Restaurante El Caragol en Alcoy
  

Restaurante El Caragol

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Datos de El Caragol
Precio Medio:
23 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 20,50 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: martes

Teléfono


3 Opiniones de El Caragol

Local situado en los bajos de una casona del casco histórico de Alcoi.

Menú degustación con cuatro entrantes: pericana, ensalada de brotes y tomate, croquetas de Cabrales y pulpo a la brasa.

Arroz a banda, muy buen punto de cocción, quizás sobraba la cebolla del sofrito.

Postre de pastel chocolate con texturas.

Bedidas: cerveza y agua (por eso de los puntos).

Buen sitio para una parada en el viaje.

Llegamos a El Caragol con la intención de degustar allí un arroz. Tratándose de una arrocería, era lo que tocaba y además se trataba de la recomendación de la casa.

El menú comenzaba con cuatro platos al centro: Pericana (una picada de ñora y tomate seco con pescado, típico de la zona), Sepionet en su tinta con salsa Mary, Patatas al cabrales y una Ensalada de tomate, salmon ahumado, queso provolone y eneldo.

Los cuatro entrantes, muy correctos pero sin llegar sorprender; comida tradicional de buena cocina y producto muy fresco y sabroso. Para acompalar, una pan de barra cortado, bastante deficiente. Con esas salsas tan suculentas (sobre todo la de la sepia) se habría agradecido un pan apropiado, o una selección de panes.

El arroz del día era un Meloso de pato, boletus y ajos tiernos. Exquisito. El servicio en la cazuela, en mesa adjunta, permitía repetir ración: prácticamente dos platos por persona. Habría parado, pero estaba sumamente rico. El pato, en su punto de cocción, y la salsa muy intensa con boletus y otras variedades de setas.

Como postre: natilla o calabaza asada. Probé la calabaza, bastante simple en su presentación y pocos peros. Pero era el punto que retomaba la perspectiva de partida de cocina sin muchas pretensiones de sorprender.

El espacio que ocupa el restaurante, junto al puente modernista de San Jorge que cruza el río, es un salón abovedado contra un muro histórico, muy acogedor. Pero la pintura amarilla de las paredes afea muchísimo, y exhibía una exposicíón de bodegones amateurs que solamente se prestaban para comentarios burlones durante la comida.

En definitiva: un buen local, donde degustar un arroz exquisito. Para el precio del menú (22 euros), muy completo. Pero deberían intentar sorprender desde la cocina con platos más originales partiendo de las bases tradicionales de la cocina de la zona, que es muy buena. Y el local ganaría mucho eliminando algunas decoraciones sin criterio.

  • Presentación de Sepionet en su tinta

Esta arrocería está situada cerca de la plaza de correos, en una calle algo escondida. Ubicada en el semisótano de un edificio antiguo, destaca el local por sus altos techos abovedados. No obstante, esta característica les causa algún problema de acústica.

El aire rústico del local ha sido compensado por un mobiliario actual y cuadros de arte contemporáneo. Disponen en una sala única las mesas de manera holgada, vestidas con mantel y servilletas de tela. En un rincón hay un reservado para unos diez comensales en mesa redonda. Aunque pobremente iluminado, resulta cómodo.

Ofrecen una cocina de producto, de estilo mediterráneo y con numerosas elaboraciones idiosincrásicas de la comarca (pericana, bolets de xop, etc). La carta es suficientemente extensa para saciar cualquier inquietud. La organizan en entrantes fríos, calientes, arroces, carnes, pescados y postres. Destacable el apartado de arroces, creo recordar más de una docena distintos.

De lunes a viernes ofrecen un menú (que publican en su facebook) al precio de 12 €. Está compuesto de un aperitivo fijo, a elegir entre dos opciones de primero, segundo y postre, pan, café y 1 bebida.

Pensando en las cenas ofrecen por 18 € el menú “picaeta”. Se trata de cinco elaboraciones a compartir, postre, pan, café y una bebida. El menú gastronómico de fin de semana es el más completo y se compone de cuatro entrantes, un principal a elegir entre un arroz, una carne o un pescado, con postre, pan, café y una bebida al precio de 22 €.

La carta de vinos no es muy extensa, de unas cuarenta referencias. La organizan por tipos y a su vez por indicaciones geográficas. Fundamentalmente, cuentan con referencias próximas de Alicante y Valencia y las imprescindibles Rioja y Ribera. La oferta es un tanto clásica y con fuerte presencia de los vinos de Codorniu, que es quien, por lo que parece, ha elaborado la carta.

La cristalería de buen de tamaño, aunque un tanto gruesa. El vino se sirve a temperatura correcta y, en nuestro caso, el verdejo de Legaris se conservó adecuadamente en cubitera. El servicio del vino funciona en régimen de autoservicio y no sigue los rituales mínimos de prueba, relleno, etc…

Fuimos a comer un viernes

Nos decantamos por el atractivo menú del día que consistió en:

Renyonets de masero. Tomate cocido al horno aderezado con perejil. Un tanto anodino, tal vez lo más flojo de la comida.

Fuera del menú decidimos probar las croquetas de chipirones y las de bolets. Croquetas muy bien fritas, nada aceitosas, con un interior bien ligado y esponjoso. Las de bolets (setas de chopo) muy sabrosas y aromáticas. Las de chipirones muy conseguidas, acompañadas de una fina salsa de alioli negro muy, muy buena.

Cogollos con salmón, parmesano y eneldo. Todas las materias primas de innegable calidad, la salsa que aderezaba el cogollo muy adecuada. Creo recordar que también acompañaba este plato cebolla caramelizada que le daba un contrapunto dulzón.

Un arroz de “senyoret” fue nuestra elección. Se trata de un arroz con fondo de pescado, donde los trozos de pescado, marisco o moluscos están pelados y listos para comer… ¡¡Hacía años que no comía un arroz de “senyoret” tan bueno!!. Con numerosos tropezones, un fumet muy sabroso, el grano suelto y al punto exacto de cocción. ¡Espectacular!

Bizcocho casero de almendra, con helado de café y salsa de chocolate. También perceptible la calidad de la materia prima empleada, la esponjosidad del bizcocho, el sabor a almendra. ¡Final muy feliz!

Para beber unas cervezas iniciales y una botella de un correcto y resultón Legaris Verdejo 2012 para acompañar toda la comida.

Acabamos con un buen café, acompañado de un chupito de herbero (licor de hierbas de la Sierra de Mariola, a base de anis seco y selección de hierbas de este bonito parque natural) gentileza de la casa.

Post completo ilustrado con fotos en: http://www.vinowine.es/restaurantes/donde-comer-un-buen-arroz-en-alcoy.html

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