Coincido en que el restaurante es coqueto, pequeño, pero coqueto (8 mesas dentro, más otras tantas fuera en la terraza). Servicio normal, copas de batalla y de vinos nada destacable, el armario conservador estaba a medias. Aún así, recomendable para cenas informales y en un entorno agradable. Yo pasé de arroces y tomamos unas tapas para cenar. Comida abundante y bien hecha. Relación precio-calidad muy buena (de tapeo por unos 22 euros con vino y postre). Interesante. Repetiré.
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