Restaurante La Mundana: Me fallan las matemáticas


Pequeño local en el límite de Sants con Les Corts, a tiro de piedra del metro de Plaça del Centre.

Local estrecho y largo. A la entrada, un pasillo largo con la cocina y una barra estrecha a la izquierda y otra barra estrecha a la derecha. Al fondo un pequeño comedor con mesas de tamaño reducido. Decoración pseudo-rústica, vintage. Ambiente ruidoso. Servicio atento y agradable, aunque algo sobrepasado. Sin manteles. Servilletas de papel. Buena vajilla. Cristalería correcta. Carta a base de platillos de fusión principalmente. Presentaciones muy cuidadas. Carta de vinos más que aceptable para un local de este tipo, con referencias nada comunes en los locales que conozco y precios por encima de x2. Servicio consistente en apertura, prueba y primer llenado.

Almuerzo familiar para cuatro a base de, cómo no, platos para compartir. Junto con la botella de agua (1,50 €) y las cañas (2,50 €) nos trajeron dos servicios de pan con mantequilla ahumada (3,80 €). Aunque nos ha gustado el pan y la mantequilla, el precio nos ha parecido excesivo, máxime cuando nos han cobrado lo mismo cuando hemos pedido pan sin mantequilla :-(

- Bravas de la Mundana. Alioli ahumado y salsa brava (7,50 €) - A bote pronto, recuerdan a dos patatas pont neuf XXL con un par de ricas salsas.

- Carpaccio de gamba roja. Lima, mayonesa de estragón y gelatina bloody mary (14,50 €) - Muy sabrosa la gamba, un ligero exceso de lima para mi gusto y la gelatina de bloody Mary me sobra. Por cierto, las tostadas estaban riquísimas con la mantequilla.

- Tartar de atún con perfumes de Asia. Salsa miso, salicornia y aceite de lima Kaffir (13 €) - Fresco, ligero y delicioso.

- Huevo sorpresa. Puré de patata, yema trufada y espuma carbonara (9,50 €) - Suculento, aunque los torreznos estaban chiclosos. Personalmente, los quitaría. El resto de ingrediente cumplen sobradamente.

- Costillas Koreanas. A la brasa, jengibre, cacahuete, cilantro y kimchy casero (13,50 €) - Muy tiernas y con un estupendo toque picante. Excelente la salsa. Lo negruzco del bol, no recuerdo lo que es pero se ha quedado prácticamente intacto, ya que no aportaba nada de sabor. Creo que este plato lo deberían haber servido el último porque ha sido el de sabor más potente.

- Dados de Carrillera. Curry rojo, trompetas de la muerte, maíz y granada (13,50 €) - Tal vez debido a la potencia del plato anterior, éste me ha parecido insípido y soso.

- Arroz de Cap i Pota y anguila. Con “Rouille” y salsa teriyaki (14,50 €) - Aunque más potente que el anterior, creo que el recuerdo de las costillas ha hecho que no lo apreciase debidamente. También me ha parecido algo falto de sabor y pelín soso.

- Bun de rabo de toro. Crudité de hinojo y salsa yogurt (4,80 €) - Tierno y delicioso. Me he quedado con ganas de más.

- Bun de Pulled pork. Encurtidos caseros y mayonesa de lima (4,20 €) - De sabor más suave que el anterior, pero también delicioso.

Y llegamos a los postres. Sólo hay dos y hemos pedido ambos:

- Babá al ron con crema chantilly (7 €) - Bien de ron. Me ha gustado más mezclado con la crema. Mis hijos lo han encontrado demasiado pasado de alcohol.

- Torrichucho (7,50 €) - Aunque se supone que es un híbrido entre una torrija y un chucho, me ha recordado a un bizcocho relleno de crema pasado por la sartén. Suave.

Para beber, además del agua y las cañas del principio, otra botella de agua, una botella de Juvé&Camps Milesimé rosado BGR 2012 (48 €) servido con una camisa de frío y una copa de moscatel de Ochoa (4,50 €) para acompañar al postre.

A pesar de habernos puesto una pequeña mesa redonda como mesita auxiliar, a duras penas cabía todo en las dos mesas: cuatro vasos (uno ha desaparecido de la mesita auxiliar sin que nos diésemos cuenta), las dos cañas, cuatro copas para vino, cuatro platos pequeños, la botella de vino con la camisa de frío, los cubiertos, las servilletas, los dos servicios de pan y menos mal que han ido trayendo los platos de uno en uno.

No nos ha gustado que nos pusiesen hora para acabar debido a que hay dos turnos. Hemos entrado a las 13 h. y deberíamos haber salido a las 14:45 h. No ha sido posible creo que debido a que algunos platos han tardado en llegar, porque nosotros los devorábamos tal y como nos los iban trayendo ;-P

Para acabar, me cuesta creer que este mediodía había un 30% de aforo, tal como marca la normativa vigente en BCN que aparece en la imagen de más abajo. La silla de mi mujer estaba a menos de 50 cm. de la de su vecina de la mesa de al lado. No creo que hubiese la separación preceptiva de 2 m. entre las mesas. No quiero imaginar lo que debe ser un aforo del 100% :-S

La nota del entorno se debe principalmente a la estrechez, pese a las restricciones existentes.

Supongo que volveremos porque la comida nos ha gustado mucho, el precio no está mal y tampoco hay mucho más similar por los alrededores.

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