Hotel Finca La Yedra: ¿Rural? Pura Naturaleza


Denominarlo como casa o alojamiento rural, es quizá simplificar en exceso, al no haber tenido vacaciones buscaba unos pocos días para trabajar con e PC en un entorno tranquilo y relajante y me encontré con esta joya.

Finca de unas 55 hectáreas, situada en el municipio del Tiemblo, en dirección al castañar, subimos por una pista asfaltada de unos 5Km y otros 5km, la misma pista pero de tierra compactada en muy buen estado, a partir de aquí, lo ideal es contar bien con un todo camino o todo terreno o llamar a Julio su propietario para acceder a las instalaciones que están a unos 1300m de altura.

Las instalaciones son una casa principal con habitaciones individuales con baño y distintas zonas comunes.
A unos 50m una casa con tres habitaciones, dos baños, cocina y comedor con sillón cama.
Mas arriba y a unos 1500m de altura, otra casa con baño y alojamiento para 8 personas.

Absoluta paz y tranquilidad, es una finca privada, el acceso se hace con todo terreno y no hay cobertura telefónica, bueno hay un pequeño punto junto a la instalación de paneles solares que unas veces si y otras no permite la llamada telefónica, en general la comunicación con el exterior es mas fácil por sms.

Las curiosidades comienzan con el alojamiento.
El propietario es Julio y vive en la casa junto con tres perros dóciles y prácticamente invisibles si quieres, un gran gastrónomo y excelente cocinero, magnifico conversador, polemista y “gintonero”, yo me deje llevar por el entorno y me deje alimentar por flores de calabacín rellenas, cabrito asado, sus magnificas tortillas de patata (patatas de su huerto y huevos de corral) por sus angulas verdes, compartes la comida con el, ya que cocina para sus huéspedes y para el, si vais olvidaros que el servicio es como un hotel, aquí el lujo es el entorno, la naturaleza, la paz, a una hora de Madrid.

Cuenta con un gran huerto, en el que tiene plantados, calabacines, berenjenas, tomates, repollos, coliflores, lombardas…. Y… sus famosas judías, no famosas en el mundo por supuesto, pero pude comprobar como los mismos habitantes le reclamaban la venta de sus judías verdes, estas son tiernas, jugosas y ni una sola hebra, cocidas al dente con un chorreo de aceite, en ensalada o…., una gozada.

Antes de la comida un aperitivo con un Pink gin tonic (gin tonic con un chorrito de campari) comida en el porche exterior y siesta, posteriormente una ruta a cualquiera de los numerosos lugares con estupendas vistas que tiene la finca, una cena ligera y una deliciosa charla con unos gin tonic, Julio por su antigua profesión viajero incansable, excelente conversador, y si se tercia hasta un mus para hacer unas risas, duermes como no recordabas.

Además en la finca en época de setas, se pueden recoger hasta 20 tipos de setas, Julio organiza charlas sobre ellas, se recogen y después comilona con lo recogido.

En el tiempo que estuve allí, pudimos ver un corzo, ardillas, ciervos, jabalís, águilas, buitres…..

Es difícil de contar, hay que ir con la mente abierta y adaptable a las circunstancias del día a día.

Las reservas las realizas a través del Hotel La Canela en candelada, unos amigos de Julio que se encargan de ello.

Si nos centramos donde nos encontramos, el entorno y la situación, vemos el lujazo de comodidades con que nos encontramos y ahora solo nos queda disfrutar.

Una polemica de Julio (el propietario) con Ramico, debe ser memorable.

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