Restaurante Atelier Belge Restaurant en Madrid
  

Restaurante Atelier Belge Restaurant

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Datos de Atelier Belge Restaurant
Precio Medio:
48 €
Valoración Media:
8.3 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 36,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

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2 Opiniones de Atelier Belge Restaurant

Otro restaurante que permanecía demasiado tiempo en la lista de futuribles, y que ha sido satisfactoriamente tachado.

Local amplio perfectamente descrito en el comentario de Lorden, cuyo contenido me parece muy acertado tras la visita.

Como aperitivos se nos presentan unas espectaculares mantequillas de diversos sabores (algas, tomate,), panes artesanos, así como diversos bocados y una crema de verduras. Todo muy bueno.

Nos decantamos por el MENU DEGUSTACION compuesto por

“Salmón ahumado casero con cacholas, perejil, limón y pan tostado” El salmón marinado en seco, carbón vivo, serrín de roble, tabaco de pipa, ciclos repartidos en 15 horas, humo continuo. En líneas generales, sin ser espectacular, muy buen trabajo y gran resultado.

Muy bien logrados, a pesar de la apariencia tosca y simple, de los “Mejillones gratinados poulette ventresca ahumada, cebolleta tierna con tomate liofilizado”. Recomendable.

Excelentes como principales, la “Corvina con cuscús de frutos secos, curry y leche de coco” y el “costillar ibérico confitado en 43 horas, prensado y deshuesado, crujientes en pasa kadaif, salsa pickles y lechuga trocadero salteado”

Para rematar unos maravillosos “Quinteto de quesos belgas con sirope de Lieja” y un espectacular “chocolate en 9 texturas”, excelente sin duda alguna.

De la carta de vinos, nos decantamos por FINCA VALDEPOLEO 2012 de Bodegas y Viñedos Pujanza (DO Rioja), que aun estando bueno, tal vez esperábamos un poco más.

Servicio de vino y de sala muy profesional y sinceramente a destacar. Un restaurante que merece la pena visitar.

Comida en el ATELIER BELGE, restaurante abierto en pleno Chamberí por el Chef belga Etienne Bastaits tras el originario de Martín de los Heros, que queda ahora como “brasserie”. Teníamos muchas ganas de visitar esta casa por las buenas críticas que está cosechando y resulta que superó con creces nuestras expectativas, les cuento:

Se trata de un local amplio repartido en dos plantas, en la baja una barra con mesas altas, ideal para tapeo y “afterwork”, y en el piso superior un comedor con unas 20 mesas y la cocina a la vista. Domingo de agosto y media entrada en el comedor. Nada más sentarnos nos ponen una cesta de panes artesanos y una batería de aperitivos de parte de la casa: cacahuetes confitados, palomitas al curry, chips caseros con hummus, una tacita con una suave cremita de mejillones con nata y un cuenco de mantequilla casera. Todo ello acompañado de una botellita con un suave aperitivo de zumo de limón con cointreau para abrir el apetito. Todo buenísimo y hecho en el propio restaurante. Con esta entrada se pueden imaginar que, antes de empezar, ya nos tenían ganados.

Pedimos unas croquetas de quisquilla, suaves y cremosas, que vinieron con un pulverizador de limón y unas hojas de perejil frito, sabrosísimas. Unos mejillones al vino blanco con patatas fritas, ración abundante, con molusco gallego de calibre medio pero muy tierno, en el punto adecuado de cocción, muy buenos, y es que tratándose de un restaurante belga no podíamos irnos sin probar este plato. Por último, raya a la mantequilla negra (un clásico), servida sobre una emulsión de patata, el pescado con la carne firme y sabrosa, excelente.

Pedimos todo a compartir y las raciones fueron repartidas individualmente para cada comensal. Al final, con los aperitivos de la casa, sin proponérnoslo, nos montamos un auténtico menú degustación.

De postre otra especialidad: chocolate belga en varias texturas (blanco, negro, amargo, en espuma…), magnífico broche para una comida de un excelente nivel.

Para terminar, café solo con hielo, una vez más acompañado de varios “petit fours y mignardises” de parte de la casa (un macaron, una mousse, un trocito de brownie… vamos, esto es un no parar).

Carta de vinos no muy amplia pero con vinos muy bien elegidos y bien de precio. Nosotros pedimos un Coto de Gomariz 2012, un ribeiro blanco con algo de crianza en barrica, que maridó espectacularmente con todos los platos.

Al final de la comida, pasada del Chef Etienne por las mesas interesándose por cómo había ido la cosa. Nosotros tuvimos con él una agradable charla, en la que aprendimos un montón, y pudimos comprobar que sabe muy bien lo que quiere y cómo hacerlo: una cocina basada en platos belgas adaptados al gusto español (con materia prima de calidad, más ligeros y con menos grasas animales), todos los productos (hasta el pan) elaborados en el restaurante, una buena bodega (también de cervezas), detalles con el cliente y un servicio impecable.

Pues, efectivamente, el servicio es atentísimo, las mesas están perfectamente vestidas, y tienen una vajilla y copas de calidad. Pagamos 71,00 € (dos personas), beneficiándonos de un descuento del 30% por reservar a través de la Web del Tridente (algo bueno tiene que tener quedarse en Madrid en agosto). En muy pocos sitios de la capital se puede encontrar esta relación calidad-precio.

Salimos con una sonrisa de oreja a oreja, deseando volver a probar los platos que nos comentó Etienne que iba a incluir en la carta de otoño. Para volver muchas veces y recomendar sin ningún género de duda. Le auguramos un futuro prometedor.

  • petit fours

  • panes

  • mejillones

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