Restaurante Taberna Pedraza en Madrid
  

Restaurante Taberna Pedraza

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Datos de Taberna Pedraza
Precio Medio:
37 €
Valoración Media:
5.9 10
Servicio del vino:
4.5 10
Comida:
6.3 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
5.7 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 23,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Taberna Pedraza Tortilla estilo Betanzos Taberna Pedraza Guisantes a la brasa

4 Opiniones de Taberna Pedraza

Taberna Pedraza ha cumplido cinco años y casi con este aniversario ha coincidido su traslado desde la calle Ibiza a Recoletos. El espacio actual combina amplitud con un interiorismo donde la madera y los materiales naturales son protagonistas. Santiago Pedraza y Carmen Carro con este cambio han aumentado la elegancia del entorno y lo que comenzó como una pequeña taberna se ha convertido en todo un restaurante. Ahora continente y contenido pueden hablar de tú a tú, los platos disponen de un espacio donde brillar más y el comensal ha ganado en comodidad.

La fórmula culinaria sigue siendo la misma que originalmente. La búsqueda del mejor producto y el entendimiento de brillantes recetas tradicionales para poder ejecutarlas con calidad buscando una regularidad innegociable. Siempre me ha resultado llamativo como dos personas ajenas al mundo de la gastronomía hasta hace siete años han sido capaces de estructurar, levantar y mantener un negocio con una idea a priori básica: cocina tradicional con el mejor producto. El secreto aplicar profesionalidad, rigor y dedicación porque se trata de mejorar lo ya existente, de enaltecer lo popular, de provocar que la tradición sea actual y eterna.

A la Taberna Pedraza se sabe a lo que se viene. A disfrutar de una cocina clásica, exacta y sin fisuras. No vengan buscando sorpresas, pero tampoco encontrarán errores ni grietas. Se ha trabajado con entusiasmo para eliminar la aleatoriedad de la función culinaria. La historia de la Taberna Pedraza es una historia de dedicación desde dentro hacia afuera y de aprendizaje desde el exterior hacia sus precursores, que han levantado este negocio desde una inexperiencia compensada con un nivel de pasión irrenunciable.

Anchoas, tortilla, guisantes, cecina, morcilla y cocochas son sin duda platos de alta calidad y ancho espectro que la mayoría de los comensales disfrutaran. La nueva ubicación conserva la misma capacidad que en los locales anteriores pero en un único espacio y sin lugar a dudas aumenta la comodidad de los clientes. Ahora en la Taberna Pedraza las comidas duran más.

Post completo en http://www.complicidadgastronomica.es/2019/04/taberna-pedraza/

Cocina 7,5

Entorno 7,5

Servicio del vino 7

RCP 7

 

  • Tortilla estilo Betanzos

  • Guisantes a la brasa

mi experiencia reciente con la Taberna Pedraza fué muy mala. Nada que ver con los comentarios anteriores.
En una tarde de Julio de calor fuerte en Madrid, la primera pedrada en la frente fué que no tenían botellas de agua fría. No les 'caben' en las cámaras. La segunda pedrada, el vino blanco a temperatura de tinto: 18 grados. Botellas de verdejo muy corriente a 15 euros, seguramente compradas a 3,50 euros.
Siguientes pedradas: la tortilla de betanzos, buena y de tamaño 'ridículo'. Para comer una persona. 12,10 euros.
La ensalada de tomates, aceptable, de tamaño 'ridículo': 9,80 euros.
El pulpo a la plancha, muy blando y apenas pasado por la plancha -que no brasa-. Ración escasa: 16,50 euros.
Las croquetas de jamón, aceptables, pero a 2,20 euros cada croqueta (pequeñas).
La chistorra, ración ridícula, y mal hecha. Blanda y mal frita.
Cada ración de pan, 1,40 euros.
La quesada, aceptable, a 6,10 euros el trocito.
En resumen, una experiencia mala y desagradable, muy cara, que nos dejó claro el no volver a pisar jamás por allí.

Algunas veces he leído que no existe la alta cocina y su antónimo, sino que hay dos tipos de gastronomía la buena y la mala. Diferencia por la cual abogo, y que además se puede ampliar con la muy buena, y la verdaderamente excelente.

Dentro de esa buena gastronomía totalmente accesible, hemos visitado la Taberna Pedraza en la madrileña calle Ibiza. Un coqueto y pequeño local, con la cocina vista detrás de la barra, en la que Santiago Pedraza y su mujer reparten saber culinario tras una intensa búsqueda del mejor producto durante dos años , plasmado en una carta sencilla, comprensible y enfocada en el tapeo. Cecina, anchoas, mejillones en conserva, croquetas, tigres, tortilla, dos ensaladas, cuatro pescados y cuatro carnes con importante presencia del buey y la vaca de trabajo. Una taberna española con todas las de la ley.

Uno de esos negocios culinarios y ya son unos cuantos donde la pasión es el vehículo que guía a los propietarios.

Se comienza con una ensalada de tomate, cebolleta y aceite de arbequina. Lo que le pedimos a día de hoy a este plato (¿a dónde hemos llegado?), sabor a tomate, buen aliño, y ya.

Como buenos “cecineros” , teníamos que probar la de esta casa. Sencillamente de relumbrón, cecina de vaca con curación de 24 meses proveniente de Cárnicas Lyo. Cortada a cuchillo como el buen jamón. Destaca por su sabor intenso, profundo, largo. Sin ningún tipo de acompañante porque no lo necesita, ni aceite, ni virutas de foie, con este producto no hace falta satélites. Deseando degustarla de nuevo.Por favor, no dejan de probarla.

Nos recomiendan probar tanto los tigres como las croquetas, buen nivel en estas dos tapas clásicas, destacando sobre todo el primero. Realizado con mejillón, gamba y un buen fumé, llama la atención por su gusto potente amariscado. Ella, la croqueta, con generosa presencia de jamón de bellota, buena textura aunque mejoraría con algo más de fluidez. ¡Viva el tigre¡

Proseguimos con la morcilla de Beasain con manzana. Sangre, grasa, puerro, cebolla y especias con un toque de acidez y crujiente por parte de la fruta. Hervida previamente, envasada al vacío para posteriormente ser templada. Producto y sentido común.

Como imprescindible, la tortilla al estilo de Betanzos. Huevos gallegos, patatas nuevas sembradas cerca del mar, y mucho cariño. Las tortillas se hacen en el momento desde el corte de la patata, con el huevo totalmente líquido. La reflexión me provoca a pensar que las tortillas son como él futbol, que si con cebolla, sin cebolla con el huevo muy cuajado, algo, nada; por otra parte que si el falso 9, los laterales – volantes, el 4-4-2 que se puede convertir en 4-3-3. Todos jugamos a entrenadores, todos tenemos nuestro tipo de tortilla emblemática. La de Taberna Pedraza, muy buena , con el huevo derramándose entre la patata, jugosísima; con un pequeño pero el punto de sal se nota bastante en la superficie.

Como platos de mayor presencia, degustamos la hamburguesa de buey y los filetes de ciervo adobado de los Yébenes con puré de mango. Sin duda la reina es la primera, mezcla de dos carnes de buey con maduraciones muy muy largas (más de 6 meses en cada caso), se acompaña de patatas chips hechas en casa, y un pan especial realizado especialmente para ellos. Carne jugosa, y de nuevo la misma sensación que en el caso de la cecina, potencia, energía, sabor que perdura en boca. Carne y pan, sin exigencia de elementos superfluos.

El ciervo adobado para dotarle de más sabor contrasta bien con la salsa de mango, pero se queda lejos de la excelencia del producto que conforma la hamburguesa; y de su gusto.

Como buenos cántabros, no nos podíamos ir sin probar la quesada pasiega, postre muy vinculado a mi infancia, que he degustado junto con mi madre en cocinas pasiegas de leña, en esas casas que disponían de animales para realizar esta receta tan cántabra. Leche, cuajo, huevos, mantequilla. Me cuenta Santiago que hacen el queso fresco pasiego a partir de la leche y el cuajo. Muy lograda, suave, de textura no demasiado densa y agradable. Cercana a las del valle que cruza el Pas.

Taberna en la que por encima de todo destaca el producto, el respeto que se le profesa, la inmediatez en la cocina, y la búsqueda de cierta pureza en cada pequeño detalle. Cecina, tigres, tortilla, hamburguesa, quesada.

No todo lo emocional tiene que ser tecno, en la Taberna Pedraza se encuentra la sencillez emocional.

Post completo y fotos en
http://www.complicidadgastronomica.es/?p=3883

Ayer fuimos a probar la TABERNA PEDRAZA de la calle Ibiza, con la idea de comer de tapeo. El sitio no es muy grande (unas 8 mesas), pero está decorado en plan muy "cuqui" con mesas y sillas descabaladas estilo "vintage". En el suelo y las paredes, baldosas hidráulicas de diferentes colores y motivos creando un ambiente muy acogedor. Además tienen una agradable terraza en el bulevar de la calle.

Dos personas. De la carta, no muy extensa pero muy variada, nos apetecía todo, tienen desde raciones (ensaladilla, chacinas, conservas gourmet, etc.) hasta platos más consistentes (como chuleta a la brasa o frituras al estilo andaluz).

Preguntando por las especialidades de la casa, nos dejamos aconsejar, y al final cayeron:

- Dos croquetas de jamón (1,80 €/unidad). Las croquetas son muchas veces "la prueba del algodón" de un restaurante. Pues estas están buenísimas, cremosas, toda una explosión de sabor, de las mejores que hemos comido en mucho tiempo.

- Tortilla de patatas, poco cuajada al estilo de Betanzos, hecha con patata gallega y huevos de corral (10,50 €). Nos la recomendaron especialmente y fue todo un acierto. Sabrosísima, la patata totalmente en su punto, terminamos mojando pan en la yema.

- Media ración de morcilla de Beasaín, y media de chistorra (5,00 € cada media ración). La morcilla, se sirve acompañada de compota de manzana y Granny Smith picadita por encima, la chistorra simplemente frita acompañada de unos pimientitos de Padrón. Ambas cosas deliciosas y sorprendentemente nada pesadas, lo que dice mucho de la calidad de ambos productos.

Para terminar, el broche dulce lo puso una quesada casera tradicional, servida templadita en una cazuelita de barro, que estaba tremenda. Postres así de buenos no son frecuentes.

Carta de vinos no muy extensa pero variada y bien seleccionada (tienen hasta vinos de Jerez y champanes). Pedimos un Ribera del Duero tinto "Páramo de Corcos", servido a su temperatura y en copas adecuadas (nos supo a gloria, por fin un sitio donde te ponen el vino como Dios manda). Mesas un tanto canijas, pero es que el sitio es pequeño y no da para más. Buena vajilla y manteles y servilletas de tela. Finalizamos el festín con un café, y una invitación a un licorcito de parte de la casa (buen detalle). Pagamos 46,90 €, que nos pareció un precio excelente. Esta gente entiende de hostelería, a este precio no se puede comer mejor de tapeo en Madrid. Salimos muy satisfechos y deseando volver para probar más cosas.

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