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Restaurante El Celler de Can Roca

197
Datos de El Celler de Can Roca (Girona)
Precio Medio:
198 €
Valoración Media:
9.0 10
Servicio del vino:
9.3 10
Comida:
9.5 10
Entorno:
8.6 10
Calidad-precio:
8.7 10
Fotos:
 
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 100,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos, lunes, primera quincena de julio y Navidades

Teléfono

Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Gamba en brasa. El Celler de Can Roca (Girona) Royal de oca. El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Sotobosque. Restaurante en Girona magica presentacion y mucho sabor Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) idem El Celler de Can Roca (Girona) delicioso. El Celler de Can Roca (Girona) en Girona can roca menu Restaurante en Girona Elder infusion (or was it just water?), cherries and ice cream Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Any guesses what this is? It was apparently potato mash, lobster and sauce of black trumpets El Celler de Can Roca (Girona) Flower bomb El Celler de Can Roca (Girona) en Girona A comerse el mundo Restaurante en Girona Adaptación perfume Shalimar de Guerlain Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Ensalada de anémonas, navajas y espardenyes El Celler de Can Roca (Girona) Alfombra de castañas, anguila y cítricos El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Mandala de cordero Restaurante en Girona Ensalada de Ortiguillas, Navajas, “Espardeñes” y Algas Escabechadas Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Mandala Especiado de Flor de Alcachofa El Celler de Can Roca (Girona) Anarkia de Chocolate El Celler de Can Roca (Girona) en Girona J.Landeira & Joan Roca ( Chef ) Restaurante en Girona Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) 16.- Toda la gamba El Celler de Can Roca (Girona) Royal de foie y alcachofa El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Gamba con vinagre Restaurante en Girona Cromatismo naranja Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) La bodega El Celler de Can Roca (Girona) La sopa de cerezas con aguila El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Gamba, tierra de gamba y esencia de gamba Restaurante en Girona Albergínia Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) El Celler de Can Roca (Girona) El Celler de Can Roca (Girona) en Girona vinos Restaurante en Girona Postre “viaje a la habana” Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) El Puro de “viaje a la habana” El Celler de Can Roca (Girona) El puro y la copa de verdad El Celler de Can Roca (Girona) en Girona arroz de colomí Restaurante en Girona algodón de azúcar Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Las señoras El Celler de Can Roca (Girona) El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Restaurante en Girona Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Presentación El Celler de Can Roca (Girona) La jugada El Celler de Can Roca (Girona) en Girona El Gol de Messi Restaurante en Girona el menu festival y el maridaje Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Los higos con foie El Celler de Can Roca (Girona) Lenguado El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Cochinillo Restaurante en Girona Vainilla, regaliz, caramelo y aceituna negra. Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) ¿Tarta? de cumpleaños El Celler de Can Roca (Girona) GT’s

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Opiniones de El Celler de Can Roca (Girona)

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El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: - 10
Comida: - 10
Entorno: - 10
Calidad-Precio: - 10
- 10
Jeronimo

Jeronimo 02/12/14 21:05

Fecha de visita*: 08/11/14
Precio por persona: 195.0

Como viene siendo habitual en los últimos años, un grupo de 11 amigos nos reunimos en el Celler de Can Roca para disfrutar de una de una de las experiencias enogastronómicas más sobresalientes que uno se pueda llegar a imaginar.


Cuando llegué algunos amigos ya estaban visitando la cocina y la bodega acompañados por Joan y Pitu respectivamente, mientras otros con la ayuda de Carles Aymerich, elegían los vinos. Así que el resto para no aburrirnos le fuimos dando al cava de bienvenida….. y mientras fueron llegando los clásicos “snacks” del Celler, como las…..:


  • Olivas caramelizadas. Con las presentaciones de los nuevos amigos y los saludos a los ya conocidos, se me pasó un poco el tema de las fotografías en la fase de los snacks, por ello algunos platos aparecen casi vacios y el olivo tras la recogida de la aceituna.

  • Seguidas por, Bombón de carpano con pomelo y sésamo negro.

  • Crujiente de maíz con corteza de cochinillo ibérico .

  • Bombón de trufa.

  • Brioche de trufa.
  • Y llegó la hora de Comerse el mundo. Una vuelta al mundo probando los sabores más representativos de México, Turquía, Corea, China y Marruecos.
  • Rematando la tanda de “Snacks” y sobre una base de “coral inoxidable”: Escabeche de percebes al laurel y albariño y Crema de erizo de mar a la brasa.
  • Maridados los snacks con: Unas botellas de Colet-Navazos Extra-Brut 2008, que cumplieron perfectamente como copa de bienvenida y con parte de los “Snacks”. Un cava que me gusta especialmente.
  • Y rematado el maridaje con: Con el resto de “Snacks” seguimos con los espumosos y con la primera "joya" del día, un Gramona Colección de Arte J.M. Broto GR 1997, decorada Albert Rafols-Casamada . 100% chardonnay y con más de 100 meses de crianza. Un regalo personal del Sr. Xavier Gramona para este día, y un detallazo que espero tener la ocasión de agradecerle personalmente.

    Y empiezan a llegar platos y más platos:


  • Consomé de Otoño . Puré de chirivía, emulsión de calabaza, granada, avellana, dados de nabo, raíz de perifollo, salsifí, remolacha, espinacas, castaña, sésamo y rabanitos.
  • Maridado con: Champagne Louis Roederer Vintage Rosé 2000. Servido en cata a ciegas que por descontado que yo no acerté. Bueno en lo único que acerté y en lo que todos estuvimos de acuerdo, es en que estaba muy, pero que muy bueno. Luego al ver la marca me acordé del amigo David Rabasa, sommelier de Ricard Camarena.


  • Helado de tres gustos . Maíz fermentado y sablé de maíz tostado, cuitlacoche y cuitlacoche salteado, maíz cocido y vainilla.
  • Maridado con: Un Borgoña blanco, el Leroy Chassagne-Montrachet 1er Cru “Morgeot” 1999, que resultó espectacular.


  • Alfombra de castañas con anguila. Castaña a la brasa, anguila ahumada, estragón, hinojo, mantequilla tostada, naranja confitada y yuzu. Un plato sencillamente espectaculatr tanto por su sabor como por su presentación.
  • Maridado con: Un blanco de los años 60 Federico Paternina Rinsol . Y van dos blancos a cual más espectacular.


  • Royal de foie y alcachofa con naranja y aceite de trufa. El amigo Diego, “Maresme”, le comentó a Joan Roca que recordaba este plato que le impresionó en nuestra visita del 2011, y Joan tras reñirle cariñosamente por no haberlo dicho antes, se fue a la cocina y hizo lo que únicamente puede hacer alguien de su nivel, sorprendernos y demostrarnos una vez más porqué es el número uno mundial.
  • Maridado con: un Grans-Fassian Trittenheimer Apotheke Riesling Auslese-Gk 1994. Tras el nuevo plato sorpresa, Pitu y Carles tuvieron que improvisar y este fue el conejo que se sacaron de la chistera. Uno de los vinos que más me gustó de todos los catados.


  • Caballa con encurtidos. Caballa con encurtidos y huevas de mújol marinada con sal y azúcar, salsa de caballas con vino blanco, limón, tápenas y guindillas en vinagre, tomate frito e infusión de caballa. Increíble lo que se puede hacer con una materia prima tan humilde.
  • Maridado con: Y seguimos con los blancos, en esta ocasión un vino griego, el Hatzidakis Aidani 2013. Nos lo recomendó Carles Aymerich y no defraudó, un vino que no conocíamos ninguno de los presentes y que conjugó perfectamente con el plato.


  • Gamba marinada en vinagre de arroz. Con el jugo de la cabeza, patas crujientes y veluté de gamba. Un ingrediente que no falta nunca, la gamba, pero años tras año Joan y su equipo nos sorprenden con elaboraciones diferentes, y años tras año superan al anterior. Sin duda una de las estrellas del día.
  • Maridado con: Este plato se merecía algo especial, así que entre Pitu y Carles nos propusieron un Magnum de Heymann-Löwenstein Riesling GG Ühlen “R” 2005. Un Riesling excepcional.


  • Ostra con anémona. Cocinada al vacío a 85º durante 5 minutos, con salsa de anémona, arena de ajos, nueces tiernas y veluté de filoplancton. Otro producto que no suele faltar en los menús del Celler, y que mejora en cada ocasión, aunque como dice Eugenio, nunca olvidaremos la ahumada con la Manzanilla Nº20 de Navazos.
  • Por intolerancias se cambiaron algunos platos, por ejemplo uno de Ostra con anémona, que fue sustituido por uno de Salmonete, otros por Parmentier de Bogavante con trompetas de la muerte, y todo ello sin un solo fallo.
  • Maridado con: Un vino de los años 50, un Agustín Blázquez Fino-Amontillado”Carta Blanca” Pago Macharnudo. Al ver la etiqueta creí que no me gustaría no soy muy de este tipo de vinos, pero para mi sorpresa un vinazo, no en vano dicen los que entienden más que yo que es uno de los mejores vinos catados este día.


  • Atún con caldo de ceps. Otro detalle de Joan. Soy un fan del atún y de los ceps, y si por separado me gustan, unidos en este mar y montaña me han entusiasmado.
  • Maridado con: Muy bueno tenía que estar el Domaine Ganevat Côtes du Jura “Les Vignes de Mon Pere” 1998 que ya catamos el pasado año, para que mis amigos repitieran, y es que este Côtes du Jura con más de 100 meses en barrica estaba extraordinario.


  • Raya confitada con aceite de mostaza. Con mantequilla noisette, miel, vinagre de chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada, tápenas confitadas y avellana ahumada. Un plato muy suave.
  • Maridado con: Un Grand Cru, el Domaine Raveneau Chablis Grand Cru “Valmur” 2007. Chablis es la más conocida denominación de vinos blancos de Borgoña, y Domaine Raveneau su productor más destacado.


  • Mar y montaña de sardina con papada . Con caldo de las espinas a la brasa, salsa de cochinillo y aceite de perifollo. Un divertido trampantojo que simulando un sardina, bajo la piel de la misma escondía una lámina de papada de cerdo. Celler al 100x100.
  • Maridado con: Aquí los vinos cambian de color, y siguiendo la recomendación de Carles acompañamos este plato con un Pierre Gonon Saint-Joseph 2008. Un nuevo acierto Carles.


  • Cochinillo ibérico con higos y mole de algarrobas. Otro plato que aunque con diferentes elaboraciones no suele faltar en el Celler, el cochinillo, vamos a ver si ahora que ya tengo la máquina de envasar al vacío, lo intento hacer en casa y me sale comestible.
  • Maridado con: Y empezamos ya a hablar de cosas serias con un Alvaro Palacios L’Ermita 1995. Esto decía el amigo Eugenio de él “Tras una larga aireación se muestra serio y profundo, largo y mineral, con potencia pero ya muy bien integrada, con acidez y estructura, vino todavía con un largo recorrido pero con una calidad fuera de toda duda. Quizá el mejor Priorato tinto catado hasta el momento. ¡Un gran vino!” . Totalmente de acuerdo, ¡Un gran vino!.


  • Jarrete de ternera. Con perrechico, tuétano, tendones, aguacate terroso y trufa. La melosidad del Jarrete rematada con unas láminas de trufa.
  • Maridado con: Pues eso, que hablando de cosas serias………. un Vega Sicilia Único 1975. Un vino que no suele faltar en nuestra mesa es este. Tras las añadas del 62 y 68 de pasadas ediciones, en esta ocasión con la del 75 hemos vuelto a tocar el cielo.


  • Trilogía del pichón. Con Morcilla y pechuga de pichón, acompañado del Corazón del pichón y nube de arroz. y de Caldo de pichón. La traca final, un plato de caza un perfecto punto de cocción y donde sobresalía el Caldo, un caldo que precisaba de 15 pichones para obtener un litro de caldo
  • Maridado con: Y no dejamos de hablar de cosas serias, especialmente con este “viejuno”, un Castillo Ygay Gran Reserva Especial 1942 . Si con el Único del 75 tocamos el cielo, con este ya nos hemos instalado definitivamente en él.


    Y llegó el turno de Jordi

  • Adaptación del perfume “Coco Mademoiselle”. Con destilado de jazmín, lichi, pomelo, bergamota, vainilla, jarabe de auró y rosas, una delicada, acertada y aromática adaptación del perfume de Chanel.
  • Maridado con: Una rareza, ya que se trataba de un Sake añejo de “Rosa”. Lo de Sake de “Rosa”, no es porque sea de rosas, pero no podemos deciros el nombre ya que está todo en japonés, así que lo hemos bautizado con el nombre de Rosa que es la que lo trajo de su primer viaje a Japón hace casi treinta años. No teníamos ni idea de lo que se escondía en su interior pero resultó una agradable sorpresa que no solo nos sorprendió a nosotros, sino que llamó la atención del mismísimo Pitu Roca .


  • Cromatismo naranja. Delicado, un plato que te enamora ya antes de probarlo, con jugo de zanahoria, naranja sanguina, aguardiente de albaricoque, fruta de la pasión, yema de huevo, una explosión de color y de sabor.
  • Maridado con: Con un extraordinario Sauternes, un Château Suduiraut 1988. Una apuesta segura que combinó y potenció perfectamente el plato.


  • Anarkía del chocolate. Decía no sé quién que la arruga es bella, y quién pruebe este postre dirá que la anarquía es divina. Un montón de tipos de chocolate de diferentes texturas, sabores y elaboraciones, colocados aparentemente sin orden ni concierto, pero donde todo está calculado al milímetro para cumplir con su misión. Otra genialidad del pequeño de los Roca.
  • Maridado con: Con un Oporto del 55, concretamente un Real Vinícola Porto Vintage de 1955. Un oporto viejo que puso el broche de oro a la Anarkía.


    Cafés, Petits Fourts,de varios tipos.


    La fiesta ya tocaba a su fin y únicamente nos quedaba la grabación del video, un divertimento que empezó la pasada edición y que la falta de preparación técnica de su "director", hace que ni la profesionalidad del protagonista principal lo salve de ser uno de los peores videos de la historia.


    Advertiros que cualquier parecido con el anterior comentario de Eugenio es pura coincidencia, o no…... Pero es que el tío no se ha dejado nada en el tintero, y esto del "copiar y pegar" es tan cómodo....... así que aparte de colgar algunas fotos que sirvan de complemento grafico a su excelente y extenso comentario, únicamente añadir dos cositas que podríamos calificar de apreciaciones casi “personales”.


    La primera es que encontré a faltar el “Bon dia Sr. Jeroni. Benvingut al Celler” de Quim Garriga. Son muchos años y muchas visitas al Celler y no recuerdo una sola ocasión en la que Quim no estuviera al pie del cañón. La buena noticia es que ya tengo otro amigo al que visitar si algún día me descuelgo por México.

    Y por último contaros que me alegró y me emocionó encontrar trabajando en el Celler a Carla, la hija de Manel Matilla, amigo y forero que por desgracia nos dejó no hace mucho. Sabía que su hija estaba estudiando en la Escola d'Hosteleria de Girona y al verla no pude menos que pensar en lo orgulloso que estaría su padre. Carla, un beso muy grande de la gran familia Veremera.

  • El Celler de Can Roca (Girona)
    Servicio del vino: 10 10
    Comida: 10 10
    Entorno: 10 10
    Calidad-Precio: 10 10
    10.0 10
    EuSaenz

    EuSaenz 18/11/14 11:49

    Fecha de visita*: 08/11/14
    Precio por persona: 195.0

    Por fin llegó el gran día de nuestra quedada anual en El Celler, este año trasladado del habitual inicio de la primavera a la plenitud del otoño. Y de nuevo se convirtió en un auténtico festín de 7 horas sin parar de comer y beber al máximo de los niveles, todo a través de un menú de 24 pases y con 20 botellas de vino abiertas, 2 de ellas mágnums. Absolutamente demoledor por ritmo e intensidad, sin duda la fiesta más copiosa de todas cuantas hemos vivido en El Celler, al límite de lo físicamente tolerable. Pero…¿y lo bien que lo pasamos? Eso no se puede cuantificar, pero trataremos de resumirlo en los próximos renglones.

    Como siempre, un cálido recibimiento por parte de los tres hermanos y de todo el personal, nos sentamos en los sofás de la entrada para ver la carta de vinos y diseñar con Carles Aymerich –un gran profesional- toda la secuencia de vinos y platos, mientras otros compañeros visitaban la bodega con Pitu y la cocina con Joan y…al lío. Esta vez la fiesta consistió en:

    Olivas caramelizadas
    Bombón de carpano con pomelo y sésamo negro
    Crujiente de maíz con corteza de cochinillo ibérico
    Bombón de trufa
    Brioche de trufa
    Comerse el mundo: México, Turquía, Corea, China y Marruecos
    Coral: escabeche de percebes al laurel y albariño. Crema de erizo de mar a la brasa.

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    Colet-Navazos Extra-Brut 2008 [8,5/10]
    Gramona Colección de Arte J.M. Broto GR 1997 [9,4/10]

    Comenzamos con los clásicos “snacks” del Celler, las ya conocidas olivas en el arbolito, el explosivo y fresquísimo bombón de Carpano, el terroso y envolvente bombón de trufa y el siempre encantador brioche con la laminita de trufa. Como nuevos aperitivos presentaban ese crujiente que recordaba a los “kikos”, la nueva versión del juego “comerse el mundo” con 5 países en liza y el divertimento de adivinarlos y por último el que más nos sorprendió, ese precioso coral con las cucharas conteniendo sus respectivas cremas, ambas pura esencia marina.

    Y nada mejor que unos buenos espumosos con esta fase, primero el siempre fiable y fresquísimo Colet-Navazos Extra-Brut, fantástico por cierto en el año 2008 y después una gran joya, una Colección de Arte de Gramona, son mágnum decorados por artistas contemporáneos y que se subastan con fines benéficos y contienen uno de los grandes vinos de la casa, un Gran Reserva del 97, 100% chardonnay, con más de 100 meses de crianza. Un espumoso de clase mundial, joven, estructurado y con cuerda para rato. De los mejores cavas probados y una verdadera rareza.

    Consomé de Otoño: puré de chirivía, emulsión de calabaza, granada, avellana, dados de nabo, raíz de perifollo, salsifí, remolacha, espinacas, castaña, sésamo y rabanitos
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    Louis Roederer Vintage Rosé 2000 [9,3/10]

    Plato de una belleza visual impactante pero que nos pareció quizá excesivamente sutil, con un trabajo y una técnica impecables, era posible reconocer cada una de las partes integrantes. No fue lo que más nos gustó, aunque a otros sin embargo les encantó. Nosotros preferimos sabores más marcados.

    Se nos sirvió a ciegas este espumoso que situamos como Champagne y que desde luego estaba francamente bueno, elegante y profundo, mineral, mejorando en copa, cremoso y tremendamente gastronómico, con un tenue color piel de cebolla. Louis Roederer es una gran casa y este Vintage no desmerece en absoluto, un excelente vino.

    Helado de tres gustos de maíz, maíz fermentado y sablé de maíz tostado, cuitlacoche y cuitlacoche salteado, maíz cocido y vainilla.
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    Leroy Chassagne-Montrachet 1er Cru “Morgeot” 1999 [9,7/10]

    Aquí sin embargo no destacó tanto la presentación, un corte de helado con tres bandas y cada una con un sabor distinto, un plato original pero que tampoco nos terminó por entusiasmar, máxime cuando recordábamos la comtessa de espárragos del año pasado. Bien, pero aquí no encontramos esa magia del Celler…

    Otra cosa fue el vino, aquí si hubo magia y mucha, ni más ni menos que la gran dama del vino, Lalou-Bize Leroy, aunque sea en su facción “maison”. Un espectáculo en la copa, nariz brutalmente mineral, complejísima, vino entero, redondo, fabuloso, encantador, grande. La magia de la mejor Borgoña blanca y el mejor Chassgane 1er Cru que hemos probado hasta el momento, incluso superior a más de un Grand Cru. ¡Un espectáculo!

    Alfombra de castañas con anguila, castaña a la brasa, anguila ahumada, estragón, hinojo, mantequilla tostada, naranja confitada y yuzu.
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    Federico Paternina Rinsol [9,5/10]

    Tras dos primeros platos un poco decepcionantes, aquí por fin llegó la chistera de Joan Roca. Sobre un recipiente de cristal con una brasa humeante dentro, que saca el humo por un agujero hecho en un papel film que lo cierra por arriba, se encuentra esta mezcla de sabores y texturas descritas sencillamente genial.

    Para beber, una rareza enorme de Federico Paternina, este Rinsol es un blanco de los años 60 presentado en botella renana y envuelto en una pintoresca funda de caña, un vino excepcional en todas sus fases, aunque agradecía sobremanera el aire como suele ocurrir con los Riojas blancos viejos. Complejo, vivo, con acidez, largo, grande. Un vino blanco de nivel mundial.

    Royal de foie y alcachofa con naranja y aceite de trufa.
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    Grans-Fassian Trittenheimer Apotheke Riesling Auslese-Gk 1994 [9,3/10]

    Un compañero le comentó a Joan Roca que este plato nos impresionó en nuestra primera visita en 2011 y que es quizá el mejor de los que hayamos probado en El Celler. Joan le contestó que por qué no se lo dijo antes, pues nos los hubiera preparado. La cuestión es que tenía naranja, foie y alcachofa en la cocina, y nos lo preparó como sorpresa. Detalles como este son los que hacen que El Celler sea el único “tres estrellas” al que volvemos año tras año. Joan nos hizo felices con este plato, que para nosotros ya es mítico. Y además demostró una vez más, lo gran tipo que es y la humildad que le caracteriza. Inigualable.

    Y este plato extra llevaba también su vino extra, elegido con mucho criterio por Pitu y Carles, este excelente auslese de Grans Fassian, digno heredero del fabuloso 1990 del que nos hemos bebido algunas botellas. Vino complejo en nariz, voluptuoso, elegante, manteniendo acidez y con un dulzor muy bien integrado, sin duda uno de los mejores auslese si tenemos en cuenta su RCP, que además estuvo perfecto con el carácter del plato.

    Caballa con encurtidos y huevas de mújol marinada con sal y azúcar, salsa de caballas con vino blanco, limón, tápenas y guindillas en vinagre, tomate frito e infusión de caballa.
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    Hatzidakis Aidani 2013 [8,9/10]

    Siempre nos han gustado más las elaboraciones de pescados azules que las de blancos en El Celler, y desde luego que esta caballa así lo confirma, pescado de calidad y punto impecables, marinado en cítricos y con muchos contrastes sápidos, además de una imagen impactante. Un auténtico homenaje a ese pescado tan barato como delicioso que es la caballa.

    Para beber, Carles nos recomendó este vino griego de Santorini, lo cierto es que alguna vez habíamos probado los blancos secos de la zona y resultan muy minerales, casi volcánicos, en especial los de la uva assyrtico. Este es de la variedad aidani y está elaborado por uno de los mejores productores de la isla, siendo un vino graso y mineral que funcionó perfectamente con el plato, un vino francamente interesante y muy desconocido.

    Gamba marinada en vinagre de arroz, jugo de la cabeza, patas crujientes y veluté de gamba.
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    Heymann-Löwenstein Riesling GG Ühlen “R” 2005 [9,5/10]

    La gamba de Palamós es todo un clásico en El Celler y hemos probado una versión distinta en todas nuestras visitas. Pues bien, esta ha sido sin duda la mejor. Apenas cocinada, simplemente marinada en un suave vinagre, fresca, deliciosa, puro sabor. Y con las patas formando dos texturas distintas. Una maravilla y quizá el mejor plato del menú junto con el royal de alcachofas.

    Dado que teníamos otro plato extra después, Carles y Pitu nos cambiaron la secuencia de maridajes en el momento (algo complicado y que hicieron como siempre a la perfección) y nos abrieron este mágnum del soberbio Ühlen “R” de Heymann-Löwenstein, un pago único en Mosela por su composición de pizarra roja. Vino austero y mineral, equilibrado, con una portentosa longitud, no sé si fue por el año, por ser mágnum o por el momento, pero sin duda ha sido la mejor botella de este productor que hemos probado. Excepcional riesling.

    Ostra con anémona cocinada al vacío a 85º durante 5 minutos, salsa de anémona, arena de ajos, nueces tiernas y veluté de filoplancton.
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    Agustín Blázquez Fino-Amontillado”Carta Blanca” Pago Macharnudo [10/10]

    La ostra es otro clásico en El Celler que suelen variar todos los años. La versión 2014 tiene una impecable presentación, apenas cocinada y plena de sabor, con ese curioso y excelente veluté que la acompañaba. Mejor que la del año pasado, pero nuestra preferida sigue siendo aquella que venía con una piedra incandescente sobre la que Pitu nos echó la Manzanilla Nº20 de Navazos…

    Y en la copa llegó la bestia. De nuevo nos encontramos con el salvaje Carta Blanca de Blázquez, 100% pago Macharnudo, una botella de los años 50. No tenía la limpieza visual de la que bebimos unos meses entes en Toledo (aquella descansó en vertical varios días y esta acababa de viajar en AVE), pero desde un primer momento nos dijo “aquí estoy yo”. Un vino con una intensidad y una tensión prácticamente inigualables, de lo más grande jamás probado. Nuestro vino del año.

    Atún con caldo de ceps
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    Domaine Ganevat Côtes du Jura “Les Vignes de Mon Pere” 1998 [9,6/10]

    Otro plato extra con el que Joan Roca nos sorprendió, un delicioso atún cortado en finas láminas con una salsa concentrada y adictiva y coronado por unas finas lascas de ceps, un mar y montaña distinto, muy especial, nos gustó mucho este plato más que nada porque somos fanáticos del atún. Otro detallazo.

    El único vino que decidimos repetir del pasado año es este impresionante Côtes du Jura del gran Fanfan Ganevat, una savagnin sin flor criada durante más de 100 meses en barricas y que continúa por su inmaculado camino con una enorme pureza en nariz y un paso por boca parte fresco y parte graso pero con una clase formidable, uno de los mejores vinos del Jura que conocemos. Excepcional.

    Raya confitada con aceite de mostaza, mantequilla noisette, miel, vinagre de chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada, tápenas confitadas y avellana ahumada.
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    Domaine Raveneau Chablis Grand Cru “Valmur” 2007 [9,5/10]

    Como decíamos antes, nos suelen gustar más en El Celler los pescados azules que los blancos, a estos últimos siempre les ha faltado quizá algo de riesgo y así recordamos un lenguado o la dorada “de la piga”, y algo parecido nos pasó con esta Raya, impecable de calidad y punto de cocción pero algo insulsa en su presentación y acompañamiento. Se nos quedó algo corta.

    Lo que no se quedó corto fue el vino, ni más ni menos que un Grand Cru del mejor y más aclamado productor de Chablis, casi un mito en Borgoña, Domaine Raveneau. Un vino tremendamente joven pero con una clase fuera de lo común, todo en su lugar, acidez, longitud, mineralidad, expresión de terruño, elegancia. Para nosotros, el mejor productor de largo en Chablis, pese a que Dauvissat nos encanta igualmente.

    Mar y montaña de sardina con papada, caldo de las espinas a la brasa, salsa de cochinillo y aceite de perifollo.
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    Pierre Gonon Saint-Joseph 2008 [8,9/10]

    Quizá más montaña y mar que mar y montaña, un delicioso trampantojo que sobre una delicada lámina de papada sobrepone la piel de una sardina, mezclando salsas con una maestría inigualable. Otro de esos platos que aúnan todo lo que esperamos del este restaurante, producto, técnica, imaginación, armonía y sabor. Excelso.

    Con este plato, Carles nos sugirió un tinto suave y ligero y nos propuso este siempre convincente Saint-Joseph de añada discreta, pero que bajo su criterio estaba evolucionando muy bien y lo cierto es que nos pareció un gran acierto de nuevo, un tinto que ya conocíamos y que en efecto está evolucionando con estilo fresco y frutal, acidez marcada y un tanino suave que funcionaba de maravilla con el plato.

    Cochinillo ibérico con higos y mole de algarrobas
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    Alvaro Palacios L’Ermita 1995 [9,6/10]

    Otro plato habitual los últimos años en esta casa y que siempre responde, la versión 2014 viene con un acompañamiento de higos y con ese mole que, al igual que otros platos, recogen inspiraciones de su reciente gira mexicana. Como siempre excepcional, con un sabor y una textura crujiente que resultan adictivos. Otra forma de comer un excelente cochinillo.

    Acompañamos con el que quizá es el vino más conocido del Priorato, L’Ermita de Alvaro palacios, en un año excepcional como fue el 95. En aquella época no era solo garnacha, sino que llevaba cabernet y cariñena. Tras una larga aireación se muestra serio y profundo, largo y mineral, con potencia pero ya muy bien integrada, con acidez y estructura, vino todavía con un largo recorrido pero con una calidad fuera de toda duda. Quizá el mejor Priorato tinto catado hasta el momento. ¡Un gran vino!

    Jarrete de ternera con perrechico, tuétano, tendones, aguacate terroso y trufa
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    Vega Sicilia Único 1975 [9,8/10]

    Delicadísimo este jarrete, meloso, perfectamente cocinado, con su jugoso tuétano y una guarnición de aguacates coronados por dos finas láminas de trufa. De nuevo la maestría de Joan con los puntos y los contrastes en liza en un plato que si bien no sorprende, sí que resulta sumamente delicioso.

    Otro de los clásicos que no suele faltar en nuestras quedadas en El Celler es el Vega viejo, recordamos aquel elegante y suntuoso 62 y en especial el increíble 68, quizá el más perfecto vino tinto que hayamos probado. Este 75 está igualmente al máximo nivel, muy Vega, todo en su lugar, complejo y estructurado, largo, directo, redondo, en plena forma, tremendamente elegante. A la hora de la verdad fue el tinto que más nos gustó por su equilibrio de registros. Un gran Vega.

    Trilogía del pichón. Corazón del pichón y nube de arroz. Caldo de pichón. Morcilla y pechuga de pichón.
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    Castillo Ygay Gran Reserva Especial 1942 [9,7/10]

    Y un plato de caza para terminar la parte salada, como ocurrió otros años con la paloma torcaz o la liebre a la royal. Plato académico y original, con un pichón perfectamente tratado de punto, ni muy sangrante ni muy hecho. Lo que más nos sorprendió es el caldo, lentamente cocinado y concentrado, hacían falta 15 pichones para 1 litro creo que nos dijeron. Tremendo.

    Rematamos la parte tinta con uno de los más grandes de todos los tiempos, el inigualable Ygay 1942, vino que nació en la posguerra y vio la luz en la década de los 80, elaborado con la paciencia que requerían estas joyas sin par. Botella re-etiquetada en bodega. Una nariz hipnótica, complejísima, todavía joven pero con grandeza, incluso con fruta, paso por boca pleno de finuras y elegancia, quizá con un poco menos de pegada que la botella que disfrutamos hace unos meses en Segovia, en cualquier caso, un vino absolutamente histórico.

    Adaptación del perfume “Coco Mademoiselle”, destilado de jazmín, lichi, pomelo, bergamota, vainilla, jarabe de auró y rosas.
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    Sake “añejo” de Jerónimo

    Estaba previsto poner como primer postre el helado de masa madre y como ya lo tomamos el año pasado, se nos presentó una de las habituales adaptaciones de perfumes de Jordi Roca, en este caso del Coco Mademoiselle, en un postre más aromático y delicado de concepción. Fue el que menos convenció de los tres.

    El amigo Jerónimo aportó un Sake de uno de sus viajes a Japón que resultó ser añejo y una verdadera rareza que incluso puso en guardia a Pitu Roca. De color ambarino y muy complejo en nariz, pero con esa sutilidad en boca propia de los buenos sakes, sin duda una de las mayores curiosidades de la jornada, que no nos atrevemos a puntuar. Pero estaba francamente bien.

    Cromatismo naranja
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    Château Suduiraut 1988 [9,4/10]

    Esperábamos este postre con mucha ansiedad pues nos acordábamos del cromatismo verde que tomamos en 2011, probablemente el mejor y más complejo postre que hayamos tomado nunca. De nuevo una composición preciosa a la vista y de una enorme complejidad técnica, jugo de zanahoria, naranja sanguina, aguardiente de albaricoque, fruta de la pasión, yema de huevo…en fin, una maravilla que sitúa a Jordi a la altura de su consideración como mejor repostero del mundo.

    Suduiraut es un Sauternes que siempre nos ha gustado mucho y a buen precio, además es de los no muchos que tenían con años, así que nos decidimos a pedirlo. ¡Acierto total! Un Sauternes finísimo, limpio, cítrico, casi primario todavía pero ya con esa prestancia que va otorgando el tiempo en botella, además con una acidez y frescura en boca mayor que en otros Sauternes probados, un vino con una calidad muy elevada y francamente satisfactorio.

    Anarkía del chocolate
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    Real Vinícola Porto Vintage 1955 [9,5/10]

    Terminamos con este postre que hace honor a su nombre, un montonazo de chocolates distintos en composición y texturas situados de forma anárquica en el plato. Quien sea amante del chocolate disfrutará mucho, el que no…debería pedir otra cosa. A nosotros nos pareció formidable.

    Y pocos vinos hay mejores con chocolates que un Porto Vintage viejo, así que abrimos este de Real Vinícola de un año sumamente bueno como fue 1955. Los vinos de este tipo necesitan muchos años para ir integrando ese alcohol y ganando complejidad y lo cierto es que este se encontraba en ese momento, con un alcohol poco protagonista y una agradable paleta aromática, resultando complejo y con peso en todas sus fases. Y un excelente vino con mucho recorrido todavía.

    Hubo quien quiso cambiar algún plato, la ostra por la nueva versión del parmentier de bogavante (lo probamos un poco y exquisito) y el pichón por un arroz igualmente soberbio. Todo facilidades en una mesa tan compleja como la nuestra, donde a un menú alargado en el momento se sumaban copas distintas para cada vino, desfilando casi 250 en total sin prácticamente fallos. Los detalles, esos detalles que hacen del Celler el mejor restaurante (de largo) que conocemos y que hacen que año tras año volvamos a cumplir con nuestra cita. Lo del plato de alcachofas y foie, el segundo plato extra de atún, cómo son capaces de cambiar la secuencia de vinos sin que se note, las facilidades que te dan en la elección y asesoramiento sobre los vinos, el detalle de dejarnos traer algunas botellas y tratarlas exactamente igual que si fueran suyas, el buen hacer de todos los camareros, la espectacular selección de panes que ofrecen, en fin, detalles que uno tras otro hacen que una vez más hayan alcanzado la perfección en todos y cada uno de los aspectos en los que podemos valorar un restaurante.

    En cuanto a los precios, el menú está ahora en 195€, 30 más que en abril del pasado año que lo visitamos por última vez. Subida muy severa en la que quizá tiene que ver el año como número uno mundial en la famosa lista. Pero a la hora de la verdad si tenemos en cuenta todos estos detalles además del buen precio en general de los vinos, el precio final de la experiencia (al fin y al cabo en lugares como este no pagas solo un menú, sino que pagas la experiencia) es realmente contenido.

    Así pues, fueron de nuevo 7 horas de verdadero placer en las que comimos, bebimos y disfrutamos como no lo hacemos en ningún otro restaurante. Volveremos de nuevo a disfrutar de esta -ya institucional- quedada “veremera”. ¡Hasta la próxima!

    PS. Adjuntamos fotos de los vinos viejos:

    http://www.verema.com/foros/foro-vino/temas/1045169-mundo-viejuno-vinos-antiguos-que-habeis-bebido?page=162#respuesta_1244442

    El Celler de Can Roca (Girona)
    Servicio del vino: 10 10
    Comida: 10 10
    Entorno: 10 10
    Calidad-Precio: 10 10
    10.0 10
    J.Landeira

    J.Landeira 19/10/14 20:29

    Fecha de visita*: 12/10/13
    Precio por persona: 295.0

    Empezamos:

    los mejores aperitivos, platos y postres calificados con 5 estrellas:

    2.- Peru: caldo de ceviche.

    6.- Tartaleta de camarones.

    7.- Bombon de carpano con pomelo y sesamo negro.

    9.- Brioche de Boletus Edulis (Ceps).

    14.- Caballa con escurtidos y huevas de mujol.

    15.- Ensalada de ortiguillas de mar (anemonas de mar), navajas, cohombro de mar (espardeñas) y algas escabechadas.

    16.- Toda la gamba.

    23.- Adaptacion del perfume Shalimar de Guerlain.

    Todo espectacular, los platos no se pueden expresar, los sabores no tenian limite, eran sorpresas que venian, que primero nos dieron la carta, pero no quisimos saber ni lo que habia, yo tan solo conte los platos, la explicacion de los camareros espectacular, el somelier perfecto acorde con los vinos, y su explicacion de cada copa de vino por plato era perfecta, la atencion a los comensales ya sin palabras, las mesas limpias, planchadas sobre lino, ni una arruga, detalle importante, era imposible encontar una sola miga de pan en el suelo de una sala de 200 mt2 cuadrado

    Primero llegamos a las 13.15 y nos enseñaron las cocinas en pleno rendimiento de trabajo, como se hacia y como lo hacian, algo breve, pero muy interesate! sobre todo la destiladora para destilados de tierra, se podia hacer fotos , video y lo que uno quisiera siempre que no molestadas al ir y venir de 35 cocineros altamente cualificados en una cocica de tambien 200 mt2.

    Nos sentamos a comer a las 13.35 y acabamos de comer el ultimo postre a las 18.00 h pasadas.

    Despues sorprendentemente fui hablar con Jordi Roca, el trato espectacular, la persona flipante, no queriamos molestar mucho al chef Joan Roca que tambien se encontaba alli en las cocinas, a las 18.30 pasadas despues de comer, le pedimos solo hablar 2 minutos con Joan Roca para no molestarlo ya que esta es su diminuto despacho de la entrada a las cocinas, y hacernos unas fotos sin molestarle mucho, y el hombre se ofrecio, pero lo bueno es que empezamos hablar de los programas de Masterchef, Topchef, El Can Padilla y la comparacion con El Celler De Can Roca, y mi amigo que habia estado en El Bulli en el 2007 el año de las espumas, y el hombre empezo a contestar preguntar , pero al final empezo a enrollarse el con nosotros en ves de nosotros con el, y ya para acabar nos esperaba Josep Roca, el cual nos abrio la puestas de su bodega de tros 200 mt2 50 mt2 x 4 cajitas :-), mas hablando de los vinos que tenia, Petrus y demas, lo mas impresionante es que Josep Roca "Pitu" conoce Jean Michel Jarre , hablamos de y del teclado de Houston, lo cual espera que le envie un cd de mi musica para escuchar que le dije que le enviaria como muestra de agradecimiento, compre un pequeño libro de el que solo valia 18 euros , me lo firmo y ademas se veia que disfruto cuando le pedi que me lo firmada, casi tropezo apunto de caerse! :-)

    Excelente experiencia! ...algo mas que un restaurante!

    El tema es que vamos a repetir porque van cambiando los platos, pero otros largos 11 meses de espera... buff.

    J.Landeira

    El Celler de Can Roca (Girona)
    Servicio del vino: - 10
    Comida: - 10
    Entorno: - 10
    Calidad-Precio: - 10
    - 10
    G-M.

    G-M. 15/10/14 22:14

    Fecha de visita*: 03/10/14
    Precio por persona: 291.0

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    Puedes leer también este comentario, desarrollado e ilustrado con fotografías, en la sección de blogs de Verema (bloG-M) o acceder directamente a él pinchando este link:
    http://www.verema.com/blog/blog-m/1239109-celler-can-roca-buscaba-chistera-encontre-guante-seda

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    Después de la impagable experiencia con la Peña Gastronómica Los Restauranteros, en la que tuvimos el privilegio de degustar en el restaurante Can Roca (el de los padres) un menú compuesto de platos tradicionales de la madre y de platos y vinos de los tres exitosos hermanos, me faltaba algo… y no era otra cosa que comer en el mismísimo El Celler de Can Roca.

    Un precioso día de principios de octubre de 2014, gracias a don Jerónimo, el Gran Jefe, se cumplió mi deseo.

    Tal como cuento en el post que linkeo al principio ya conocía las instalaciones, pero no dejaron de sorprenderme. Uno se siente bien allá en esa finca de ese barrio de Girona. Luminosidad a raudales, clase, sosiego aparente. Queda en mi retina ese patio interior poblado de chopos que susurraban ya el incipiente otoño…

    De la dotación, qué decir, pues eso oigan, que estamos hablando de uno de los mejores restaurantes del mundo. Y todo está acorde a esa categoría. Desde los más mínimos detalles hasta los más gruesos. Maneras de number one por todos sus costados.

    Ya sentados en nuestra mesita, con mi silla orientada al citado patio interior, con una copita de cava en la mano, con mi mirada hipnóticamente fijada en la variedad de marrones de las hojas caídas, aparecieron las cartas y los tres libracos de vinos (blancos y espumosos uno, tintos y rosados otro y aguardientes y licores el tercero).

    En cuanto a la carta… ¡No pensaba yo que tuviera que elegir nada! Daba por descontado que habría un menú degustación que se alteraría únicamente en función de intolerancias y/o fobias y punto. Pero no, amigo, tienes que elegir entre dos menús: Menú degustación de Clásicos y Menú Festival. Se entiende que el primero recoge un mix de platos del pasado y el presente, y el segundo del presente y… del futuro. Aunque teníamos clara nuestra elección (es a mesa completa) me costó… “¿y no podemos probar todo?”. Como ya habíamos transitado por el pasado, regresamos al futuro y optamos por el Menú Festival.

    Las cartas de vinos las hojeé por simple gusto, ya que estando de por medio “el Pitu Roca”, quien te ofrece la posibilidad de maridaje (90€) pues… maridaje del Pitu, sí o sí. Desaprovechar esa oportunidad un loco de los vinos es de locos… pero ahora de remate.

    Hago seguir el detalle del menú con su correspondiente maridaje:

    ----------

    • Aperitivos  Albet i Noya Cava El Celler Brut D.O. Penedès
    o Comerse el mundo
    -México: burrito de mole poblano y guacamole
    -Turquía: Tartaleta de hoja de parra con puré de lentejas, berenjena y especias con shots de yogur de cabra y pepino
    -China: verduras encurtidas con crema de ciruelas
    -Marruecos: almendra, rosa, miel, azafrán, ras el hanout, yogur de cabra
    -Corea: pan frito con panco y panceta con salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo
    o Olivas caramelizadas
    o Coral: Escabeche de percebes al laurel y albariño. Crema de erizo de mar a la brasa
    o Bombón de carpano con pomelo y sésamo negro
    o Crujiente de maíz con corteza de cochinillo ibérico
    o Bombón de trufa
    o Brioche de trufa
    • Consomé de otoño  Celler Cosmic Valentia 13 D.O. Empordà
    puré de chirivía, emulsión de calabaza, granada, avellana, dados de nabo, raíz de perifollo, salsifí, remolacha, espinacas, castaña, setas y rabanitos
    • Leche de tigre  Gonzalez Byass Tio Pepe Pisco Fino En Rama
    puré de aguacate, puré de “camote”, dados de pepino, puré de ají, brotes de cilantro, hielo de lima, langosta, dorada, puré de pimiento rojo y salsa de tigre
    • Helado de tres gustos de maíz  Domaine Henri Boillot 11 A.O.C. Puligny-Montrachet
    maíz fermentado y sablé de maíz tostado, cuitlacoche y cuitlacoche salteado, maíz cocido y vainilla
    • Caballa con encurtidos y hueva de mújol  Matassa 12 Vin du Pays des Côtes Catalanes
    salsa de caballa con vino blanco, limón, tápenas i guindillas en vinagres, tomate frito, hueva de mújol, caballa marinada con sal y azucar. Infusión de caballa.
    • Gamba con vinagre  Heymann-Löwenstein Uhlen “R” 06 VDP Mosel
    jugo de la cabeza, patas crujientes, velouté de gamba, gamba marinada en vinagre de arroz
    • Ostra con anémona  Equipo Navazos La Bota de FlorPower “Más allá” nº53
    ostra cocinada al vacio a 85º durante 5 minutos, salsa de anémona, arena de ajos, nueces tiernas, algas, velouté de fitoplancton
    • Raya confitada  Régnard Valmur 91 A.O.C. Chablis Grand Cru
    raya con aceite de mostaza, mantequilla noisette, miel, vinagre de chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada, tápenas confitadas y avellana ahumada
    • Mar y montaña  Cobero 12 Valle de Bedoya (Cantabria)
    sardina con papada, caldo de las espinas a la brasa, salsa de cochinillo y aceite de perifollo
    • Cochinillo ibérico con higos y mole de algarrobas  Jamet 06 A.O.C. Côte Rôtie
    • Jarrete de ternera con perrechico, tuétano, tendones, aguacate terroso y trufa  Cune Reserva 1974 D.O. Ca. Rioja
    • Trilogía de pichón  Goyo García Viadero 86 D.O. Ribera de Duero
    corazón de pichón y nube de arroz. Caldo de pichón. Morcilla y pechuga de pichón Tatjé
    • Milhojas de higos  Grans-Fassian Piesporter Goldtröpfchen 05 Spätlese VDP Mosel
    • Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis secos y merengue de vinagre balsámico  Sake Katsuyama Gozenshu Gen
    • Anarkia de chocolate  Café Panamá Geisha / Toro Albalá PX 1962 D.O. Montilla-Moriles / Oremus Tokaji Aszú 6 puttonyos 2006

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    Tal y como anuncio en el título de este post, llegamos al Celler buscando una chistera… y lo que encontramos fue un guante de seda. Buscábamos magia y encontramos elegancia. En ciertos momentos echamos de menos la magia, en ninguno la elegancia.

    El Celler de Can Roca, hoy, y visto por mis ojos, no es un lugar en el que te quedes extasiado por una de sus obras, en el que te quedes perplejo, en el que te quedes noqueado. Es un lugar que te gana por el conjunto, por la armonía reinante, por la secuencia, por la finura, por la clase… y por sus maridajes. Por supuesto que tiene creaciones de gran altura, combinaciones audaces, presentaciones sublimes… pero si buscas magia, te decepcionará. Ve y busca esfericidad, altura de miras, perspectiva. Y la encontrarás. Y saldrás aplaudiendo con las orejas.

    Mucha imaginación, pero con los pies en la tierra (excepto Jordi, que “se va de la bola” y nos regala un postre de helado de masa madre que descansa sobre una cama que se mueve simulando el baile que efectúa la misma masa madre cuando fermenta... ¡pero es que encima va el Pitu y lo marida con un sake!).

    El equipo de El Celler en pleno estaba recién aterrizado, pues acababan de llegar de una gira mexicana (“nos trataban como a estrellas de rock” nos comentó Pitu mostrando su sorpesa). Y esto se notó en dos aspectos.

    Por un lado se les notaba cansados, algo faltos de energía. Con Joan mantuvimos una breve conversación, suficiente para percibir su honestidad y también su fatiga, y con Pitu estuvimos más rato pues tuvo la deferencia de mostrarnos su bodega, y aunque nos emocionó como la primera vez, le faltaba la chispa, el brillo en los ojos que exhibía en esa fantástica primera vez con Los Restauranteros.

    Por otro lado, se notó en los constantes guiños a esas tierras: burrito, leche de tigre, cuitlacoche, mole de algarrobas (genial esta interpretación mediterránea del mole poblano), pisco-fino (de nuevo genial… ¿a quién se le ocurre mezclar pisco y fino?... ¡pues al Pitu!, te lo hace otro e igual le quemas en la hoguera por hereje).

    Y ya que hablamos del Pitu… ¡qué maridajes! Chapeau. Habéis podido leer en la minuta las armonías que nos brindó… Excelente. Joan y Josep alcanzan la máxima expresión del concepto maridaje. Son hermanos ¿no? Pues habrá que llamar desde ahora a este tema de las armonías enogastronómicas “hermanaje”, coño.

    Al final, ya con los postres, alcanzó este tema su climax con el milhojas de higos al que acompañaba el riesling spätlese citado. El higo estaba a la sazón, con lo que su textura tenía un apresto firme y agradable pero mostraba carencias de dulzor y acidez, algo que derrochaba a raudales el riesling… Cuando te llevabas a boca una cucharadita y un buchito, se te saltaban las lágrimas. Tanto me agradó y me sorprendió esta complementación, esta conexión, que le pregunté al Pitu si sus hermanos y él creaban los platos y maridajes conjuntamente, porque de verdad que… Pero no, me contestó humildemente que no, que él se limitaba a elegir los vinos después de que sus hermanos parieran los platos.

    Mención especial para Manuel, del “Pitu Team”, un sumiller bestial que nos atendió maravillosamente durante toda la comida.

    Una experiencia que todo buen gastrónomo español o no español tiene que vivir, al menos una vez en la vida. Estamos hablando de uno de los grandes. Uno de los grandes a nivel mundial.

    El Celler de Can Roca (Girona)
    Servicio del vino: 10 10
    Comida: 10 10
    Entorno: 10 10
    Calidad-Precio: 10 10
    10.0 10
    Atni

    Atni 16/09/14 16:53

    Fecha de visita*: 13/09/14
    Precio por persona: 305.0

    Casi un año después de nuestra primera visita al local de los hermanos Roca teníamos una nueva reserva, en la que los cuatro comensales de la anterior experiencia repetíamos, acompañados esta vez por tres nuevos comensales deseosos de probar la gastronomía de este triestrellado. Cabe decir que yo personalmente albergaba alguna duda sobre el nivel de disfrute que iba a suponer una segunda visita y si sería posible sentir lo mismo que el año anterior, más teniendo en cuenta que leyendo las últimas críticas en diversas webs quedaba claro que el menú que nos iban a proponer era muy similar al probado doce meses antes. Nada más lejos, la experiencia, de nuevo, fue de disfrute total.

    No quiero enumerar todos los pases uno a uno, creo que muchos de los platos ya han sido suficientemente descritos, pero si valorar algunos que fueron la novedad respecto a la anterior visita. Esta vez pudimos degustar una copa de cava en la terraza por un corto espacio de tiempo ya que pronto fuimos alojados en la mesa que nos tenían preparada para empezar a degustar los primeros aperitivos. Aparecieron de nuevo "Comerse el mundo", las olivas en su bonsai, el bombón de carpano, y los snacks de trufa ya probados; entre los nuevos comensales, primeros comentarios "bestial!", "cojonudo!" "increible!", el ágape prometía. Aún habiendo probado bastantes de los platos con anterioridad, mi cerebro no recordaba la intensidad de sabores y el juego de texturas de los snacks, el caso es que se me activó de inmediato; o quizás fuera lo contrario, aquellas experiencias sápidas había quedado en reposo, aletargadas en algún rincón de mi memoria y se reactivaron al probar de nuevo aquellos platos, despertando todo ese abanico de sensaciones que producen las creaciones de los Roca. Como aperitivos que no conocía, unas cucharillas con un ceviche (muy rico, aunque con exceso de cilantro para mi gusto) y un percebe con espuma de chardonnay (Mamma mia!!).

    Y pasamos a los platos del menú propiamente dicho. Casi toda la primera parte del menú fue una repetición del pasado año, con la novedad de un pescado (no recuerdo cual) con diversas mostazas y salsas. Fue realmente emocionante volver a probar platos estrella como la sublime comtessa de esparragos o la famosa gamba. Otra nueva creación fue un mar y montaña que conectaba espléndidamente la parte de pescados con los pases de carne del menú; se trataba de una falsa sardina, de perfecta ejecución visual, que escondía una carne de panceta envuelta en la brillante piel de dicho pescado y daba paso a los 3 platos de carne del menú, todos ellos difefrentes de los probados anteriormente. Para empezar, un mandala de cordero espléndido, un jarret de ternera con aguacate y tendones y para finalizar la trilogía de pichón. 3 platos contundentes, de potente sabor y perfectamente ejecutados. Los dos primeros se deshacían literalmente en la boca.

    De los tres postres, anarkía de chocolates y el falso albaricoque destacaron en mi opinión muy por encima del helado de masa madre, ya probado y al que no le acabo de encontrar la gracia.

    En el apartado del maridaje con el que regamos nuestro particular festival destacar que casi todas las referencias fueron diferentes de las del año anterior, a excepción del Viña Tondonia reserva 99 blanco, de un riesling aleman del que no recuerdo el nombre y del sake que acompañó uno de los postres. Entre las novedades, un blanco llamado "Viña Oculta" de Penedés, fantástico y un Pesquera Gran Reserva 88 fueron los que más disfrute. Como siempre, el servicio del sumiller excepcional, con explicaciones, comentarios y atención a todo los que nuestra curiosidad preguntaba. Durante toda la comida fuimos magníficamente atendidos por Dávide, que también estuvo en todo momento atento a todo lo que ocurría en la mesa.

    Terminanos casi 5 horas después con gintonics y whisky en la terraza y con una nueva visita a las cocinas, de la mano de Joan Roca y a la bodega, acompañados por Josep, ambos todo paciencia y cortesía para complacer todas las peticiones de los clientes. Un Diez para ellos, para todo el equipo del celler y para la fenomenal propuesta culinaria, vale la pena probarla por lo menos una vez en la vida. O dos.

    El Celler de Can Roca (Girona)
    Servicio del vino: 10 10
    Comida: 10 10
    Entorno: 10 10
    Calidad-Precio: 10 10
    10.0 10
    Abreunvinito

    Abreunvinito 13/08/14 11:28

    Fecha de visita*: 04/06/14
    Precio por persona: 289.56

    Las sensaciones iniciales de quien va por primera vez a este templo de la gastronomía son ya algo difíciles de plasmar por escrito. Hace meses, muchos meses que cerramos la posibilidad de ir los máximos que pudimos: 8. Todos el tiempo hasta llegar la fecha salvando obstáculos para que ese día quedara libre.
    Los planes de salida: dos coches salimos la tarde anterior para hacer los más de 400 kms, comemos y dormimos y regresamos al dia siguiente.

    Al poco tiempo los que dicen que saben de ésto, vuelve a colocar al Noma de número 1 y a Can Roca de número 2 (http://www.ara.cat/societat/Tots-llista-dels-millors-restaurants_0_1128487449.html).
    De nuevo con una reserva de meses para comer en el mejor restaurante del mundo, nos dan la reserva para tan tarde que no podemos influir para que no pierdan la primera posición. Así que volveremos a comer en un número 2.

    Las circunstancias laborales aprietan y al final salimos la misma mañana del evento, uno sin dormir (guardia) y otros dos teniendo que regresar después de comer porque se examina al dia siguiente. Total un coche que hace noche y otro que va y viene en el día (900 km). Lo que sea con tal de esta allí y más cuando yo no pude conseguir mesa en Ferran Adriá tras varios años de intentarlo.

    Nos encontramos en la puerta del local y ya el nerviosismo es evidente. Parece que nos examinamos todos. Un patio de entada muy agradable hace de espera donde ya empezamos con copa de bienvenida con, como no, un cava de Albet i Noya embotellado especial para El Celler.
    Allí puedes consultar los distintos libros que en realidad son las cartas de vinos: tintos, blancos, espumosos, dulces... Ante la imposibilidad de poder leer y elegir, optamos por el maridaje (90€) y el Menú Festival (180€) y que alguien nos asista al final.

    Ya en el patio iniciamos con unos aperitivos ("Comerse el mundo") de presentación a cual más espectacular:
    . aceitunas caramelizadas: colgadas de un olivo bonsai. Alucinas.
    . tartaleta de camarones: version de la tortita de camarones en la que los camarones están incrustados en una red de pesca. Como si fuera una pintura de un bodegón.
    . bombón de vermut Carpano y sésamo y naranja: extraordinario
    . bombón de perrechicos: denso y sabroso simulando una piedra del campo.
    . brioche de perrechicos: un mollet que te lleva a la gloria. Y aún no hemos entrado al comedor...

    Pasamos al interior donde las mesas están más que separadas incluso con ambientes diferenciados por elementos del comedor que permiten que no haya casi ni contacto visual con el resto. Comedor en forma de V con un jardín central. Nuestra amplia mesa, redonda (bien empezamos) y separada. Algo debió influir el embajador a que nos encomendamos, pues experiencia no le falta.

    Tras sentarnos hay reparto de pan con ,creo, 7 variedades a elegir a cual más interesante; de vino tinto, de tomate, de albaricoque (genial), de nueces, focaccia, chapata, tradicional,... Quisiera uno de cada pero el menú anuncia horas de comida, así que moderación. Luego lo noté en falta porque en la segunda ronda de pan, sorprendentemente, ya no había tanta variedad para elegir. Al menos no te lo cobran como extra en el menú lo que me preció muy correcto y elegante; vamos como toca.

    Empezamos ya en serio:

    . coral: escabeche de percebes al laurel y albariño con ceviche de langosta. Se trata de 2 cucharitas incluidas en una escultura como comerte el mar.
    . comerse el mundo: una presentación como farolillo chino de fiesta de año nuevo en versión señorial. En su interior una especie de arbolillo metálico que hace de soporte a diferentes paises. Propuesta de juego: te dicen los paises y tratas de situarlos:
    a/ México: burrito de mole pueblano y guacamole
    b/ Turquía: tartaleta de hoja de parra con puré de lentejas, berenjena y especias con shots de yogur de cabra y pepino
    c/ China: verduras encurtidas con crema de ciruelas servidas en cucurucho
    d/ Marruecos: almendra, rosa, miel, azafrán, ras el banout, yogur de cabra.
    e/ Corea: pan frito con panco y panceta con salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo
    No es nuestro caso, pero seguro que si no hay conversación en la mesa, la guerra de apuestas cruzadas adivinando cada pequeña obra de arte gastronómica, rompe el hielo más helado. Para nosotros fue un recuerdo de los paises visitados y para algunos una antesala de la prevista cercana visita a Corea.

    Nos avisan que ahora empieza de verdad la comida. Menos mal que las fotos son digitales porque me hubiera tocado ya cambiar el carrete y solo hemos tocado entrantes y aperitivos...

    Vamos a ello:
    . Consomé primaveral: un consomé vegetal a baja temperatura con brotes, flores, hojas y fruta. ¡¡Dios mío!! se nos aparece el fantasma del Noma; no me extraña de los 5 Perjudicados por el Noma, allí estamos 4 (el otro sacó plaza en Can Roca en marzo, y dejó hueco amablemente), con 2 consortes y una pareja nueva, eso sí, de Verema de pura cepa. Hay varias verduras hechas a baja temperatura y presencia de pera y mango como fruta. Muy buenas sensaciones
    . Contessa de espárragos blancos y trufa. Una simulación de helado de contessa salado, con puntas de espárragos blancos y ajo negro para imitar los dos colores de la nata y chocolate
    . Caballa con encurtidos y hueva de mújol. La salsa de caballa al vino blanco, con limón tápera y guindillas en vinagre, tomate frito y hueva de mújol, caballa marinada en azúcar y sal; se acompaña de una infusión de caballa. Pequeños bocaditos que llevan intensos pero amables ingredientes bien ensamblados.
    . Ensalada de ortiguillas, navajas, espardeñas y algas escabechadas servido todo en el esqueleto de un erizo de mar. Si cierras los ojos y te lo pones en la boca es como si estuvieras buceando y le dieras un bocado al mar.
    . Toda la gamba: cola de gamba roja de Palamós, hecha a la brasa, jugo de la cabeza con algas, agua de mar, quinua, bizcocho de plancton sobre un plato caliente. Sigues buceando, abres la boca y te encuentras a la reina del mar: la gamba rayada (de Palamós a de Denia, igual me dá).
    . Cigala al vapor de Palo Cortado, velouté de bisqué y caramelo de Jerez. Estos dos últimos forman una sopa cremosa servía al lado del recipiente de la cigala. Si al fuego está buena la gamba, al vapor la cigala no se queda atrás y el perfume del palo cortado y aromas de avellana.
    El oloroso sobre piedras calientes se va evaporando y nos embriaga al mismo tiempo que acaba de cocer la cigala. Excelente y de máxima dificultad (al menos para mí).
    . Raya confitada con aceite de mostaza. Con mantequilla noisette, miel, vinagre de chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada, táperas confitadas y avellana ahumada. Pero es que cada cosa complementaria es sorprendente e interesante. En cuanto a calidad, aquí hay salsas para mojarse la bandeja de pan entera; en cocina se deben apiadar de nosotros y las salsas son poco cuantiosas.
    . Mar y montaña: sardina con papada, caldo de las espinas a la brasa, salsa de cochinillo y aceite de perifolio. Se trata de piel crujiente de sardina sobre una papada de cerdo con salsa de sardina a la brasa y cochinillo ibérico. Vamos que combinar sardina y cochinillo ibérico y que esté tan bueno...Un plato excelente.
    . Mandala especiado de flor de alcachofa: ventresca de cordero lechal a la brasa, mollejas de cordero, yogurt de curry, remolacha, espinacas, nabo, limón, mandarina, moniato, hojas y flores. Un plato colorista en forma de estrella (flor de alcachofa) en que cada pétalo es pura fantasía. Presencia de especias hindúes y flores comestibles.
    . Colmenillas con jarrete de ternera, tuétano, tendones, aguacate terroso y habitas. Una cocción de 72 horas deja en pura carne melosa y aunque el plato no tiene la estética del anterior, tiene una profundidad de sabores que lo hace el más intenso de todos. Nos recordó un plato tomado en Camarena también de cocción de tendones.
    . Trilogía de pichón: corazón de pichón y nube de arroz; caldo de pichón: Morcilla y pechuga de pichón Tatjé. Dice que el pichón es la pieza más difícil para un cocinero pues aquí están 3 opciones: el falso corazón que es un foie, el caldo que es pura esencia de sabor y la pechuga con salsas cítricas hacen 3 elaboraciones. El tema del corazón tiró a algun@s para atrás.
    . Ensalada verde de guisantes, regaliz e hinojo. Un plato que descoloca y que debe ser con la intención de limpiar y pasar al postre.

    Ahora ya pasamos de la proteina a la golosina:
    . Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis salteados y macarones de vinagre de Jerez. Un plato que se mueve (con pila incluida en la base) para imitar la vida de la masa madre: bueno de sabor pero creo que la puesta en escena es inapropiada (por falta de elegancia, demasiado teatral) para Can Roca.
    . Anarkia de chocolate. Asombroso. Ocho chocolates, dieciseis especias, sesenta elaboraciones.... todo en el mismo plato. Si no te gusta el chocolate es que no has probado este plato; y si te gusta llegas a un orgasmo gastronómico.
    . los petis fours sublimes, con el café o infusiones (pagado aparte, como las botellas de agua).

    Si extensa es la parte del comercio, la del bebercio merecería otro comentario aparte, pero tiene que entrar aquí, aunque los comentarios irán en la crítica de cada uno. Destacar que la cantidad de vino servido siempre nos parecía corta la ración y no poder repetir alguno de ellos corta bastante, aunque por otro lado, la procesión es larga:

    . Albet i Noya Cava El Celler Brut 2011 D.O. Penedès: comentado en el aperitivo y edición especial para el restaurante.
    . Blanc Fumé de Pouilly 2011 AOC Poully Fumé
    . Joh Jos Prüm Kabinet 2007 VDP Mosel
    . Matassa 20112 Vin du Pays des Côtes Catalanes
    . Navazos Niepoort 2012 Vino de mesa de Jerez
    . Viña Tondonia Blanc 1991 Rioja
    . Tillets Jobard 2009 AOC Meurrsault
    . Sarnin-Berrux 2011 AOC saint Romain
    . El Ciruelo 2011 Valle de la Orotava
    . Sant Antoni 2010 Priorato
    . Casanova Di Nieri 2006 DOCG Brunello Montecalcino
    . San Vicente 1995 magnum Rioja
    . Weingut Egon Müller Scharzhof 2009 VDP Mosel
    . Sake Kaysuyama Gozenshu Gen
    . Café Nekisse Sidama Etiopía
    . Equipo Navazos La Bota Dulce nº 33 de Jerez

    Entre todo ellos hay grandes joyas, maridando perfectamente, incluso arriesgando, pero si hay que nombrar un campeón, diría que el sake: pura poesía japonesa.

    Durante la comida estuvo Josep (el Pitu en su familia) con frecuencia interesándose por como iba todo; y también Joan (cocina) apareció incluso posó para alguna foto; Jordi tuvo una presencia fugaz según me comentan pero no pudimos saludarlo. Josep nos estuvo contando las anécdotas vividas durante el año "number one" y lo mucho que cambia ser el 1 a ser el dos en cuestiones mediáticas.
    A ello se sumó el embajador de Verema en el restaurante, Jerónimo que nos acompañó en la sobremesa después de haber venido previamente con su mujer al inicio de la comida. Placer sobre placer.

    Josep que estuvo más tiempo con nosotros que con el resto del comedor, nos hizo una presentación escenificada de su bodega que transmite un sentimiento que cala. Gracias por tu dedicación que nos permite disfrutar de tantas sensaciones.

    Algunos pocos comentarios puntuales en el texto de cosas que no son de diez, han sido teniendo que rebuscar mucho, pero lo que cuentan son las sensaciones vividas, y las sensaciones fueron de lo mejor conocido hasta ahora.

    Una vivencia única. Teníamos (5 de los 8 comensales) en mente y en los comentarios la visita de DiverXO hacia unos meses, y es imposible no comparar. Era como haber ido, hace unos años, a un concierto de los Rolling Stones (un fan extremo de ello tenemos en el grupo) y a un concierto de la Filarmónica de Berlin con Von Karajan en la batuta. No son comparables. Cada uno en su estilo, es el mejor (en mi opinión). Los dos restaurantes crean adicción, porque son una droga para los sentidos: uno en revolución y otro en armonía.

    El Celler de Can Roca (Girona)
    Servicio del vino: 10 10
    Comida: 10 10
    Entorno: 10 10
    Calidad-Precio: 10 10
    10.0 10
    Fer B.

    Fer B. 01/08/14 17:43

    Fecha de visita*: 05/07/14
    Precio por persona: 289.0

    Lo reconozco… la ansiedad me podía.

    Un año da para mucho. La ilusión, ganas y expectativas generadas en los últimos doce meses provocaban en mí una vertiginosa sensación que por momentos llegaba a asustarme. En un ejercicio de autocontrol me dije: Tío! Disfruta que estás en el Celler!

    Me propuse repetir esta frase cada vez que mi voraz inquietud distrajera mis sentidos. Debía controlar esa zozobra que, en ocasiones, me lleva a estar más pendiente de lo que va a pasar en vez de lo que está pasando.

    …y así de embobado anduve hasta que a la que me dí cuenta ya nos estaban enseñando la cocina y bodega. Aunque hace un año tuvimos el placer de visitarlas en nuestro Encuentro de Primavera de Los Restauranteros, volvimos a realizarla de forma más íntima en esta ocasión. Resulta un deleite para los oídos escuchar una y otra vez la pasión y hondura de la narración de Josep Roca quien con su milimetrada cadencia y puesta en escena logra ponerte los pelos de punta.

    Amablemente acompañados a nuestra mesa desde la que, por su estratégica situación, podías contemplar el rítmico vaivén de personal desprendiendo una más que llamativa sensación de control y seguridad.

    Me vino de fábula ese tiempo muerto inicial tras sentarnos en los que casi nadie se dirigió a nosotros. Sirven para asentarte, para que tus ojos se fatiguen repasando cada curiosidad del entorno y por supuesto… para que mentalmente repitiera varias veces la ansiolítica frasecita de marras. Al tema:

    Comenzando con los Aperitivos:

    Comerse el Mundo… y te lo comes en cinco bocados y en cinco minutos, nada de 80 días para darle la vuelta. Comenzamos en Corea, sin saber cómo habíamos llegado hasta allí ni si era la del Norte o la del Sur, con su Pan Frito que albergaba Panceta con Salsa de Soja, Tirabeques, Kimchi y Aceite de Sésamo. Por proximidad nos acercamos hasta China para degustar un Cucurucho relleno de Verduras Encurtidas con Crema de Ciruelas. A partir de ahí tuve claro que quería acabar el viaje en México pero antes haríamos parada y fonda en Turquía para probar su Hoja de Parra con Puré de Lentejas, Berenjena, Yogur de Cabra y Pepino. Escala en Marruecos para catar su Tartaleta de Almendra, Rosa, Miel, Azafrán, Ras el Hanut y Yogur para finalizar según lo previsto con el Burrito Mexicano de Mole y Guacamole. Disfruté en casi todos ellos pero sobre todo en China y Turquía. Transfronterizo.

    Olivas Caramelizadas. Colgadas de un bonsái con el consiguiente noqueo visual es, sin embargo, en boca cuando explota el total entendimiento de la aceituna y la anchoa gracias al eficiente caramelo que actúa como intérprete. Elevado.

    Invitación a sumergirte en el fondo marítimo con su Coral que soportaba dos cucharas de intensidad manifiesta, una de Escabeche de Percebes al Laurel y Albariño y otra de Ceviche de Langosta. Como diría un conocido forero, la del ceviche… mátame camión!!

    Tartaleta de Camarones. Frágil crujiente repleto de sabor altamente adictivo. Enredado.

    Para rematar este pase un Bombón de Carpano con Pomelo y Sésamo Negro, un Bombón de Perrechicos y el Brioche de Trufa de Verano. Tres bocados tan etéreos como penetrantes. Neuronal.

    …y continuando propiamente con el menú:

    Consomé Estival. Transparente y con una viscosidad suficiente para atrapar los distintos elementos que lo componen bajo una delicada apariencia. Finura.

    Contessa de Espárragos Blancos y Trufa. Suave y curioso ensamblaje de sabores que consiguen conexión. Presentación pienso que a considerar ya que a la mesa llega un punto más derretido de lo esperado, creo que de forma no intencionada, y que desluce teniendo en cuenta el nivel que ofrecen. Malacostumbrado.

    Caballa con Encurtidos y Hueva de Mújol. Muchos componentes en el plato custodiando el bocado principal del marinado que por sí solo ya era un tesoro. Botín.

    Ensalada de Ortiguillas, Navajas, “Espardeñes” y Algas Escabechadas. Sabor, técnica, manejo, tiempos, texturas, fondo, presentación… lo tiene todo. Uno de los platazos del menú. Podium.

    Toda la Gamba. Clásico de la casa preparado de forma que tan solo precisa ganas de disfrutar con toda y cada una de sus partes… y ese bizcochito de plancton tan divino. Deleite.

    Cigala al Vapor de Palo Cortado, Velouté de Bisqué y Caramelo de Jerez. Finalizado en mesa echando el vino sobre las piedras calientes para que su vapor impregne la cigala. Los otros dos pasos del plato refuerzan las sensaciones iniciadas por el crustáceo y todo ello bajo el marco único de Jerez como telón de fondo. Alegría.

    Raya Confitada. Mi atareada neurona hizo que me costara entender el plato hasta que advertí que la protagonista no era la raya sino el carrusel de salsas que la acompañaban. Por ahí desfilaba el Aceite de Mostaza, Miel, Vinagre de Chardonnay, Bergamota, Mantequilla, Mostaza Aromatizada… El momento estelar del actor secundario. Papeles cambiados.

    Mar y Montaña… aunque tirando más a monte con el cerdo copando el plato, concretamente su papada alojada en una apariencia de sardina. Nunca he dominado esta parte del gorrino cualquiera que sea su presentación por lo que no me cautivó. Desencuentro.

    Mandala Especiado de Flor de Alcachofa. Me hubiera pasado horas contemplándolo. Precioso diseño que enamora a primera vista. Daba lástima hincarle el diente pero cuando al fin lo hice pude percatarme de su tremenda ejecución y combinación de raíces y especias. Boquiabierto.

    Jarrete de Ternera con Perrechico y Trufa. Aquí nos ponemos serios. Contundencia, fondo y punto de calor perfecto dándole al bocado una textura increíble. Sabor a punta pala.

    Trilogía de Pichón. Llegué un tanto jadeante a este triple mortal que era la presentación del ave. Sus vísceras en un bocado mágico, su caldito repleto de esencia y su pechuga representando la parte más carnosa del plato en una textura sencillamente emocionante. Plenitud.

    …y terminando con la parte dulce:

    Un preámbulo fresquito al postre consistente en una especie de Sorbete Cítrico Aromatizado que simulaba una nariz, curiosamente el apéndice más característico y conocido del que firma la secuencia de platos que vinieron a continuación, y que suponía una frontera que nos indicaba el territorio en el que nos adentrábamos…

    La Nube de Limón compuesta por Compota de Limón, Granizado de Agua Destilada de Limón, Azúcar de Limón, Crema de Bergamota y Helado de Magdalena. Conformaba una loable transición que lograba, por un lado, desengrasar las papilas y por otro prepararlas para lo que quedaba por llegar. Necesario.

    Helado de Masa Madre con Pulpa de Cacao, Lichis Salteados y Macarones de Vinagre Balsámico. Espectáculo indescriptible en toda regla. El pasmo visual que provoca hace mella al tener que describir las sensaciones en boca. Chalado.

    Anarkia de Chocolate… y vaya que lo era, no sé cuantos tipos de chocolate con diversas elaboraciones y presentaciones. Aparente caos y barullo pero amigos… estamos en Can Roca y aquí todo está cuidadosamente estudiado y todo tiene su objetivo y este no era otro que llevar al comensal al fin de fiesta con una sensación de plena FELICIDAD.

    …y en cuanto al vino, en nuestro caso el maridaje de Josep Roca:

    Albert i Noya Cava El Celler Brut D.O. Penedès
    Donnhof Felsenberg 2009 V.D.P. Nahe
    Joh. Jos. Prüm Kabinet 2008 V.D.P. Mosel
    J.L. Chave 2008 Blanc A.O.C. Hermitage
    Navazos Niepoort 2012 Vino de Mesa de Jerez
    Viña Tondonia Blanc 1999 D.O.Ca Rioja
    Comte Lafon 2009 A.O.C. Meursalt
    El Ciruelo 2012 D.O. Valle de Orotava.
    Gratallops Partida Bellvisos 2007 D.O.Qa Priorat
    Jamet 2009 A.O.C. Côte Rôtie
    San Vicente 1991 Magnum D.O.Ca Rioja
    Emrich-Schönleber Halenberg 2012 Spätlese V.D.P. Nahe
    Sake Katsuyama Gozenshu Gen
    Café Etiopía / Toro Albalá PX 1949 D.O. Montilla Moriles

    Todos de gran nivel, especialmente me gustó la secuencia tintorra la cual intenté alargar todo lo posible, pues el abanico de aromas que ametrallaba la nariz en cada aproximación era puro arte. Como los buenos vinos nuestro tímido sumiller se fue abriendo con el transcurrir de la comida, estableciendo una perfecta sintonía con algún que otro guiño extra a los vinos de Jerez y que le agradecimos enormemente.

    A destacar la variedad y calidad de sus panes. Barra libre de los mismos. Tutiplén.

    Un buen café para ir despidiéndonos junto con el platito de petit fours que evocaban las mismas sensaciones que recuerdo de la primera década de la vida cuando abrías el paquete de chucherías pero adaptadas a nuestra supuesta madurez actual. Digo supuesta porque viendo los ojos de Hambrebuena haciendo chiribitas, contemplando el carro de golosinas en el que están expuestos, confirma que a veces resulta imposible esconder el niño que todos llevamos dentro.

    En resumen, una experiencia que hay que vivir una vez en la vida si tienes la posibilidad. Más allá de la técnica, del trabajo, de la innovación, de las presentaciones, del sabor, del mimo, de la organización, del control… advertí un poso, el poso del saber, ese que permite desarrollar ideas y transmitirlas con la serenidad propia de los sabios… y en esta casa hay tres de estos.

    El Celler de Can Roca (Girona)
    Servicio del vino: 10 10
    Comida: 10 10
    Entorno: 10 10
    Calidad-Precio: 10 10
    10.0 10
    JoseRuiz

    JoseRuiz 29/06/14 20:24

    Fecha de visita*: 07/06/14
    Precio por persona: 305.0

    Alta cocina de vanguardia que aúna el producto de mejor calidad, las técnicas culinarias más novedosas (los hermanos Roca han inventado algunas), imaginación, creatividad, meticulosidad, presentaciones originales de una estética bellísima y lo que es más importante la armonía y equilibrio del conjunto de la creación.

    En algunos platos el sabor es profundo e intenso, en otros delicado y sutil, pero en todos encontramos una creación solidamente argumentada en la que todos los ingredientes que componen el plato tienen un sentido, todos aportan y tienen algo que decir. Una cocina que sorprende y emociona a la vez.

    La profesionalidad y genialidad de cada uno de los tres hermanos brilla con luz propia, pero unida y compenetrada suma más que tres. Por separado son grandes pero como equipo son enormes, casi inalcanzables. Joan el cocinero, sosegado y perfeccionista, Josep (Pitu) el sumiller y jefe de sala, el más emocional y comunicativo y Jordi, postrero como él mismo se define, tal vez el más atrevido y trasgresor de los tres.

    Comparten talento y pasión con la que desempeñan su trabajo, además de humildad, cercanía y disposición para el trato personal a todos y cada uno de los comensales que visitan su restaurante.

    Rezuman creatividad y profesionalidad por los cuatro costados, además de ser trabajadores infatigables que siempre están al pié del cañón. Cocina, bodega y sala en comunión perfecta, que han sabido plasmar y trasmitir con su logotipo, la R de tres patas o con su alegórico centro de mesa (tres “rocas”).

    El primer pase: snacks

    Comerse el mundo. Presentación divertida, al quitar el lazo del globo terráqueo al estilo farolillo chino aparecen cinco pequeños bocaditos representativos de la cocina de cinco países distintos. Si has tenido la suerte de viajar a alguno de ellos, o has probado su cocina, te das cuenta que estos snacks son un digno representante de cada una de las cocinas. Nos gustaron todos, especialmente China y Marruecos.

    México: burrito de mole pueblano y guacamole.

    Turquía: tartaleta de parra con puré de lentejas, berenjena y especias con shots de yogur de cabra y pepino.

    China: verduras encurtidas con crema de ciruelas.

    Marruecos: almendra, rosa, miel, azafrán, ras el hanout y yogur de cabra.

    Corea: pan frito con panco y panceta con salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo.

    Seguimos con un clásico que no cambia en las propuestas de cada temporada: las olivas caramelizadas rellenas de anchoa de L’Escala colgadas de un bonsai de olivo. Efectista y delicioso, claro guiño a la mediterraneidad. Es el único plato salado que se elabora en la partida de postres.

    Coral: escabeche de percebes al laurel y albariño. Ceviche de langosta. Tanto uno como otro con profundo sabor yodado. El escabeche de percebes tremendamente adictivo, aúna sabor y armonía.

    Tartaleta de camarones: tan crujiente que se rompe si no eres delicado al cogerla. Intenso y reconocible sabor al crustáceo.

    Bombón de carpano con pomelo y sésamo negro. Elaborado mediante la técnica de la esferificación. El carpano es un vermut italiano, hay que comerlo de un solo bocado y al romper el bombón se produce una explosión de sabor en la boca.

    Bombón de perrechicos. Otra esterificación que encierra una crema con profundo sabor del hongo, también conocido como seta de primavera. Al igual que el anterior recomiendan comer de un solo bocado y que explote en la boca.

    Brioche de perrechicos. Variación del anterior snack, idéntico sabor pero con textura distinta.

    Y después de todo esto… empieza el menú propiamente dicho

    Consomé primaveral: consomé vegetal a baja temperatura de brotes, flores, hojas y fruta. Cocinado en el Roner. Se trata de una sopa multicolor, en cuanto a ingredientes, en el que abundan los guisantes lágrima. En cambio el caldo de soporte es transparente y denso, con cierta viscosidad de sabor sutil y delicado. El plato es muy estético, como podéis apreciar vosotros mismos en la foto.

    Contessa de espárragos blancos y trufa. Presentación inspirada en la popular tarta de Frigo de nombre homónimo. La crema helada de nata sustituida por una crema de espárragos de intenso sabor y el chocolate por la trufa presente tanto en polvo como en lascas. Armonía y equilibrio de sabores de difícil maridaje con el vino. Acompaña al plato una punta de espárrago coronada de una lasca de trufa. Una lástima que el plato llegara a la mesa ligeramente derretido, perdió su gracia estética.

    Caballa con encurtidos y hueva de mujol. Salsa de caballa con vino blanco, limón, tápenas y guindillas en vinagre, tomate frito, hueva de mujol, caballa marinada al azúcar y sal. Infusión de caballa. Presentación impactante, combinado juego visual entre la vajilla sobre la que se presenta, elaborada “ad hoc”, y la elaboración en sí. Sabor intenso que mis recuerdos transportaron al sabor de los bocadillos de caballa del puerto de Estambul.

    Ensalada de ortiguillas, navajas, espardeñas y algas escabechadas. Presentación en cuenco con forma de erizo, tiras de navajas y ortiguillas que se comen con pinzas y el caldo de algas y anémonas que se remata con cucharilla. Textura firme y caldo fino. Intenso sabor marino del conjunto.

    Toda la gamba: gamba a la brasa, jugo de la cabeza con algas, alga de mar, quinua, bizcocho de plancton. Ejemplo de como darle un guiño creativo a un plato de producto por antonomasia. Se le saca partido a cada parte de la gamba a través de diversas técnicas y cocciones potenciando su sabor y/o posibilitando una textura comestible. Las colas de gamba muy poco cocinadas. Sabor, textura y exaltación al producto estrella de Palamós.

    Cigala al vapor de Palo Cortado, velouté de bisqué y caramelo de Jerez. Me encantó la puesta en escena de esta creación. Se vierte un chorrito de Palo Cortado sobre una rejilla en la que descansa la cola de la cigala y que en su base hay depositadas piedras volcánicas calentadas a soplete, rápidamente se tapa y el efecto vapor provoca al la vez la cocción y el aromatizado del crustáceo. La sala queda invadida por el adictivo aroma del generoso. Se acompaña con un caldo de las cabezas de la cigala y un caramelo (apenas una gota sobre una cuchara) elaborado con la reducción del palo cortado. Plato elaborado por el triunvirato Roca, cada uno aportando su parcela de responsabilidad.

    Raya confitada con aceite de mostaza. Acompañada de mantequilla noisette, miel, vinagre de Chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada, tápenas confitadas y avellana ahumada. Una buena porción de pescado perfectamente (poco) cocinado sirve de soporte a lo que constituye el hilo argumental de este plato: todas y cada una de las salsas. Ejemplo de cómo cambiar el protagonismo previsible en un plato.

    Mar y montaña: sardina con papada, caldo de las espinas a la brasa, salsa de cochinillo y aceite de perifollo. Podríamos decir que es un trozo de papada vestido con la piel de la sardina. El primer bocado es para la sardina para ceder rápidamente todo el protagonismo a la papada, nace en el mar, pero vive en la montaña. Tal vez el único plato que no me dijo nada de todo el menú.

    Mandala especiado de flor de alcachofa: ventresca de cordero lechal, mollejas de cordero, yogurt de curry, remolacha, espinacas, nabo, limón, mandarina, moniato, hojas y flores. El nombre del plato es toda una alegoría a la figuración, a la bellísima presentación del plato de estética circular. Gran cantidad de ingredientes acompañan a un tierno y suave cordero que cede parte de protagonismo a una espectacular flor central de hojas de alcachofa. No me extraña que haya sido el motivo con el que han ilustrado el DVD de El Somni. Plato estético para el recuerdo.

    Colmenillas con jarrete de ternera, tuétano, tendones, aguacate terroso y habitas. Si el anterior plato destacaba especialmente por su belleza estética, éste destaca por su potencia sápida, sin medias tintas. Para repetir y repetir…

    Trilogía de pichón: corazón de pichón y nube de arroz. Caldo de pichón. Morcilla y pechuga de pichón Tatjé. Nos presentan el pichón en tres facetas o versiones. El corazón, realmente es una querelle de paté intenso elaborado a base de las vísceras del ave. La pechuga rosadita, perfectamente cocinada y finalmente el caldo aportando la esencia del ave. Disfruté con su “corazón”.

    Ensalada verde de guisantes, regaliz e hinojo. Curioso y original postre, ideado como plato de transición de la parte salada a la dulce. Popurrí de guisantes liofilizados, congelados, sólo blanqueados… Marcado sabor a regaliz y profundo aroma de hinojo. El conjunto resulta refrescante y cumple su papel. Transgresor, te desconcierta comer guisantes en los postres.

    Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis salteados y macarones de vinagre de Jerez. Este postre impresiona tanto por la forma del soporte, que tiene forma de masa, como por su movimiento con pequeñas oscilaciones simulando el proceso de fermentación. El sabor del conjunto es suave y armónico con ligeros aromas de levadura.

    Anarkía de chocolate. Mezcla de diferentes texturas, formas y tipos de cacao. Multitud de elaboraciones distintas, hasta sesenta y ocho tipos de chocolate distintos. Sabor potente, pero a diferencia de otros postres de chocolate, liviano en su digestión. Un toque especiado le da “chispa” al postre.

    Nos quedamos con ganas de probar su mediática manzana de fería.

    Con los cafés llegó el carro con los petit fours.

    Maridaje de Josep Roca para el menú festival


    Albert i Noya Cava El Celler Brut (D.O. Penedès). Ligero y refrescante, acompañó los extensos snacks.

    A pèl 13 Vi natural (D.O. Penedès). Un vino sin filtración, con claros recuerdos al origen del vino, el mosto. Acompañaba el consomé primaveral. Tal vez el único vino que no me gustó.

    Joh. Jos. Prüm Kabinet 08 (V.D.P. Mosel). Armonizaba la Contessa de espárragos y trufa. Su acidez y toque abocado procuraron una combinación posible con estos ingredientes de siempre difícil maridaje.

    Matassa 11 (Vin du Pays des Côtes Catalanes). Servido con la caballa, con suficiente cuerpo y acidez para enfrentarse con el sabroso pescado azul.

    Navazos Niepoort 12 (Vino de mesa de Jerez). Armonizaba la ensalada de ortiguillas. Un maridaje buscando semejanzas yodadas, almas gemelas.

    Viña Tondonia Blanc 99 (D.O. Ca. Rioja). Con toda la gamba. Un coupage de viura y malvasía de larga crianza, complejo y evolucionado. Una genialidad de vino.

    Sarnin-Berrux 11 Magnum (A.O.C. Meursault) Servido con la delicada Raya, acompañó adecuadamente sin solaparla.

    Beatum 10 (Vino de mesa de Liebana) este mencía santanderino acompañó el mar y montaña. Tinto fresco, de corte atlántico y acidez marcada, que no me acabó de convencer.

    Sant Antoni 10 (D.O. Qa. Priorat). Servido junto con la Mandala. Un Priorat, monovarietal de garnacha, frutal, mineral y de cierta complejidad, con un perfil bastante elegante.

    El Ciruelo 11 (D.O. Valle de la Orotava ) Acompañaba el jarrete de ternera. Con la suficiente acidez para limpiar la boca de la untuosidad del plato.

    San Vicente 91 Magnum (D.O. Ca. Rioja). Armonizó la trilogía de Pichón. Uno de los protagonistas del día. Se trata de la primera cosecha de este singular tempranillo peludo de la familia Eguren, pero además es uno de los 100 magnums que la familia reservó, sin paso en madera, para consumo personal. La amistad e insistencia de Pitu con los Eguren han hecho posible que algunos clientes de El Celler de Can Roca hayamos podido disfrutar de esta rareza-singularidad. Según el propio Pitu, en cata paralela, este San Vicente sin barrica se muestra más en forma que su homólogo con la crianza de 20 meses en barrica. Experimento empírico que constata, que la acidez es quien otorga ese pasaporte a la eternidad.

    Weingut Egon Müller Scharzhof 09 (V.D.P. Mosel). Armonizaba por afinidad el postre de los guisantes. Una adecuada pareja de baile.

    Sake Katsuyama Gozenshu Gen. Acompañaba al helado de masa madre. Mi primer sake vínico. Moderadamente dulce, me recordó a los vendimias tardías de Loira, una armonía muy acertada.

    Café Apaneca El Salvador Finca Bosque Lya / Niños PX de Valdespino (D.O. Jerez). Maridaba la Anarkía de chocolate. Niños, tal y como me apuntó Eugenio Saenz, uno de los mejores PX. Complejo, denso y eterno.

    En este restaurante nada es casual, todo está pensado (muy pensado) diríamos que intencionadamente premeditado para el deleite de los sentidos. Cuando uno tiene la suerte de visitar esta casa de las delicias, sucumbe a la genialidad. Sin duda, “nuestro” mejor restaurante del mundo.

    Post completo con las fotos en: http://www.vinowine.es/restaurantes/el-celler-de-can-roca-alta-cocina-de-vanguardia.html

    El Celler de Can Roca (Girona)
    Servicio del vino: 10 10
    Comida: 10 10
    Entorno: 10 10
    Calidad-Precio: 10 10
    10.0 10
    Isaac Agüero

    Isaac Agüero 19/03/14 22:08

    Fecha de visita*: 15/03/14
    Precio por persona: 280.0

    Tercera visita tras las realizadas en Noviembre de 2010, y Junio de 2012. En esta ocasión realmente hemos tocado el cielo de la gastronomía, levitando de principio a fin. Durante la comida, se provocan miradas entre los comensales de asombro, de placer, de felicidad.

    Comenzamos “comiéndonos el mundo” viajando por Corea: Pan frito con panco y panceta con salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo; México con el burrito de mole pueblano y guacamole, por China con las verduras encurtidas con crema de ciruelas, por Marruecos con la almendra, rosa, miel, azafrán, ras el hanout y yogur de cabra; y acabando acabamos en Perú con el caldo de ceviche. Destacamos los desplazamientos a Corea y Perú, este último una bola que al meterla en la boca explota para depositar un ceviche líquido con toques de pisco.

    Volvemos al mediterráneo para esas olivas caramelizadas con anchoa. Simbología y vínculos en la primera muestra clara de Jordi en un snack salado. Y del territorio al barrio, a esas mañanas de vermú con la tartaleta de camarones y el bombón de carpano y sésamo negro. Nunca algo tan fino tuvo tanto gusto. Se seguiría con la tortilla de caviar de arenque; una explosión de jugosidad vía esa textura líquida tan sorpresiva. Genialidad.

    Pasamos a una trilogía de la trufa, de la tierra compuesta por la comtessa de espárragos blancos y trufa en forma de oreo; luego la trufa que se busca en el bosque y acabamos con el brioche de la misma. Tres bocados en el que despunta el segundo bocado. Concentración y prolongación del gusto.

    Los snacks parecen un menú en sí mismo, un recorrido que finaliza con otro trio, porque aquí casi todo viene multiplicado (X3). Se saborea el mar con el ceviche de berberechos, el escabeche de percebes al laurel y albariño, y erizo de mar a la brasa. Tres bocados ascendentes de yodo que me hacen disfrutar a raudales; es lo que tiene ser hijo de marinero. La cucharada de percebes se convierte en uno de esas degustaciones generadoras de memoria gastronómica que reflejan sutileza, potencia y maridaje. La vajilla es la culminación de la experiencia aumentando las percepciones sensoriales.

    Primer acto de este festival, y ya respiramos recuerdo.

    Empezamos el Menú Festival con el consomé vegetal, puré de calabaza, chirivía, confitura de membrillo, nabo, zanahoria, patata violeta, comté, ñoquis de boletus, edulis y tofu de avellanas. El consomé a baja temperatura y en vacío (Roner) durante tres horas resulta ser un ligero punto y aparte; un pequeño volver a empezar donde el caldo es hilo conductor de una multitud de ingredientes que nos recuerdan a platos vegetales míticos de Aduriz, y Martin Berasategui. Una sopa tibia plena de innovación.

    La alfombra de castañas con anguila es una caricia para el paladar, puro mimo con toques ahumados y ligeramente ácidos. Textura sugestiva que en boca se deshace provocando un arrumaco sápido. Talento; y ese deseo continuo de ir siempre más allá.

    Partiendo de la tradición catalana de degustar los calçots asados, se presenta el siguiente plato en dos actos. Antes disponen en la mesa una piedra en semicircunferencia de la que emana un humo que contextualiza el “momento calçot”. A continuación un calçot liofilizado, sin nada de agua, por lo tanto de menor volumen, totalmente crujiente y con todo su gusto. Ciencia y transversalidad. Como segundo acto calçots con alioli, ñora, destilado de tierra (Rotaval), polvo de calçot¸ perlas de cava….hasta diez elaboraciones para representar perfectamente este plato tan cómplice catalán. Una muestra de la evolución de la cocina tradicional catalana que nadie como los Roca realiza en la actualidad. El campo de forma delicada en la mesa a partir de un infinito ingenio.

    Trilogía vegetal y frutal que cede el paso al mar Mediterráneo, al cual Joan ha dotado de muchísimo protagonismo en este menú con nada menos que seis secuencias. Empezamos con la caballa con encurtidos y huevas de mújol. Marinada en azúcar y sal, acompañada de una salsa realizada con sus espinas, pieles, vino blanco y limón que proporciona hondura, y duración de las sensaciones. Ingredientes típicos de una salsa, pero alcanzado otro nivel. Los encurtidos como la guindilla y la alcaparra proporcionan una deliberada acidez que da equilibrio a este conjunto estético donde se representan con la salsa esas líneas irregulares que nos recuerdan la figura de la caballa.

    La ensalada de anémonas, navajas, espardeñas y algas escabechadas que viene maridada el Flower Power Equipo Navazos 44. Ímpetu marino mediante un fondo de algas y anémonas, de elevada finura. Cierro los ojos, luce el sol, y estamos en un barco en el medio del mar donde se degusta lo que se pesca. Me emociono, momento mágico de placer que vuelve a estimular esta pasión gastronómica. Gracias.

    Nos demuestran el alcance de la excelencia en lo popular con unos pulpitos con cebolla, tanto caramelizada como fermentada (Korea). Suaves, dulces, sabrosos.

    A continuación una muestra de producto con un plato que parece convertirse en un clásico de marcada evolución. “Toda la gamba”. Una muestra de máximo partido. Patas crujientes y sabrosas, cuerpos a la brasa delicados, el alma en ese jugo esencial que viene acompañado de algas, y de un bizcocho de plancton. Perfecta declinación de la más guapa de Palamós.

    Pasamos a la siguiente secuencia que también se compone de tres actos, primero una cigala al palo cortado que se cocina tras verter palo cortado en piedras volcánicas (perfumecocción): aromas, sensación olfativa, maridaje; segundo una velouté de bisqué, sopa con todo el sabor del crustáceo para acabar con un caramelo de jerez (de nuevo la “mágica” trinidad). Otro plato que pasa de la sutileza al sabor más primario del producto.

    Para finalizar este homenaje al mar, el lenguado a la brasa. A partir de un clásico, el típico lenguado con un refrito de ajo y perejil, y un poco de limón se compone este plato. El mosaico de colores que acompaña contiene perejil, ajo blanco y ajo negro. Punto excelente el del pescado con todos los secundarios aportando ese sabor tradicional. Clasicismo trasformado. Finura, belleza, gusto.

    La estética llega a la cúspide en el mandala de ventresca de cordero lechal, coronado por esa flor de alcachofa que se completa pétalo a pétalo. Pura artesanía, detalles de idealidad. Además contiene mollejas, yogur de curry, remolacha, espinacas, nabo, limón, mandarina, moniato, hojas y flores. Sobresale por su livianidad, de nuevo aparecen esos mimos al degustarlo. Visualización y embocadura placenteras.

    Sin duda la combinación de mayor contundencia, la más gulesca la encontramos en las morillas con tuétano y jarrete de ternera acompañadas de trufa y tendones. Un pequeño giro que vuelve a provocar miradas, manteniendo el embelesamiento que comienza a durar horas.

    Y se concluye con la trilogía de pichón compuesta por una nube de arroz con el “corazón”, con la esencia, un paté de sus menudillos, luego su pechuga con y la “morcilla”, finalizando con un caldo servido en copa con un toque de jerez que pide poder beberlo a litros. Texturas excelentes, agradables casi esponjosas. Cuando la sustancia está en las vísceras, y la modernidad se aplica al academicismo.

    Y a estas alturas llega el momento de Jordi Roca, sabedor de esta circunstancia, su genialidad debe transformase en magia en la mesa. El pequeño de la saga se disfraza de prestidigitador y nos sirve el helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis salteados y macarrones de vinagre balsámico. Se sirve sobre una “masa de pan” que provoca movimiento, todavía tiene vida. Se esbozan sonrisas cómplices de gozo. Postre que transmite ternura, cariño, mimo.

    Como giño a su ciudad, Girona, la manzana de feria. Pura belleza estética repleta de cromatismo: musgo, hojas caramelizadas. Paisaje simulado. Jordi pretende conseguir gestos de divertimento. La simple observación de la manzana estimula su ingesta, diría que hasta elimina las potenciales defensas del análisis. Tanto en el helado como en esta manzana, Jordi encuentra el alma del niño que todos llevamos dentro.

    Ocho tipos de chocolate y sesenta elaboraciones conforman la Anarkía. Aleatoriedad sápida a partir de las combinaciones individuales. Una locura generosa.

    Terminamos viajando como empezamos pero esta vez a la Habana. Mojito en texturas con candies de ron y ese puro con helado de humo representativo de la agudeza del tercero de esta saga. Fue la primera vez que el pequeño impresionó al mayor. Con ese puro, soy feliz.

    En el aparato vinícola, elegimos el maridaje que consistió en los siguientes vinos: Drappier Brut Nature A.O.C Champagne (aperitivos), Joh Jos Prüm Kabinet 07 V.D.P Mosel- Saar- Ruwer (consomé de verduras), Kastanienbusch Rebholz 08 VDP Pfalz (alfombra de castañas), Matassa 11 Vin du Pays des Cotes Catalanes (calçots, caballa), Equipo Navazos 44 FLower Power D.O Jerez (ensalada de anemonas, pulpitos), Pedra de Guix 11 D.O Priorat (toda la gamba), Rar 09 D.O Priorat (lenguado a la brasa), Sant Antoni de Scal Dei 10 D.O Priorat (mandala de cordero, y morillas con tuétano), Viña Pomal 81 D.O Rioja (trilogía del pichón), Sake Katsuyama Gozenshu Gen (helado de masa madre), Malus mama 08 Naturalki Gozoa den Sagardoa (manzana de feria), Café Panama Varietal Geisha y PX Valdespino Niños D.O Jerez (anarquía chocolate). Solo nos quedó Borbogna para degustar las cinco zonas preferidas de la bodega de Pitu.

    Pitu: Poesía, timidez, empatía, excelencia en la búsqueda del vino y la palabra. Jordi: Atrevimiento, magia, sentido del humor, el azúcar y la chispa en la cocina. Joan: Pausa, discreción, sensatez, escucha emocional, el cocinero eterno. Juntos son los número 1 dotados de un humilde realismo, los números 1 que no han querido un pedestal.

    El próximo paso el estreno de “el Somni” = ”El Sueño” en primavera de esta año. Una opera culinaria vanguardista de 12 platos, un diálogo con la cultura como fuente de inspiración y creatividad. El destino estimular, sentir.

    El Celler de Can Roca 2014: La perfección silenciosa.

    Este si que lo tenéis que ver http://www.complicidadgastronomica.es/?p=3430

    El Celler de Can Roca (Girona)
    Servicio del vino: 10 10
    Comida: 10 10
    Entorno: 10 10
    Calidad-Precio: 10 10
    10.0 10
    Joan Thomas

    Joan Thomas 11/03/14 17:44

    Fecha de visita*: 08/03/14
    Precio por persona: 287.0

    Tras darnos un pequeño paseo de un poco mas de 3 Km alrededor del imponente Castell de Sant Ferran, cosa de ir abriendo el apetito, dejamos Figueres para dirigirnos a Girona.
    A las 11h30, llegada al Palau de Bellavista, hotel donde íbamos a alojarnos hasta al dia siguiente. Tomamos el tiempo necesario para descargar el equipaje y hacer una pequeña pausa... y a las 12h20 nos ponemos en marcha de nuevo y descendemos caminando hasta la parada de taxis situada al lado de la Plaça Independència.
    Ya falta menos... para llegar a nuestro destino... El taxista nos deja en la puerta del Celler de Can Roca a las 12h55.
    Teníamos la reserva a la 13h. Aprovechamos esos pocos minutos de espera, para mostrarles a nuestros amigos, que iban a pisar el Celler por primera vez, el origen de todo, el restaurante de los padres de los hermanos Roca y el primer Celler donde se forjó ese gran restaurante al que íbamos a acceder en pocos minutos.

    A las 13h 05, atravesamos, nosotros por tercera vez y nuestros amigos por primera vez, la puerta del Paraíso y fuimos recibidos no, por San Pedro, pero si por una amable anfitriona que una vez hechas las presentaciones, tomo nuestros enseres y nos invitó a pasar a la cocina ( había reservado previamente la visita de esta y de la bodega, pues aun no había tenido la oportunidad de conocerlas). Que decir, es algo impresionante, he visitado algunas cocinas de buenos restaurantes, pero ninguna como esta, es casi entrar en otra dimensión. Ver trabajar al unisono a esos 40 artesanos, cocineros, pasteleros, panaderos ... y ver los platos llenos de magia que están preparando en ese momento te hace rápidamente presagiar lo que te espera poco después.

    No voy a describir la sala del restaurante, porque ya ha sido descrita y excelentemente por varios compañeros de Verema. El servicio tanto de sala como del vino, formado por 20 personas, roza la perfección.
    Nos acompañan a la que iba ser nuestra mesa, nos presentan los menús en el idioma elegido y nos interpelan sobre las eventuales incompatibilidades con los platos del menú. Tomamos sin dudarlo el menú Festival con maridaje y ello por dos razones: la primera para festejar una tal ocasión que solo se presenta como muy pronto de año en año y la segunda para celebrar mi cumpleaños ( no hubiera podido tener un mejor regalo...).

    Mientras esperábamos que comenzara el festival, nos sirvieron una copa de cava de Albert i Noya El Celler brut D.O Cava. Este agradable Cava acompaño todos los snacks y aperitivos hasta el primer entrante.

    Paso pues a describir la que fue una excelente comida que superó con creces todas nuestras expectativas y experiencias anteriores en el Celler. Todos los platos fueron excelentes, por lo que los comentarios, si los hay, que pueda expresar en algunos de ellos no modifican en ningún caso su excelencia.

    Comenzamos con la ya clásica presentación de Menjar-se el mon (Comerse el mundo) composición fruto de las experiencias gastronómicas de los hermanos Roca, pero declinada de forma totalmente distinta a la ya experimentada en el 2012.

    De México degustamos un Burrito de mole poblano y guacamole bueno, muy logrado.
    De Perú : Caldo de Cevicheuna perfecta esferificación que te inunda de sabor, largo en boca.
    De China : Verduritas encurtidas con crema de ciruelas muy agradable, muy bien logrado, uno de los preferidos de M.C.
    De Marruecos : Almendras, rosas, miel, azafrán, ras el hanout, y yogurt de cabra
    Sabor intenso, recuerdos de Pastilla, imágenes de Marrakech... muy muy bueno
    De Corea : Pan frito con panco, tocino, salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo No me ha dejado un gran recuerdo, correcto, seria incapaz honestamente de diferenciar el sabor de los diferentes componentes.

    Siguieron las también ya clásicas, pero siempre sorprendentes y agradables aceitunas caramelizadas rellenas de anchoas de la Escala presentadas en un olivo bonsai.
    Continuamos con :
    un Crujiente de gamba Profundo sabor a mar y evidentemente a gamba. Buenísimo
    un Bombón de Carpano con pomelo y sésamo negro Excelente esferificación de vermouth blanco. Muy agradable en boca
    una Tortilla de caviar servida en una cuchara, extraordinaria tortilla liquida al caviar, totalmente inhabitual pero deliciosa
    un Bombón de trufa esferificación presentada dentro de una roca y cubierta de hierbas secas, que te propone el camarero directamente para que la cojas con la mano. Presentación muy realista pues uno de nuestros amigos creía que le presentaban la trufa que le iban a servir posteriormente y no movía ficha. Esta indecisión nos hizo pasar un buen momento. Buen sabor intenso a melanosporum que sirvió para sublimar el siguiente y último snack
    un Brioche de trufa lascas de trufa sobre un brioche aparentemente no cocido, que inundaba la nariz con su fragancia. El brioche, templado, perfectamente en su punto, inundo nuestras papilas gustativas intensamente y durablemente. Snack inolvidable.

    Empieza el festival de platos :

    Consomé vegetal, puré de calabaza, chirivías, confitura de membrillo, nabo, zanahoria, patata violeta, comté, ñoquis de ceps, tofu de avellanas Presentado en un plato hondo, mezcla de colores, de sabores... muy pictórico. Muy elaborado y excelente.
    Acompañamos el plato con un vino blanco Improvisació 11 DO Penedès

    Comtessa de espárragos blancos y trufa Es la segunda vez que MC y yo degustamos este plato y hemos encontrado el sabor de los espárragos mucho mas marcado y sobre todo la intensidad de la trufa, ya que en esta ocasión ademas de estar presente en polvo lo estaba sobre todo en lascas. Plato insignia, una verdadera maravilla, que mezcla de sabores... inolvidable
    Regó la comtessa un vino blanco Joh.Jos Prüm Kabinet 07 V.D.P. Mosel-Saar-Ruwer

    Alfombra de castañas con anguila, castaña a la brasa, anguila ahumada, estragón, hinojo, mantequilla tostada, naranja confitada y yuzu Extraordinaria presentación. Apariencia de una pequeña alfombra peluda sólida, que en realidad se deshace nada mas tocarla,(me gustaría saber como logran dar esta textura)decorada con todos los elementos citados anteriormente. 100% castaña, plato no recomendable para los que no sean amantes de ese fruto. Excelente e irrepetible.
    Esa vez el vino fue un blanco Kastanienbusch Rebholz 06 VDP Pfalz

    Caballa con encurtidos y botarga, salsa de caballa con vino blanco, limón, alcaparras y guindillas en vinagre, tomate frito, botarga de lisa, caballa marinada con sal y azúcar, infusión de caballa o como convertir en príncipe a un pez lacayo. Excelente presentación, no soy capaz de describir exactamente sobre el papel las sensaciones que tuve al verlo, perfecta escenografía... culminada con una mezcla de sabores donde predomina la intensidad marina. Aun otro plato de antología.
    Regamos este plato con un blanco Matassa 11 Vin du Pays des Côtes Catalanes

    Ensalada de anémonas, navajas, esperdenyes (Stichopus regalis) y algas escabechadas servido en un cuenco representando un erizo de mar y que al verlo por primera vez me recordó la cabeza de la Medusa. Lo comimos con pinzas. Texturas tensas y agradables en un baño de algas con una salsa que terminamos con una cucharilla. Sabor intenso y 100% marino. Inolvidable e irrepetible. Nos encantó
    Bebimos un Equipo Navazos 44 Flower Power DO Jerez

    Toda la Gamba, salsa de las cabezas con algas, agua de mar, "pa de pessic" de plancton El clásico de los clásicos de Joan Roca. Pureza y calidad de producto. Dos gambas prácticamente crudas bañadas en la salsa de sus cabezas y acompañadas de una sospecha de plancton y de sus patas crujientes. Una maravilla, hay que probarla para poder expresar lo que se siente...
    Esta vez le toco el turno a un Viña Tondonia Blanc 99 DO Ca.Rioja

    Cigala al vapor de Palo Cortado, bisque untuoso y caramelo de Jerez Presentación espectacular. En una especie de artefacto en porcelana, con piedras de lava volcánica en la base, sobre la que hay una rejilla en la que se nos presenta una cola de cigala cruda, vierten Palo Cortado, cierran inmediatamente la tapa del artefacto y el vapor obtenido con el contacto de las piedras de lava sirve para cocinar la excelente cigala. El plato está acompañado con una crema de cigalas y con una cucharilla en la que se encuentra una reducción caramelizada de Jerez. Otra maravilla. Puro producto.
    En este plato no tomamos vino, este fue sustituido por la cucharilla con la reducción caramelizada de Jerez.

    Lenguado a la brasa con ajo negro fermentado, ajo blanco, salsa de perejil y limónExcelente presentación, el riquísimo lenguado viene acompañado por una salsa en forma rectangular superponiendo lineas con los diferentes colores de los elementos que la componen (Hay que verlo...). De Top 10
    Regamos el plato con Pedra de Guix 11 DO Qa Priorat

    Mandala sazonado con especias de flor de alcachofa, ventresca de cordero lechal, mollejas de cordero, yogurt de curry, remolacha, espinacas, nabos, limón, mandarina, boniato, hojas y flores El arte en la mesa, hubiese querido llevármelo a mi casa. Que presentación. Ya sabemos que un mandala se destruye, pero a este daba pena sacrificarlo. Mezcla sublime de sabores distintos culminados con el de un cordero ex cep cio nal. Para repetir y repetir.
    Tomamos un Les Foulards Rouges Glaneurs 10 AOC Côtes du Roussillon

    Trilogia del Pichón, corazon de pichón y nube de arroz, caldo del pichón, butifarron y pechuga de pichón Tatjé Para las almas sensibles (yo soy una de ellas) decirles que el corazón no es tal sino una preparación a base de carne del ave. El caldo fue servido en una copa. Sin palabras. Excelentisimo.
    Plato regado con un Viña Pomal 81 DO Ca Rioja

    Royal de Liebre a la royal Broche de oro para finalizar la parte salada de una comida extraordinaria.
    Lo regamos con Vi de la Vila de Porrera Vall Llach 09 DO Qa Priorat

    De postre nos sirvieron :

    Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis salteados, y macarrones de vinagre de Jerez Lo siento pero no puedo escribir lo que se siente al degustar todos estos sabores. Muy bueno
    Esta vez no hubo vino, lo regamos con un Sake Katsuyama Gozenshu Gen aunque parezca mentira, el maridaje fue perfecto.

    Manzana de Feria La manzana de nuestra infancia, rellena de helado, acompañada de un brioche de colores. Muy Buena
    Con este postre tomamos una sidra vasca Malus Mama 08 Naturalki Gozoa den Sagardoa(Astigarraga)

    MC cambio la Manzana de Feria, que recordaba aun bien de nuestra última visita por un Postre Láctico difícil de describir exactamente los diferentes sabores de este postre pero según MC estaba mas que genial
    Lo regó con un Canari El Grifo 56/70/97 DO Lanzarote

    Anarquía de Chocolates Excelente presentación para la degustación de creo recordar 8 chocolates distintos con diferentes especias. Sensacional
    Regamos este último postre con un Café Panamá Varietal GeishaPX La Bota No n°25 DO Montilla-Moriles

    Tomamos unos excelentes cafés acompañados de unas riquísimas mignardises de distintos chocolates que nos sirvieron en su carrito galáctico.

    No he especificado las características de cada vino porque soy un amante de estos pero no un conocedor. Puedo decir que absolutamente todos los caldos fueron de una gran calidad. Yo he guardado en mente los dos Riesling alemanes totalmente distintos el uno del otro pero ambos sublimes en sus diferencias, el Viña Tondonia Blanco 99, el Viña Pomal 81, El Vi de la Vila de Porrera Vall Llach 09 Priorat y el Sake Katsuyama que fue un gran descubrimiento.

    Ademas de los vinos tomamos 3 botellas de agua durante la comida y me olvidaba de mencionar el excelente pan, de matricula de honor con el que acompañamos todo el festín, declinado en diversas variedades tan excepcionales las unas como las otras.

    Al final de la comida, nos invitaron a visitar el arca de la alianza ( si no lo veo no lo creo ). La bodega del Celler es el templo de la catedral.: 40 000 botellas y 2800 referencias. Un verdadero descubrimiento para nosotros que nunca habíamos visitado una bodega de restaurante de tales características.

    En esta visita tuvimos la suerte de poder hablar durante un buen momento con cada uno de los 3 hermanos Roca, Joan, Pitu y Jordi y fue un verdadero placer... Su sencillez, su naturalidad, su humanidad te hacen que te sientas en el mejor restaurante del mundo como en tu propia casa. Vaya regalo de cumpleaños, no ?

    Pagamos 287 €/persona. Excelente RCP. Volveremos en cuanto podamos.

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