Restaurante Bar Alhambra en Valencia
  

Restaurante Bar Alhambra

4
Datos de Bar Alhambra
Precio Medio:
10 €
Valoración Media:
5.9 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
6.3 10
Entorno:
4.3 10
Calidad-precio:
7.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas:
Precio desde 7,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Bar Alhambra Bar Alhambra Albóndigas con pisto Bar Alhambra Bar Alhambra Tortilla de patata

4 Opiniones de Bar Alhambra

De nuevo visitando este aclamado templo de la tortilla de patata y se nota su presencia en guías mochileras y en internet porque hay mucha gente jóven incluso extranjera. Local lleno en la terraza, en la barra, en la barra contra lateral (frente a la ventana) y hasta en segunda fila de espera. Me imagino lo que será en horario de almuerzos.

Dos para tapear a medio día y nos acogemos a la contra-barra y menos mal que hay muchos clientes que cogen bocadillo para irse. Para beber una bien tirada cerveza de barril en amplia copa y lo mismo en versión clarita de gaseosa.

Para comer, nos subestiman y nos dicen que quizás sea excesivo, tomamos:

. dos raciones de tortilla de patata con su correspondiente raciones de ese pan crujiente. Bien formada por fuera, semicruda por dentro, patata bien cocida. Como la famosa de Betanzos. Muy recomendable.

. albóndigas (x 4) de carne, con tomate frito. Buen tamaño, correctas de sabor. Bien el tomate frito.

. magro con tomate: buena ración, bien de sabor y ese común denominador del tomate frito casero, perfecto de punto, dulce, sin acidez, nada fluido.

. longaniza y chorizo con habitas: se nota que la comida se prepara con amor y con tiempo dejando unas habitas tiernas pero de buena consistencia; el embutido corriente y calentado al microondas.

Si no hace día de terraza, algo de agobio e incomodidad hay para comer, pero merece la pena y más a ese precio.

Siguiendo las recomendaciones tan acertadas de G-M (Aurelio) y Aloof (Alfonso) como escasas últimamente, es un local que hay que conocer.

Se trata de un bar de barrio con unas pocas mesas en la acera, una larga barra llena de platos tras el cristal obligatoriamente legal. Si llegas a la hora de comer ya son pocas las opciones y menos las tortillas variadas, pero a la hora del almuerzo es un espectáculo. ¿Material? Adecuado al tipo de local y al precio cobrado, no se puede pedir ni esperar otra cosa: servilletero de papel, cubiertos y platos más que básicos, sillas de propaganda en la terraza, vaso de cerveza de los chinos...

Para comer ya Benito no está y solo queda su mujer tras la barra para rematar la faena del día. Gente en las sillas de la barra y alguna mesa exterior ocupada, casi todos con bocadillos. Opciones para elegir más limitadas pero variadas y sin que falte su famosa tortilla de patatas. En la pared recortes de periodico cantando alabanzas de la misma.

Autoservicio para la terraza: ración de tortilla de patata y pisto con carne (ternera guisada) más una ración de pan y ¡qué pan! Es siempre necesario para mojar esos guisos caseros con el tomate perfecto de punto de sal y de dulzor, sin aceite. ¿De segundo? Otra ración de tortilla de patatas, otro pan para mojar el guiso de hígado mejorable en la presencia de aceite, bien de textura y bien de sabor.

Dejo aparte el tema de la tortilla de patata: la mejor del mundo para algunos; para mí, la mejor que he probado nunca.

Me olvidaba que la bebida fue solo cerveza de barril. No es sitio de florituras en vinos.

15'00 h... día tenso... la tarde se presenta dura... ¿Voy a comer el menú de todos los días? ¿Y si me doy un caprichín? Y derrepronto visualicé la tortilla de patata que había visto recientemente en un post, la del Bar Alhambra, uno de esos lugares que tengo pendientes y a los que nunca voy porque parecen más hechos para los almuerzos de mi amigo Oti que para una comida.

¡Taxi! A C/ Calixto III, por zona Juan Llorens.

Oye, pues esto es un bar pero bar, bar. Un bar de barrio sin ningún encanto pero… con mucha gente. Las 15’20 h y eso estaba lleno, la terraza, la barrita-terraza, la barra-barra, la repisa-barra paralela a la barra… Encontré un hueco al fondo de la barra, pegado a la cocina, y ahí, de pie, como me gusta a mí, esperé mi turno pacientemente. ¿Pacientemente? Miento como un bellaco. Estaba a 150 pulsaciones por hora, con el stress matutino todavía sin metabolizar y la tarea pendiente de la tarde que me corroía y no me dejaba disfrutar.

Y… una señora para atender a todos. Joé, me he equivocado, aquí me van a dar las uvas, pa mis nervis. Qué leches hago yo aquí. Y lo mismo debía preguntar el resto: qué hace aquí ese trajeao calvorota.

Pues oye, más rápido que deprisa, la señora que parecía que iba al tran-tran, se ventiló la faena y me preguntó que qué quería. ¡Oño! Pues si no me ha dado tiempo ni a pensarlo. --Pues… la tortilla, desde luego, y una ensalada ¿tienen alguna? --De gambas y de cangrejo --Pues de gamba… Y ahí pone que es muy típico el lomo apaleao, póngame uno por favor --Se ha acabado --Pues unas albóndigas de estas, que tienen una pinta estupenda, y ese pisto… mmm --¿Se lo pongo junto con las albóndigas? --¡Oño qué bien, pues sí!

Pues eso:

Ensalada de gambas.
Tortilla de patata.
Albóndigas con pisto.

¡Al ataquerrrrrrrrrrrrrrr!

La ensalada, no valía gran cosa.

La tortilla… pues la pedí por imposición legal, ya que me pareció demasiado grandota (es enorme) y exteriormente como muy seca. ¡Los coj… seca! Era jugosa del carajo, vaya tortilla rica. Servida tumbada por el corte, con la patata enterita y visualmente presente, nada de batidos, sensación de inacabada, el huevo poco homogéneo, más bien ligerito de cuajo, incluso con zonas “blancas”… sí, pero qué cosa más rica. Se conoce que queda sellada por fuera, de ahí el aspecto de seca, y que por dentro se cocina en sus jugos.

Y las albóndigas, notables, aupadas hacia el estrellato por ese pisto de ensueño, dulce y untuoso.

Para beber, en un vaso de chato con minipié, un Ederra 2014. Bueno, aquí esto es lo de menos, aunque no estaría de más... Pero cayeron dos copitas.

Y tan ricamente, vuelta al curro con las pilas cargadas y el objetivo de regresar pronto a Alhambra a probar el dichoso lomo apaleao y alguna otra de las muchas tortillas que hace, tortillones, y repetir la de patata, amigo, esa nunca faltará en mi comanda en este bareto.

Y los tíos (la mujer de fuera es la esposa del cocinero) cierran sábados y domingos. ¡Olé sus….!

este es un local de toda la vida donde se hacen unas tortillas enormes
con un peso de 2 a 3k cada una.las variedades son:patata,patata y cebolla,morcilla,bacon,esparragos estas ultimas para que tengan la
consistencia que se requiere se hacen acompañadas tambien de patatas.
nosotros pedimos uno normal y otro mas pequeño pero de tamaños grandecitos los dos.fueron de tort.de patatas y continuan haciendolas
como siempre,al ser tan gruesas no llegan a cuajar del todo asi que
a quien le gusten mas hechas no hay solucion.pedimos albondigas en salsa,resultonas,ensaladilla,igual y vino y agua min.no pague yo pero
creo que fueron 13e.

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