Restaurante Emma Gastro en Suances
  

Restaurante Emma Gastro

2
Datos de Emma Gastro
Precio Medio:
50 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Mexicana
Vino por copas:
Precio desde 50,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de Emma Gastro

Animado por el comentario previo de Isaac Agüero elegimos este restaurante para cenar. El local está situado en lo alto del pueblo, con unos amplísimos ventanales que permiten disfrutar de la vista de la ría desde cualquier punto. Nosotros tuvimos la suerte de estar solos durante el servicio, por lo que nos colocaron en la mesa que está en una de las esquinas, desde la que se disfruta plenamente de un momento tan agradable como la puesta de sol. Las mesas son muy amplias, con una buena separación, están bien vestidas y cuentan con vajilla, mantelería y copas de buena factura.

Como la carta ya quedó bien comentada por Isaac, y no parece que haya habido grandes variaciones desde su estancia, reseño directamente lo que pedimos:

  • Mejillón acebichado sobre torto (cortesía de la casa): Un aperitivo original, que combinaba con acierto las dos tradiciones presente en su comida.
  • Rabas de calamar (15€): Buen material, rebozado ligero y poco aceitosas. Ninguna pega.
  • Huevo a 65º con hojas, holandesa y torreznos (18€): Buena combinación, la contundencia del torrezno se ve aligerada por las hojas, todo rodeado por la untuosidad del huevo y la holandesa.
  • Cuco estilo mazatlán (24€): Interesante pescado que no conocíamos. Sabor fino y elegante.

Como postres elegimos:

  • Café de olla (5,50€): Helado de chocolate, trufas de café y confitura de naranja. Infalible.
  • Torrija (5,50€): De pan de brioche y acompañada por un helado de avellana. Muy bien.

Me apeteció rematar la velada disfrutando de la entrada de la noche con un whisky, pero he de decir que la oferta al respecto es muy corta. Tres referencias de las que me quedé con un Macallan 12, servido adecuadamente en media dosis por 6€.

En cuanto al vino, la carta es bastante variada y hay un poco de todo. A ojo diría que habrá unas 30 referencias de blanco y otras tantas de tintos, incluyendo también algún generoso por copa y espumosos. Precios en inflación normal para restaurante. Nos quedamos con el Allende blanco 2014 (23€), un clásico que nunca falla. Servicio consistente en el descorche y prueba, y con una cubitera para mantenerlo a temperatura adecuada.

En cuanto al servicio, tempo correcto, trato agradable y buenas maneras. También es cierto que, como ya comenté, éramos los únicos cenando, así que en ese aspecto lo tenían más fácil que cuando el comedor esté lleno.

Opción recomendable para salirse un poco de lo típico de la zona, y recomiendo nuevamente acudir en horario de cena para disfrutar plenamente de las vistas al anochecer.

  • Vista desde la mesa

  • Postres

  • Cuco estilo mazatlán

  • Rabas

  • Mejillón acebichado sobre torto

  • Sala

De pronto surge en Cantabria, un nuevo restaurante con aires de revelación gastronómica. Se trata de Emma situado en la villa de Suances y abierto por Carlos Arias Eguren. El joven cántabro estudió en la escuela de Luis Irizar y pasó por Goizeko Wellington, Piñera, Annua, antes ser el jefe de cocina tanto de Punto Mx como de la exitosa aventura de los mexicanos en Colombia, Cantina y Punto.  Carlos es la tercera generación de una familia hostelera que regentaba en Suances el ya sellado restaurante Montañés. Él ha elegido Emma como nombre en homenaje a su abuela, la primera maestra culinaria del joven cántabro.  

En la restaurante, la carta propone tanto platos tradicionales como las almejas a la marinera, la merluza en salsa verde, los callos y la torrija con helado de avellana con otros de claro perfil mexicano en los sabores punzantes como el cuco estilo Mazatlán, la panceta con pipián y xnipek o el tuétano con tomates, hierbas y pan de cristal. Desde los primeros bocados, uno se da cuenta que en cocina oficia un cocinero de los pies a la cabeza. Equilibrio, sabor, amplitud de gustos y buena técnica. Sin duda, mimbres para poder llegar a crear un notable restaurante.

En la elección, la decantación fue más hacia la segunda línea que de alguna forma nos provoca recuerdos del gran restaurante mexicano madrileño Punto Mx. Aun así, el primer bocado es una croqueta de jamón. Bechamel sobresaliente, cremosa y amplia en su gusto a jamón, portando generosos trozos de jamón Joselito. El rebozado es notable y con margen de mejora hacia la finura y el crujiente, pero la satisfacción culinaria está dirigida por esa bechamel de matrícula.

A continuación un ceviche costero. Destaca por el equilibrio, la armonía entre la acidez y el chipotle que provoca que el macerado sea estimulante sin resultar elevadamente ácido y anular el sabor del pez. Ceviche realizado con machote, también conocido por otros lares de la península como pargo. Además el ceviche también incorpora tomates, aguacate y unos pequeños dados de pepino encurtido que son flechazos de frescor y limpieza durante la degustación.

El cuco estilo Mazatlán es un descubrimiento. También se le conoce como rubio o perlón. Carlos utiliza piezas a partir de los dos kilogramos consiguiendo así una carne musculada y tersa. Pescado de roca de altura, que se alimentan de marisco (nécoras, cangrejos) siendo portadores de un sabor potente y yodado. Sensaciones poderosas que se ven interrumpidas por degustaciones de una ensalada de piña, cebolla encurtida y cebollino que resulta muy necesaria. Notable.

El pork belly o panceta con pipián y xnipek resulta suculento. La pieza de cerdo ha sido desengrasada con una disolución de agua y sal para posteriormente ser cocinada a baja temperatura. La salsa prehispánica pipián a base de pipas de calabaza y jalapeños eleva el gusto mientras que la xnipek a través de la cebolla abre y limpia el paladar además de ampliar el conjunto. En boca los tres elementos al unísono resultan incontestables y repletos de agradables matices. Indispensable.

Recordando viejos y no tan viejos tiempos, el tuétano. En este caso, Carlos le ha dado una ligera vuelta de tuerca utilizando pan de cristal en lugar de tortillas de maíz y ha añadido a las hierbas y a la cebolla, una salsa concentrada de tomates asados con tomillo y romero. Bocado gulesco, en el que la grasa de desliza por los dedos al hincar los dientes en la crujiente tosta, mientras que los elementos secundarios armonizan la ingesta dotándola de cierta suavidad. Placer básico y directo.

De postre, la recomendación es una torrija realizada a partir de un pan brioche casero con helado de avellana. Helado hecho en el propio cuyo sabor se multiplica por la incorporación de almendras alrededor. El resultado es notable gracias a una fritura ligera y un pan moderadamente aéreo que provoca una mayor levedad.

Emma es un soplo de aire fresco para la gastronomía en Cantabria. Un soplo que debe convertirse en viento influyente a partir de una consolidación que radica en darse a conocer y en concentrar en el mismo espacio una cocina personal y dinámica que a su vez piense en la clientela final y en la zona. La buena cocina que es capaz de llegar al público es la que conquista fieles. El reto en una zona compleja es aunar personalidad convenciendo a un público lo suficientemente numeroso como para ser económicamente viable. En esta primera impresión se percibe que el conocimiento culinario no será ni mucho menos un impedimento para hacernos disfrutar y que Carlos Arias ha recorrido ya el camino necesario para intentar volar solo. Espacio, situación y cocina ya van de la mano.

Post completo y fotos en http://www.complicidadgastronomica.es/2018/10/emma-gastro/

Cocina: 7,25

Servicio: 6,5

Entorno: 8

RCP: 7,5

 

 

 

 

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar