Pues a mí me ha encantado. La comida muy rica, materia prima y elaboración estupendas, con sofisticación más que suficiente para mí (espero que no se `sofistiquen nada nada nada más!) ... y por fín consigo comer `hincando diente´, cosa cada vez más rara en los restaurantes ultra-modernos donde todo son sopitas y cremitas. La vajilla a mí también me gustó mucho: simple, moderna, funcional y elegante (pero es que no me acaban de gustar los mega-platos para servir un garbanzo). Las mesas comdísimas, con mucho espacio entre ellas, la decoración minimalista-acogedora (y no minimalista-hospital). El servicio eficiente y cordial. En vinos, excelente: conservación y el servicio son estupendos, y la sumilleuse exceptcional: atenta, agradable, en seguida se da cuenta por donde van los tiros y te aconseja de acuerdo a tus gustos y dineros. Los precios son fa-bu-lo-sos: tomamos EM shiraz por 17€, vi Finca Malaveina, y al lado de la casa por 21€, mogador 45€, Baron de Chirel, 55€, atencion: Cirsion 2001, 122€ (más barato que me costó a mí). Comimos tres entrantes y un segundo, y costó 45€ con vino. Repetiré seguro.
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