Restaurante Taberna Los Gallos: Buena cocina en una azotea en Madrid


Restaurante situado en el agradable callejón de Puigçerdá, que con sus varias terrazas tan bien puestas en esta zona peatonal de Jorge Juan, constituye una alternativa muy apetecible para cenas con buen tiempo en Madrid. Además de la terraza a pie de calle, este restaurante tiene un espacio en la azotea para 30 comensales aprox. con mesas altas perfectamente vestidas (los taburetes con respaldo muy cómodos), que está muy solicitado en época veraniega.

Como estamos castigados en Madrid por trabajo en pleno puente de agosto, pues decidimos darnos el capricho de una cena en uno de los entornos más concurridos para salir a cenar en Madrid (en el mismo callejón está el NO Restaurant, donde estaba antes El Amparo y el asiático Zen Central, a la entrada está Alkalde y un poco más arriba El Paraguas, también con unas estupendas terrazas en la acera de Jorge Juan, y cruzando ya Velázquez está Álbora). Antes nos pasamos a tomar un cocktail pre-cena en la muy recomendable terraza de La Casa de América, que lleva la gente de Le Cabrera.

La cena fue bastante correcta, sin fanatismos, pasamos una velada muy agradable, con un buen servicio y una cocina de producto muy rica, la única pega como suele pasar en estos restaurantes, es el precio, quizás un pelín subido, pero es lo que tiene los sitios de estas características.

Esto fue lo que tomamos (precios con IVA y suplemento 10% terraza), con la interesante ventaja de que toda la carta se puede pedir en medias raciones:

*1/2 Anchoas del Cantábrico (11,88 €). Buen producto y buen tamaño servidas en aceite y un poco de tomate rallado.
*1/2 Tartar de atún con polvo de aceitunas (14,52 €). Rica combinación, que se sirve sellado, con un toque de plancha.
*Mini hamburguesas de rabo de toro (18,70 €). Era una de las sugerencias del día. Acertamos, servidas en un pan de semillas muy rico.

Como principales pedimos:

*Milanesa de la casa (18,70 €). Buen filete, fino y muy bien empanado. Me gusto. Servido con unas patatas pajas y rodajas de tomate aliñado.
*El pescado del día que era lenguado, servido a la plancha. Muy buena pieza y por lo que me dijeron, al punto de textura y sabor (22 €)

Las cantidades son abundantes, así que pasamos de los postres y fuimos directamente a los cafés.

Para beber pedimos un siempre efectivo Viña Mein (23,10 €), Ribeiro blanco fresco y agradable de beber, con cuerpo y gusto largo y persistente. La carta es correcta, no es muy larga y con algunas referencias que se salen de lo típico. Animado por una correcta selección por copas (3 espumosos, 7-8 blancos y 10-12 tintos) de la que informan en una vistosa pizarra, me pedí un Abadía Retuerta Selección Especial (5,20 €) para la milanesa. Pinché, me tenía que haber pedido un blanco con cuerpo u otro tinto, me lo sirvieron muy frío de temperatura (deben tener todas las botellas en la misma cubitera). Menos mal que no me vine arriba y me pedí una copa de Numanthia, si me lo hubiesen traído a temperatura de cava, me habría quedado bastante chafado.

Pese a lo anterior, es una buena opción para una velada agradable, con una experiencia gastronómica que está razonablemente a la altura del entorno, que lamentablemente hay que pagar. Con aperitivos (Martini Blanco y copa de fino), cafés y servicio de mesa, la cena salió a 128,20 €. Como se estaba a gusto nos tomamos sendos Gin Tonics (no incluidos en el precio anterior) correctamente preparados, eso sí a los precios indecentes a los que los cobran en un sitio de moda en esta zona de Madrid, a ver si empieza pronto el tan anunciado reinado del vodka y nos empiezan a hacer descuento a los amigos de la ginebra.

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