Restaurante La Mundana en Barcelona

Restaurante La Mundana

Datos de La Mundana
Precio Medio:
48 €
Valoración Media:
6.5 10
SERVICIO DEL VINO:
7.0 10
COMIDA:
8.5 10
ENTORNO:
4.0 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Barcelona
Localidad: Barcelona
Dirección: Vallespir, 93
Código postal: 08014
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas:
Precio desde 48,15 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


Opiniones de La Mundana
OPINIONES
2

Pequeño local en el límite de Sants con Les Corts, a tiro de piedra del metro de Plaça del Centre.

Local estrecho y largo. A la entrada, un pasillo largo con la cocina y una barra estrecha a la izquierda y otra barra estrecha a la derecha. Al fondo un pequeño comedor con mesas de tamaño reducido. Decoración pseudo-rústica, vintage. Ambiente ruidoso. Servicio atento y agradable, aunque algo sobrepasado. Sin manteles. Servilletas de papel. Buena vajilla. Cristalería correcta. Carta a base de platillos de fusión principalmente. Presentaciones muy cuidadas. Carta de vinos más que aceptable para un local de este tipo, con referencias nada comunes en los locales que conozco y precios por encima de x2. Servicio consistente en apertura, prueba y primer llenado.

Almuerzo familiar para cuatro a base de, cómo no, platos para compartir. Junto con la botella de agua (1,50 €) y las cañas (2,50 €) nos trajeron dos servicios de pan con mantequilla ahumada (3,80 €). Aunque nos ha gustado el pan y la mantequilla, el precio nos ha parecido excesivo, máxime cuando nos han cobrado lo mismo cuando hemos pedido pan sin mantequilla :-(

- Bravas de la Mundana. Alioli ahumado y salsa brava (7,50 €) - A bote pronto, recuerdan a dos patatas pont neuf XXL con un par de ricas salsas.

- Carpaccio de gamba roja. Lima, mayonesa de estragón y gelatina bloody mary (14,50 €) - Muy sabrosa la gamba, un ligero exceso de lima para mi gusto y la gelatina de bloody Mary me sobra. Por cierto, las tostadas estaban riquísimas con la mantequilla.

- Tartar de atún con perfumes de Asia. Salsa miso, salicornia y aceite de lima Kaffir (13 €) - Fresco, ligero y delicioso.

- Huevo sorpresa. Puré de patata, yema trufada y espuma carbonara (9,50 €) - Suculento, aunque los torreznos estaban chiclosos. Personalmente, los quitaría. El resto de ingrediente cumplen sobradamente.

- Costillas Koreanas. A la brasa, jengibre, cacahuete, cilantro y kimchy casero (13,50 €) - Muy tiernas y con un estupendo toque picante. Excelente la salsa. Lo negruzco del bol, no recuerdo lo que es pero se ha quedado prácticamente intacto, ya que no aportaba nada de sabor. Creo que este plato lo deberían haber servido el último porque ha sido el de sabor más potente.

- Dados de Carrillera. Curry rojo, trompetas de la muerte, maíz y granada (13,50 €) - Tal vez debido a la potencia del plato anterior, éste me ha parecido insípido y soso.

- Arroz de Cap i Pota y anguila. Con “Rouille” y salsa teriyaki (14,50 €) - Aunque más potente que el anterior, creo que el recuerdo de las costillas ha hecho que no lo apreciase debidamente. También me ha parecido algo falto de sabor y pelín soso.

- Bun de rabo de toro. Crudité de hinojo y salsa yogurt (4,80 €) - Tierno y delicioso. Me he quedado con ganas de más.

- Bun de Pulled pork. Encurtidos caseros y mayonesa de lima (4,20 €) - De sabor más suave que el anterior, pero también delicioso.

Y llegamos a los postres. Sólo hay dos y hemos pedido ambos:

- Babá al ron con crema chantilly (7 €) - Bien de ron. Me ha gustado más mezclado con la crema. Mis hijos lo han encontrado demasiado pasado de alcohol.

- Torrichucho (7,50 €) - Aunque se supone que es un híbrido entre una torrija y un chucho, me ha recordado a un bizcocho relleno de crema pasado por la sartén. Suave.

Para beber, además del agua y las cañas del principio, otra botella de agua, una botella de Juvé&Camps Milesimé rosado BGR 2012 (48 €) servido con una camisa de frío y una copa de moscatel de Ochoa (4,50 €) para acompañar al postre.

A pesar de habernos puesto una pequeña mesa redonda como mesita auxiliar, a duras penas cabía todo en las dos mesas: cuatro vasos (uno ha desaparecido de la mesita auxiliar sin que nos diésemos cuenta), las dos cañas, cuatro copas para vino, cuatro platos pequeños, la botella de vino con la camisa de frío, los cubiertos, las servilletas, los dos servicios de pan y menos mal que han ido trayendo los platos de uno en uno.

No nos ha gustado que nos pusiesen hora para acabar debido a que hay dos turnos. Hemos entrado a las 13 h. y deberíamos haber salido a las 14:45 h. No ha sido posible creo que debido a que algunos platos han tardado en llegar, porque nosotros los devorábamos tal y como nos los iban trayendo ;-P

Para acabar, me cuesta creer que este mediodía había un 30% de aforo, tal como marca la normativa vigente en BCN que aparece en la imagen de más abajo. La silla de mi mujer estaba a menos de 50 cm. de la de su vecina de la mesa de al lado. No creo que hubiese la separación preceptiva de 2 m. entre las mesas. No quiero imaginar lo que debe ser un aforo del 100% :-S

La nota del entorno se debe principalmente a la estrechez, pese a las restricciones existentes.

Supongo que volveremos porque la comida nos ha gustado mucho, el precio no está mal y tampoco hay mucho más similar por los alrededores.

Viaje relámpago a la ciudad condal para asistir a un evento musical y necesidad de encontrar un lugar donde poder comer a mediodía con el tiempo limitado, de manera digna y sin que la cuenta se dispare. Pregunto a Manu, mi asesor personal en Barcelona, y me comenta la gran cantidad de sitios que cierran por descanso en domingo. Ya me ha pasado varias veces en Madrid, cosa que no deja de sorprenderme. De entre sus sugerencias, me quedo con La Mundana especialmente por su ubicación que nos permite aparcar con facilidad y desplazarnos ya a pie hasta el hotel y el concierto. Acierto en ese aspecto.

Local no muy amplio, de ambiente desenfadado y sin alardes de interiorismo. En un primer momento se cruza la zona de barra tras la cual está la cocina totalmente abierta. Es el lugar adecuado para tomar el aperitivo o comer algo rápido. De hecho, el local se anuncia como vermutería. Al fondo encontramos el salón con una decena de mesas prácticamente pegadas unas a otras y sin mantel de ningún tipo.

La carta es sencilla y alterna platos de producto cuasi desnudo con otros de cierta complejidad en cuanto a su elaboración y ensamblaje de ingredientes. De igual modo se juega con propuestas representativas de la comida tradicional catalana con otras de cierto cariz internacional. Nuestra comanda combinó un poco de todo:

- Ostra con manzana ácida y jengibre: Si bien el tamaño de la concha no es excesivamente grande (núm. 2), sorprende gratamente el volumen de la carnaza. Aliño acertadísimo con presencia leve y sutil del jengibre que se presenta atemperado a modo de sopa y contrapunto fresco de la manzana. Muy buen comienzo.

- Tartar de atún con aromas asiáticos: Ración un tanto justa y nuevamente delicadez a la hora de condimentar el producto. Se usa salsa miso, salicornia y lima kéfir. Se echa en falta un pelín de picante, para mi gusto.

- Bravas de La Mundana: Nos sirven dos lingotes considerables de patata perfectamente cocinados en cuya cara superior se alternan motas de allioli ahumado y de salsa brava. Muy rico. Ahora sí se nota el picante.

- Bun de rabo de toro: Bocadillo cocinado al vapor lo que confiere a la masa un carácter esponjoso y liviano. Se condimenta con hinojo y yogur consiguiendo convertir un bocado que se presume denso y pesado en un plato fresco y ligero.

- Tuétano de buey a la brasa: Se sirve media cañada cuya carnaza separamos con facilidad del hueso con una cucharita. Acompaña un plato con un guiso de lentejas al curri y salsa de yogur y nos invitan a combinarlo. El resultado está rico, pero nos resulta casi imposible no tomar el tuétano pos sí sólo, sin combinarlo con nada y disfrutando al máximo de su elegancia y sabor.

- Foie-grass con maíz y vainilla: Buen lingote de hígado cocinado a la brasa con el acompañamiento de maíz presentado en diferentes texturas: crumble, crema y mini-mazorcas asadas.

- Torrichucho: Deliciosa torrija rellena de crema pastelera. A pesar de su tamaño, no resulta excesivamente pesada ni empalagosa.

Acompañamos los platos con unas cervezas al comienzo, pan y mantequilla ahumada, una botella de Endògen (Xarel·lo – DO Penedès) y unos cafés para finalizar. Mención especial para el servicio siempre eficiente y cordial con nosotros.

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