Hotel horrible, digo horrible, porque es feo de un par de narices.
Es un tres estrellas, pero como si fuera una.
Limpio, y poco más.
Eso si, está situado al ladito mismo de la estación de Termini, (Trenes, metros), y de la estación central de autobuses, y saber ir en autobús por Roma es como saber ir en metro por París, cuando le pillas el tranquillo, es divertidísimo.
Hay además algún restaurante alrededor donde somos habituales, y hacen unos impresionantes rissotos de marisco, y tienen una más que larga y pasable carta de vino italianos.
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