Restaurante situado en el Puerto de Valencia.
Local muy grande y cuando fuimos estaba prácticamente lleno.
La calidad de la comida es excelente. Hicimos una mariscada: gambas, cigalas y langosta a la plancha. Todo exquisito. Quizás la cantidad es un poco escasa. La ración de cigalas es de 4 piezas pero, eso sí, magníficas.
De primero pedimos la ensalada de la casa, la Marcelina. Muy escasa y nada original, lo típico de cualquier ensalada: lechuga, cebolla, tomate y aceitunas.
Variedad de vinos. Nos decantamos por un Viña Esmeralda, buenísimo. Toque dulce con post gusto largo y muy afrutado.
El servicio del vino fue correcto. De entrada, nos lo llevaron a la mesa y uno de los camareros que nos atendía nos lo dejó allí, sin servirlo en la copa y sin dar a probar. Nos quedamos un poco sorprendidos pues es un restaurante de categoría reconocida. Seguidamente vino otro camarero y nos lo sirvió al ver la poca falta de atención de su compañero.
A decir que uno de los camareros fue bastante desagradable, incluso borde. Otro lo vio y nos atendió muy bien y pendiente de corregir los errores de su compañero.
De entrada te traen coca untada con aceite ajo y perejil. Yo pedí si me podían traer el plan blanco y dicho camarero hizo un comentario que no llegué a entender pero con tono muy desagradable y observamos que murmuraba todo el rato en voz baja a cualquier cosa que le podía decir algún cliente.
A parte de esto, la calidad del marisco es muy buena como también la relación calidad-precio.
Precio por persona con vino y sin postres unos 60 €
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.