Agustín Aguilar. Visita el 5-9-05. Nos sentamos a las 9,30 y salimos a

Agustín Aguilar. Visita el 5-9-05.
Nos sentamos a las 9,30 y salimos a las 12,30. Tres horas inacabables para conocer el menú degustación, teniendo presente que nosotros éramos 5 personas, y en el local, había un máximo de 30 clientes cenando.
A título de ejemplo, la cuenta fue pedida dos veces, la segunda a los veinte minutos de la primera, sin que nadie pidiera. Alguien de nuestra mesa pidió varias veces una coca cola, sin que se la llegaran a servir. Ningún empleado se disculpó por nada.
En resumen, servicio atento, “solo de libro”, porque estuvo falto de diligencia e injustificablemente lento.
Lo cocinado nos pareció bastante sabroso, en general, aunque su forma y contenido no parecía muy distinto a lo que se puede encontrar en restaurantes de inferior categoría teórica. Los platos calientes, realmente estaban, como mucho, tibios.
Nos gustaron bastante los postres.
El servicio de vino fue prestado con mucha atención, pero los vinos jóvenes, que era lo que deseábamos tenían una presencia absolutamente insignificante en la carta.
La relación calidad precio y lo demás recibido, a mi juicio, lo sitúa entre los de no volver, aunque tengo la costumbre de intentarlo de nuevo, ya que una noche regular la puede tener cualquier restaurante.

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