Vente pAlicante, Michael!!!

Las comarcas interiores alicantinas constituyen un paraje encantador desconocido incluso para muchos “lugareños” que viven junto al mar Mediterráneo, lugar donde se concentra el mayor porcentaje de población de la provincia. Los planes de inversión de las administraciones públicas en estos años ya lejanos de bonanza dejaron una red de carreteras mucho mejor de las que habían (téngase en cuenta que se trata de vías que transcurren entre valles y montañas) y unos núcleos urbanos con mucho encanto (adoquinado de las callejuelas, alumbrado público, parques, restauración de iglesias y campanarios…). Estamos hablando de numerosos pueblos pequeños cuya población oscila entre veinte y trescientos habitantes en la mayoría de los casos, situados en la falda de imponentes sierras o en pequeñas colinas, con paisajes idílicos en los que se alternan los pinares, las encinas y los campo de cultivo de secano como el olivo, el cerezo o el algarrobo. Yo soy de los que no me cuesta nada montarme en el coche y recorrer estas carreteras sin rumbo definido pero con buena compañía. Y, si a todo ello sumamos la proliferación de pequeños restaurantes, éste es un destino muy apetecible en días de vacaciones y ocio. Estos locales son una apuesta muy personal y no exenta de riesgo dirigidas al público del fin de semana que poco a poco va conociendo la zona (el boom del senderismo ha contribuido en gran parte a ello) o a los extranjeros residentes en la provincia que han sabido captar el encanto de la montaña mucho antes que los que nacimos aquí (nórdicos, alemanes, ingleses…). Sus propietarios son personas con iniciativa, con pasados muy diversos, con cierto aire bohemio y, sobretodo, en busca de una vida más relajada y en contacto con la naturaleza.

El pasado día 28 fue un día extraño en la CV. Cada año celebramos el día de San Vicente Ferrer el segundo lunes después de la Pascua, santo que cuenta con gran devoción en estas tierras. Son pocos los años que el gobierno de la Comunitat marca en rojo la fecha en cuestión, pero existe mucha tradición a hacer fiesta y salir a comer a las segundas residencias, al campo o en el restaurante tal día como éste. Muchas empresas cierran ya a mediodía y siempre es festivo para los escolares y universitarios. Mi grupo de amigos, sin embargo, no tuvo suerte este año y sólo quedamos dos para ir a comer. Aún estaba reciente la valoración en el blog de Jose Ruiz, Ana Juan y sus amigos, (Vinowine), sobre uno de esos restaurantes que describía en el párrafo anterior y decidimos dirigirnos hacia allí. El pueblo de Margarida es un claro ejemplo de lo que hablaba: muy chiquitín, con cajuelas estrechas y fachadas en las que se combinas el blanco, clores más vivos y piedra natural, rejas y faroles de forja, grandes puertas de mobila vieja, jaulas de jilgueros o canarios en las ventanas, macetas con plantas… y rodeado totalmente de valles y montañas imponentes.

L’Almàsera es una casa situada en una de las laderas del pueblo que se aboca directamente al valle lo cual permite unas vistas buenísimas. Se trata de una casa rural junto al parque infantil y la piscina del pueblo y un restaurante en la planta baja decorado con cariño y con la gracia de combinar elementos de estilos bien variados: rústico, kitsch, ibicenco… Nos encontramos a la entrada un amplio vestíbulo con butacas para tomar un aperitivo o una copa, un bonito salón a continuación y una terraza al fondo con diferentes niveles y nueva mezcla de muebles y estilos. Allí fuimos alojados bajo la encantadora sombra de un “parral” de vid. Nos recibió, nos atendió, nos cocinó y nos despidió Miguel (Michael) ya que, como nos comentó al final, Inés no estaba demasiado bien ese día y un poco agotada por el ajetreo que han tenido durante la Semana Santa. Su trato es amable y correcto al principio y desenfadado y dicharachero al final de la comida cuando percibe que así lo admite el cliente. Conoce bien esta tierra, sus gentes, sus productos de los cuales intenta abastecerse e, incluso, su idioma que ya empieza a dominar. Se le nota contento de su trabajo, disfrutando de este lugar, de ejercer de anfitrión… feliz de haber cambiado Alemania por Margarida.

La carta ofrece una especie de menú del día y un menú gourmet por 22 € el cual tomamos. Fuera de ellos sólo hay cinco o seis propuestas. Tomamos unas Alhambras Especial y comenzamos:

- Pinchito con longaniza de Pascua, mistela y limonada: La longaniza de Pascua es un embutido típico valenciano curado, similar al fuet o espetec pero mucho más delgada y seca. Suele llevar bolitas de anís incrustadas. La mistela y la limonada se presentan de forma combinada en daditos gelatinizados. Muy buena concepción pues lo uno ayuda a masticar lo otro y le resta sequedad. Tanto la longaniza como la gelatina con sabores muy logrados. Un buen comienzo.

- Crema de remolacha: Servida en copa de cava, siempre me resulta atractivo el color chillón de esta hortaliza y de las cremas que con ella se elaboran. Ésta me pareció con diferencia la mejor que he probado. Se “domestica” su potencia con cebolla, patata, manzana y leche de cereales y cada sorbo que tomo confirma la calidad de la misma. Nos la sirven fría y enseguida intuyo que un pelín todavía más fría debe de ser una auténtica gozada en los calurosos días del verano alicantino. Adictiva.

- Ensalada: una gran fuente con variedad de brotes y lechugas ecológicas y unos crujientes de queso y pequeñas rodajas de fresas como elementos distintivos y potenciadores de sabor. Nos llega ya aliñada desde cocina pero es éste un buen momento para dejar constancia del buen aceite y el magnífico pan casero que se deposita en la mesa al comenzar el menú. Ello constituye una prueba más de las ganas de ofrecer al comensal cosas cuidadas y productos de calidad.

- Lomo de merluza con emulsión de hinojo y sus espinas: Buen taco de pescado, perfectamente desespinado y fileteado y con un riquísimo caldo que algún otro ingrediente más de los citados debe llevar (no me atreví ya a preguntar más tras el interrogatorio sobre la crema de remolacha). Por ponerle un pero yo dejaría reducir un poco el caldo para conseguir una textura más espesa en la salsita. No por el sabor final de la misma, muy conseguido ya así, sino por poder disfrutar aún más del plato.

- El plato de carne puede elegirse entre tres opciones, muy atrayentes todas ellas: elegimos Carrilleras de ternera estofadas y Cordero (ando yo hoy un poco despistado con los nombres de los platos). Ambas elaboraciones, de corte más bien clásico, estuvieron a buen nivel y se acompañan de una guarnición abundante (puré de patatas, calabaza asada, pimiento, puerro…). Platos contundentes que nos dejaron un pelín saciados en exceso. Imagino que nadie se va con hambre de esta casa.

- Postres: Mouse de yogur y mango y Tarta de tres chocolates con fresas y reducción de fondillón: El remate. Si bien el primero era ligero y fácil de tomar, la tarta era potencia pura y, aunque muy chocolateros ambos, tuvimos que dejar dos bocados en el plato. Curioso el toque de guindilla que lleva la tarta en una de sus capas y que yo no percibí. Dudé incluso si se trataba de una broma del ya por aquel entonces amigo Miguel (Michael).

La carta de vinos es corta y se centra en los vinos alicantinos aunque hay algunas referencias de otras DO. Tomamos una botella de Peña Cadiella, un coupage interesante de Merlot, Cabernet Sauvignon, Monastrell, Tempranillo y Giró (nuestra garnacha valenciana) con 6 meses de barrica que elaboran en la bodega “Vins del Comtat”. Estaba a temperatura ambiente y, en un día caluroso como éste, EMHO le faltaba un pelín de temperatura. Con los postres fuimos invitados a unas copas de vino dulce.

Podéis consultar más información y ver otras fotos en el blog que he citado anteriormente en la entrada L’Almàsera de Margarida. Muy aconsejable. Como conclusión sirva el hecho que ya he aconsejado a algunos amigos y conocidos visitar el lugar. Creo que es un complemento perfecto a la visita turística de la montaña alicantina o para cualquier actividad deportiva que puede desarrollarse en los alrededores. Un local para comer sin prisas y apto “para todos los públicos” (familiar, pareja, amigos…). Danke Michael.

  • Carrilleras

    Carrilleras

  • Crema de remolacha

    Crema de remolacha

  • Longaniza de Pascua, moscatel y limonada

    Longaniza de Pascua, moscatel y limonada

  1. #1

    Jeronimo

    Eres un crack Antoni.

  2. #2

    Fer B.

    Entono el mea culpa porque reconozco que, aunque le estamos poniendo remedio, las comarcas interiores de las tres provincias son bastante desconocidas para nosotros también.

    ...y es que la costa tira mucho y tiende a eclipsarlo todo.

    Buena experiencia y acertadas reflexiones, amic!

  3. #3

    Gabriel Argumosa

    Que grande es: nos recibió, atendió, cocinó y despidió. Este es el concepto primario, tan olvidado.

  4. #4

    Antoni_Alicante

    en respuesta a Gabriel Argumosa
    Ver mensaje de Gabriel Argumosa

    Así es, Gabriel: pasión, dedicación y disfrute.

  5. #5

    G-M.

    Otro gran introducción "de las tuyas".

    Y qué razón tienes. Recuerdo hace muchos años hicimos una excursioncilla hacia en interior y descubrimos Guadalest. ¡Y yo que pensaba que Alicante era plano de cabo a rabo!

    Epatao, quedé epatao

    Lo conoces?

  6. #6

    JoseRuiz

    Me alegro que te gustase.

    Además de la buena cocina, este restaurante se distingue por el trato al cliente dispensado por el propio Michael, que ejerce a veces en cocina, a veces en sala.

    Enhorabuena por el post!

    P.S.: tenemos pendiente tu fichaje...

  7. #7

    JoseRuiz

    en respuesta a G-M.
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    El "interior" también existe...

  8. #8

    G-M.

    en respuesta a JoseRuiz
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    Si además es que yo soy más de interior que de litoral!

    Pero esas erróneas ideas preconcebidas, me llevaban a pensar que todo Alicante era plano.

    jjjjjaté tú!

    P.D.: cómo me gustó Guadalest!

  9. #9

    Antoni_Alicante

    en respuesta a G-M.
    Ver mensaje de G-M.

    Sí, claro. He estado varias veces. La montaña de Alicante no ha sabido promocionarse. Tenemos ejemplos en España como el Jerte, la Alcarria, las Alpujarras, las Urdes... comarcas que acogen mucho turismo. Sin embargo aquí...

  10. #10

    Antoni_Alicante

    en respuesta a JoseRuiz
    Ver mensaje de JoseRuiz

    Cierto. Complicado cuadrar agendas.

  11. #11

    Hambrebuena

    Apuntado queda, Toni! Buen lugar para una excursión + comida.

    Vaya narración te has currao, amigo!

  12. #12

    Antoni_Alicante

    en respuesta a Hambrebuena
    Ver mensaje de Hambrebuena

    No dejéis pasar mucho tiempo, jeje

  13. #13

    Hambrebuena

    en respuesta a Antoni_Alicante
    Ver mensaje de Antoni_Alicante

    Eso ya es más difícil...

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