Restaurante Roostiq

Datos de Restaurante Roostiq
Precio Medio:
47 €
Valoración Media:
7.6 10
Servicio del vino:
7.5 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
8.0 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Madrid
Localidad: Madrid
Dirección: Calle Augusto Figueroa 47
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas:
Precio desde 45,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



3 Opiniones de Restaurante Roostiq

Situado en Chueca, en un local amplio. Consta de una barra a la entrada y tres mesas (dos de ellas altas) y detrás un comedor más grande donde está la cocina vista, o al menos la parte de parrilla. Se perciben grandes llamaradas que dan espectáculo.

Como comentan los compañeros, cocina basada en las brasas: sobre todo verduras y carnes, con algún pescado. Nos quedamos con ganas de probar el rodaballo a las brasas, pero era mucho para solo dos personas.

Lo que pedimos:

- Torreznos, infaltables. Cortado finamente, no se hace pesado y es una ración que aunque parece pequeña da mucho de sí. Riquísimos, con saborazo. 10 €.

- Espinacas a la llama con vinagreta de bacon y huevo. Correcta ración, con dos huevos. La espinaca está deliciosa, con un ligero gusto a humo y el contraste de la vinagreta, un gran plato. 13 €

- Puerros a la brasa. Sabrosos puerros, sabor muy parecido al calçot, al estar así cocinado, con un sabor más delicado del puerro. 12 €

- Pollo Roostiq. Pechuga fileteada y acompañada con una salsa de tomate, aceituna y alcaparra. Una de las estrellas del local, parece ser, son los pollos, criados en su finca en libertad. El pollo está bueno, pero quizás es lo más soso de lo que pedimos.

 

Lamentablemente al ser solo dos no pedimos ni el rodaballo ni las chuletas, que tenían muy buena pinta. Es un sitio para ir más personas y compartir platos.

No probé las pizzas, pero tenían muy buena pinta.

En cuanto a la carta de vinos, fue una de las razones por las qué reservé. Tienen dos cartas, una basicamente de españoles con unos cuantos champagnes y borgoñas y otra centrada en grandes champagnes y borgoñas. Gran carta esta segunda, con grandísimos vinos, pero practicamente todos de tres y cuatro cifras. La carta "normal" tiene cosas interesantes a precio algo subido. Hecho en falta más vino extranjero fuera de Borgoña y Champagne.

Es una opinión muy personal mía, pero hacer una carta con vinos de 200, 500 o 1.000 euros tiene un mérito indudable, pero para mí tiene más mérito hacer una carta con vinos ricos y pagables, parece una carta pensada en epatar más que en otra cosa.

Nosotros bebimos un borgoña blanco, el delicioso básico de Henri Germain, facturado a 45 euros. Buenas copas.

El servicio pareció un poco errático al principio pero luego se fue centrando.

El total de la comida fue 103 euros, sin postre (tenían ricas opciones como la tarta de queso con muy buena pinta, o un brownie de chocolate Valrhona, pero hay que cuidarse ;) )

No es mal precio, teniendo en cuenta que casi la mitad fue vino, con un vino más asequible y compartiendo entre más de dos, se puede comer muy bien aquí por 40 euros o menos. Una comida sencilla pero franca y rica.

 

Dicho esto considero que la RCP es muy buena, pero le lastra la carta de vinos para ricos, por lo que le bajo ese apartado.

 

Para mí el problema es que salvo que reúna a más gente, me costará volver en pareja puesto que la carta es breve y no da la sensación de que vayan a rotar mucho los platos. Otra de las razones para volver sería la carta de vinos, pero por desgracia para mí hay pocos vinos pagables que me llamen la atención.

Cena para cuatro comensales. Comenzamos compartiendo tres entrantes: unos extraordinarios torreznos fileteados, crujientes por fuera y jugosos por dentro, unas ricas y también crujientes espinacas a la brasa con huevo y vinagreta de bacon y unas buenas setas de ostra.
 
Como segundos platos individuales, entrecot de vaca de Guikar a la brasa (buena carne servida fileteada y acompañada de unas adictivas patatas fritas), lomo de salmón al horno de leña y rotolaccio (pizza enrollada) de portobellos a la brasa.
 
Un par de garnachas frescas y diferentes nos acompañaron, ligera la primera de Madrid e intensa la segunda de Navarra: 30000 Maravedíes 2017 (26.50 €) y Pasos de San Martín 2016 (29 €).
 
Copas Riedel y buen servicio.

Restaurante en el barrio de moda de Madrid, Chueca. Con cocina basada en el horno de leña que tienen a la vista del comensal.  Su fuerte sin duda son los torreznos que sirven con champagne a copas.

 Es la segunda vez que como en este restaurante y algunas cosas las repetimos para recordar sensaciones. Total mente aconsejables las alcachofas confitadas al horno y los torreznos al horno para empezar, los tomates roostiq buenos pero los hacen pagar.

  Tienen pizzas y de verdad que la masa es de lo mejor que he probado. El entrecotte muy bueno. También pedimos el pollo de la abuela, bien pero no es lo mejor.

 Los vinos los tratan bien y las copas son aceptables, tienen una carta no muy larga pero que es correcta, pedimos un Ribera del Duero que nos aconsejo un amigo, el Hernández Tinta Fina 2015 que acompaño y en algún momento supero la comida por su carácter.

  Los postres son de calidad y cantidad, probamos la tarta de queso, la piña a la brasa con crema y el browie de chocolate, la piña para tirar cohetes.

 Aredeor de 45 euros por persona, no me parecio caro

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