La Torre by Marañon, restaurante a donde fuimos a cenar, 3 comensales, el 19 de agosto, es un restaurante gastronómico situado en el Hotel La Torre Galizano, magnifico palacio de indianos de 1872, totalmente restaurado y situado en el pueblo del mismo nombre, en el municipio de Ribamontan al Mar, cerca de las playas de Langre y Galizano.
Su restaurante está dirigido por el Chef Javier Marañon, que estudió hosteleria en Santander y, antes de crear su propio negocio, trabajó con Eneko Atxa, Hilario Arbelaitz, Pedro de Lumbre y Martin Berasategui. Su cocina es tradicional, de mercado y de proximidad (posee su propia finca con huerto, animales, etc...) con buenos productos de temporada y con un toque de modernidad en la presentación.
La sala en que nos situaron, era bastante grande, muy luminosa, rodeada de grandes ventanales, de decoración contemporánea, donde predominaba el color verde y había un expositor de botellas. Las mesas, muy bien separadas las unas de las otras, eran amplias y bien vestidas con buenos manteles, buena vajilla y cubertería y copas Riedel.
El servicio de sala fue bueno, pero para mi gusto "demasiado forzado", presencia casi permanente de uno o varios camareros "vigilando" tus movimientos, lo que hace que te sientas observado y no estés a gusto, y todos muy serios (sensación aun mas puesta en evidencia con el porte de mascarilla). El servicio del vino fue bueno, consistió en el descorche, primera cata y servicio de copas durante toda la cena (sin cese, de que bebías un sorbo tenias la copa llena...) así como el del agua, lástima porque con un llenado digamos "normal" - llenado a media copa o menos - hubiera podido calificarse con razón de muy bueno. La carta de vinos, de unas 150 referencias, me pareció interesante y con un buen abanico de precios.
Proponen 2 menús degustación que hay que concertar en el momento de hacer la reserva y la carta, no muy amplia pero suficiente.
Optamos por esta ultima :
Primeramente nos sirvieron unos buenos aperitivos : ajoblanco, croqueta de carne y una especie de tortilla de maiz con carne guisada acompañados de una copa de Albariño.
Compartimos los siguientes entrantes:
Paleta Ibérica de bellota Joselito. Muy buena y copiosa, lástima que estaba cortada a maquina.
Ensalada de bogavante, hojas tiernas, mahonesa de almendras y aceite de naranja. Una buena ensalada.
Vieiras sobre fondo marino, arena de gamba y bruma del Cantábrico (4 unidades). En la primera foto puede apreciarse la presentación con la bruma y en la segunda el plato en si mismo. Muy buenas
De segundos tomamos :
Dos platos de pescado del dia : Lubina salvaje con salicornia y reducción de pimientos de Isla asados a la brasa. Pienso que se trataba de una lubina sostenible procedente de Aquanaria, una empresa cántabra que produce lubinas salvajes de gran talla en Canarias, destinadas a la alta cocina, ya que el Chef es uno de sus clientes homologados. Muy bien cocinada y muy sabrosa.
Las fotos de los siguientes platos por imperativos técnicos de Verema aparecerán en el primer comentario.
Chuleta de vaca Premium asada a la brasa de carbón de encina, patatas fritas y pimientos de Isla asados a leña. (0,960 Kg). Excelente, el único problema estribó en que cuando consultamos con el jefe de sala si tenían chuletas para un solo comensal con un peso no muy importante, nos dijo que si y luego nos encontramos con este buen ejemplar que tuvimos que compartir con nuestra hija para ayudarle a acabarsela.
El pan que acompañó la cena fue bueno.
No tomamos postre, el cuerpo no daba para mas.
Para beber tomamos una botella de agua Numen Premium water y una botella de vino blanco reserva Viña Gravonia 2013 DOC Rioja. Bodega R Lopez de Heredia Viña Tondonia (Haro). Cepajes: 100% Viura . Viñedos de mas de 50 años. Vendimia manual procedente de viñedos propios. Fermenta sin hollejos en grandes cubas de roble y tiene una crianza de 4 años en barricas de roble, sometido a dos trasiegos por año y clarificado con claras de huevos frescos y el resto de la crianza se hace en botella sin filtrar. Vino de color oro pálido, complejo, fresco y elegante, muy buena acidez con un final largo y seco. Muy bueno, hace años que lo pido cuando lo veo en la carta.
Finalizamos con 2 buenos cafés con hielo y un buen café irlandés acompañados de unos buenos petits-fours y una copa de orujo.
La cuenta ascendió a 81,22 €/persona. Buena RCP. Cocina tradicional de calidad, muy bien elaborada y con un pequeño toque de modernidad. En cuanto al servicio de sala y del vino lo preferiría mas de nuestra época, mas cool, ni en los triestrellados de la guia roja existe actualmente este tipo de servicio de épocas remotas... pero, para gustos colores. No descartamos volver en un próximo viaje para ver su evolución.