Restaurante La Lampara

Datos de La Lampara
Precio Medio:
41 €
Valoración Media:
6.5 10
SERVICIO DEL VINO:
7.0 10
COMIDA:
7.0 10
ENTORNO:
7.0 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
0
 
País: Italia
Localidad: Santa Teresa Gallura (Cerdeña)
Dirección: Via Pertini, 6
Código postal: 07028
Tipo de cocina: Italiana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 41,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


Opiniones de La Lampara
OPINIONES
1

Nos hablaron bien de este restaurante y fuimos a buscarlo en nuestra visita a la bella localidad costera de Santa Teresa Gallura, ubicada en el punto más norte de la isla de Cerdeña.

No está ni cerca del puerto ni de la playa, sino en el interior del pueblo, en una zona de nueva urbanización, por lo que hicimos un acto de fe y allí nos dirigimos con un sofocante calor, agosto, mediodía.

Encontramos un restaurante con aire sereno, marinero, cierta elegancia, que emplea toda su energía en la terraza, terraza cubierta que pese a no tener vistas destacables está bien puesta y es francamente agradable. Está un poquito elevada, por lo que corría una deliciosa brisilla. Adiós al calor.

La carta es clásica de la zona, cocina italiana con especial atención a los pescados.

Tomamos de entrantes:

Antipasto Lampara. Sabroso mix de entrantes fríos: gamba aderezada con apio, pulpo cocido y anchoa en salazón.
Carpaccio di polpo. Buen pulpo, con una emulsión de limón muy balsámica.

De segundos:

Ricciola arrosto. Preguntamos por el pescado del día y era éste, caro comparado con el resto de referencias, pero ciertamente fresco. Una especie de pez limón, muy fino. Asado a la plancha.
Tagliata ai funghi porcini. Un buen pedazo de carne de vacuno, entrecot, presentado entero pero loncheado, con una salsa de champiñones y boletus. Rico.

De postre:

Panna cotta: suave, cremosa.

La carta de vinos era muy amplia, con preponderancia de los blancos entre los que brillaba con luz propia una buena representación de los vermentinos. Optamos por un Vermentino di Gallura divino: Karagnanj 2012. ¡Qué frescura pero con qué volumen! Acompañó la comida maravillosamente. Tratado nada más que con corrección.

El servicio, altivo y antipático, aunque con oficio. Nos cobraron dos botellas en lugar de una y cuando se lo hicimos saber se pusieron de todos los colores. Mientras abandonábamos el local oíamos como el dueño le echaba una buena reprimenda al camarero de marras…

Bien, un lugar que no enamora, pero donde comimos satisfactoriamente y en un entorno apacible.

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