Restaurante Asador El Puerto

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Datos de Asador El Puerto
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
6.9 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
8.1 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:

Tipo de cocina: Tradicional
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 43,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



4 Opiniones de Asador El Puerto

Primera parada de nuestro periplo veraniego por tierras cántabras y asturianas.

Restaurante con vistas al puerto de Castro, mesas bien puestas y servicio más que correcto.

menú especial a 39€+IVA, bebidas a parte para dos:

-Para empezar un buen pan y un muy buen allioli

-Ensalada de bonito, cogollos, boquerones y anchoas. Empezamos con los buenos manjares de Cantabria, muy buena calidad.

-Langostinos plancha (6uds.) producto fresco y perfecto el punto de plancha.

-Segundos a elegir: Merluza y Rape, los dos pescados en buena ración, perfecta cocción y acompañados dd ajetes, patata y pimientos. Los disfrutamos de verdad.

-Postres: Tarta de hojaldre con crema y sorbete de limón. Bien.

Para beber, blanco verdejo de Rueda, (Mocén, creo que se llamaba) correcto, cítrico y con buena acidez.

86€ en total. Recomendable.

El enclave es un lujo, prácticamente encima del puerto, magníficas vistas.
Servicio atento, carta adecuada. Vimos muchos arroces marineros, aunque nosotros nos decantamos por pescado, buena calidad. Entramos con una ensalada de bogavante excelente, en general todos los platos muy buenos.
La carta de vinos, no muy amplia pero suficiente.
Es un lugar donde prima la materia prima y un personal agradable, de las mejores opciones en Castro.

Se trata de un lugar situado privilegiadamente, que por lo que pude apreciar, dispone de varios ambientes, que el día era tan invernal que no facilitaba disfrutar de todos ellos, con la zona de la terraza prácticamente encima del puerto, comedor interior, una zona de copas y una zona exterior con mesas de madera. Servicios con muy buen nivel.

Acomodados junto a una cristalera, frente a los barcos y prácticamente encima, hemos compartido: unas croquetas caseras de jamón con otras de bacalao y unas almejas a la sartén.

Las croquetas con buen nivel de la bechamel, sabiendo a lo que tienen que saber y las almejas con buen punto de su carne y para ser a la sartén quizás demasiado elaborada su salsa.

De platos:

Escalopines de solomillo acompañados de patatas tipo panadera junto a pimientos y unas cocochas de merluza en salsa verde.

Comí las cocochas, y hacía mucho tiempo no había probado unas con tan buen nivel y la persona que comió los escalopines los empoderó.
No llegamos a los postres. Cerramos con cafés. Agua.

Manteles y servilletas de tela y unas copas Riedel.

En cuanto a la carta de vinos sin ser muy extensa, tenía unos cuantos detalles, nos decidimos por Enate Chardonnay 2012. Este vino a 16 euros más el IVA, por tanto un precio considerado como el resto de la carta de los vinos. El servicio del vino fue limitado a presentar y servir.

El servicio de sala muy diligente, sin apabullar, atento a todos los detalles y quizás con falta de intentar empatizar con el cliente.
Lugar para apuntar en la agenda, con buena cocina, magnífica situación y vistas, con los precios más o menos considerados.

El precio por persona ascendió 45 €.

Me sorprende ver que aún no exista comentario alguno en la “red verema” sobre este restaurante, siendo que no solo goza de cierto reconocimiento en la zona, sino que además está situado en un enclave de los más privilegiado en Castro, con vistas sobre la Plaza Mayor (está al lado), y sobre el paseo marítimo y la costa.
Para mí, desde luego, comer en la terraza ya es todo un lujo. Es posible que en pleno agosto ésta se encuentre algo saturada de mesas, pero aún así son suficientemente elegantes y la panorámica que ofrecen es de lo más agradable.
La carta, amplia en pescados y mariscos, aunque te recomiendan los que tienen de la lonja del día. Nosotros para comenzar, parece obligado ya que estábamos en Cantabria, nos decantamos por pedir unas anchoas para ir haciendo boca. A priori, tenían “un pero”, ya que en la carta aparecían escoltadas de pimiento rojo asado del Bierzo. No queríamos interferencias y nuestro objetivo era degustarlas tal cual con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Cuando llegaron a tomarnos nota (nos atendió, por casualidad, el dueño) pedimos que las anchoas no estuvieran acompañadas de nada e inmediatamente nos rebatió y sugirió de manera convincente que, por favor, las probáramos con los pimientos. Si no nos gustaban nos las cambiaría sin rechistar.
No dudamos en atender su sugerencia ya que nos sedujo bastante el argumento: en un viaje de camino a Galicia, haciendo turismo por el Bierzo, descubrió en un pueblín una casa rural donde la señora asaba y depués conservaba unos deliciosos pimientos rojos de la zona. Los probó y desde entonces los ha incorporado a la carta del restaurante, comprándole gran parte de la producción.
El resultado, como era de esperar con tal explicación, fue magnífico: estaban tan buenos los pimientos como las anchoas, y las anchoas puedo asegurar que eran de primera. También pedimos una ensalada de ventresca de bonito con cogollos de Tudela, que estando muy bien, quedó empañada por la sombra de aquellos pimientos asados con anchoas.
De segundo y en plena sintonía con la calidad de los primeros, fuimos a deguello a por un rape para dos al horno. En su punto. Jugoso. Sin misterios aunque delicioso, pero, qué más se le puede pedir…
Acompañamos la comida con un Rías Baixas, Mar de Frades, que como siempre ejerció de perfecto anfitrion para estos platos con sabor a mar…
Salimos contentos y algún día volveremos, ya que todo guardaba armonía: el emplazamiento, el restaurante, los platos y el precio, sobre 50 euros por persona. (RCP correcta: precio acorde con producto)

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