Hace muchos años que acudo a este restaurante, siempre con buen resultado. Pero las cosas cambian y la última visita ha sido francamente negativa: el arroz amb fesols i naps estaba totalmente deslabazado, las habichuelas eran auténticos perdigones y el arroz algo pasadito. Y, por si fuera poco, con una mesa cercana con niños en edad de jugar, y envuelto por el humo del tabaco de los muchos fumadores que llenaban el local.
En fin, Casa Carmina pasa a mi listado de restaurantes que llevan la coletilla "no volver".
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.