver un mediodía. Una experiencia es insuficiente, pero diría que el servicio no está al nivel de la cocina. En esta ocasión, cansados ​​y algo desganados, compartimos unos muy buenos mejillones con mantequilla cítrica y salvia con cebollitas y garnacha blanca. Los segundos, un plato de tomates frescos y remolacha escalivada con stracciatella de burrata y albahaca, buenos tomates y generosa cantidad. Y un interesante foie micuit de pato sobre plumcake de calabaza y feta con ketchup de albaricoque (larga descripción de la mayoría de platos). El postre, una bola de helado de carrot cake, cremosa y poco sabrosa. Aguas y cafés, sin vino. Como resumen, local bonito, cocina interesante, servicio a mejorar, precios adecuados, pendiente de degustar alguno de sus arroces. La presencia en Púbol era por una visita guiada en grupo reducido al Castell Gala Dalí, por cierto, muy recomendable y una visita al taller y exposición de la ceramista Caterina Roma, también recomendable.

  • Foie micuit

    Foie micuit

  • Tomates

    Tomates

  • Mejillones

    Mejillones

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