Llego al restaurante a las 22.40 con mi familia. Una niña pequeña y mi mujer. Curiosamente lleno de mesas vacías, sólo atienden por reserva telefónica. Una barra mínima donde como mucho te puedes echar una copita con 3 amigos. No entran más. La primera pregunta que me asalta es: Hay que llamar por teléfono y reservar mesa para tomar un gazpacho?
Parafernalia toda: camareros andaluces, mucha flor y vídeos de Camarón(ese sí que fue un grande)
Desde que llegamos, una mesa junto a la barra completamente vacía. Esperamos 20 minutos y seguía vacía. Reservada, nos dicen. Pues vale... nos ponemos junto a un barril y pido "bienmesabe"(adobo) y tortillitas de camarones, prueba de fuego para calibrar la calidad de este supuesto clásico de la comida andaluza en la Capital.La cría incómoda, pasa el tiempo y la gente se va levantando de varias mesas. Vacías.Los camareros nos miran con apuro, un chico o mejor dicho, un buen profesional se dirige a un compañero y le pide que nos prepare la mesa que llevaba ya media hora larga vacía. Cogemos bebidas, bolsas, comida... y justo cuando nos sentamos, se acerca un camarero(pintas de encargado incompetente) y nos dice que "arriba, mesa reservada". Ya cabreado y paseandome con la comida y la bebida por el bar delante de la gente nos vuelven a decir que no, que nos sentemos. Que ya no está reservada. O sea, en Cádiz y en Madrid, UNA TOMADURA DE PELO.
Nos terminamos el adobo(absolutamente prescindible, ración escasa y aceitosa) y las bebidas y pido la cuenta. Las tortillitas las mandé de vuelta "al mar". No las probé voy a ser sincero pero esto es como el jamon bueno, sólo hace falta mirarlo. Pura fritanga.
Se acerca un camarero a pedirnos disculpas muy amablemente y nos dice que nos invita a un chupito. Le digo que él debería ser el encargado y no el "señorito andaluz" que carece de algo fundamental en una taberna andaluza: UN SERVICIO AL CLIENTE 10
Una norma fundamental en cualquier restaurante aunque sea de calamares congelados y bocadillos de hace 3 días es que cuando has sentado a un cliente en una mesa, eso va a misa. Jamás puedes mandarlos levantar aunque esté esperando Cayetano y familia en la barra.
Hablé con dos clientes a la salida que estaban indignados y me dijeron lo mismo. El típico caso del restaurante con éxito cuyos dueños venden el alma al diablo por dinero. Una pena. Hasta siempre "La Caleta"
Lo mismo que Anubis. Espero que las siguientes visitas sean positivas y que nos lo hagas saber.
Saludos
Hay experiencias en restaurantes que son suficientes para no volver nunca mas. Esta es una de ellas. Ademas lo agrava que la encargada del local estuviese presente con actitud pasiva y prepotente. Soy de San Sebastián y tengo tablas en esto de la gastronomía como para venderme a este tipo d establecimientos que arrancan con ilusión y buenas ideas pero se desinfla a medida que se llenan las arcas para vivir de batallas pasadas. Mucha suerte compańeros!
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