Ver más restaurantes en Girona

Novedades de Verema

Cata Virtual del vino Cair 2010 de Dominio de Cair.

Aquí tenéis las opiniones de los foreros de Verema sobre el vino que la bodega Dominio de Cair nos ofreció en la Segunda Cata Virtual del mes de octubre: Cair 2010, un tinto de la Ribera del Duero con el sello de garantía de Luis Cañas.

Preguntas a Juancho Asenjo

Ya podéis leer la interesante entrevista a Juancho Asenjo que han realizado los foreros de Verema. No te pierdas la oportunidad de conocer la opinión de uno de los mayores expertos en vino de España.

Experiencia Verema Barcelona 2014, 10 noviembre

El lunes 10 de noviembre de 2014 se celebrará la segunda Experiencia Verema Barcelona 2014 en el espectacular Museu Marítim de Barcelona. ¡Ya puedes apuntarte! ¿Te lo vas a perder?

  

Restaurante El Celler de Can Roca

195
Datos de El Celler de Can Roca (Girona)
Precio Medio:
198 €
Valoración Media:
9.0 10
Servicio del vino:
9.3 10
Comida:
9.4 10
Entorno:
8.6 10
Calidad-precio:
8.7 10
Fotos:
 
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 100,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos, lunes, primera quincena de julio y Navidades

Teléfono

Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Gamba en brasa. El Celler de Can Roca (Girona) Royal de oca. El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Sotobosque. Restaurante en Girona magica presentacion y mucho sabor Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) idem El Celler de Can Roca (Girona) delicioso. El Celler de Can Roca (Girona) en Girona can roca menu Restaurante en Girona Elder infusion (or was it just water?), cherries and ice cream Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Any guesses what this is? It was apparently potato mash, lobster and sauce of black trumpets El Celler de Can Roca (Girona) Flower bomb El Celler de Can Roca (Girona) en Girona A comerse el mundo Restaurante en Girona Adaptación perfume Shalimar de Guerlain Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Ensalada de anémonas, navajas y espardenyes El Celler de Can Roca (Girona) Alfombra de castañas, anguila y cítricos El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Mandala de cordero Restaurante en Girona Ensalada de Ortiguillas, Navajas, “Espardeñes” y Algas Escabechadas Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Mandala Especiado de Flor de Alcachofa El Celler de Can Roca (Girona) Anarkia de Chocolate El Celler de Can Roca (Girona) en Girona J.Landeira & Joan Roca ( Chef ) Restaurante en Girona Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) 16.- Toda la gamba El Celler de Can Roca (Girona) La bodega El Celler de Can Roca (Girona) en Girona La sopa de cerezas con aguila Restaurante en Girona Gamba, tierra de gamba y esencia de gamba Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Albergínia El Celler de Can Roca (Girona) El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Restaurante en Girona vinos Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Postre “viaje a la habana” El Celler de Can Roca (Girona) El Puro de “viaje a la habana” El Celler de Can Roca (Girona) en Girona El puro y la copa de verdad Restaurante en Girona arroz de colomí Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) algodón de azúcar El Celler de Can Roca (Girona) Las señoras El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Restaurante en Girona Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) El Celler de Can Roca (Girona) Presentación El Celler de Can Roca (Girona) en Girona La jugada Restaurante en Girona El Gol de Messi Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) el menu festival y el maridaje El Celler de Can Roca (Girona) Los higos con foie El Celler de Can Roca (Girona) en Girona Lenguado Restaurante en Girona Cochinillo Restaurante El Celler de Can Roca (Girona) Vainilla, regaliz, caramelo y aceituna negra. El Celler de Can Roca (Girona) ¿Tarta? de cumpleaños El Celler de Can Roca (Girona) en Girona GT’s

195

Opiniones de El Celler de Can Roca (Girona)

Añadir valoración
El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 10 10
10.0 10
J.Landeira

J.Landeira 19/10/14 20:29

Fecha de visita*: 12/10/13
Precio por persona: 295.0

Empezamos:

los mejores aperitivos, platos y postres calificados con 5 estrellas:

2.- Peru: caldo de ceviche.

6.- Tartaleta de camarones.

7.- Bombon de carpano con pomelo y sesamo negro.

9.- Brioche de Boletus Edulis (Ceps).

14.- Caballa con escurtidos y huevas de mujol.

15.- Ensalada de ortiguillas de mar (anemonas de mar), navajas, cohombro de mar (espardeñas) y algas escabechadas.

16.- Toda la gamba.

23.- Adaptacion del perfume Shalimar de Guerlain.

Todo espectacular, los platos no se pueden expresar, los sabores no tenian limite, eran sorpresas que venian, que primero nos dieron la carta, pero no quisimos saber ni lo que habia, yo tan solo conte los platos, la explicacion de los camareros espectacular, el somelier perfecto acorde con los vinos, y su explicacion de cada copa de vino por plato era perfecta, la atencion a los comensales ya sin palabras, las mesas limpias, planchadas sobre lino, ni una arruga, detalle importante, era imposible encontar una sola miga de pan en el suelo de una sala de 200 mt2 cuadrado

Primero llegamos a las 13.15 y nos enseñaron las cocinas en pleno rendimiento de trabajo, como se hacia y como lo hacian, algo breve, pero muy interesate! sobre todo la destiladora para destilados de tierra, se podia hacer fotos , video y lo que uno quisiera siempre que no molestadas al ir y venir de 35 cocineros altamente cualificados en una cocica de tambien 200 mt2.

Nos sentamos a comer a las 13.35 y acabamos de comer el ultimo postre a las 18.00 h pasadas.

Despues sorprendentemente fui hablar con Jordi Roca, el trato espectacular, la persona flipante, no queriamos molestar mucho al chef Joan Roca que tambien se encontaba alli en las cocinas, a las 18.30 pasadas despues de comer, le pedimos solo hablar 2 minutos con Joan Roca para no molestarlo ya que esta es su diminuto despacho de la entrada a las cocinas, y hacernos unas fotos sin molestarle mucho, y el hombre se ofrecio, pero lo bueno es que empezamos hablar de los programas de Masterchef, Topchef, El Can Padilla y la comparacion con El Celler De Can Roca, y mi amigo que habia estado en El Bulli en el 2007 el año de las espumas, y el hombre empezo a contestar preguntar , pero al final empezo a enrollarse el con nosotros en ves de nosotros con el, y ya para acabar nos esperaba Josep Roca, el cual nos abrio la puestas de su bodega de tros 200 mt2 50 mt2 x 4 cajitas :-), mas hablando de los vinos que tenia, Petrus y demas, lo mas impresionante es que Josep Roca "Pitu" conoce Jean Michel Jarre , hablamos de y del teclado de Houston, lo cual espera que le envie un cd de mi musica para escuchar que le dije que le enviaria como muestra de agradecimiento, compre un pequeño libro de el que solo valia 18 euros , me lo firmo y ademas se veia que disfruto cuando le pedi que me lo firmada, casi tropezo apunto de caerse! :-)

Excelente experiencia! ...algo mas que un restaurante!

El tema es que vamos a repetir porque van cambiando los platos, pero otros largos 11 meses de espera... buff.

J.Landeira

El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: - 10
Comida: - 10
Entorno: - 10
Calidad-Precio: - 10
- 10
G-M.

G-M. 15/10/14 22:14

Fecha de visita*: 03/10/14
Precio por persona: 291.0

·-·-·-··-·-·-·

Puedes leer también este comentario, desarrollado e ilustrado con fotografías, en la sección de blogs de Verema (bloG-M) o acceder directamente a él pinchando este link:
http://www.verema.com/blog/blog-m/1239109-celler-can-roca-buscaba-chistera-encontre-guante-seda

·-·-·-··-·-·-·

Después de la impagable experiencia con la Peña Gastronómica Los Restauranteros, en la que tuvimos el privilegio de degustar en el restaurante Can Roca (el de los padres) un menú compuesto de platos tradicionales de la madre y de platos y vinos de los tres exitosos hermanos, me faltaba algo… y no era otra cosa que comer en el mismísimo El Celler de Can Roca.

Un precioso día de principios de octubre de 2014, gracias a don Jerónimo, el Gran Jefe, se cumplió mi deseo.

Tal como cuento en el post que linkeo al principio ya conocía las instalaciones, pero no dejaron de sorprenderme. Uno se siente bien allá en esa finca de ese barrio de Girona. Luminosidad a raudales, clase, sosiego aparente. Queda en mi retina ese patio interior poblado de chopos que susurraban ya el incipiente otoño…

De la dotación, qué decir, pues eso oigan, que estamos hablando de uno de los mejores restaurantes del mundo. Y todo está acorde a esa categoría. Desde los más mínimos detalles hasta los más gruesos. Maneras de number one por todos sus costados.

Ya sentados en nuestra mesita, con mi silla orientada al citado patio interior, con una copita de cava en la mano, con mi mirada hipnóticamente fijada en la variedad de marrones de las hojas caídas, aparecieron las cartas y los tres libracos de vinos (blancos y espumosos uno, tintos y rosados otro y aguardientes y licores el tercero).

En cuanto a la carta… ¡No pensaba yo que tuviera que elegir nada! Daba por descontado que habría un menú degustación que se alteraría únicamente en función de intolerancias y/o fobias y punto. Pero no, amigo, tienes que elegir entre dos menús: Menú degustación de Clásicos y Menú Festival. Se entiende que el primero recoge un mix de platos del pasado y el presente, y el segundo del presente y… del futuro. Aunque teníamos clara nuestra elección (es a mesa completa) me costó… “¿y no podemos probar todo?”. Como ya habíamos transitado por el pasado, regresamos al futuro y optamos por el Menú Festival.

Las cartas de vinos las hojeé por simple gusto, ya que estando de por medio “el Pitu Roca”, quien te ofrece la posibilidad de maridaje (90€) pues… maridaje del Pitu, sí o sí. Desaprovechar esa oportunidad un loco de los vinos es de locos… pero ahora de remate.

Hago seguir el detalle del menú con su correspondiente maridaje:

----------

• Aperitivos  Albet i Noya Cava El Celler Brut D.O. Penedès
o Comerse el mundo
-México: burrito de mole poblano y guacamole
-Turquía: Tartaleta de hoja de parra con puré de lentejas, berenjena y especias con shots de yogur de cabra y pepino
-China: verduras encurtidas con crema de ciruelas
-Marruecos: almendra, rosa, miel, azafrán, ras el hanout, yogur de cabra
-Corea: pan frito con panco y panceta con salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo
o Olivas caramelizadas
o Coral: Escabeche de percebes al laurel y albariño. Crema de erizo de mar a la brasa
o Bombón de carpano con pomelo y sésamo negro
o Crujiente de maíz con corteza de cochinillo ibérico
o Bombón de trufa
o Brioche de trufa
• Consomé de otoño  Celler Cosmic Valentia 13 D.O. Empordà
puré de chirivía, emulsión de calabaza, granada, avellana, dados de nabo, raíz de perifollo, salsifí, remolacha, espinacas, castaña, setas y rabanitos
• Leche de tigre  Gonzalez Byass Tio Pepe Pisco Fino En Rama
puré de aguacate, puré de “camote”, dados de pepino, puré de ají, brotes de cilantro, hielo de lima, langosta, dorada, puré de pimiento rojo y salsa de tigre
• Helado de tres gustos de maíz  Domaine Henri Boillot 11 A.O.C. Puligny-Montrachet
maíz fermentado y sablé de maíz tostado, cuitlacoche y cuitlacoche salteado, maíz cocido y vainilla
• Caballa con encurtidos y hueva de mújol  Matassa 12 Vin du Pays des Côtes Catalanes
salsa de caballa con vino blanco, limón, tápenas i guindillas en vinagres, tomate frito, hueva de mújol, caballa marinada con sal y azucar. Infusión de caballa.
• Gamba con vinagre  Heymann-Löwenstein Uhlen “R” 06 VDP Mosel
jugo de la cabeza, patas crujientes, velouté de gamba, gamba marinada en vinagre de arroz
• Ostra con anémona  Equipo Navazos La Bota de FlorPower “Más allá” nº53
ostra cocinada al vacio a 85º durante 5 minutos, salsa de anémona, arena de ajos, nueces tiernas, algas, velouté de fitoplancton
• Raya confitada  Régnard Valmur 91 A.O.C. Chablis Grand Cru
raya con aceite de mostaza, mantequilla noisette, miel, vinagre de chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada, tápenas confitadas y avellana ahumada
• Mar y montaña  Cobero 12 Valle de Bedoya (Cantabria)
sardina con papada, caldo de las espinas a la brasa, salsa de cochinillo y aceite de perifollo
• Cochinillo ibérico con higos y mole de algarrobas  Jamet 06 A.O.C. Côte Rôtie
• Jarrete de ternera con perrechico, tuétano, tendones, aguacate terroso y trufa  Cune Reserva 1974 D.O. Ca. Rioja
• Trilogía de pichón  Goyo García Viadero 86 D.O. Ribera de Duero
corazón de pichón y nube de arroz. Caldo de pichón. Morcilla y pechuga de pichón Tatjé
• Milhojas de higos  Grans-Fassian Piesporter Goldtröpfchen 05 Spätlese VDP Mosel
• Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis secos y merengue de vinagre balsámico  Sake Katsuyama Gozenshu Gen
• Anarkia de chocolate  Café Panamá Geisha / Toro Albalá PX 1962 D.O. Montilla-Moriles / Oremus Tokaji Aszú 6 puttonyos 2006

----------

Tal y como anuncio en el título de este post, llegamos al Celler buscando una chistera… y lo que encontramos fue un guante de seda. Buscábamos magia y encontramos elegancia. En ciertos momentos echamos de menos la magia, en ninguno la elegancia.

El Celler de Can Roca, hoy, y visto por mis ojos, no es un lugar en el que te quedes extasiado por una de sus obras, en el que te quedes perplejo, en el que te quedes noqueado. Es un lugar que te gana por el conjunto, por la armonía reinante, por la secuencia, por la finura, por la clase… y por sus maridajes. Por supuesto que tiene creaciones de gran altura, combinaciones audaces, presentaciones sublimes… pero si buscas magia, te decepcionará. Ve y busca esfericidad, altura de miras, perspectiva. Y la encontrarás. Y saldrás aplaudiendo con las orejas.

Mucha imaginación, pero con los pies en la tierra (excepto Jordi, que “se va de la bola” y nos regala un postre de helado de masa madre que descansa sobre una cama que se mueve simulando el baile que efectúa la misma masa madre cuando fermenta... ¡pero es que encima va el Pitu y lo marida con un sake!).

El equipo de El Celler en pleno estaba recién aterrizado, pues acababan de llegar de una gira mexicana (“nos trataban como a estrellas de rock” nos comentó Pitu mostrando su sorpesa). Y esto se notó en dos aspectos.

Por un lado se les notaba cansados, algo faltos de energía. Con Joan mantuvimos una breve conversación, suficiente para percibir su honestidad y también su fatiga, y con Pitu estuvimos más rato pues tuvo la deferencia de mostrarnos su bodega, y aunque nos emocionó como la primera vez, le faltaba la chispa, el brillo en los ojos que exhibía en esa fantástica primera vez con Los Restauranteros.

Por otro lado, se notó en los constantes guiños a esas tierras: burrito, leche de tigre, cuitlacoche, mole de algarrobas (genial esta interpretación mediterránea del mole poblano), pisco-fino (de nuevo genial… ¿a quién se le ocurre mezclar pisco y fino?... ¡pues al Pitu!, te lo hace otro e igual le quemas en la hoguera por hereje).

Y ya que hablamos del Pitu… ¡qué maridajes! Chapeau. Habéis podido leer en la minuta las armonías que nos brindó… Excelente. Joan y Josep alcanzan la máxima expresión del concepto maridaje. Son hermanos ¿no? Pues habrá que llamar desde ahora a este tema de las armonías enogastronómicas “hermanaje”, coño.

Al final, ya con los postres, alcanzó este tema su climax con el milhojas de higos al que acompañaba el riesling spätlese citado. El higo estaba a la sazón, con lo que su textura tenía un apresto firme y agradable pero mostraba carencias de dulzor y acidez, algo que derrochaba a raudales el riesling… Cuando te llevabas a boca una cucharadita y un buchito, se te saltaban las lágrimas. Tanto me agradó y me sorprendió esta complementación, esta conexión, que le pregunté al Pitu si sus hermanos y él creaban los platos y maridajes conjuntamente, porque de verdad que… Pero no, me contestó humildemente que no, que él se limitaba a elegir los vinos después de que sus hermanos parieran los platos.

Mención especial para Manuel, del “Pitu Team”, un sumiller bestial que nos atendió maravillosamente durante toda la comida.

Una experiencia que todo buen gastrónomo español o no español tiene que vivir, al menos una vez en la vida. Estamos hablando de uno de los grandes. Uno de los grandes a nivel mundial.

El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 10 10
10.0 10
Atni

Atni 16/09/14 16:53

Fecha de visita*: 13/09/14
Precio por persona: 305.0

Casi un año después de nuestra primera visita al local de los hermanos Roca teníamos una nueva reserva, en la que los cuatro comensales de la anterior experiencia repetíamos, acompañados esta vez por tres nuevos comensales deseosos de probar la gastronomía de este triestrellado. Cabe decir que yo personalmente albergaba alguna duda sobre el nivel de disfrute que iba a suponer una segunda visita y si sería posible sentir lo mismo que el año anterior, más teniendo en cuenta que leyendo las últimas críticas en diversas webs quedaba claro que el menú que nos iban a proponer era muy similar al probado doce meses antes. Nada más lejos, la experiencia, de nuevo, fue de disfrute total.

No quiero enumerar todos los pases uno a uno, creo que muchos de los platos ya han sido suficientemente descritos, pero si valorar algunos que fueron la novedad respecto a la anterior visita. Esta vez pudimos degustar una copa de cava en la terraza por un corto espacio de tiempo ya que pronto fuimos alojados en la mesa que nos tenían preparada para empezar a degustar los primeros aperitivos. Aparecieron de nuevo "Comerse el mundo", las olivas en su bonsai, el bombón de carpano, y los snacks de trufa ya probados; entre los nuevos comensales, primeros comentarios "bestial!", "cojonudo!" "increible!", el ágape prometía. Aún habiendo probado bastantes de los platos con anterioridad, mi cerebro no recordaba la intensidad de sabores y el juego de texturas de los snacks, el caso es que se me activó de inmediato; o quizás fuera lo contrario, aquellas experiencias sápidas había quedado en reposo, aletargadas en algún rincón de mi memoria y se reactivaron al probar de nuevo aquellos platos, despertando todo ese abanico de sensaciones que producen las creaciones de los Roca. Como aperitivos que no conocía, unas cucharillas con un ceviche (muy rico, aunque con exceso de cilantro para mi gusto) y un percebe con espuma de chardonnay (Mamma mia!!).

Y pasamos a los platos del menú propiamente dicho. Casi toda la primera parte del menú fue una repetición del pasado año, con la novedad de un pescado (no recuerdo cual) con diversas mostazas y salsas. Fue realmente emocionante volver a probar platos estrella como la sublime comtessa de esparragos o la famosa gamba. Otra nueva creación fue un mar y montaña que conectaba espléndidamente la parte de pescados con los pases de carne del menú; se trataba de una falsa sardina, de perfecta ejecución visual, que escondía una carne de panceta envuelta en la brillante piel de dicho pescado y daba paso a los 3 platos de carne del menú, todos ellos difefrentes de los probados anteriormente. Para empezar, un mandala de cordero espléndido, un jarret de ternera con aguacate y tendones y para finalizar la trilogía de pichón. 3 platos contundentes, de potente sabor y perfectamente ejecutados. Los dos primeros se deshacían literalmente en la boca.

De los tres postres, anarkía de chocolates y el falso albaricoque destacaron en mi opinión muy por encima del helado de masa madre, ya probado y al que no le acabo de encontrar la gracia.

En el apartado del maridaje con el que regamos nuestro particular festival destacar que casi todas las referencias fueron diferentes de las del año anterior, a excepción del Viña Tondonia reserva 99 blanco, de un riesling aleman del que no recuerdo el nombre y del sake que acompañó uno de los postres. Entre las novedades, un blanco llamado "Viña Oculta" de Penedés, fantástico y un Pesquera Gran Reserva 88 fueron los que más disfrute. Como siempre, el servicio del sumiller excepcional, con explicaciones, comentarios y atención a todo los que nuestra curiosidad preguntaba. Durante toda la comida fuimos magníficamente atendidos por Dávide, que también estuvo en todo momento atento a todo lo que ocurría en la mesa.

Terminanos casi 5 horas después con gintonics y whisky en la terraza y con una nueva visita a las cocinas, de la mano de Joan Roca y a la bodega, acompañados por Josep, ambos todo paciencia y cortesía para complacer todas las peticiones de los clientes. Un Diez para ellos, para todo el equipo del celler y para la fenomenal propuesta culinaria, vale la pena probarla por lo menos una vez en la vida. O dos.

El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 10 10
10.0 10
Abreunvinito

Abreunvinito 13/08/14 11:28

Fecha de visita*: 04/06/14
Precio por persona: 289.56

Las sensaciones iniciales de quien va por primera vez a este templo de la gastronomía son ya algo difíciles de plasmar por escrito. Hace meses, muchos meses que cerramos la posibilidad de ir los máximos que pudimos: 8. Todos el tiempo hasta llegar la fecha salvando obstáculos para que ese día quedara libre.
Los planes de salida: dos coches salimos la tarde anterior para hacer los más de 400 kms, comemos y dormimos y regresamos al dia siguiente.

Al poco tiempo los que dicen que saben de ésto, vuelve a colocar al Noma de número 1 y a Can Roca de número 2 (http://www.ara.cat/societat/Tots-llista-dels-millors-restaurants_0_1128487449.html).
De nuevo con una reserva de meses para comer en el mejor restaurante del mundo, nos dan la reserva para tan tarde que no podemos influir para que no pierdan la primera posición. Así que volveremos a comer en un número 2.

Las circunstancias laborales aprietan y al final salimos la misma mañana del evento, uno sin dormir (guardia) y otros dos teniendo que regresar después de comer porque se examina al dia siguiente. Total un coche que hace noche y otro que va y viene en el día (900 km). Lo que sea con tal de esta allí y más cuando yo no pude conseguir mesa en Ferran Adriá tras varios años de intentarlo.

Nos encontramos en la puerta del local y ya el nerviosismo es evidente. Parece que nos examinamos todos. Un patio de entada muy agradable hace de espera donde ya empezamos con copa de bienvenida con, como no, un cava de Albet i Noya embotellado especial para El Celler.
Allí puedes consultar los distintos libros que en realidad son las cartas de vinos: tintos, blancos, espumosos, dulces... Ante la imposibilidad de poder leer y elegir, optamos por el maridaje (90€) y el Menú Festival (180€) y que alguien nos asista al final.

Ya en el patio iniciamos con unos aperitivos ("Comerse el mundo") de presentación a cual más espectacular:
. aceitunas caramelizadas: colgadas de un olivo bonsai. Alucinas.
. tartaleta de camarones: version de la tortita de camarones en la que los camarones están incrustados en una red de pesca. Como si fuera una pintura de un bodegón.
. bombón de vermut Carpano y sésamo y naranja: extraordinario
. bombón de perrechicos: denso y sabroso simulando una piedra del campo.
. brioche de perrechicos: un mollet que te lleva a la gloria. Y aún no hemos entrado al comedor...

Pasamos al interior donde las mesas están más que separadas incluso con ambientes diferenciados por elementos del comedor que permiten que no haya casi ni contacto visual con el resto. Comedor en forma de V con un jardín central. Nuestra amplia mesa, redonda (bien empezamos) y separada. Algo debió influir el embajador a que nos encomendamos, pues experiencia no le falta.

Tras sentarnos hay reparto de pan con ,creo, 7 variedades a elegir a cual más interesante; de vino, de tomate, de albaricoque (genial), de nueces, focaccia, chapata, tradicional,... Quisiera uno de cada pero el menú anuncia horas de comida, así que moderación. Luego lo noté en falta porque en la segunda ronda de pan, sorprendentemente, ya no había tanta variedad para elegir. Al menos no te lo cobran como extra en el menú lo que me preció muy correcto y elegante; vamos como toca.

Empezamos ya en serio:

. coral: escabeche de percebes al laurel y albariño con ceviche de langosta. Se trata de 2 cucharitas incluidas en una escultura como comerte el mar.
. comerse el mundo: una presentación como farolillo chino de fiesta de año nuevo en versión señorial. En su interior una especie de arbolillo metálico que hace de soporte a diferentes paises. Propuesta de juego: te dicen los paises y tratas de situarlos:
a/ México: burrito de mole pueblano y guacamole
b/ Turquía: tartaleta de hoja de parra con puré de lentejas, berenjena y especias con shots de yogur de cabra y pepino
c/ China: verduras encurtidas con crema de ciruelas
d/ Marruecos: almendra, rosa, miel, azafrán, ras el banout, yogur de cabra.
e/ Corea: pan frito con panco y panceta con salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo
No es nuestro caso, pero seguro que si no hay conversación en la mesa, la guerra de apuestas cruzadas adivinando cada pequeña obra de arte gastronómica, rompe el hielo más helado. Para nosotros fue un recuerdo de los paises visitados y para algunos una antesala de la prevista cercana visita a Corea.

Nos avisan que ahora empieza de verdad la comida. Menos mal que las fotos son digitales porque me hubiera tocado ya cambiar el carrete y solo hemos tocado entrantes y aperitivos...

Vamos a ello:
. Consomé primaveral: un consomé vegetal a baja temperatura con brotes, flores, hojas y fruta. ¡¡Dios mío!! se nos aparece el fantasma del Noma; no me extraña de los 5 Perjudicados por el Noma, allí estamos 4 (el otro sacó plaza en Can Roca en marzo, y dejó hueco amablemente), con 2 consortes y una pareja nueva, eso sí, de Verema de pura cepa. Hay varias verduras hechas a baja temperatura y presencia de pera y mango como fruta. Muy buenas sensaciones
. Contessa de espárragos blancos y trufa. Una simulación de helado de contessa salado, con puntas de espárragos blancos y ajo negro para imitar los dos colores de la nata y chocolate
. Caballa con encurtidos y hueva de mújol. La salsa de caballa al vino blanco, con limón tápera y guindillas en vinagre, tomate frito y hueva de mújol, caballa marinada en azúcar y sal; se acompaña de una infusión de caballa. Pequeños bocaditos que llevan intensos pero amables ingredientes bien ensamblados.
. Ensalada de ortiguillas, navajas, espardeñas y algas escabechadas servido todo en el esqueleto de un erizo de mar. Si cierras los ojos y te lo pones en la boca es como si estuvieras buceando y le dieras un bocado al mar.
. Toda la gamba: cola de gamba hecha a la brasa, jugo de la cabeza con algas, agua de mar, quinua, bizcocho de plancton sobre un plato caliente. Sigues buceando, abres la boca y te encuentras a la reina del mar: la gamba rayada (de Palamós a de Denia, igual me dá).
. Cigala al vapor de Palo Cortado, velouté de bisqué y caramelo de Jerez. Estos dos últimos forman una sopa cremosa servía al lado del recipiente de la cigala. Si al fuego está buena la gamba, al vapor la cigala no se queda atrás y el perfume del palo cortado y aromas de avellana.
El oloroso sobre piedras calientes se va evaporando y nos embriaga al mismo tiempo que acaba de cocer la cigala. Excelente y de máxima dificultad (al menos para mí).
. Raya confitada con aceite de mostaza. Con mantequilla noisette, miel, vinagre de chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada, táperas confitadas y avellana ahumada. Pero es que cada cosa complementaria es sorprendente e interesante. En cuanto a calidad, aquí hay salsas para mojarse la bandeja de pan entera; en cocina se deben apiadar de nosotros y las salsas son poco cuantiosas.
. mar y montaña: sardina con papada, caldo de las espinas a la brasa, salsa de cochinillo y aceite de perifolio. Se trata de piel crujiente de sardina sobre una papada de cerdo con salsa de sardina a la brasa y cochinillo ibérico. Vamos que combinar sardina y cochinillo y que esté tan bueno...Un plato excelente.
. Mandala especiado de flor de alcachofa: ventresca de cordero lechal, mollejas de cordero, yogurt de curry, remolacha, espinacas, nabo, limón, mandarina, moniato, hojas y flores. Un plato colorista en forma de estrella (flor de alcachofa) en que cada pétalo es pura fantasía. Presencia de especias hindúes y flores comestibles.
. Colmenillas con jarrete de ternera, tuétano, tendones, aguacate terroso y habitas. Una cocción de 72 horas deja en pura carne melosa y aunque el plato no tiene la estética del anterior, tiene una profundidad de sabores que lo hace el más intenso de todos. Nos recordó un plato tomado en Camarena también de cocción de tendones.
. Trilogía de pichón: corazón de pichón y nube de arroz; caldo de pichón: Morcilla y pechuga de pichón Tatjé. Dice que el pichón es la pieza más difícil para un cocinero pues aquí están 3 opciones: el falso corazón que es un foie, el caldo que es pura esencia de sabor y la pechuga con salsas cítricas hacen 3 elaboraciones. El tema del corazón tiró a algun@s para atrás.
. Ensalada verde de guisantes, regaliz e hinojo. Un plato que descoloca y que debe ser con la intención de limpiar y pasar al postre.

Ahora ya pasamos de la proteina a la golosina:
. Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis salteados y macarones de vinagre de Jerez. Un plato que se mueve (con pila incluida en la base) para imitar la vida de la masa madre: bueno de sabor pero creo que la puesta en escena es inapropiada (por falta de elegancia, demasiado teatral) para can Roca.
. anarkia de chocolate. Asombroso. Ocho chocolates, dieciseis especias, sesenta elaboraciones.... todo en el mismo plato. Si no te gusta el chocolate es que no has probado este plato; y si te gusta llegas a un orgasmo gastronómico.
. los petis fours sublimes, con el café o infusiones (pagado aparte, como las botellas de agua).

Si extensa es la parte del comercio, la del bebercio merecería otro comentario aparte, pero tiene que entrar aquí, aunque los comentarios irán en la crítica de cada uno. Destacar que la cantidad de vino servido siempre nos parecía corta la ración y no poder repetir alguno de ellos corta bastante, aunque por otro lado, la procesión es larga:

. Albet i Noya Cava El Celler Brut 2011 D.O. Penedès: comentado en el aperitivo y edición especial para el restaurante.
. Blanc Fumé de Pouilly 2011 AOC Poully Fumé
. Joh Jos Prüm Kabinet 2007 VDP Mosel
. Matassa 20112 Vin du Pays des Côtes Catalanes
. Navazos Niepoort 2012 Vino de mesa de Jerez
. Viña Tondonia Blanc 1991 Rioja
. Tillets Jobard 2009 AOC Meurrsault
. Sarnin-Berrux 2011 AOC saint Romain
. El Ciruelo 2011 Valle de la Orotava
. Sant Antoni 2010 Priorato
. Casanova Di Nieri 2006 DOCG Brunello Montecalcino
. San Vicente 1995 magnum Rioja
. Weingut Egon Müller Scharzhof 2009 VDP Mosel
. Sake Kaysuyama Gozenshu Gen
. Café Nekisse Sidama Etiopía
. Equipo Navazos La Bota Dulce nº 33 de Jerez

Entre todo ellos hay grandes joyas, maridando perfectamente, incluso arriesgando, pero si hay que nombrar un campeón, diría que el sake: pura poesía japonesa.

Durante la comida estuvo Josep (el Pitu en su familia) con frecuencia interesándose por como iba todo; y también Joan (cocina) apareció incluso posó para alguna foto; Jordi tuvo una presencia fugaz según me comentan pero no pudimos saludarlo. Josep nos estuvo contando las anécdotas vividas durante el año "number one" y lo mucho que cambia ser el 1 a ser el dos en cuestiones mediáticas.
A ello se sumó el embajador de Verema en el restaurante, Jerónimo que nos acompañó en la sobremesa después de haber venido previamente con su mujer al inicio de la comida. Placer sobre placer.

Josep que estuvo más tiempo con nosotros que con el resto del comedor, nos hizo una presentación escenificada de su bodega que transmite un sentimiento que cala. Gracias por tu dedicación que nos permite disfrutar de tantas sensaciones.

Algunos pocos comentarios puntuales en el texto de cosas que no son de diez, han sido teniendo que rebuscar mucho, pero lo que cuentan son las sensaciones vividas, y las sensaciones fueron de lo mejor conocido hasta ahora.

Una vivencia única. Teníamos (5 de los 8 comensales) en mente y en los comentarios la visita de DiverXO hacia unos meses, y es imposible no comparar. Era como haber ido, hace unos años, a un concierto de los Rolling Stones (un fan extremo de ello tenemos en el grupo) y a un concierto de la Filarmónica de Berlin con Von Karajan en la batuta. No son comparables. Cada uno en su estilo, es el mejor (en mi opinión). Los dos restaurantes crean adicción, porque son una droga para los sentidos: uno en revolución y otro en armonía.

El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 10 10
10.0 10
Fer B.

Fer B. 01/08/14 17:43

Fecha de visita*: 05/07/14
Precio por persona: 289.0

Lo reconozco… la ansiedad me podía.

Un año da para mucho. La ilusión, ganas y expectativas generadas en los últimos doce meses provocaban en mí una vertiginosa sensación que por momentos llegaba a asustarme. En un ejercicio de autocontrol me dije: Tío! Disfruta que estás en el Celler!

Me propuse repetir esta frase cada vez que mi voraz inquietud distrajera mis sentidos. Debía controlar esa zozobra que, en ocasiones, me lleva a estar más pendiente de lo que va a pasar en vez de lo que está pasando.

…y así de embobado anduve hasta que a la que me dí cuenta ya nos estaban enseñando la cocina y bodega. Aunque hace un año tuvimos el placer de visitarlas en nuestro Encuentro de Primavera de Los Restauranteros, volvimos a realizarla de forma más íntima en esta ocasión. Resulta un deleite para los oídos escuchar una y otra vez la pasión y hondura de la narración de Josep Roca quien con su milimetrada cadencia y puesta en escena logra ponerte los pelos de punta.

Amablemente acompañados a nuestra mesa desde la que, por su estratégica situación, podías contemplar el rítmico vaivén de personal desprendiendo una más que llamativa sensación de control y seguridad.

Me vino de fábula ese tiempo muerto inicial tras sentarnos en los que casi nadie se dirigió a nosotros. Sirven para asentarte, para que tus ojos se fatiguen repasando cada curiosidad del entorno y por supuesto… para que mentalmente repitiera varias veces la ansiolítica frasecita de marras. Al tema:

Comenzando con los Aperitivos:

Comerse el Mundo… y te lo comes en cinco bocados y en cinco minutos, nada de 80 días para darle la vuelta. Comenzamos en Corea, sin saber cómo habíamos llegado hasta allí ni si era la del Norte o la del Sur, con su Pan Frito que albergaba Panceta con Salsa de Soja, Tirabeques, Kimchi y Aceite de Sésamo. Por proximidad nos acercamos hasta China para degustar un Cucurucho relleno de Verduras Encurtidas con Crema de Ciruelas. A partir de ahí tuve claro que quería acabar el viaje en México pero antes haríamos parada y fonda en Turquía para probar su Hoja de Parra con Puré de Lentejas, Berenjena, Yogur de Cabra y Pepino. Escala en Marruecos para catar su Tartaleta de Almendra, Rosa, Miel, Azafrán, Ras el Hanut y Yogur para finalizar según lo previsto con el Burrito Mexicano de Mole y Guacamole. Disfruté en casi todos ellos pero sobre todo en China y Turquía. Transfronterizo.

Olivas Caramelizadas. Colgadas de un bonsái con el consiguiente noqueo visual es, sin embargo, en boca cuando explota el total entendimiento de la aceituna y la anchoa gracias al eficiente caramelo que actúa como intérprete. Elevado.

Invitación a sumergirte en el fondo marítimo con su Coral que soportaba dos cucharas de intensidad manifiesta, una de Escabeche de Percebes al Laurel y Albariño y otra de Ceviche de Langosta. Como diría un conocido forero, la del ceviche… mátame camión!!

Tartaleta de Camarones. Frágil crujiente repleto de sabor altamente adictivo. Enredado.

Para rematar este pase un Bombón de Carpano con Pomelo y Sésamo Negro, un Bombón de Perrechicos y el Brioche de Trufa de Verano. Tres bocados tan etéreos como penetrantes. Neuronal.

…y continuando propiamente con el menú:

Consomé Estival. Transparente y con una viscosidad suficiente para atrapar los distintos elementos que lo componen bajo una delicada apariencia. Finura.

Contessa de Espárragos Blancos y Trufa. Suave y curioso ensamblaje de sabores que consiguen conexión. Presentación pienso que a considerar ya que a la mesa llega un punto más derretido de lo esperado, creo que de forma no intencionada, y que desluce teniendo en cuenta el nivel que ofrecen. Malacostumbrado.

Caballa con Encurtidos y Hueva de Mújol. Muchos componentes en el plato custodiando el bocado principal del marinado que por sí solo ya era un tesoro. Botín.

Ensalada de Ortiguillas, Navajas, “Espardeñes” y Algas Escabechadas. Sabor, técnica, manejo, tiempos, texturas, fondo, presentación… lo tiene todo. Uno de los platazos del menú. Podium.

Toda la Gamba. Clásico de la casa preparado de forma que tan solo precisa ganas de disfrutar con toda y cada una de sus partes… y ese bizcochito de plancton tan divino. Deleite.

Cigala al Vapor de Palo Cortado, Velouté de Bisqué y Caramelo de Jerez. Finalizado en mesa echando el vino sobre las piedras calientes para que su vapor impregne la cigala. Los otros dos pasos del plato refuerzan las sensaciones iniciadas por el crustáceo y todo ello bajo el marco único de Jerez como telón de fondo. Alegría.

Raya Confitada. Mi atareada neurona hizo que me costara entender el plato hasta que advertí que la protagonista no era la raya sino el carrusel de salsas que la acompañaban. Por ahí desfilaba el Aceite de Mostaza, Miel, Vinagre de Chardonnay, Bergamota, Mantequilla, Mostaza Aromatizada… El momento estelar del actor secundario. Papeles cambiados.

Mar y Montaña… aunque tirando más a monte con el cerdo copando el plato, concretamente su papada alojada en una apariencia de sardina. Nunca he dominado esta parte del gorrino cualquiera que sea su presentación por lo que no me cautivó. Desencuentro.

Mandala Especiado de Flor de Alcachofa. Me hubiera pasado horas contemplándolo. Precioso diseño que enamora a primera vista. Daba lástima hincarle el diente pero cuando al fin lo hice pude percatarme de su tremenda ejecución y combinación de raíces y especias. Boquiabierto.

Jarrete de Ternera con Perrechico y Trufa. Aquí nos ponemos serios. Contundencia, fondo y punto de calor perfecto dándole al bocado una textura increíble. Sabor a punta pala.

Trilogía de Pichón. Llegué un tanto jadeante a este triple mortal que era la presentación del ave. Sus vísceras en un bocado mágico, su caldito repleto de esencia y su pechuga representando la parte más carnosa del plato en una textura sencillamente emocionante. Plenitud.

…y terminando con la parte dulce:

Un preámbulo fresquito al postre consistente en una especie de Sorbete Cítrico Aromatizado que simulaba una nariz, curiosamente el apéndice más característico y conocido del que firma la secuencia de platos que vinieron a continuación, y que suponía una frontera que nos indicaba el territorio en el que nos adentrábamos…

La Nube de Limón compuesta por Compota de Limón, Granizado de Agua Destilada de Limón, Azúcar de Limón, Crema de Bergamota y Helado de Magdalena. Conformaba una loable transición que lograba, por un lado, desengrasar las papilas y por otro prepararlas para lo que quedaba por llegar. Necesario.

Helado de Masa Madre con Pulpa de Cacao, Lichis Salteados y Macarones de Vinagre Balsámico. Espectáculo indescriptible en toda regla. El pasmo visual que provoca hace mella al tener que describir las sensaciones en boca. Chalado.

Anarkia de Chocolate… y vaya que lo era, no sé cuantos tipos de chocolate con diversas elaboraciones y presentaciones. Aparente caos y barullo pero amigos… estamos en Can Roca y aquí todo está cuidadosamente estudiado y todo tiene su objetivo y este no era otro que llevar al comensal al fin de fiesta con una sensación de plena FELICIDAD.

…y en cuanto al vino, en nuestro caso el maridaje de Josep Roca:

Albert i Noya Cava El Celler Brut D.O. Penedès
Donnhof Felsenberg 2009 V.D.P. Nahe
Joh. Jos. Prüm Kabinet 2008 V.D.P. Mosel
J.L. Chave 2008 Blanc A.O.C. Hermitage
Navazos Niepoort 2012 Vino de Mesa de Jerez
Viña Tondonia Blanc 1999 D.O.Ca Rioja
Comte Lafon 2009 A.O.C. Meursalt
El Ciruelo 2012 D.O. Valle de Orotava.
Gratallops Partida Bellvisos 2007 D.O.Qa Priorat
Jamet 2009 A.O.C. Côte Rôtie
San Vicente 1991 Magnum D.O.Ca Rioja
Emrich-Schönleber Halenberg 2012 Spätlese V.D.P. Nahe
Sake Katsuyama Gozenshu Gen
Café Etiopía / Toro Albalá PX 1949 D.O. Montilla Moriles

Todos de gran nivel, especialmente me gustó la secuencia tintorra la cual intenté alargar todo lo posible, pues el abanico de aromas que ametrallaba la nariz en cada aproximación era puro arte. Como los buenos vinos nuestro tímido sumiller se fue abriendo con el transcurrir de la comida, estableciendo una perfecta sintonía con algún que otro guiño extra a los vinos de Jerez y que le agradecimos enormemente.

A destacar la variedad y calidad de sus panes. Barra libre de los mismos. Tutiplén.

Un buen café para ir despidiéndonos junto con el platito de petit fours que evocaban las mismas sensaciones que recuerdo de la primera década de la vida cuando abrías el paquete de chucherías pero adaptadas a nuestra supuesta madurez actual. Digo supuesta porque viendo los ojos de Hambrebuena haciendo chiribitas, contemplando el carro de golosinas en el que están expuestos, confirma que a veces resulta imposible esconder el niño que todos llevamos dentro.

En resumen, una experiencia que hay que vivir una vez en la vida si tienes la posibilidad. Más allá de la técnica, del trabajo, de la innovación, de las presentaciones, del sabor, del mimo, de la organización, del control… advertí un poso, el poso del saber, ese que permite desarrollar ideas y transmitirlas con la serenidad propia de los sabios… y en esta casa hay tres de estos.

El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 10 10
10.0 10
JoseRuiz

JoseRuiz 29/06/14 20:24

Fecha de visita*: 07/06/14
Precio por persona: 305.0

Alta cocina de vanguardia que aúna el producto de mejor calidad, las técnicas culinarias más novedosas (los hermanos Roca han inventado algunas), imaginación, creatividad, meticulosidad, presentaciones originales de una estética bellísima y lo que es más importante la armonía y equilibrio del conjunto de la creación.

En algunos platos el sabor es profundo e intenso, en otros delicado y sutil, pero en todos encontramos una creación solidamente argumentada en la que todos los ingredientes que componen el plato tienen un sentido, todos aportan y tienen algo que decir. Una cocina que sorprende y emociona a la vez.

La profesionalidad y genialidad de cada uno de los tres hermanos brilla con luz propia, pero unida y compenetrada suma más que tres. Por separado son grandes pero como equipo son enormes, casi inalcanzables. Joan el cocinero, sosegado y perfeccionista, Josep (Pitu) el sumiller y jefe de sala, el más emocional y comunicativo y Jordi, postrero como él mismo se define, tal vez el más atrevido y trasgresor de los tres.

Comparten talento y pasión con la que desempeñan su trabajo, además de humildad, cercanía y disposición para el trato personal a todos y cada uno de los comensales que visitan su restaurante.

Rezuman creatividad y profesionalidad por los cuatro costados, además de ser trabajadores infatigables que siempre están al pié del cañón. Cocina, bodega y sala en comunión perfecta, que han sabido plasmar y trasmitir con su logotipo, la R de tres patas o con su alegórico centro de mesa (tres “rocas”).

El primer pase: snacks

Comerse el mundo. Presentación divertida, al quitar el lazo del globo terráqueo al estilo farolillo chino aparecen cinco pequeños bocaditos representativos de la cocina de cinco países distintos. Si has tenido la suerte de viajar a alguno de ellos, o has probado su cocina, te das cuenta que estos snacks son un digno representante de cada una de las cocinas. Nos gustaron todos, especialmente China y Marruecos.

México: burrito de mole pueblano y guacamole.

Turquía: tartaleta de parra con puré de lentejas, berenjena y especias con shots de yogur de cabra y pepino.

China: verduras encurtidas con crema de ciruelas.

Marruecos: almendra, rosa, miel, azafrán, ras el hanout y yogur de cabra.

Corea: pan frito con panco y panceta con salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo.

Seguimos con un clásico que no cambia en las propuestas de cada temporada: las olivas caramelizadas rellenas de anchoa de L’Escala colgadas de un bonsai de olivo. Efectista y delicioso, claro guiño a la mediterraneidad. Es el único plato salado que se elabora en la partida de postres.

Coral: escabeche de percebes al laurel y albariño. Ceviche de langosta. Tanto uno como otro con profundo sabor yodado. El escabeche de percebes tremendamente adictivo, aúna sabor y armonía.

Tartaleta de camarones: tan crujiente que se rompe si no eres delicado al cogerla. Intenso y reconocible sabor al crustáceo.

Bombón de carpano con pomelo y sésamo negro. Elaborado mediante la técnica de la esferificación. El carpano es un vermut italiano, hay que comerlo de un solo bocado y al romper el bombón se produce una explosión de sabor en la boca.

Bombón de perrechicos. Otra esterificación que encierra una crema con profundo sabor del hongo, también conocido como seta de primavera. Al igual que el anterior recomiendan comer de un solo bocado y que explote en la boca.

Brioche de perrechicos. Variación del anterior snack, idéntico sabor pero con textura distinta.

Y después de todo esto… empieza el menú propiamente dicho

Consomé primaveral: consomé vegetal a baja temperatura de brotes, flores, hojas y fruta. Cocinado en el Roner. Se trata de una sopa multicolor, en cuanto a ingredientes, en el que abundan los guisantes lágrima. En cambio el caldo de soporte es transparente y denso, con cierta viscosidad de sabor sutil y delicado. El plato es muy estético, como podéis apreciar vosotros mismos en la foto.

Contessa de espárragos blancos y trufa. Presentación inspirada en la popular tarta de Frigo de nombre homónimo. La crema helada de nata sustituida por una crema de espárragos de intenso sabor y el chocolate por la trufa presente tanto en polvo como en lascas. Armonía y equilibrio de sabores de difícil maridaje con el vino. Acompaña al plato una punta de espárrago coronada de una lasca de trufa. Una lástima que el plato llegara a la mesa ligeramente derretido, perdió su gracia estética.

Caballa con encurtidos y hueva de mujol. Salsa de caballa con vino blanco, limón, tápenas y guindillas en vinagre, tomate frito, hueva de mujol, caballa marinada al azúcar y sal. Infusión de caballa. Presentación impactante, combinado juego visual entre la vajilla sobre la que se presenta, elaborada “ad hoc”, y la elaboración en sí. Sabor intenso que mis recuerdos transportaron al sabor de los bocadillos de caballa del puerto de Estambul.

Ensalada de ortiguillas, navajas, espardeñas y algas escabechadas. Presentación en cuenco con forma de erizo, tiras de navajas y ortiguillas que se comen con pinzas y el caldo de algas y anémonas que se remata con cucharilla. Textura firme y caldo fino. Intenso sabor marino del conjunto.

Toda la gamba: gamba a la brasa, jugo de la cabeza con algas, alga de mar, quinua, bizcocho de plancton. Ejemplo de como darle un guiño creativo a un plato de producto por antonomasia. Se le saca partido a cada parte de la gamba a través de diversas técnicas y cocciones potenciando su sabor y/o posibilitando una textura comestible. Las colas de gamba muy poco cocinadas. Sabor, textura y exaltación al producto estrella de Palamós.

Cigala al vapor de Palo Cortado, velouté de bisqué y caramelo de Jerez. Me encantó la puesta en escena de esta creación. Se vierte un chorrito de Palo Cortado sobre una rejilla en la que descansa la cola de la cigala y que en su base hay depositadas piedras volcánicas calentadas a soplete, rápidamente se tapa y el efecto vapor provoca al la vez la cocción y el aromatizado del crustáceo. La sala queda invadida por el adictivo aroma del generoso. Se acompaña con un caldo de las cabezas de la cigala y un caramelo (apenas una gota sobre una cuchara) elaborado con la reducción del palo cortado. Plato elaborado por el triunvirato Roca, cada uno aportando su parcela de responsabilidad.

Raya confitada con aceite de mostaza. Acompañada de mantequilla noisette, miel, vinagre de Chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada, tápenas confitadas y avellana ahumada. Una buena porción de pescado perfectamente (poco) cocinado sirve de soporte a lo que constituye el hilo argumental de este plato: todas y cada una de las salsas. Ejemplo de cómo cambiar el protagonismo previsible en un plato.

Mar y montaña: sardina con papada, caldo de las espinas a la brasa, salsa de cochinillo y aceite de perifollo. Podríamos decir que es un trozo de papada vestido con la piel de la sardina. El primer bocado es para la sardina para ceder rápidamente todo el protagonismo a la papada, nace en el mar, pero vive en la montaña. Tal vez el único plato que no me dijo nada de todo el menú.

Mandala especiado de flor de alcachofa: ventresca de cordero lechal, mollejas de cordero, yogurt de curry, remolacha, espinacas, nabo, limón, mandarina, moniato, hojas y flores. El nombre del plato es toda una alegoría a la figuración, a la bellísima presentación del plato de estética circular. Gran cantidad de ingredientes acompañan a un tierno y suave cordero que cede parte de protagonismo a una espectacular flor central de hojas de alcachofa. No me extraña que haya sido el motivo con el que han ilustrado el DVD de El Somni. Plato estético para el recuerdo.

Colmenillas con jarrete de ternera, tuétano, tendones, aguacate terroso y habitas. Si el anterior plato destacaba especialmente por su belleza estética, éste destaca por su potencia sápida, sin medias tintas. Para repetir y repetir…

Trilogía de pichón: corazón de pichón y nube de arroz. Caldo de pichón. Morcilla y pechuga de pichón Tatjé. Nos presentan el pichón en tres facetas o versiones. El corazón, realmente es una querelle de paté intenso elaborado a base de las vísceras del ave. La pechuga rosadita, perfectamente cocinada y finalmente el caldo aportando la esencia del ave. Disfruté con su “corazón”.

Ensalada verde de guisantes, regaliz e hinojo. Curioso y original postre, ideado como plato de transición de la parte salada a la dulce. Popurrí de guisantes liofilizados, congelados, sólo blanqueados… Marcado sabor a regaliz y profundo aroma de hinojo. El conjunto resulta refrescante y cumple su papel. Transgresor, te desconcierta comer guisantes en los postres.

Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis salteados y macarones de vinagre de Jerez. Este postre impresiona tanto por la forma del soporte, que tiene forma de masa, como por su movimiento con pequeñas oscilaciones simulando el proceso de fermentación. El sabor del conjunto es suave y armónico con ligeros aromas de levadura.

Anarkía de chocolate. Mezcla de diferentes texturas, formas y tipos de cacao. Multitud de elaboraciones distintas, hasta sesenta y ocho tipos de chocolate distintos. Sabor potente, pero a diferencia de otros postres de chocolate, liviano en su digestión. Un toque especiado le da “chispa” al postre.

Nos quedamos con ganas de probar su mediática manzana de fería.

Con los cafés llegó el carro con los petit fours.

Maridaje de Josep Roca para el menú festival


Albert i Noya Cava El Celler Brut (D.O. Penedès). Ligero y refrescante, acompañó los extensos snacks.

A pèl 13 Vi natural (D.O. Penedès). Un vino sin filtración, con claros recuerdos al origen del vino, el mosto. Acompañaba el consomé primaveral. Tal vez el único vino que no me gustó.

Joh. Jos. Prüm Kabinet 08 (V.D.P. Mosel). Armonizaba la Contessa de espárragos y trufa. Su acidez y toque abocado procuraron una combinación posible con estos ingredientes de siempre difícil maridaje.

Matassa 11 (Vin du Pays des Côtes Catalanes). Servido con la caballa, con suficiente cuerpo y acidez para enfrentarse con el sabroso pescado azul.

Navazos Niepoort 12 (Vino de mesa de Jerez). Armonizaba la ensalada de ortiguillas. Un maridaje buscando semejanzas yodadas, almas gemelas.

Viña Tondonia Blanc 99 (D.O. Ca. Rioja). Con toda la gamba. Un coupage de viura y malvasía de larga crianza, complejo y evolucionado. Una genialidad de vino.

Sarnin-Berrux 11 Magnum (A.O.C. Meursault) Servido con la delicada Raya, acompañó adecuadamente sin solaparla.

Beatum 10 (Vino de mesa de Liebana) este mencía santanderino acompañó el mar y montaña. Tinto fresco, de corte atlántico y acidez marcada, que no me acabó de convencer.

Sant Antoni 10 (D.O. Qa. Priorat). Servido junto con la Mandala. Un Priorat, monovarietal de garnacha, frutal, mineral y de cierta complejidad, con un perfil bastante elegante.

El Ciruelo 11 (D.O. Valle de la Orotava ) Acompañaba el jarrete de ternera. Con la suficiente acidez para limpiar la boca de la untuosidad del plato.

San Vicente 91 Magnum (D.O. Ca. Rioja). Armonizó la trilogía de Pichón. Uno de los protagonistas del día. Se trata de la primera cosecha de este singular tempranillo peludo de la familia Eguren, pero además es uno de los 100 magnums que la familia reservó, sin paso en madera, para consumo personal. La amistad e insistencia de Pitu con los Eguren han hecho posible que algunos clientes de El Celler de Can Roca hayamos podido disfrutar de esta rareza-singularidad. Según el propio Pitu, en cata paralela, este San Vicente sin barrica se muestra más en forma que su homólogo con la crianza de 20 meses en barrica. Experimento empírico que constata, que la acidez es quien otorga ese pasaporte a la eternidad.

Weingut Egon Müller Scharzhof 09 (V.D.P. Mosel). Armonizaba por afinidad el postre de los guisantes. Una adecuada pareja de baile.

Sake Katsuyama Gozenshu Gen. Acompañaba al helado de masa madre. Mi primer sake vínico. Moderadamente dulce, me recordó a los vendimias tardías de Loira, una armonía muy acertada.

Café Apaneca El Salvador Finca Bosque Lya / Niños PX de Valdespino (D.O. Jerez). Maridaba la Anarkía de chocolate. Niños, tal y como me apuntó Eugenio Saenz, uno de los mejores PX. Complejo, denso y eterno.

En este restaurante nada es casual, todo está pensado (muy pensado) diríamos que intencionadamente premeditado para el deleite de los sentidos. Cuando uno tiene la suerte de visitar esta casa de las delicias, sucumbe a la genialidad. Sin duda, “nuestro” mejor restaurante del mundo.

Post completo con las fotos en: http://www.vinowine.es/restaurantes/el-celler-de-can-roca-alta-cocina-de-vanguardia.html

El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 10 10
10.0 10
Isaac Agüero

Isaac Agüero 19/03/14 22:08

Fecha de visita*: 15/03/14
Precio por persona: 280.0

Tercera visita tras las realizadas en Noviembre de 2010, y Junio de 2012. En esta ocasión realmente hemos tocado el cielo de la gastronomía, levitando de principio a fin. Durante la comida, se provocan miradas entre los comensales de asombro, de placer, de felicidad.

Comenzamos “comiéndonos el mundo” viajando por Corea: Pan frito con panco y panceta con salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo; México con el burrito de mole pueblano y guacamole, por China con las verduras encurtidas con crema de ciruelas, por Marruecos con la almendra, rosa, miel, azafrán, ras el hanout y yogur de cabra; y acabando acabamos en Perú con el caldo de ceviche. Destacamos los desplazamientos a Corea y Perú, este último una bola que al meterla en la boca explota para depositar un ceviche líquido con toques de pisco.

Volvemos al mediterráneo para esas olivas caramelizadas con anchoa. Simbología y vínculos en la primera muestra clara de Jordi en un snack salado. Y del territorio al barrio, a esas mañanas de vermú con la tartaleta de camarones y el bombón de carpano y sésamo negro. Nunca algo tan fino tuvo tanto gusto. Se seguiría con la tortilla de caviar de arenque; una explosión de jugosidad vía esa textura líquida tan sorpresiva. Genialidad.

Pasamos a una trilogía de la trufa, de la tierra compuesta por la comtessa de espárragos blancos y trufa en forma de oreo; luego la trufa que se busca en el bosque y acabamos con el brioche de la misma. Tres bocados en el que despunta el segundo bocado. Concentración y prolongación del gusto.

Los snacks parecen un menú en sí mismo, un recorrido que finaliza con otro trio, porque aquí casi todo viene multiplicado (X3). Se saborea el mar con el ceviche de berberechos, el escabeche de percebes al laurel y albariño, y erizo de mar a la brasa. Tres bocados ascendentes de yodo que me hacen disfrutar a raudales; es lo que tiene ser hijo de marinero. La cucharada de percebes se convierte en uno de esas degustaciones generadoras de memoria gastronómica que reflejan sutileza, potencia y maridaje. La vajilla es la culminación de la experiencia aumentando las percepciones sensoriales.

Primer acto de este festival, y ya respiramos recuerdo.

Empezamos el Menú Festival con el consomé vegetal, puré de calabaza, chirivía, confitura de membrillo, nabo, zanahoria, patata violeta, comté, ñoquis de boletus, edulis y tofu de avellanas. El consomé a baja temperatura y en vacío (Roner) durante tres horas resulta ser un ligero punto y aparte; un pequeño volver a empezar donde el caldo es hilo conductor de una multitud de ingredientes que nos recuerdan a platos vegetales míticos de Aduriz, y Martin Berasategui. Una sopa tibia plena de innovación.

La alfombra de castañas con anguila es una caricia para el paladar, puro mimo con toques ahumados y ligeramente ácidos. Textura sugestiva que en boca se deshace provocando un arrumaco sápido. Talento; y ese deseo continuo de ir siempre más allá.

Partiendo de la tradición catalana de degustar los calçots asados, se presenta el siguiente plato en dos actos. Antes disponen en la mesa una piedra en semicircunferencia de la que emana un humo que contextualiza el “momento calçot”. A continuación un calçot liofilizado, sin nada de agua, por lo tanto de menor volumen, totalmente crujiente y con todo su gusto. Ciencia y transversalidad. Como segundo acto calçots con alioli, ñora, destilado de tierra (Rotaval), polvo de calçot¸ perlas de cava….hasta diez elaboraciones para representar perfectamente este plato tan cómplice catalán. Una muestra de la evolución de la cocina tradicional catalana que nadie como los Roca realiza en la actualidad. El campo de forma delicada en la mesa a partir de un infinito ingenio.

Trilogía vegetal y frutal que cede el paso al mar Mediterráneo, al cual Joan ha dotado de muchísimo protagonismo en este menú con nada menos que seis secuencias. Empezamos con la caballa con encurtidos y huevas de mújol. Marinada en azúcar y sal, acompañada de una salsa realizada con sus espinas, pieles, vino blanco y limón que proporciona hondura, y duración de las sensaciones. Ingredientes típicos de una salsa, pero alcanzado otro nivel. Los encurtidos como la guindilla y la alcaparra proporcionan una deliberada acidez que da equilibrio a este conjunto estético donde se representan con la salsa esas líneas irregulares que nos recuerdan la figura de la caballa.

La ensalada de anémonas, navajas, espardeñas y algas escabechadas que viene maridada el Flower Power Equipo Navazos 44. Ímpetu marino mediante un fondo de algas y anémonas, de elevada finura. Cierro los ojos, luce el sol, y estamos en un barco en el medio del mar donde se degusta lo que se pesca. Me emociono, momento mágico de placer que vuelve a estimular esta pasión gastronómica. Gracias.

Nos demuestran el alcance de la excelencia en lo popular con unos pulpitos con cebolla, tanto caramelizada como fermentada (Korea). Suaves, dulces, sabrosos.

A continuación una muestra de producto con un plato que parece convertirse en un clásico de marcada evolución. “Toda la gamba”. Una muestra de máximo partido. Patas crujientes y sabrosas, cuerpos a la brasa delicados, el alma en ese jugo esencial que viene acompañado de algas, y de un bizcocho de plancton. Perfecta declinación de la más guapa de Palamós.

Pasamos a la siguiente secuencia que también se compone de tres actos, primero una cigala al palo cortado que se cocina tras verter palo cortado en piedras volcánicas (perfumecocción): aromas, sensación olfativa, maridaje; segundo una velouté de bisqué, sopa con todo el sabor del crustáceo para acabar con un caramelo de jerez (de nuevo la “mágica” trinidad). Otro plato que pasa de la sutileza al sabor más primario del producto.

Para finalizar este homenaje al mar, el lenguado a la brasa. A partir de un clásico, el típico lenguado con un refrito de ajo y perejil, y un poco de limón se compone este plato. El mosaico de colores que acompaña contiene perejil, ajo blanco y ajo negro. Punto excelente el del pescado con todos los secundarios aportando ese sabor tradicional. Clasicismo trasformado. Finura, belleza, gusto.

La estética llega a la cúspide en el mandala de ventresca de cordero lechal, coronado por esa flor de alcachofa que se completa pétalo a pétalo. Pura artesanía, detalles de idealidad. Además contiene mollejas, yogur de curry, remolacha, espinacas, nabo, limón, mandarina, moniato, hojas y flores. Sobresale por su livianidad, de nuevo aparecen esos mimos al degustarlo. Visualización y embocadura placenteras.

Sin duda la combinación de mayor contundencia, la más gulesca la encontramos en las morillas con tuétano y jarrete de ternera acompañadas de trufa y tendones. Un pequeño giro que vuelve a provocar miradas, manteniendo el embelesamiento que comienza a durar horas.

Y se concluye con la trilogía de pichón compuesta por una nube de arroz con el “corazón”, con la esencia, un paté de sus menudillos, luego su pechuga con y la “morcilla”, finalizando con un caldo servido en copa con un toque de jerez que pide poder beberlo a litros. Texturas excelentes, agradables casi esponjosas. Cuando la sustancia está en las vísceras, y la modernidad se aplica al academicismo.

Y a estas alturas llega el momento de Jordi Roca, sabedor de esta circunstancia, su genialidad debe transformase en magia en la mesa. El pequeño de la saga se disfraza de prestidigitador y nos sirve el helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis salteados y macarrones de vinagre balsámico. Se sirve sobre una “masa de pan” que provoca movimiento, todavía tiene vida. Se esbozan sonrisas cómplices de gozo. Postre que transmite ternura, cariño, mimo.

Como giño a su ciudad, Girona, la manzana de feria. Pura belleza estética repleta de cromatismo: musgo, hojas caramelizadas. Paisaje simulado. Jordi pretende conseguir gestos de divertimento. La simple observación de la manzana estimula su ingesta, diría que hasta elimina las potenciales defensas del análisis. Tanto en el helado como en esta manzana, Jordi encuentra el alma del niño que todos llevamos dentro.

Ocho tipos de chocolate y sesenta elaboraciones conforman la Anarkía. Aleatoriedad sápida a partir de las combinaciones individuales. Una locura generosa.

Terminamos viajando como empezamos pero esta vez a la Habana. Mojito en texturas con candies de ron y ese puro con helado de humo representativo de la agudeza del tercero de esta saga. Fue la primera vez que el pequeño impresionó al mayor. Con ese puro, soy feliz.

En el aparato vinícola, elegimos el maridaje que consistió en los siguientes vinos: Drappier Brut Nature A.O.C Champagne (aperitivos), Joh Jos Prüm Kabinet 07 V.D.P Mosel- Saar- Ruwer (consomé de verduras), Kastanienbusch Rebholz 08 VDP Pfalz (alfombra de castañas), Matassa 11 Vin du Pays des Cotes Catalanes (calçots, caballa), Equipo Navazos 44 FLower Power D.O Jerez (ensalada de anemonas, pulpitos), Pedra de Guix 11 D.O Priorat (toda la gamba), Rar 09 D.O Priorat (lenguado a la brasa), Sant Antoni de Scal Dei 10 D.O Priorat (mandala de cordero, y morillas con tuétano), Viña Pomal 81 D.O Rioja (trilogía del pichón), Sake Katsuyama Gozenshu Gen (helado de masa madre), Malus mama 08 Naturalki Gozoa den Sagardoa (manzana de feria), Café Panama Varietal Geisha y PX Valdespino Niños D.O Jerez (anarquía chocolate). Solo nos quedó Borbogna para degustar las cinco zonas preferidas de la bodega de Pitu.

Pitu: Poesía, timidez, empatía, excelencia en la búsqueda del vino y la palabra. Jordi: Atrevimiento, magia, sentido del humor, el azúcar y la chispa en la cocina. Joan: Pausa, discreción, sensatez, escucha emocional, el cocinero eterno. Juntos son los número 1 dotados de un humilde realismo, los números 1 que no han querido un pedestal.

El próximo paso el estreno de “el Somni” = ”El Sueño” en primavera de esta año. Una opera culinaria vanguardista de 12 platos, un diálogo con la cultura como fuente de inspiración y creatividad. El destino estimular, sentir.

El Celler de Can Roca 2014: La perfección silenciosa.

Este si que lo tenéis que ver http://www.complicidadgastronomica.es/?p=3430

El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 10 10
10.0 10
Joan Thomas

Joan Thomas 11/03/14 17:44

Fecha de visita*: 08/03/14
Precio por persona: 287.0

Tras darnos un pequeño paseo de un poco mas de 3 Km alrededor del imponente Castell de Sant Ferran, cosa de ir abriendo el apetito, dejamos Figueres para dirigirnos a Girona.
A las 11h30, llegada al Palau de Bellavista, hotel donde íbamos a alojarnos hasta al dia siguiente. Tomamos el tiempo necesario para descargar el equipaje y hacer una pequeña pausa... y a las 12h20 nos ponemos en marcha de nuevo y descendemos caminando hasta la parada de taxis situada al lado de la Plaça Independència.
Ya falta menos... para llegar a nuestro destino... El taxista nos deja en la puerta del Celler de Can Roca a las 12h55.
Teníamos la reserva a la 13h. Aprovechamos esos pocos minutos de espera, para mostrarles a nuestros amigos, que iban a pisar el Celler por primera vez, el origen de todo, el restaurante de los padres de los hermanos Roca y el primer Celler donde se forjó ese gran restaurante al que íbamos a acceder en pocos minutos.

A las 13h 05, atravesamos, nosotros por tercera vez y nuestros amigos por primera vez, la puerta del Paraíso y fuimos recibidos no, por San Pedro, pero si por una amable anfitriona que una vez hechas las presentaciones, tomo nuestros enseres y nos invitó a pasar a la cocina ( había reservado previamente la visita de esta y de la bodega, pues aun no había tenido la oportunidad de conocerlas). Que decir, es algo impresionante, he visitado algunas cocinas de buenos restaurantes, pero ninguna como esta, es casi entrar en otra dimensión. Ver trabajar al unisono a esos 40 artesanos, cocineros, pasteleros, panaderos ... y ver los platos llenos de magia que están preparando en ese momento te hace rápidamente presagiar lo que te espera poco después.

No voy a describir la sala del restaurante, porque ya ha sido descrita y excelentemente por varios compañeros de Verema. El servicio tanto de sala como del vino, formado por 20 personas, roza la perfección.
Nos acompañan a la que iba ser nuestra mesa, nos presentan los menús en el idioma elegido y nos interpelan sobre las eventuales incompatibilidades con los platos del menú. Tomamos sin dudarlo el menú Festival con maridaje y ello por dos razones: la primera para festejar una tal ocasión que solo se presenta como muy pronto de año en año y la segunda para celebrar mi cumpleaños ( no hubiera podido tener un mejor regalo...).

Mientras esperábamos que comenzara el festival, nos sirvieron una copa de cava de Albert i Noya El Celler brut D.O Cava. Este agradable Cava acompaño todos los snacks y aperitivos hasta el primer entrante.

Paso pues a describir la que fue una excelente comida que superó con creces todas nuestras expectativas y experiencias anteriores en el Celler. Todos los platos fueron excelentes, por lo que los comentarios, si los hay, que pueda expresar en algunos de ellos no modifican en ningún caso su excelencia.

Comenzamos con la ya clásica presentación de Menjar-se el mon (Comerse el mundo) composición fruto de las experiencias gastronómicas de los hermanos Roca, pero declinada de forma totalmente distinta a la ya experimentada en el 2012.

De México degustamos un Burrito de mole poblano y guacamole bueno, muy logrado.
De Perú : Caldo de Cevicheuna perfecta esferificación que te inunda de sabor, largo en boca.
De China : Verduritas encurtidas con crema de ciruelas muy agradable, muy bien logrado, uno de los preferidos de M.C.
De Marruecos : Almendras, rosas, miel, azafrán, ras el hanout, y yogurt de cabra
Sabor intenso, recuerdos de Pastilla, imágenes de Marrakech... muy muy bueno
De Corea : Pan frito con panco, tocino, salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo No me ha dejado un gran recuerdo, correcto, seria incapaz honestamente de diferenciar el sabor de los diferentes componentes.

Siguieron las también ya clásicas, pero siempre sorprendentes y agradables aceitunas caramelizadas rellenas de anchoas de la Escala presentadas en un olivo bonsai.
Continuamos con :
un Crujiente de gamba Profundo sabor a mar y evidentemente a gamba. Buenísimo
un Bombón de Carpano con pomelo y sésamo negro Excelente esferificación de vermouth blanco. Muy agradable en boca
una Tortilla de caviar servida en una cuchara, extraordinaria tortilla liquida al caviar, totalmente inhabitual pero deliciosa
un Bombón de trufa esferificación presentada dentro de una roca y cubierta de hierbas secas, que te propone el camarero directamente para que la cojas con la mano. Presentación muy realista pues uno de nuestros amigos creía que le presentaban la trufa que le iban a servir posteriormente y no movía ficha. Esta indecisión nos hizo pasar un buen momento. Buen sabor intenso a melanosporum que sirvió para sublimar el siguiente y último snack
un Brioche de trufa lascas de trufa sobre un brioche aparentemente no cocido, que inundaba la nariz con su fragancia. El brioche, templado, perfectamente en su punto, inundo nuestras papilas gustativas intensamente y durablemente. Snack inolvidable.

Empieza el festival de platos :

Consomé vegetal, puré de calabaza, chirivías, confitura de membrillo, nabo, zanahoria, patata violeta, comté, ñoquis de ceps, tofu de avellanas Presentado en un plato hondo, mezcla de colores, de sabores... muy pictórico. Muy elaborado y excelente.
Acompañamos el plato con un vino blanco Improvisació 11 DO Penedès

Comtessa de espárragos blancos y trufa Es la segunda vez que MC y yo degustamos este plato y hemos encontrado el sabor de los espárragos mucho mas marcado y sobre todo la intensidad de la trufa, ya que en esta ocasión ademas de estar presente en polvo lo estaba sobre todo en lascas. Plato insignia, una verdadera maravilla, que mezcla de sabores... inolvidable
Regó la comtessa un vino blanco Joh.Jos Prüm Kabinet 07 V.D.P. Mosel-Saar-Ruwer

Alfombra de castañas con anguila, castaña a la brasa, anguila ahumada, estragón, hinojo, mantequilla tostada, naranja confitada y yuzu Extraordinaria presentación. Apariencia de una pequeña alfombra peluda sólida, que en realidad se deshace nada mas tocarla,(me gustaría saber como logran dar esta textura)decorada con todos los elementos citados anteriormente. 100% castaña, plato no recomendable para los que no sean amantes de ese fruto. Excelente e irrepetible.
Esa vez el vino fue un blanco Kastanienbusch Rebholz 06 VDP Pfalz

Caballa con encurtidos y botarga, salsa de caballa con vino blanco, limón, alcaparras y guindillas en vinagre, tomate frito, botarga de lisa, caballa marinada con sal y azúcar, infusión de caballa o como convertir en príncipe a un pez lacayo. Excelente presentación, no soy capaz de describir exactamente sobre el papel las sensaciones que tuve al verlo, perfecta escenografía... culminada con una mezcla de sabores donde predomina la intensidad marina. Aun otro plato de antología.
Regamos este plato con un blanco Matassa 11 Vin du Pays des Côtes Catalanes

Ensalada de anémonas, navajas, esperdenyes (Stichopus regalis) y algas escabechadas servido en un cuenco representando un erizo de mar y que al verlo por primera vez me recordó la cabeza de la Medusa. Lo comimos con pinzas. Texturas tensas y agradables en un baño de algas con una salsa que terminamos con una cucharilla. Sabor intenso y 100% marino. Inolvidable e irrepetible. Nos encantó
Bebimos un Equipo Navazos 44 Flower Power DO Jerez

Toda la Gamba, salsa de las cabezas con algas, agua de mar, "pa de pessic" de plancton El clásico de los clásicos de Joan Roca. Pureza y calidad de producto. Dos gambas prácticamente crudas bañadas en la salsa de sus cabezas y acompañadas de una sospecha de plancton y de sus patas crujientes. Una maravilla, hay que probarla para poder expresar lo que se siente...
Esta vez le toco el turno a un Viña Tondonia Blanc 99 DO Ca.Rioja

Cigala al vapor de Palo Cortado, bisque untuoso y caramelo de Jerez Presentación espectacular. En una especie de artefacto en porcelana, con piedras de lava volcánica en la base, sobre la que hay una rejilla en la que se nos presenta una cola de cigala cruda, vierten Palo Cortado, cierran inmediatamente la tapa del artefacto y el vapor obtenido con el contacto de las piedras de lava sirve para cocinar la excelente cigala. El plato está acompañado con una crema de cigalas y con una cucharilla en la que se encuentra una reducción caramelizada de Jerez. Otra maravilla. Puro producto.
En este plato no tomamos vino, este fue sustituido por la cucharilla con la reducción caramelizada de Jerez.

Lenguado a la brasa con ajo negro fermentado, ajo blanco, salsa de perejil y limónExcelente presentación, el riquísimo lenguado viene acompañado por una salsa en forma rectangular superponiendo lineas con los diferentes colores de los elementos que la componen (Hay que verlo...). De Top 10
Regamos el plato con Pedra de Guix 11 DO Qa Priorat

Mandala sazonado con especias de flor de alcachofa, ventresca de cordero lechal, mollejas de cordero, yogurt de curry, remolacha, espinacas, nabos, limón, mandarina, boniato, hojas y flores El arte en la mesa, hubiese querido llevármelo a mi casa. Que presentación. Ya sabemos que un mandala se destruye, pero a este daba pena sacrificarlo. Mezcla sublime de sabores distintos culminados con el de un cordero ex cep cio nal. Para repetir y repetir.
Tomamos un Les Foulards Rouges Glaneurs 10 AOC Côtes du Roussillon

Trilogia del Pichón, corazon de pichón y nube de arroz, caldo del pichón, butifarron y pechuga de pichón Tatjé Para las almas sensibles (yo soy una de ellas) decirles que el corazón no es tal sino una preparación a base de carne del ave. El caldo fue servido en una copa. Sin palabras. Excelentisimo.
Plato regado con un Viña Pomal 81 DO Ca Rioja

Royal de Liebre a la royal Broche de oro para finalizar la parte salada de una comida extraordinaria.
Lo regamos con Vi de la Vila de Porrera Vall Llach 09 DO Qa Priorat

De postre nos sirvieron :

Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis salteados, y macarrones de vinagre de Jerez Lo siento pero no puedo escribir lo que se siente al degustar todos estos sabores. Muy bueno
Esta vez no hubo vino, lo regamos con un Sake Katsuyama Gozenshu Gen aunque parezca mentira, el maridaje fue perfecto.

Manzana de Feria La manzana de nuestra infancia, rellena de helado, acompañada de un brioche de colores. Muy Buena
Con este postre tomamos una sidra vasca Malus Mama 08 Naturalki Gozoa den Sagardoa(Astigarraga)

MC cambio la Manzana de Feria, que recordaba aun bien de nuestra última visita por un Postre Láctico difícil de describir exactamente los diferentes sabores de este postre pero según MC estaba mas que genial
Lo regó con un Canari El Grifo 56/70/97 DO Lanzarote

Anarquía de Chocolates Excelente presentación para la degustación de creo recordar 8 chocolates distintos con diferentes especias. Sensacional
Regamos este último postre con un Café Panamá Varietal GeishaPX La Bota No n°25 DO Montilla-Moriles

Tomamos unos excelentes cafés acompañados de unas riquísimas mignardises de distintos chocolates que nos sirvieron en su carrito galáctico.

No he especificado las características de cada vino porque soy un amante de estos pero no un conocedor. Puedo decir que absolutamente todos los caldos fueron de una gran calidad. Yo he guardado en mente los dos Riesling alemanes totalmente distintos el uno del otro pero ambos sublimes en sus diferencias, el Viña Tondonia Blanco 99, el Viña Pomal 81, El Vi de la Vila de Porrera Vall Llach 09 Priorat y el Sake Katsuyama que fue un gran descubrimiento.

Ademas de los vinos tomamos 3 botellas de agua durante la comida y me olvidaba de mencionar el excelente pan, de matricula de honor con el que acompañamos todo el festín, declinado en diversas variedades tan excepcionales las unas como las otras.

Al final de la comida, nos invitaron a visitar el arca de la alianza ( si no lo veo no lo creo ). La bodega del Celler es el templo de la catedral.: 40 000 botellas y 2800 referencias. Un verdadero descubrimiento para nosotros que nunca habíamos visitado una bodega de restaurante de tales características.

En esta visita tuvimos la suerte de poder hablar durante un buen momento con cada uno de los 3 hermanos Roca, Joan, Pitu y Jordi y fue un verdadero placer... Su sencillez, su naturalidad, su humanidad te hacen que te sientas en el mejor restaurante del mundo como en tu propia casa. Vaya regalo de cumpleaños, no ?

Pagamos 287 €/persona. Excelente RCP. Volveremos en cuanto podamos.

El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 10 10
10.0 10
Antoni_Alicante

Antoni_Alicante 12/02/14 15:33

Fecha de visita*: 08/02/14
Precio por persona: 241.0

Un celler es en catalán aquello que en castellano se denomina bodega. Aquí en mi tierra, no obstante, en ocasiones se generalizó el uso de este vocablo para definir aquel lugar de la casa reservado para almacenar algo más que vino: las conservas, los colgajos de tomates deshidratados, los embutidos… Este Celler en el que estuvimos el pasado sábado, del mismo modo, se ha convertido en una enorme despensa donde se almacenan no solo vinos, que haberlos haylos (cientos de ellos), sino un montón de cosas más: infinidad de sensaciones, multitud de historias propias de cada uno de los clientes, de todos los miembros del equipo, de la relación personal con el mundo de la gastronomía de unos y de otros, grandes momentos, tensiones y celebraciones entre el personal, desencuentros con ciertos clientes (nunca llueve a gusto de todos), sonrisas y lágrimas, aunque no necesariamente estas últimas fruto de la tristeza…

Pero, si una cosa se almacena en este Celler por encima de todas las demás, esa es la felicidad. Intuyo felicidad en las caras de cada una de las personas que veo llegar al restaurante desde mi posición en el cómodo sofá del vestíbulo donde estamos tomando el aperitivo; se percibe felicidad en todos los chavales que encontramos en el paseo guiado por la cocina, felicidad en el personal de sala que atiende y entiende las singularidades de nuestro grupo, felicidad en el rostro de los otros clientes que me cruzo a las puertas de los servicios o fumando en la calle a mitad del festín o cuando este finaliza…

La visita del sábado empezó a fraguarse el pasado mes de abril. Tras la experiencia singular que supuso el II Encuentro de la Peña los Restauranteros (comimos en Can Roca, pero con un menú histórico del Celler), sondeé rápidamente entre mis amigos y llamé para hacer una reserva de 6 personas. Me comentaron que tenía que ser para mayo de 2014 o para febrero si aceptaba estar en una mesa un tanto peculiar: se trata de la mesa que hay justo a la entrada de la bodega en una especie de saloncito reservado que, quienes hayan estado, recordarán. Me vino como anillo al dedo pues, para estas mesas de grupo grande, me encanta estar en un espacio aparte que facilita el disfrute propio, el del resto de los clientes que no van a sentirse molestos con nuestra conversación apasionada y jovial y la relajación generalizada del equipo de sala que no ha de andar pendiente de que nuestro grupo sea una molestia para los demás. Me comentaron entonces que el grupo podía crecer hasta 14 personas y, al poco tiempo, ya había pleno. Desafortunadamente una baja inesperada de ultimísima hora dejó el grupo en 13. Mucho ánimo desde aquí, Vicente. Nos tocará volver contigo algún día.

Comentando esta circunstancia con gente de Verema encontré opiniones para todos los gustos: personas que me decían que esa no era la mejor manera de disfrutar en el Celler, mientras que otros me tachaban de afortunado por estar en la mejor mesa de todo el restaurante y por poder compartir la mejor experiencia de mi vida con mi gente. Todos llevan razón, ¿saben? Vivo con el convencimiento que muchas de las mejores experiencias de nuestra vida se dan sentados alrededor de una mesa (sea cual sea la naturaleza de ésta), que la gastronomía une, desarrolla la sensibilidad y crea unos vínculos afectivos importantes. Por ello, quiero que todos cuantos aprecio puedan vivir lo mismo que yo. Y justamente por eso, no podía cerrar las puertas a nadie a esta quedada y les garantizo que disfruté muchísimo de todos y cada uno de los platos y estoy tanto o casi más contento de haberlo hecho con 12 personas a las que aprecio. Mi capacidad de síntesis con las composiciones y cierta facilidad para metabolizar rápidamente la ingesta de alcohol me permiten recordar prácticamente todos los platos que degustamos y, en cierto modo, emocionarme todavía con el recuerdo de algunos sabores, texturas y con la belleza de las composiciones.

Después de esta larguísima introducción, espero no haberles “indigestado”. Mi trayectoria en el portal Verema me otorga una visión muy personal de este foro de valoración de restaurantes. De todo hay en la viña del Señor, se dice, pero creo que aquellos foreros más prolíficos en escribir y los más asiduos a la hora de leer las valoraciones hemos adoptado esta web como una plataforma para mucho más que colgar valoraciones técnicas o puntuaciones. Es el portal que nos permite narrar experiencias en restaurantes y valorar el conjunto de sensaciones tras el paso por un determinado local. Y así lo vengo haciendo últimamente. Lo siento a quien le incomode.

Llegamos puntuales a la hora acordada (13.30 h) tras una mañana contrarreloj de quedadas a horas intempestivas, 6 horas de viaje, chequins en el hotel, taxis… Poco tiempo para la foto a la entrada y recepción cordial y alojamiento en el vestíbulo para tomar los aperitivos. De momento nadie nos recoge los abrigos. Sentados en unos cómodos sofás recibimos cada uno la ya célebre copa de cava de recepción que apuro casi de un solo trago. Vengo con sed y nervioso por una mañana tan estresante. Necesito un merecido relax. Llegan prácticamente junto al cava las aceitunas caramelizadas rellenas con anchoas de l’Escala: para uno que ha leído y visto tanto sobre el Celler esta presentación de las aceitunas colgando del bonsay le produce emoción, sensación de incredulidad (sí, estoy aquí). Para quienes jamás hayan visto el plato antes, debe ser impactante (pero que ost…s es esto??). Para unos y otros, una belleza de composición, la mejor carta de presentación de la casa. Las olivas muy ricas y el caramelo mucho más duro y compacto de lo que esperaba.

Apuramos el cava y pedimos otra copa. Nos avisan que la primera copa es invitación. Las demás se facturaran. Avisar es un buen detalle por su parte. Pedimos otra sin problemas (y las que hagan falta).

El pase de snacks del vestíbulo se completa con:

- Bombón de Carpano con pomelo y sésamo negro: Esferificación de vermouth blanco de sabor intenso, para nada transgresivo. Alguno de mis amigos jamás había probado presentaciones con esta técnica. Imaginen su sorpresa. Buen snack, sin duda.

- Tortilla de caviar: Se sirve sobre una cuchara y se asemeja, en cierto modo, a un ravioli. Otro rico bocado, menos impactante.

- Crujiente de gamba: Especie de oblea crujiente. Me sorprende su fragilidad. Su manipulación y emplatado deben ser extremadamente delicados pues la mía se rompe nada más cogerla. El sabor del crustáceo está muy presente.

- Bombón de trufa: Otra esferificación, en este caso con caldo trufado. Bello el cuenco de piedra en el que llegan a la mesa y curiosa la apariencia de los bombones: se asemejan a las “trufas” dulces.

- Brioche de trufa: Como contraste al bombón helado, otra presentación de la misma, caliente en este caso. Pequeño bizcochito con lasca de trufa que desprende un olor irresistible. Del sabor, ni les cuento. Para mí, el mejor snack. Se presentan sobre una gran “hogaza” de pan blanco, pero de piedra. Bravo.

Tras los snacks nos invitan a visitar la cocina, cosa que habíamos solicitado. Nos toman los abrigos y es el propio Joan quien dirige el grupo por las diferentes estancias de la cocina: hay efervescencia, tensión, pero, al mismo tiempo, concentración y disfrute. Cientos de artilugios, desde los más modernos a instrumentos rudimentarios, de toda la vida. Sensaciones muy diferentes a la otra gran cocina que he podido ver (Azurmendi). Aquí se respira ambiente de cocina, hay ollas sobre los fogones, plachas que sacan llamas, brasas que desprenden gran calor cuando paso junto a ellas, ruido de cazos y cucharas, gente que te pide amablemente que te apartes pues lleva algo en las manos… Si no fuese por los pulcros uniformes y el ambiente de concentración hay ciertas reminiscencias de la cocina de un salón de eventos donde se estuviese preparando un banquete para cientos de personas. Joan Roca, parco en palabras, va guiando amablemente al grupo por las diferentes estancias. Me quedo de los últimos y apena le oigo. Yo viví ya esa experiencia y quiero que ahora sean mis amigos quienes disfruten de ella. Inolvidable, según me comentan después.

Dejamos la cocina y nos acompañan a nuestra mesa: amplísima, sencilla pero elegantemente vestida. Algo muy grande va a pasar allí las próximas cinco horas. Comienza el show:

- Comerse el mundo: colocan frente a cada uno de nosotros una especie de farolillo negro que, tras deshacer el nudo que hace de cierre, se retira y aparecen cinco bocados representativos de cinco países que han visitado los Roca:

1) Corea: Pan frito con panco, tocino, soja, tirabeques, kimchi y aceite de soja. Se trata de una especie de croqueta con la harina de panco. Sabe a eso. Nada estridente. Correcta.

2) Marruecos: almendra, rosa, miel, azafrán, ras el hanour y yogur de cabra. El ras el hanou (he tenido que tirar de wiki) es un condimento fruto de combinar muchas especies. Sabor, pues, mucho más intenso que el anterior bocado. Rico.

3) Perú: caldo de ceviche. Tercera esferificación en el menú. Sabor domesticado, contenido… Echo de menos más contundencia.

4) China: Verduras encurtida sobre crema de ciruelas. Súblime. El mejor de los cinco viajes. Reminiscencias a “chino de barrio” pero con delicadeza y sutileza. Chapeau!

5) México: burrito de mole poblano y guacamole. Si bien destacable, mucho menos que el anterior. Predominio del cilantro sobre el resto de sabores.

- Consomé vegetal: Hermoso plato de cerámica blanca, con la crema espesa y cuasi trasparente de fondo y un montón de elementos colocados sobre ella: chirivía, nabo, zanahoria, patata violeta, ñoquis de ceps, tofú de avellanas, puré de calabaza y confitura de membrillo (echo mano del menú escrito para acordarme de todo). Un plato bellísimo, visual… Me recuerda a las golosinas saladas de l’Escaleta: se trata de probar muchos bocados del campo en pequeñísimas dosis. Pero, en el balance final, posiblemente el plato que menos emocionó y, ¡ojo! no digo que no gustase.

- Comtesa de espárragos blancos y trufa: Recreación del famosísimo corte de helado, remate final en tantas comidas dominicales en mi casa los días de verano. Servido sobre un plato/piedra llano de color negro se presenta un fino corte de este helado en el que la nata ha sido sustituida por la crema de espárragos y el chocolate crujiente por finas capas de trufa. Para una persona enamorada de los espárragos blancos, que se los comería todos los días, un plato memorable. Es sencillo, pobre en la presentación incluso (coincido con Mara), pero es una genialidad de Joan que despertó suspiros y alabanzas en todos nosotros. Muchos se dieron cuenta ahí que esto iba en serio.

- Alfombra de castañas, anguila ahumada, estragón, hinojo y naranja confitada. Si los espárragos me encantan, las castañas no le van a la zaga. Plato técnico, de los que uno jamás podrá hacer en su casa. La castaña se presenta con una textura indescriptible. ¿Pulverizada? No es exacto. A mí me recordó la “pelusilla” que desprenden algunos árboles (¿chopos?). El sabor es el de las castañas asadas en la chimenea de casa los días de navidad en la sobremesa familiar. Los toques de anguila y cítricos el contrapunto moderno a un sabor tradicional. Otro plato memorable.

- Caballa con encurtidos y botarga: Plato nuevamente de gran vistosidad y vanguardia. El conjunto se presenta sobre una gran fuente llana rectangular de color negro. El lomito de caballa marinado con aceite y sal descansa a su vez sobre una crema también de caballa y vino blanco. A diferencia de otros pescados marinados que he podido probar en otros restaurantes, aquí no se ha enmascarado su sabor. Contundente, sabe a pescado azul crudo, lo que es. Sobre el lomo los toques colorados de los encurtidos (alcaparras, guindillas, tomate…) y la hueva, en este caso de lisa. Pero aquello que realmente impacta son dos grandes “lágrimas” de salsa, una a cada lado del lomo, configuradas por una crema base de color oscuro y una trama de rallas de salsa blanca simulando a la perfección le bella piel de la caballa. Para mí una auténtica obra de arte.

- Ensalada de anémonas, navajas y espardenyes: Se usan hasta tres piezas de menaje para su presentación: el plato llano redondo que sustenta el conjunto, una especie de piedra blanca que hace de pedestal y el cuenco que contiene la ensalada. Éste simula el cuerpo de un erizo de mar una vez se le desprovee de los pinchos. En su interior un bocado de mar tras otro. Todos los elementos tersos, que no duros. La crema del fondo espectacularmente marina. En la “sección” de entrantes, tal vez el mejor plato, aunque resulte muy difícil quedarse con uno.

- Toda la gamba: Sobre una potente crema de sus cabezas se presentan dos gambas levemente braseadas, cuasi crudas y un “aire” de gamba. Compelan el plato una lágrima de salsa de plancton y los cuerpos de la gamba presentados como crujientes. Un homenaje muy personal a los platos de producto con ligeros toques de vanguardia.

- Cigala al vapor de palo cortado: Se presenta ante cada comensal un plato con tres elementos: el primero es una especie de “cacharro” similar a las cestas de bambú de cocinar al vapor pero con la base de porcelana blanca y la rejilla y la tapadera de aluminio. Se destapa ante nosotros y encontramos el cuerpo de la cigala crudo depositado sobre la rejilla. Se vierte sobre ella el palo cortado y se tapa rápidamente para que se cocine con el vapor que se genera cuando el vino vertido entra en contacto con las piedras volcánicas braseadas que hay en el cuenco que hace de base. El segundo elemento es una crema de las cigalas y el tercero una pequeña cucharilla con una reducción caramelizada del propio vino de Jerez. Otro gran plato de producto.

- Lenguado a la brasa con ajo negro, blanco, perejil y limón: Excelso!!! Otro de los top por el pescado en sí (me faltaron cuatro o cinco porciones más) y por la genialidad de la salsa. Otra “virguería” de gran impacto: se presenta como una pequeña terrina a modo de… ¿chocolatina? Pieza rectangular con las diferentes capas de los elementos formando líneas en diagonal: negro blanco, verde, negro, blanco, verde… Un placer para la vista, el olfato y el gusto. Una presentación para conservar en la retina.

- Mandala de cordero: Infinidad de ingredientes: la ventresca del cabrito a daditos, mollejas del mismo, yogur de curri, remolacha, espinacas, nabo, boniato, hojas y flores. Pero lo más espectacular de todo, la ya célebre flor con hojas de alcachofa. La madre que los parió (discúlpenme)! Una belleza, un prodigio de artesanía, una obra maestra. ¿El resultado? Quizás demasiados sabores. Pero el cordero estaba de la muerte y el impacto visual del plato para enmarcarlo.

- Trilogía del pichón: Tres presentaciones: la nube de arroz con el corazón del pichón (una especie de brioche etérea blanca con el paté resultante de las “vísceras”); la carne del mismo (apenas unas láminas cuasi crudas); consomé o caldo del pichón (servido en copa).

- Royal de liebre: Cuenco grande con la pieza de la liebre en el centro y la royal como lecho y acompañamiento. Bocado final para cerrar una parte salada memorable.

- Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis y macarrones de vinagre de Jerez: Presentación ecléctica sobre un gran cuenco de piedra negra. Tiene una pinta que te hace pensar: pero esto, ¿qué coño es? Luego lo comes y alucinas: su sabor, su textura esponjosa…

- La manzana de ferias: Se trata de la famosa manzana soplada que Jordi hizo en el Masterchef rellena de un riquísimo helado. Otra belleza de plato (lástima no poder colgar fotos). Se acompaña con una brioche “verde” (¿pistacho?), ralladuras y flores. Mi cabeza ya no procesa bien, jeje.

- Anarkia de chocolates: 8 chocolates distintos con siete especias. La presentación, aunque hace honor al enunciado, es bonita e, incluso, elegante. Me declaro abiertamente chocolatero así que este postre fue el broche final perfecto para tamaño festín.

Tomamos cafés y nos sacaron unas cuantas golosinas al centro de la mesa. Apenas las probé. No estábamos hartos ni mucho menos, pero si saturados del apabullante espectáculo que había supuesto el desfile continuado de platos, sabores, presentaciones, menaje… Apetecía levantarse, caminar, fumar… y el jardín interior que hay junto a nuestra mesa fue una bendición. Recibimos en ese impasse de tiempo al amigo Jerónimo, cosa que le agradezco personalmente, y él fue testigo de la felicidad reinante en ese momento.

Sobre lo bebido durante la comida había un trato entre el personal del restaurante y yo como cabeza visible del grupo. La idiosincrasia particular de éste me decantó desde un primer momento a declinar el maridaje: nos gusta el vino, sí, pero carecemos de saber enciclopédico, de conocimientos técnicos y de bagaje o recorrido para apreciar en todo su esplendor el fabuloso despliegue que no dudo ofrecerá Pitu en su selección. Por otro lado, tampoco quería pasarme la comida con la carta de vinos entre manos para ir escogiendo una botella tras otra. Propuse que nos sacasen distintos vinos a lo largo del menú sin necesidad de buscar una harmonía perfecta entre lo que se sacaba en el plato y lo que se ofrecía en la copa. No me expliqué bien o no me captaron la idea, pues se limitaron a sacar dos blancos para toda la parte de entrantes y pescados y un tinto para las carnes. Ante esta circunstancia, opte por ir pidiendo algo más yo mismo pues creo que era apropiado probar algunas cosas más. Tomamos:

- Cava Albet i Noya Celler de Can Roca: No sé si tomamos 2 o 3 botellas en el vestíbulo (1 de invitación + 1 facturada o 2 de invitación + 1 facturada). Un buen cava, muy refrescante para los snacks y para calmar el ansia de los recién llegados.
- Susterris Sauvignon blanc (Castell d’Encús – Pirineus catalans): 5 botellas – Ofrecido por sumiller. Según leo en la red se trata de un vino del prestigioso enólogo Raül Bobet bastante difícil de encontrar. La variedad en sí ya es una de mis preferidas. Me gustó.
- J.J. Prüm Wehlener Sonnenuhr 07: 1 botella – Ofrecido por sumiller como maridaje para la comtesa de espárragos blancos. Un buen Riesling.
- Do Ferreiro Cepas Vellas 2011 (rías baixas): 2 botellas – Elegido por mí para acompañar la ensalada de anémonas, navajas y espardenyes. Muy rico.
- Mas Candí QX 2011 (Penedés): 3 botellas – Xarel•lo elegido por sumiller para armonizar con la gamba, la cigala y el lenguado.
- Terra remota Camino 2010 (Empordà): 4 botellas de este multivarietalis que el equipo de sumillers para tomar junto a las carnes.
- MR 09 de Telmo Rodríguez elegido por mí para los dos primeros postres (2 botellas).
- Tokaji Oremus 3 puttonyos 2002 elegido por mí para el postre chocolatero (1 botella).

El servicio del vino y de toda la comida en general fue impecable. Llevado especialmente por Joan, Mariana y Pilar, con la ayuda de Enrique, no se les puede reprochar ni un solo pero. Nunca nuestras copas estuvieron vacías, no hubo ni un solo fallo en el marcaje de los cubiertos ni en la salida y retirada de platos. Trato muy cercano, entendiendo perfectamente la idiosincrasia de nuestro grupo, repitiendo aclaraciones… Una mención muy especial y todo mi reconocimiento para ellos.

Tras los cafés, pudimos visitar la bodega guiados por el propio Pitu que consigue aquí. en su terreno, un ambiente mágico, cuasi místico, que embriaga a todos cuantos le escuchan. Tal vez no fue el mejor momento para la visita pero puedo asegurarles que todos nosotros guardaremos un gran recuerdo de ese instante el resto de nuestras vidas.

Tras una valoración de semejante extensión, se hace difícil concluir. De todo lo expuesto en ella espero que encuentren lógicas mis puntuaciones. Jamás había puntuado con un “10” a un restaurante, pero lo experimentado en esta casa el sábado alcanzó sobradamente la calificación de “extraordinario, fuera de lo común” que nos ofrece Verema en los cuatro campos o aspectos a puntuar. Como extraordinario y poco común es aquello que convirtió esa comida en uno de los días más felices de mi vida: que trece personas, de un pequeño pueblo de Alicante, trece amigos que hemos crecido juntos, la mayoría de ellos con menos de 40 años, cuatro de ellos incluso menores de 30, gente humilde y currante, cada uno con sus penas y alegrías, pudiesen un día estar sentados a la mesa del que sin duda es EL MEJOR RESTAURANTE DEL MUNDO. Eso es magia y lo demás son historias.

El Celler de Can Roca (Girona)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 10 10
10.0 10
Cervino5

Cervino5 19/12/13 10:00

Fecha de visita*: 07/12/13
Precio por persona: 300.0

Durante los últimos 4 años Ana y yo hemos acudido a algunos de los más relevantes restaurantes de este país, la mayoría de ellos de la zona centro. En VEREMA están comentadas muchas de estas visitas, otras, por no haber obtenido el resultado esperado (incluidos nombres relevantes) esperan una segunda revisión… Llegados a este punto, y después de más de 11 meses de espera, en una fría y maravillosa mañana en la ciudad de Girona, nos encontramos ante la puerta de EL CELLER DE CAN ROCA.

Mientras nos hacemos las fotos de rigor delante del letrero que anuncia del nombre del mejor restaurante del planeta, los nervios nos devoran por dentro, ¿seremos capaces de entender lo que nos espera?, ¿cuándo salgamos por esa misma puerta 6 horas después habrá valido la pena la espera…? Joan Roca nos confirmará más tarde que efectivamente las expectativas generadas son un factor difícil de controlar.

Nos hemos presentado con veinte minutos de antelación con la intención de rebajar la tensión con una cerveza en la terraza, pero a excepción de un grupo de 8 amigos de Girona que tratan de calentarse al sol no divisamos ni aparece nadie. Como parece que no va a ocurrir nada…, nos decidamos a entrar.

Tras la puerta se nos da la bienvenida, son tal los nervios que apenas soy consciente de saber lo que ocurre a mi alrededor, sólo recuerdo ser dirigido rápidamente hacía nuestra mesa. Me sorprende el silencio que hay en la sala, somos la tercera mesa en ser ocupada (seremos de los últimos en levantarnos, y por supuesto, los últimos en salir del restaurante), la calma es apenas rota por los constantes movimientos del equipo de sala que calienta motores para la que se les/nos avecina.

Llegan las primeras atenciones, se nos pregunta por el idioma a utilizar: catalán, francés, inglés, castellano… ¿Dudas sobre el menú elegido…? Ninguna, venimos a por todas. Mientras todo esto ocurre se nos ofrece un magnifico cava, que es rellenado sin necesidad de que sea requerido (Albert i Noya Cava El Celler Brut).

Nos interesamos especialmente por la elección de los vinos, por primera vez en estos 4 años hemos decidido recurrir a la selección elaborada por Josep Roca, no obstante, manifiesto mi preocupación por el elevado número de vinos blancos del maridaje, mis dudas son derribadas cuando nos informan de la especial sorpresa que Josep tiene prevista para ese día en forma de vino tinto. –No sabemos cómo se le ha ocurrido– Nos dicen no sin reservas: VIÑA POMAL 1985 (Gran Reserva), un vino de colección que no se encuentra!!! No hay ninguna duda: recurriremos al maridaje.

A título informativo el maridaje está formado por: Improvisació 11 (Penedes), Joh. Jos. Prüm Kabinet 09 (Mosel-Saar-Ruwer), Kastanienbusch Rebholz 07 (Pfalz), Matassa 11 (Pays des Cotes Catalanes), Equipo Navazos 44 Flower Power (Jerez), Viña Tondonia 98 (Rioja), Las Umbrias 11 (Madrid), Coll de Sabater 06 (Conca de Barberá), Viña Pomal 85 (Rioja), Sake Katsuyama Gozenshu Gen, Malus Mama 09 (Astigarraga) y Abocado 97 Lustau (Jerez).

Solucionado el problema con el vino y templados los nervios gracias al cava…, comienza el FESTIVAL:

Empecemos por el final: “Lo importante no son los premios, solo queremos hacer bien nuestro trabajo” con estas palabras Joan Roca te agradece tu presencia al final de la visita. ¿Cómo encajar está declaración de principios tan sencilla cuando te acabas de llevar un revolcón del que todavía no eres ni consiente?

Puede que se deba a la proximidad de todo el equipo en sala durante toda la velada, mis amigos saben que repito en exceso el término “espectacular”, con una sonrisa parte del equipo se adelantan a mis comentarios.

Otros pueden pensar que es por la visión sobrecogedora del edificio, con el paso de los días te das cuenta de su importancia, siendo sin duda parte fundamental del equipo. Espectacular trabajo de diseño.

También por la facilidad de adaptar los gustos de los clientes, como cuando uno se pone pesado con las preferencias por el vino tinto, y te proponen cambiar un blanco por un Marcel Lapierre 11 (Beaujolais francés), todo un detalle.

Por las reiteradas (pero necesarias en mi caso) explicaciones de las distintas composiciones.

Por la sonrisa aquiescente de Josep Roca escuchando día tras días los mismos comentarios.

Porque no: por la cristalería y la vajilla, de la cubertería ni hablamos.

Por las distintas explicaciones por el origen de los vinos y bodegas, todo el equipo parece tener un conocimiento absoluto en la materia, y de paso, por pasar sin querer por la mesa y rellenarte la copa de vino, o por no hablar de disfrutar la botella de VIÑA POMAL en exclusiva (alguien la dejó a mi lado como el que no quiere la cosa…).

Quién sabe si es por la luz que entra a raudales por los ventanales exteriores y por el espectacular patio interior por el que caen (de manera constante) las hojas de 9 magníficos chopos.

Por recuerdos imborrables en forma de tartaleta de camarones y de bombón de trufa (ambos entrantes), de consomé vegetal, de un increíble helado contessa de espárragos blancos, de la no menos sorpréndete alfombra de castañas y anguila, de la caballa con encurtidos, o de la ensalada de ortiguillas, navajas, espardeñas y algas (el mejor plato de la carta).

Para los amantes de la arquitectura sin duda por el no menos espectacular patio existente entre la cocina y la cava.

Igualmente por la histórica y magnifica “toda la gamba” y por el maravilloso helado de masa madre (un postre digno de un genio). El resto de las propuestas, no lo he dicho, simplemente espectaculares.

Por los fallos (intranscendentes) que los hay, y que son inmediatamente solucionados.

Por el increíble número de personas que completan el equipo de sala, a lo largo de la velada seremos atendidos por la mayoría de ellos. Todos de 10, sin excepción, su desempeño en sala es soberbio. La profesionalidad y las ganas de hacerte participe de algo excepcional por parte de todo el equipo hacen que la comida sea un recuerdo imborrable.

O por los 8 “nuevos” amigos de Girona que nos invitaron a continuar la noche en el mágico casco antiguo de la ciudad.

Y para acabar, por querer el destino que compartiéramos el avión de vuelta a casa con los tres hermanos Roca..., de coña vamos.

Desde el inicio del servicio hemos sido atrapados por el espíritu que envuelve todo El Celler de Can Roca, viviendo una experiencia irrepetible, me viene a la mente las sorprendentes y acaloradas palabras del Comandante de Iberia que horas antes, sobrevolando la bellísima ciudad de Barcelona anunció a voz en grito en catalán, en inglés y finalmente en castellano que el día en Barcelona iba a ser MARAVIIIIIIILLOSO……, ni se podía imaginar de lo acertado de su previsión.

¿Por qué es un 10 El Celler del Can Roca? Por la compañía por supuesto…

Verema.com utiliza cookies propias y de terceros, con ellas obtenemos información sobre tus pautas de navegación y así podemos ofrecerte una mejor experiencia de uso y servicio mostrándote información relacionada con tus preferencias e intereses. Si continúas navegando aceptas nuestra política de cookies.