Muy recomendable leer el entorno del local que describe Antoni-Alicante porque es muy real: un bar de los de pueblo de los años 60, sin cambiar nada desde el suelo hasta el techo. Tal y como lo tenía su padre como bar de pueblo en plena carretera de las que pasan por mitad del pueblo y el mismo se vertebra sobre ella.
Mantel de papel, mesas de bar, copas y cubiertos básicos.
Cambio de generación y cambio radical en el concepto de cocina pero en el mismo ambiente. Es como si trasladaras con la máquina del tiempo una cocina actual a un bar de un pueblo de los años 60.
Mucho mérito hacer esa cocina en ese lugar, pues no veo en el pueblo muchos clientes con esas inquietudes culinarias (eramos 2 mesas). Pero ahí está la pareja luchando por renovar al menos el contenido de los platos.
Comida para dos amigos desplazados ex-profeso ante los comentarios vertidos en nuestra web por gente de peso (de peso de opinión) para comensales de peso (físico).
Carta de comidas y de vinos con pocas opciones (y me parecen muchas para lo que esperan los clientes); por ejemplo en tintos hay 14 opciones entre 12-18€. Elegimos un buen GR 174 del 2014 que, aunque del Priorato y reciente, está bien maduro.
Platos en individual:
. papas con mayonesa de piña y con curry muy ligero y unas olivas por cuenta de la casa. Originales y por cortesía de la casa.
. crujiente de pez azul con caldo de puchero. Un mar y montaña complicado de comer y que le faltaba un poco de intensidad de sabor del pescado. Presentación en plato sobresaliente.
. dorada marcada en plancha con mousse de garbanzos y muselina de ajo aceite con algo de pimiento y sucedáneo de caviar encima. Bien emplatado y de los que me comería un pozal.
. tortilla de patata deconstruida con cebollita caramelizada con yema semicocida (demasiado frío de temperatura) y patata en crema. Buena idea pero que hay que perfeccionar.
. costilla guisada con salsa japonesa con un punto algo dulce (¿reducción de caldo?). Sencillo, buen hecho y sabroso.
. arroz caldoso con setas en buen punto de cocción del arroz y que con un poca más de verduras en el fondo y en el plato, mejoraría.
. helado de chocolate blanco y un muy buen coulant. Buena elaboración y emplatado, aunque los dos chocolates tienden a saturar, quizás apoyo de algo más cítrico o frutal en el helado lo equilibraría más.
Por cortesía un moscatel de la cooperativa de San Vicente muy agradable.
Servicio muy amable e interesado en agradar y explicar sus platos. Ambos (la pareja) se complementan en cocina y sala, consiguiendo transmitir un ambiente relajado pero muy correcto.
Si quieres conocer un auténtico local de bar de pueblo de hace 50 años y una cocina novedosa, busca la máquina del tiempo que estará en el almacén, porque ésto no es normal.
Ánimo y adelante que por ahi está el futuro.