Restaurante que conocimos de su existencia gracias al comentario del amigo Aitor (Letroncio) y que tenemos apenas a un par de manzanas de nuestra casa, así que aprovechando que no cerraban en agosto decidimos pasarnos a ver qué tal se come, siendo además nuestro primer acercamiento a la cocina peruana. Aquí se ofrecen especialidades que ellos llaman “de carreta”, o sea populares o callejeras, todo en formato de tapas para compartir. El local es pequeño y sencillo, sin lujos ni excesivas comodidades, pero no se está mal del todo. A instancias de la simpática camarera, pedimos las siguientes tapas:
Cebiche chalaco: (13€) de corvina con zumo de lima, cebolla morada, cilantro y ají limo. Buenos trozos de pescado y plato fresco y rico, para repetir.
Norteñito: (10 €) son unas croquetas de arroz con pato confitado con zarza criolla y salsa huancaína, distintas a las que estamos acostumbrados pero francamente buenas.
Papa rellena: (7€) masa de papa rellena de ternera y huevo con crema de aceitunas, jugosa y muy bien cocida, nos sorprendió.
Huaralino: (9 €) lo definen como chanchito tierno y jugoso con zarza de hierbabuena, presentado de forma original y muy rico, es parecido a nuestro cochifrito.
Chaufa de pollo: (11 €) arroz salteado con pollo, sillao, jengibre y cebolleta, muy jugoso y sabroso, arroz de grano largo tipo basmati.
Pie de limón: (5€) de postre pedimos la tarta de limón y fue lo que menos nos gustó, nos sabía mucho a queso o a una mantequilla muy potente, esperábamos otra cosa desde luego.
Carta de vinos simbólica con apenas 6 referencias sin mucho interés, no le dimos más vueltas y pedimos primero dos cócteles Pisco Sour y Chilcano (6€ cada uno) muy bien elaborados, el pisco académico y el chilcano muy equilibrado de ginger. Después pedimos varios botellines de Cerveza Cusqueña Rubia (3€), una cerveza peruana que nos sorprendió por su buen nivel, finamente lupulada. El servicio muy amable, la chica peruana que nos atendió muy servicial y explicado todos los platos con detalle, muy bien en este aspecto.
Un local por tanto sin pretensiones ni lujos, pero donde hacen una cocina fresca y sabrosa, con especialidades desconocidas para nosotros pero que nos gustaron, bien acompañadas con cócteles y cerveza. Con un descuento de un 30% a través de una web de reservas comimos en total por 60€, una RCP por tanto muy destacable. Volveremos en alguna otra ocasión para probar otros platos…
Pie de limón
Chaufa de pollo
Huaralino
Papa rellena
Norteñito
Cebiche chalaco
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