Una visita nostálgica

Acudimos a comer a Ezcaray después de estar visistando, en Haro, la bodega de Muga. No había duda... teníamos que ir a Echaurren. Hace un par de años estuvimos alojados en su hotel y, por circunstancias, no pudimos comer. Esta vez ha sido justo al contrario.
Acudimos sin reserva pensando que en esas fechas y entre semana no tendríamos mucha dificultad para encontrar mesa. Así fue, pero ciertamente había bastante ocupación.

Nos decidimos a tomar el menú del día y solo puedo decir que fue un acierto absoluto.

AL centro, como apertivo nos pusieron unas croquetas, las fabulosas croquetas de Marisa, y una crema de queso de cabra. Agradecerles que a mi, no puedo con el queso y menos el de cabra, me cambiasen ese entrante por una mousse de espárragos blancos. Las croquetas excelentes como siempre. El queso riquísimo según mi mujer y la mousse de espárragos muy suave y fina.
Como primer plato, ese día había caparrones (bendita suerte tuvimos de que fuese el guiso del día) y no defraudan. Las alubias tiernas, mantequilla pura, los sacramentos sin hacerse pesados, el caldo gordito y bien trabado. Con unas piparras en vinagre para acompañar. Nos pusieron una sopera para los dos de la cual tomamos dos platos cada uno (yo incluso algo más...) y seguía habiendo. Pero es que en la mesa de al lado, que eran cuatro personas, les cascaron dos soperas... Pues luego la digestión no fue pesada, ni mucho menos. ¡Qué caparrones, oiga...!
De segundo, bacalao a la riojana. El bacalao en su perfecto punto de desalado. Se abría en lascas con mirarlo. La riojana muy buena.
Postre para rematar la comida. Mi mujer tomó una tarta de requesón extraordinariamente tierna y sabrosa, que acompañaron por una bola de helado. Yo tomé cuajada de leche de oveja. Una cuajada muy blandita y gustosa con nueces y miel.
Café para aguantar los ojos abiertos en el camino de vuelta a Logroño.
Del vino y su servicio no puedo comentar nada porque tomamos cerveza sin alcohol... si no hubiese tenido que coger el coche...

Un apunte más. Tres días después nos enteramos de que tan solo 48 horas antes de nuestra visita, Marta, hermana de Francis, había fallecido. Admirable profesionalidad de toda la familia del Echaurren que, pese a estar viviendo una situación así, habían abierto sus puertas y estaban dándolo todo. Desde aquí un reconocimiento a todos ellos y mi más sentido pésame a la familia.

  1. #1

    JoseRuiz

    Desde hace tiempo quiero visitarlo, además me gustaría hacerlo en las dos versiones, la tradicional y la contemporánea. Según tengo entendido el pueblo es precioso.

    P.S.: también yo tengo, a mi pesar, esa intolerancia gustativa y física al queso. Una lástima, nos perdemos todo un mundo gastronómico. El consuelo es que no nos la pueden "dar con queso". Jejeje... :-)

  2. #2

    Villacardenas

    Joe mira que comer unos caparrones con cerveza sin alcohol a mi me sentarían mal jeje.

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