Local con varias visitas del amigo Joan que lo describe perfectamente por lo que no insistiré ya que no hay cambios en el local. Nosotros entramos desde la zona de la batería de Santa Bárbara a la que se asoman ls mesas de primera línea de mar, muy solicitadas. Llegamos sin reserva y nos tocó en terraza pero junto a la entrada del comedor.
Servicio diligente y eficaz, aunque para eficiencia la salida de platos de cocina para atender un buen número de mesas (casi lleno) que duplican y hasta triplican servicio en horario de medio día.
Cuatro para comer. Nos sientan y toman la comanda de bebidas casi sin tiempo de respirar. Un par de botellas grandes de agua sin gas y Brumas de Ayosa blanco y afrutado (demasiado afrutado) del valle de Güimar.
Para comer todo al centro compartido y acompañado de las consabidas papas arrugadas con mojos:
. chopitos: amplia ración, bien fritos, crujientes, sin aceites, buen rebozado. Más que bien.
. queso asado: curioso que hay asado y frito y siempre se recomienda el primero. En este caso un queso fresco de cabra pasado por la plancha y con una textura que me aleja del queso; pero está bueno.
. cherne: una buena pieza cocinada en plancha y que estuvo en buen punto; hay que pelear con las espinas pero estaba muy bueno.
. quesillo: un postre muy habitual pero que en realidad es más un pudding de queso. Notable.
. torrijas con helado: y digo en plural porque así fue; bien preparadas y helado correcto. ¡Qué sería de los restaurantes de hoy sin este postre!. Bien.
No hubo cafés ni similares y tan solo unos comentarios de la ruta a seguir en la visita a la ciudad.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.