Reservamos con más de tres meses de antelación para cenar un martes. A la llegada, nos sorprendió el local. Mucho más bonito que en foto. Servicio perfecto en todo momento. De los mejores que he visto.
El menú, de 190€ por persona, es prácticamente la única opción. Puedes completarlo con maridaje. Ofrecían también un menú de trufa a algo más de 300€.
Empezamos con unos snacks. Un brioix con trufa y una galette de manzana y praliné. Correctos.
El primer plato lo había visto en algún blog: milhojas de foie, champiñón y manzana con puré de limón asado. Muy bueno. Fresco, equlibrado.
Seguimos con una vieira a la plancha, con ostra ligeramente cocinada. Acompañaban alguna alga, un par de hierbas y una espuma indeterminada. Cocción perfecta de la vieira. Un buen plato, sin más.
Bogavante como un "satay". Buenísimo. Cocción perfecta. La salsa era un satay pero con una base de bogavante y tomate, ligeramente picante. El mejor.
San pedro, pasado de cocción, seco, con una salsa de mandarina y algunos brotes. Buen plato desgraciado por la cocción. El maître tuvo una buena cintura cuando le pregunté el porqué de la cocción del pescado, pero no me creí su respuesta.
Cochinillo con col y pasta de chorizo. Desagradable. A la política de Barbot de no salar sus carnes (equivocada según mi punto de vista) se le añade la potencia desmesurada del chorizo que utiliza. Fue igual que comer un chorizo argal de supermercado. El cochinillo, desaparecido.
Cordero lechal con berenjena al miso y curry negro. La berenjena al m iso es gloria divina. El curry negro es muy bueno. Conseguir un bocado sabroso, un trabajo de chinos. Al no salar las carnes, tienes que unir todos los elementos del plato para que le aporten sodio. Lo malo es que se acaban las guarniciones y te queda una carne de excepcional calidad totalmente sosa. Barbot debería probar sus platos de vez en cuando.
Prepostre: Espuma dulce de patata con helado de vainilla y tomillo. Muy bueno.
Postre: Mousse de coco y chocolate. No puede fallar.
Café salado con helado de leche. Malo, malo.
Bizcocho de canela con tres guarniciones. Bueno.
Petit-fours: Unos trozos de fruta ???. Para colmo no era nada del otro mundo.
En definitiva, las estrellas son una estafa total en lo que a Francia se refiere. No merece la pena ir a dejarse el sueldo a los estrellados parisinos. Las próximas vacaciones me voy a gastarme el dinero a Italia.