Restaurante Yakitoro Castellana

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Datos de Yakitoro Castellana
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
6.3 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
6.0 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Asiática
Vino por copas:
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de Yakitoro Castellana

Pensando en un sitio que pille cerca y sea informal pero cómodo se nos ocurre Yakitoro. Llamo y me dicen 20:30 o 22:30 (qué manía en querer doblar mesa y maltratarte!!). Les digo que muchas gracias pero no me interesan esas horas (estamos hablando de un martes para cenar!!). Me dan mesa para las 21:00. Mejor.

Llegamos y nos dan una mesa al lado de las brasas (calor!!). Lo comento y nos ofrecen cualquiera de las 3 mesas disponibles al lado de las brasas.

Camareras súper amables. Pedimos varios platillos en un par de tandas:

Enumerar todos los platos creo que no tiene mucho interés. Unas berenjenas que recordaba ricas, vinieron medio crudas. Un yakibocata de sardina que tomé en otra ocasión, vino con dos trozos de panceta de 1 dedo de grosor. La creme brulee la tuve que devolver porque apestaba a gas/pelo quemado. Me la cambiaron por otra exactamente igual. La camarera me confesó que el chico era nuevo y que ella había notado como solpleteaba mucho más cerca que los otros cocineros (me la cobró igual).
En general fue un poco desastre. Las salsa vienen MUY texturizadas y creo que tiene poco interés gastronómico (la carta es la misma desde hace tiempo).
Hubo un plato de hamachi que estaba muy bueno y repetí, la parpatana también rica y una ensalada de espinacas sencilla pero rica.

No sé si me hago mayor o el bagaje gastronómico empieza a notarse, pero me va a costar volver a Yakitoro. Al final te vas a 40€ y has comido cuatro snacks.

Comida domingo - abril 2016

Chicote abre otro YAKITORO, en pleno Paseo de la Castellana, al ladito del Santiago Bernabéu, uno de los puntos turísticos de mayor afluencia de la Capital (no sabe "ná" el gachó).

Se trata de un local amplio, diáfano y luminoso, mucho más cómodo que el primigenio de la calle Reina. La decoración es muy parecida, con las mesas dispuestas en hileras y las mesitas con el botellero con hielo en el centro, del que parece que ya han solucionado los problemas de goteo y condensación.

En nuestra visita pudimos comprobar que las brochetas (yakitori) pierden protagonismo en la carta. Ahora tienen otras alternativas como baos (que aquí llaman yakibocatas), ceviche, tuétano asado, albóndigas, y hasta el famoso tataki de atún con ajoblanco, todo muy apetecible. Los precios de todos los platos oscilan entre 4 y 8 euros, y son más bien tapas. Recomiendan pedir 3 por persona.

Fuimos tres personas y pedimos:

Fuera de carta, una especie de ceviche de Hamachi (pez limón), cortado en finas láminas y muy ligeramente pasado por la brasa, que estaba tremendo.

También fuera de carta, parpatana de salmón acompañada de una salsa de miso y yuzu, para chuparse los dedos.

Dos yakibocatas, uno de sardina ahumada y otro de ternera con pimientos de piquillo. Especialmente bueno el de sardina.

"Saam" de cerdo, servido con una hoja de lechuga, francamente bueno, sabores que recuerdan a Sudestada.

Dos yakitoris, uno de pollo frito cañí, pechuga de pollo a la brasa con salsa agripicante; y otro de cordero marinado con salsa de yogur; correctas, aunque las brochetas casi fueron lo más flojo de la comida.

De acompañamiento, patatas en tempura, que ya habíamos probado en el otro local y están muy ricas, y dos boles de arroz, uno envuelto en hoja de banano con una salsa thai, y otro con especias orientales, a destacar éste último.

De postre Yakitori de Marshmallow, las clásicas golosinas que en España conocemos como nubes, pasadas ligeramente por la parrilla y con polvo de caramelo fresa. Una bomba calórica. Y unos churros con chocolate, hechos al horno, sin gota de grasa y con un chocolate líquido y un poquito picante que acabamos rebañando.

Para beber, no somos muy de cerveza, aunque reconozco que es lo que más pega con esta comida. Nosotros pedimos un Ribera del Duero "Antídoto", que tampoco se portó mal. Ojo, que no comercian con el agua. Ponen jarras del canal fresquitas sin poner pegas, detalle que se agradece, sobre todo si vas con críos.

Servicio amabilísimo, y mucha rapidez a la hora de servir los platos. En cuanto al precio, comiendo como bestias, no llegó a 30 euros por barba. Pues eso, un restaurante divertido, que sirve cocina de fusión asiática con platos que no sorprenden, pues algunos ya los hemos visto en otros sitios, pero menos radicales y adaptados a todo tipo de paladares. A nosotros nos ha gustado más que la casa madre. Volveremos.

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