Fustrante, el tan elogiado chuletón parecía cocido; los nervios de la carne unido a que los cuchillos no cortaban me hizo misión imposible comerlo; la segunda pieza de carne fue correcta, deliciosa como se espera de éste restaurante.
Añadir, que el servicio de vino muy dediciente, las chicas que sirven chocaron varias veces con nuestra mesa sin pedir disculpas y me tiró la copa de vino sin ni siquiera girarse; por último una copa de cava (bastante mediocre) casi 4 euros, los postres buenos.
Lástima porque tenía muchas ilusiones
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