Nunca es tarde si la dicha es buena y, como lo fue, vengo a contaros nuestra experiencia estival, en este restaurante de cocina tradicional. Poco podré añadir a los numerosos comentarios que preceden, salvo mi propia experiencia. De eso se trata ¿no?
Acudimos a la cita con nuestros compañeros de Peña Los Restauranteros Gabriel Argumosa (Argug) y Javier Compostizo (Jacomur), con sus encantadoras esposas Estela e Inma. Llegamos directos al pequeño pueblo o pedanía Barrio de Caviedes, guiados por el GPS. En la dirección no hay nombre ni número de calle. No te hace falta, tú llegas a Caviedes, aparcas y, allí donde se ve gente agolpada está tu destino.
En una casa corriente y tradicional, como las del lugar, con un muro de piedra y teja roja, toman el aperitivo en el exterior quienes esperan turno, acomodados en mesas altas con taburete. Si no han reservado han de ser pacientes e incluso esperando está difícil, según nos advierte Gabriel, porque es muy demandado este restaurante.
Tomamos un vino mientras nos saludamos, con un poquito de queso muy curado del lugar. Abrimos boca pero no tardan en llevarnos a nuestra mesa.
Encontramos al entrar un ambiente rústico montañés, laberíntico espacio distribuido en tienda-barra, sala y salones ganados al patio, imagino que por el crecimiento secuencial del negocio. De hecho el origen de este popular restaurante está en la tienda familiar de productos de la tierra, alimentación (quesos, legumbres, conservas…) y vinos, que fue creciendo hasta ser un lugar de peregrinaje para los que buscan un auténtico cocido montañés.
Hoy se mantiene en manos de la familia que trabaja a destajo para dar rotación a su concurrida casa de comidas, hasta tres en un servicio. Su trato es amable, familiar y sencillo como el lugar y su cocina. La mantelería de tejido sin tejer, vajilla de loza blanca, fuentes de barro y cristalería aceptable, dan cuenta de la referida sencillez.
Venimos de la mano de nuestros anfitriones, así que lo más inteligente es dejarnos llevar y probar lo típico del lugar. Por ser verano, deciden moderar la ración de cocido pero no quieren evitarlo, así que esto es lo que comimos:
Bocartes (boquerones) rebozados y fritos, un bocado para empezar esponjoso y sabroso.
Croquetas de jamón, bien fritas pero sin destacar como bocado entrante para mi gusto.
Albóndigas de carne, lo más famoso y peculiar de esta casa, por su gran tamaño (todos la comparan con la pelota de tenis) y su no menor sabor, suaves pero bien ligadas, bañadas con una salsa de guiso rica, caseras caseras…
Callos, en mi segundo tiento a este típico plato en varios lugares de nuestro país, tras probar las de wagyu donde Fonso, soy moderada y aquí mojo pan (tampoco voy a pasar de cero a mil en un verano…). El caldito para chuparse los dedos.
Cocido Montañés que se sirve en dos tiempos: el plato de cuchara de caldo, alubias blancas con berzas y el “compango” que es como llaman por aquí al acompañamiento de tocino, morcilla y chorizo. Contundente, sabrosa cocina tradicional, que resucita la memoria de los platos de la abuela.
Acabamos con una chuleta, de las que “se gastan” por allí: corte grueso, corazón rosado y humeante ¿la ves?
Pero digo mal, porque acabar, acabar, acabamos con los postres de arroz con leche, tarta de hojaldre, helado casero y tarta de queso en mi caso. Como verás, todo clásico, típico y tradicional.
Estos platos fueron acompañados de cuatro botellas de vino tinto, en el encuentro un vino del Rosellón llamado “Les Amis Vignerons de Anne-Claude L.” dos de César Príncipe, vino de la D.O. Cigales, tempranillo 100% y un mencia de tierra Lebaniega llamado “Pico de Cobariezo”. En este lugar la oferta de vinos es completa.
Pues lo dicho, un buen rato que acabó en un paseíto para bajar la comida.
Para ver lo guapos que están mis compañeros de mesa, echa un vistazo a las fotos en el blog
http://www.vinowine.es/restaurantes/hermanas-cofino-la-tradicional-cocina-montanesa.html
Gracias a vosotros, una vez más.
Un abrazo
Excelente comentario paisana! ;-) Qué ganas tengo de ir por Cantabria, aunque me parece que no daré abasto con todo el "turismo" que tengo que hacer por allí (Cigaleña, las Piscinas, Casa Cofiño...). Nos vemos pronto, no? Besos,
Ferran
Holaaa, ciudadano de las Galaxias!!!
Ahora que te has cansado de La Galia ya te toca Cantabria, es cuetión de 5 días...
Por supuesto nos vemos pronto, creo que has quedado para "el año que viene" no? jajaja
Un abrazo
Hola Ana, siento aparecer tan tarde pero necesito que mi día tenga 30 horas y las 24 "oficiales" no me cunden ja,ja,ja
Menudo repaso que habéis pegado a la cocina cantabra...Las Piscinas, Solana, Torruca, y este último. :-) Yo todavía no lo he visitado pero no será porque no me guste todo lo que has descrito :-))
Por cierto, la chuleta sí que la veo :-p
Abrazote para los dos.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.