Por mucho que se empeñen en la manida crisis y sobreutilicen ese palabro de 'reinventarse' y 'emprendedores', los bares en que se dedican a algún tipo de especialidad siempre han sido comunes en los madriles. Ya sabéis, el bar de las bravas, el de las gallinejas, el del bacalao, el de las croquetas, el de... Pues hay gente a la que se le ocurren otras formas. Gente que se dicen que si hacen algo bien, pues a por ello con fuerza y este lugar es eso. Algo que siempre ha existido en Madrid, pero hecho hoy.
Estas amables gentes (porque son bien amables) se dedican a hacer albóndigas. Sí, albóndigas. Eso que se hace en todas las casas de España y de medio mundo y que no se hace igual en dos casas ni aunque les des la misma receta. Pues hacen cuatro o cinco tipos albóndigas, nada más y nada menos, pero están bien ricas. Te las puedes tomar de tapa, de aperitivo o en bocadillo con acompañamientos de patatas y... no recuerdo, ¿arroz? Ya veis, algo sencillo y bien hecho, que dicho así, hasta parece fácil. He probado todos los tipos y si no me hubieran gustado, ahí habría terminado, pero he repetido. Eso es que están buenas, ¿no?
Es que esto de las albóndigas es como las croquetas; que parece cualquier cosa y que todo quisque puede hacer bien y resulta que no, que al fin y al cabo todos tenemos en nuestra cabeza el sabor y la textura de una buena albóndiga o una buena croqueta (o una buena tortilla de patatas) y el encontrar un lugar en el que estén buenas no es tan fácil.
Saludos,
Jose
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