calidad pero cara y con ruido

Cenamos cinco personas, para empezar nos sorprendio que solo habia un menu cerrado: un entrante, tres primeros y dos segundos a elegir uno y postre.
Pedimos vieiras y unos saquitos de gambas de primero y confit de pato y pescado de segundo. La presentacion y la calidad era muy buena, la comida era sabrosa pero las cantidades muy reducidas. Lo unico abundante era el pastel de chocolate de postre, muy bueno pero te tiene que gustar el chocolate.
Es un sitio para el que le guste cenar en ambientes ruidosos, la musica de fondo hacia dificil seguir la conversacion y aunque lo pedimos no la bajaron.
37 euros me parece demasiado para cenar de menu y poco abundante.

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