Local algo descuidado y con una estructura de bar de carretera. Le falta

Local algo descuidado y con una estructura de bar de carretera. Le falta una buena inversión en una decoración más cálida. La cocina es interesante, aunque se renueva con mucha lentitud. La idea de las cartas de vinos estacionales, aunque clásica, es buena, lo malo es que muchas referencias que figuran en ellas no existen en la bodega.
Rafa, el sumiller y jefe de sala, es demasiado expresivo y autoritario, y la mayoría de las veces no deja libertad de elección a sus clientes, esto penaliza mucho la decisión de ir a este restaurante. Un sumiller debe sugerir, no ordenar.
En sus cartas faltan vinos internacionales y sobran vinos industriales sin emoción ni gracia. Un buen sumiller es algo más que utilizar copas riedel envinadas.

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