Alvaro y Laura, una joven y muy agradable pareja han abierto hace un par de años este restaurante que además de dar bien de comer, le da mucha importancia al mundo de los vinos y puedes encontrar cosas que no es tan sencillo encontrar.
Nos acomodamos en una de sus mesas. El local es coqueto y alegre visualmente, sin grandezas pero todo bien vestido e impoluto. Nos acercan su carta, una carta diferente, no es sin más de primeros, segundos y postres. Tienen varias cosillas. Pretenden jugar con sabores muy conocidos, con producto de calidad pero reconocible y a la vez darle un toque de originalidad y una presentación muy agradable a la vista y diferente.
Como soy como soy, les comento si no es posible que nos guíen un poco por su cocina y que sean ellos los que decidan ofrecernos pasito a pasito una muestra de su trabajo.
Así que le ponemos “trabajo” a Laura y nos quedamos con Alvaro que aparece con una botella de Nicolás Joly Les Vieux Clos 2008. Vino de la zona del Loira. Un vino que se elabora sin “ayudas” químicas. De la variedad Chenin que en palabras del propio elaborador, es tan difícil como un hijo rebelde.
Incluso nos comenta Alvaro que muchas de las botellas salen “malas” al abrirlas y que no hay “reclamación” que valga. De la bodega salen perfectas.
Unas más que hermosas copas Riedel en las que comprobamos el precioso color de este vino. Un amarillo pero tirando a dorado. Muy limpio.
Tiene una nariz que dicen muchas cosas pero que yo no se, como siempre, interpretar. Me resulta un tanto diferente a todo lo bebido hasta ahora pero me gusta. En boca tiene una entrada potente pero lo que más me marca es el resultado final que hace que disfrutes un buen rato y que te centres en ese postgusto tan agradable.
Hemos disfrutado padre e hijo de un buen vino y además a un precio mucho más que ajustado. Da gusto descubrir cosas nuevas y diferentes y mucho más aún si hacen que pases una velada estupenda.
Cesta de panes. Cuatro pequeñas piezas, dos de ellas de pan integral están hechas a mi gusto, crujientes. Muy ricos y en cuanto han visto que desaparecían, nos han traído una nueva remesa.
Ensalada de ventresca de atún. Con tomate, patata y lógicamente ventresca. El aliño estaba para untar pan sin conocimiento. Buena materia prima y conjunto excelente. Una de mis ensaladas preferidas y tantas y tantas veces degustada.
Croquetas. De bonito y de jamón y huevo. Dos estupendas croquetas por barba de tamaño XL (60 grs cada una). Presentadas en una bonita cesta de freir. Por fuera están tremendamente crujientes y por dentro están muy bien conseguidas. Dicen que andan sacando unas 400 semanales. Eso es una estupenda señal. Nos han encantado.
Patata brava y patata ali-oli. Preciosa presentación de este plato tan visto en mil sitios pero que asi da la sensación de estar comiendo algo diferente. Las dos están muy sabrosas. Con la patata como me gusta, poco hecha. La brava es brava, no con tomate del malo. Te deja esa agradable sensación picante.
Cada plato que sale delante de nuestros ojos es más original. Se lo he comentado, al parecer en cocina hay gente con ganas de agradar y además con buen asesoramiento. Pues desde luego que lo consiguen.
Torta Inés Rosales de sardinas en aceite y vinagre con emulsión de tomate y aceite. No conocía yo estas tortas. Son un producto sevillano. De unos 12 centímetros de diámetro, totalmente natural y hechas con harina de trigo y aceite de oliva virgen, azúcar y especias. Tienen un toque de anís muy característico. Al parecer se hacen a mano y se envuelven individualmente en papel parafinado.
En nuestro caso concreto la mezcla de sabores está muy lograda en mi opinión. No tanto en la de mi hijo que no está tan acostumbrado a sabores un tanto diferentes. Pero es un buen comedor y muy “odediente” y no deja ni una pequeña miga.
Pulpo, verduras y parmentier. Mucho más que curiosa y original presentación de un plato degustado en numerosas ocasiones.
Rico el pulpo, muy rico el puré de patata, estupenda conjunción con las verduras. Es para comerlo todo mezclado y el resultado es excelente.
Rissoto de hongos. De nuevo bonita presentación y muy bueno de sabor. A mi parecer demasiado hecho. Pero merece la pena el resultado. En cuanto ponen el plato delante el aroma a hongo invade mis papilas olfativas.
Txerripatak (Manos de ministro). En su salsa bizkaina. Sin trampa ni cartón, con sus huesos. Esto es como comer caramelos muy pero que muy ricos. Han ido ganando según he ido degustando el plato. De menos a más.
Mi compi de mesa de hoy no es precisamente amigo de este tipo de textura gelatinosa y se lo ha comido…” por obligación”, eso sí, no ha dejado ni medio resto en el plato. Menos mal que no te gustan…..
Pasamos ya a los postres. De nuevo presentados con mucho gusto.
Yogur con naranja. De textura cremosa y con piel de naranja. No soy yo demasiado amigo de este producto pero estaba muy sabroso.
Crepes de chocolate y naranja. El que me acompaña no es amigo de postres. Eso dice él, pero en esta ocasión parece que le conocían. Han acertado de pleno. El chocolate es su pasión. Están muy, pero que muy ricas.
Para acompañar a los postres, un Coteaux du Layon 2012. Un dulce muy suave y muy agradable.
Pues lo dicho, un gran descubrimiento, volverán a verme, sin duda.
Para ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/
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