Visitamos de forma algo inesperada este local con la familia. Sólo entrar

Visitamos de forma algo inesperada este local con la familia. Sólo entrar ya me recuerda al querido Cincs Sentits. Bonita decoración con unos cuadros interensantes. Pocas mesas y bien separadas. Excelente preparación de las mesas con detalles elegantes. Buenas copas para los vinos. Servicio muy atento por parte de la mestressa. Iniciamos con una degustación de aceites y especies. Tomamos el menu degustación sorpresa en donde cabe destacar la excelente Lubina de Chile y el Foie con la salsa de manzana. Buena carta de vinos con interesantísimas referencias (Clos Nelín, 2 tipos de Tokaj), aunque nos quedamos con un buen Penedes blanco. En definitiva, local muy al estilo de otros que existen en la ciudad ubicado en la zona de Gràcia y al cual sin duda por la buena localización penso tornar. Salimos por 50 EUR p/p.

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