Restaurante La Pulpería de Mila La Pulpería De Mila

Restaurante La Pulpería de Mila

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Datos de La Pulpería de Mila
Precio Medio:
28 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
7.8 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 26,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



Descripción

El restaurante La Pulpería de Mila se encuentra en el exclusivo barrio de Salamanca de Madrid, a escasos pasos del Parque del retiro. Se trata de un local decorado en tonos blancos y azules que recuerda a las tabernas marineras gallegas.

En la Pulpería de Mila te puedes deleitar con el pulpo en todas las versiones, a la gallega, a la brasa, en tortilla o en caldero de arroz, pero también podrás degustar toda clase de pescados, mariscos, guisos y raciones tradicionales del recetario gallego.

Además, en La Pulperia de Mila, podrás elegir comer en la barra de tapeo o bien en su luminoso y moderno comedor ambientado en una auténtica taberna gallega.

También, recomendamos otros restaurantes del Grupo Oter.

2 Opiniones de La Pulpería de Mila

Comida familiar en el LA PULPERÍA DE MILA, al principio de la calle Lagasca. Restaurante gallego (como su nombre indica), más bien pequeño pero muy bien decorado y situado, perteneciente al Grupo Oter (Gerardo, El Barril, El Telégrafo, Pedralbes, Teitu, etc.). Aquí hago un inciso para manifestar que en todos los restaurantes en los que he estado pertenecientes a este grupo he comido magníficamente. Aquí entienden de hostelería, son sitios donde “no se falla”, en cualquiera de ellos encontrarás buen material, una cocina cuidada y un servicio esmerado, todo ello a precios razonables. 2 adultos y una peque. Nada más sentarnos, de aperitivo de la casa, nos ponen unas aceitunas gordal deshuesadas con aceite de oliva y cebolla picada y un plato de chistorra con patatas fritas de parte de la casa. Pedimos de entrada pulpo a la brasa, la carne firme pero tierno, con un delicioso aroma a leña, muy buen comienzo, de los mejores que he comido. Para la peque un escalope de ternera con patatas fritas caseras que se comió sin rechistar (y sin kétchup ni nada), señal de que la carne era de primera y las patatas estaban en su punto. Para los mayores un arroz marinero caldoso. Servido en su cazuela para conservar el calor, con un fondo de caldo de pescado excelente y bien surtido de tropezones: rape, calamares, gambas, almejas, etc., todo pelado “para no mancharse los dedos” como ponen en la carta. El punto del arroz irreprochable, nos servimos varios platos cada uno y no quedó ni un grano… A pesar de que yo soy más partidario de los arroces “secos” reconozco que éste estaba extraordinario. De postre tarta de Santiago casera para compartir, nada empalagosa, muy rica y un café de “pota”, o sea de puchero con unas gotas de orujo blanco servido en una taza de porcelana estilo “pueblo” que supo a gloria. Pastas caseras de parte de la casa. Para beber, un Gran Bazán etiqueta verde, un albariño 100% que no conocía, pues siempre había tomado el etiqueta ámbar, y que me sorprendió muy gratamente. Un vino sabroso y fresco, agradable de beber, que acompañó estupendamente con la comanda. Servicio atentísimo, la comida servida al tiempo, atentos a rellenar las copas y preocupados por agradar al cliente, tristemente algo cada vez más escaso... Pagamos 76,96 euros, gracias al descuento del 30% de un Club gastronómico. Para repetir y recomendar.

Nos reuníamos tres amigos para despedir el curso antes de las tareas estivales, y aprovechamos para conocer esta nueva casa del Grupo Oter que además tiene bonificación en precio por un nuevo Club de descuentos de los que afortunadamente, como Verema, proliferan más. Mesas no demasiado separadas, que quizás en días de lleno pueden dar cierta sensación de agobio. Esta noche éramos pocos los atrevidos en martes, lo que quizás también influyó en la magnífica atención del servicio (no muy atento a rellenar los cuencos del goldello, pero muy profesional y atento a más no poder). Al menos Roberto, que sería injusto no personificarlo. Después de cuatro cervezas de aperitivo (bien tiradas, a 2,25. € cada una) nos han ofrecido, para conocer "mejor" la casa al tratarse la primera visita, una empanada ("de la aldea") que hoy era de bonito, dentro de la variación de ingredientes que proponen (8,50 €) perfecta de punto y sabor ya que masa, casi hojaldrada, era de gran nivel. Hemos continuado con una ración de pulpo a la brasa (más inhabitual que el consabido "a feira" ) perfecto de punto y consistencia (16,50 €). Viene acompañado con un muy buen ali oli, que aun industrial se deja querer. Como tercer entrante y último, las denominadas "croquetas de tres variedades" que consisten en ocho piezas de tres clases de ingredientes, muy conseguidas en cuanto a finura del empanado y masa interior (12,00 €). Como platos "fuertes" unos muy recomendados dados de atún rojo con habitas, quizás lo menos conseguido, pero igualmente interesantes (19,50 €) y unas cigalitas y trigueros en tempura, de gran calidad, en punto la masa, menos definibles los sabores que encubre. El capítulo, siempre discutible, de "pan y entradas" 2,50 per cápita (bien que cobren el pan, de hogaza gallega más unos colines insípidos, pero más de 400 pelas no se justifican. Y 2 euracos por un café solo. Capítulo de vino, un magníficamente sugerido Graba do Xil, Mencía o godello, 2011, perfecto de bouquet y temperatura, del que nos han permitido el descorche de la segunda botella para no dejar cojo este capítulo, a pesar de avisar de su no consumición íntegra. Cobraron 15 y 9 €, respectivamente, y sobre este vino hay referencias muy laudatorias en esta web. En resumen, provocado he sido para volver a tomar otras opciones más serias, o sus arroces.

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