Primera visita a este local de cocina de base asturiana pero con tendencia hacia la introducción de técnicas e ideas de modernidad. No en balde, su chef Jose Ignacio Lopez Alvarez define este lugar como un espacio para el estudio y el respeto hacia la cocina, sus ingredientes y la fusión entre tradición y vanguardia.
Y es cierto, que si bien a nivel de sabor, lo ingerido te recuerda esos sabores propios de la tradición de la cocina asturiana, no es menos cierto que tanto visualmente como gustativamente, se aprecian matices que contribuyen a esa "actualizacion" e incluso mejora de esa, por otra parte, gran cocina.
Carta no muy amplia, pero sugerente, con precios normales, para lo que se estila por la villa y corte, incluso ofrece un menú bastante completo por 35€/pax, pero hoy la idea era otra, hoy veniamos a probar la carta.
Igual sucede con la carta de vinos, en proceso de cambio, con bastantes ausencias, de entre los blancos existentes, nos decantamos por un Albariño, Bicos, fresco, equilibrado, no es de los mejores pero tampoco de los peores.
Servicio de sala, profesional, conoce su oficio y se nota en su quehacer. Por cierto, sala llena, todas las mesas ocupadas. Buena señal.
Comenzamos con un aperitivo formado por un salmorejo, un picadillo de pulpo, un espárrago tempurizado y un buñuelo de bacalao. Buen comienzo.
- Setas shitake salteadas con soja y gratinadas con un alioli de miel y caramelo. Plato original y sorprendente. El contraste en boca entre los recuerdos de la soja, el alioli y la dulzura de la miel y el caramelo, es sorprendente y muy agradable.
- Cebolla rellena de bonito. Hermosos ejemplares, acompañados de una excelente salsa de tomate natural frito. Estaba muy buena pero, personalmente, prefiero un relleno de carne, mas contundente, con mas punch.
- Rape amariscado con langostinos. Muy buen plato, su único aspecto negativo, es el tamaño de la ración, un poco escasa. Por lo demás, muy buena ejecución.
- Albondigas de rabo de toro con foie y boletus, sobre salsa del guiso, puré de patata y puré de zanahoria. Aquí sucede a la inversa, la ración se compone de tres hermosas albondigas, que unido a la fuerza que le aporta el foie, hace que el plato sea un poco pesado.
- Tarta fina de manzana con helado de baileys. Buena tarta, buen sabor,
- Brownie de chocolate y parmesano con helado de vainilla. Postre muy agradable, buen detalle de la mezcla entre el chocolate y el queso, interesante.
Cafes con hielo y unos pacharanes y crema de orujo, ponen fin a este visita, a la que seguirán otras, hay una carta con propuestas sugerentes, que a partir de próximas fechas se acrecientan con la aparición de las legumbres: fabes, verdinas,..., y eso hay que probarlo.
Brownie de chocolate y parmesano con helado de vainilla.
Tarta fina de manzana con helado de baileys
Albondigas de rabo de toro con foie y boletus, sobre salsa del guiso, puré de patata y puré de zanahoria
Rape amariscado con langostinos.
Cebolla rellena de bonito.
Setas shitake salteadas con soja y gratinadas con un alioli de miel y caramelo.
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