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Manchega   1

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Restaurante El Bohío

57
Datos de El Bohío (Toledo)
Precio Medio:
106 €
Valoración Media:
8.3 10
Servicio del vino:
8.8 10
Comida:
9.0 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Manchega
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 49,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos y lunes noche. Agosto

Teléfono

Restaurante El Bohío (Toledo) Trufa hecha en un caldo del cocido El Bohío (Toledo) Ciervo asado con foie gras y cerezas El Bohío (Toledo) en Illescas Flan de Caramelo Restaurante en Illescas Versión del Pisto Manchego de El Bohío Restaurante El Bohío (Toledo) Ropa Vieja con caldo de Cocido El Bohío (Toledo) Queso, miel y manzana verde El Bohío (Toledo) en Illescas menu Restaurante en Illescas naranja,campari y azafrán Restaurante El Bohío (Toledo) flan de caramelo El Bohío (Toledo) Anchoa con remolacha y queso El Bohío (Toledo) en Illescas Huevo con cocochas, patatas y piparras Restaurante en Illescas El guiso de patatas con costillas Restaurante El Bohío (Toledo) El Bohío (Toledo) El Bohío (Toledo) en Illescas El postre Restaurante en Illescas El Bohío Restaurante El Bohío (Toledo) El Bohío El Bohío (Toledo) El Bohío El Bohío (Toledo) en Illescas El Bohío Restaurante en Illescas El Bohío Restaurante El Bohío (Toledo) El Bohío

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Opiniones de El Bohío (Toledo)

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El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 8.5 10
8.9 10
Isaac Agüero

Isaac Agüero 06/10/14 09:37

Fecha de visita*: 06/10/14
Precio por persona: 140.0

Largo tiempo desde nuestra única y última a El Bohío de Illescas. Creemos que fue hace unos seis años. Nuevos tiempos en el exterior (ahora de blanco), y en el interior donde se ha reformado el piso superior. Se han conformado varias salas privadas, una de ella resulta amplia, moderna, con una bodega acristalada donde se puede divisar las botellas más emblemáticas y representativas de las cerca de 800 referencias. En ella, tenemos la suerte de ser ubicados. Se nos invita a la relajación, sientes que te van a cuidar.

En la Avenida Castilla La Mancha de Illescas, se despliega una cocina de raíz castellano-manchega, pasada por un tamiz estético, sin que ello reduzca en absoluto su esencia. Exaltación del territorio que en esa comunidad sólo se alcanza en Las Rejas de Manolo de la Osa (otro santuario). El sabor como vehículo de placer y compresión para el comensal. Nitidez y potencia. Sencillez y evidencias sin rodeos filosóficos ni conceptuales. Las técnicas para nada son protagonistas estando al servicio del gusto, y el atractivo visual. Destacan los emplatados elegantes, compactos, coloridos, atractivos. Estos platos comienzan entrando por la vista, y automáticamente después regocijan el paladar. Cantidades justas, cada plato (menos el cordero) compuesto de tres “cucharadas”, que empujan a llegar, a seguir degustando.

Apabullante comienzo con ocho aperitivos que llegan casi al mismo tiempo a la mesa. Un comienzo casi frenético que impulsa ese recuerdo infantil de desplegar gominolas y decidir por cual comenzar. Con el paso del tiempo, las chucherías se han convertido en: una fina teja de crujiente de cerdo, unas patatas con cochino representadas por una gigante corteza que esconde el tubérculo en su interior, carcamusas, ajoblanco con fruta de la pasión en forma de bombón con un buen contraste de sabores, el macarrón de mascarpone, unas lentejas con butifarra que con un solo bocado te dicen que te comerías un plato sopero (de diez), un crujiente de bacalao y yogur, el foie gras con sardina (combinando grasas) , y las rocas de sésamo y maíz con las que se recomienda finalizar por tener el toque más dulce.

El menú es una ordenada sucesión de platos que clara y afortunadamente va de menos a más. Ascenso sápido gradual que ayuda a estar preparado gustativamente para cada lance. Lo primero en llegar es el escabeche de pollo de corral, cebolla y aceite, probablemente la muestra de mayor técnica. Texturas, temperaturas y gusto, y armonía.

El gazpacho de frutos rojos es un ejercicio de equilibrio perfecto entre acidez y dulzor. La primera de las demostraciones de magia partiendo de la cocina más común.

Se juega visualmente con la sopa de mariscos, y pescados especiada. La clorofila esconde el mar en un fondo que destaca por conjugar sabor y levedad, resultando en cucharadas elegantes.

Subimos un peldaño en cuanto a potencia al llegar al Huevo, cocochas, patatas y piparras. Combinación untuosa con toques agri-picantes que resulta atractiva en boca.

El plato potencialmente más complejo es la Sepia salteada con un guiso de puerros, wasabi y coco mezclando amplias notas dulces con ligeras notas de picor. A nuestro modo de ver, los pequeños “sepionets” pasan algo desapercibidos.

Como mar y montaña, el rabo ibérico con espardeñas y alubias. La montaña mucho más representada vía la potencia de ese rabo prensado, untuoso, que se lleva al huerto al pepino de mar, haciéndole sucumbir, y quedando relegado a un segundo plano. Ennobleciendo al ibérico.

La tendencia actual de degustar una de las partes más nobles del atún en crudo se desmorona cuando llega a la mesa la Ventresca de atún, su pelota y caldo de verduras. Fondo que vuelve a mostrar esa cualidad de la cocina de Pepe Rodriguez el sabor, y su livianidad, pura elegancia. El túnido jugoso y en papel protagonista. Un guiso noble de mar.

El pase de más de tres bocados es el Cabrito asado, semolina y melón ó como un “asado” puede vestirse de frac. Sientes la infinidad de formas de hacer cocina, el camino de evolución y respeto de esos hornos de asar castellanos. Aguda la incorporación de la fruta, contribuyendo con frescor, limpieza en cada ingestión. Una muestra de cocina inteligente, siendo muy cortés con el clasicismo.

Es evidente que Pepe Rodriguez Rey marca una línea clara de deferencia y evolución hacia la tradición, alcanzando su cúspide en los dos últimos platos que se añaden gentilmente. Son los que podríamos denominar la “gran pareja bohiana”. Igual que en Casa Gerardo se debe finalizar con fabada, ó en el Portal de Echaurren las croquetas son un deber, en el Bohío se acaba con Ropa vieja y su caldo del cocido, y los callos tradicionales. La pujanza de la primera potenciada por su caldo seduce a la vista desde esa armonía en las presentaciones, un pequeño potencial pero puede ser un exceso de pimentón.

Los callos al menos merecen un párrafo exclusivo. Personalmente les considero un símbolo de vicio, de potencial gula que surge cuando el diablo gastronómico que algunos llevamos dentro nos susurra: “ ¿Te imaginas comer hasta saciarte? Venga, no seas cobarde y pide más”. No hicimos caso al de cuernos con rabo por esta vez, pero “esta afrenta” no quedará así. Volveremos. Como tener embobada a la Belucci y solo besarla con los labios pegados y gelatinosos. Belleza y cocina sin edad.

Tras el calentón final, llegan los postres, en ambos destaca un equilibrio sugerente entre la acidez y el dulzor; ni uno ni otro sabor destaca pero los dos están presentes. En primer lugar la suavidad aparece en la mesa con las Escamas de azúcar, yogur y chocolate blanco . Postre que se revela delicado y sútil. Un corte cuasi-brusco en la fuerza sápida a través de la acidez del yogur.

Seguidamente Fruta de la pasión, praliné y sal de kikos, de nuevo danzan en pareja los sabores anteriores y también a la vista resultan misteriosos sin mostrar sus ingredientes principales. Muy agradable.

Se finaliza con el Queso, miel y manzana verde sencillo, y resultón con un agradable mezcla de texturas, y una pequeña serie de petit fours : trufas, gominola de fruta de la pasión y cañas fritas.

Entorno, sabor, estética, respeto a los raíces creando caminos de evolución. Además de los aperitivos, destacan la sopa de pescados, y mariscos, el huevo con patatas, y cocochas, esa ventresca de atún, el rabo ibérica con espardeñas, y los históricos callos. Otra saga más que da brillo a la gastronomía española. Disfrutemos de ellas.

El Bohío: Sabor, estética, y raíces.

Para el post completo y fotos http://www.complicidadgastronomica.es/?p=4166

El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 10 10
9.6 10
-Juanjo-

-Juanjo- 01/10/14 15:20

Fecha de visita*: 30/09/14
Precio por persona: 110.0

Después de más de seis meses hemos vuelto a visitar nuestro restaurante de cabecera. Pequeños cambios estéticos, empezando por un lavado y pintura de fachada que ahora es blanca. Ya en el interior y en el salón de arriba, me fijé que había puesto unos biombos para separar algo las mesas y lo mejor, han hecho otro reservado en la parte de arriba con una bodega vista muy muy bonito. Sala grande donde creo que pueden entrar fácil 12 personas.

Vamos con lo nuestro. Nos colocaron en uno de los reservados “pequeños” de la parte de arriba. Perfecto para las tres personas que íbamos. Martes a mediodía y el restaurante prácticamente lleno. Solo dos mesas libres.

Hicimos el menú degustación largo que ahora cuesta 99 € más IVA al que añadimos unos callos para terminar y entre medias nos pusieron un sopa de ajo de llorar. He probado varias versiones en esta casa y esta está en mi top1. Este fue el menú

- Aperitivos. Lentejas con butifarra, Carcamusas, foie con sardina, rocas de sésamo, macarrón de parmesano y ajoblanco de coco y fruta de la pasión.
- Escabeche de pollo de corral, cebolla y aceite. Éste último helado, una especie de granizado. Plato nuevo y muy rico.
- Gazpacho de frutos rojos. Otra versión de su gazpacho. Tampoco lo conocía.
- Sopa de pescados y marisco especiada. Plato conocido y muy bueno, con un fondo impresionante.
- Huevo con cocochas, patatas y piparras. Ya lo habíamos probado, no nos cansamos.
- Sepia salteado con jugo de puerros y wasabi. Nuevo pase y nuevo acierto. La sepia a la brasa con un guiso perfecto.
- Rabo de cerdo con espardeñas y judías. Platazo.
- Ventresca de atún, su pelota y el caldo de verduras. Otro pedazo de fondo.
- Pichón. Chocolate, ciruelas e higos. En su punto y gran contraste de los toques dulces del acompañamiento.

- Escamas de azúcar, yogur y chocolate blanco. Uno de mis preferidos en esta casa.
- Fruta de la pasión, praliné y sal de kikos.
- Queso miel y manzana verde.
- Petit

Pedazo de fiesta y homenaje. Para el bebercio, llevamos un Claude Cazals millesime 2006 y luego Mario nos sirvió un Ribera que no lo parece y está increíble Preludio de Sei Solo, para los postres un moscatel malagueño 2008, no recuerdo el nombre, de vendimia tardía. Rematamos con gt’s de MMiller westbourne. Todo servido a temperatura perfecta y coperío de nivel.

El servicio al nivel acostumbrado de 10. Atención perfecta. Muchas gracias a todos. Volveremos¡¡¡¡¡

El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 10 10
9.6 10
-Juanjo-

-Juanjo- 20/03/14 11:53

Fecha de visita*: 08/03/14
Precio por persona: 102.6

Hacía algún tiempo que no íbamos a casa de los Rodríguez a darnos una fiesta y la verdad, ha merecido la pena la espera.

No voy a describir el menú puesto que está en su web. A éste añadimos los callos, la ropa vieja y un postre más. Un auténtico festín con el que no acabé con la sensación de pesadez y llenón que sí he tenido en otros sitios. Tal vez, seguramente, sea debido a las horas y al buen bebercio.

Llegamos a eso de las 13.45h y nos íbamos a ir cerca de las 20.00h cuando decidimos que ya que estábamos allí sería buena ocasión de hacer un doblete. Y eso hicimos¡¡¡ En esta ocasión Pepe nos hizo un menú con una mezcla de clásicos como el bacalao y el cabrito con algún plato que está probando. Uno de ellos, un guiso de rabo de cerdo con espardeñas realmente impresionante.

Salimos sobre la 1 de la mañana, con una sonrisa en la cara y con ganas de volver. Una autentica experiencia gastronómica.

En ambas ocasiones estuvimos en los reservados. Probamos los dos.

Comentario aparte para Diego y todo su equipo con José Carlos, Rubén y Mario a la cabeza. Gracias a todos por hacerlo tan bien y aguantarnos, sobre todo aguantarnos. Por todos los detalles desde antes de entrar por la puerta hasta mucho después de salir. Servicio de 10 en ambas comidas. Como decía en el título, como estar en el salón de casa y eso estando el restaurante lleno.

En el tema del bebercio. Hablé con Diego y llevé un par de champagnes para empezar. La cosa quedo así:

- Claude Cazals. Blanc de blancs
- Christophe Mignon. Meunier.
- El reventón.
- Tardieu Laurent. Cotes du Rhone.

- y por copas. Para callos y ropa vieja: Amontillado Tradición
- para los postres: Lustau India solera.

Para la noche, una par de burbujas.

- Piollot Rose.
- Suenen blanc de blancs.

Unos gt's perfectamente servidos ayudaron y mucho a llevar semejante festín.

Pongo el precio del menú largo sin extras.

El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: - 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 8.5 10
9.5 10
Kastillo

Kastillo 27/01/14 12:37

Fecha de visita*: 04/01/14
Precio por persona: 113.0

3 años después, volvemos a este templo gastronómico, para nosotros sin duda EL MEJOR RESTAURANTE DE CASTILLA LA MANCHA.

En este tiempo Pepe Rodriguez Rey se ha hecho muy mediático con el programa Masterchef, incluso con las uvas en la pasada nochevieja por TVE.. pero su cocina sigue siendo para muchos la mejor desde hace tiempo. LA COCINA DEL RECUERDO, como comentabamos con una persona del equipo de El Bohío... sabores potentes, de raíces profundas en la tradición, concentrados, en un formato totalmente nuevo y sorprendente. Cocina manchega, abrazada con platos de la cercana Madrid y cada año más, algunos toques exóticos que nos encanta que poco a poco se hayan introducido en este templo gastronómico (ajo negro, curry, sopas especiadas con toques asiáticos, etc.)

Porque quisimos pasar el dia DE REYES en su casa. Porque también se puede innnovar con un morteruelo, un cocido, o un potaje. Porque los REYES no son 3, son ellos dos.

Os dejo fotos y nuestra experiencia personal en el blog. Espero que os guste y sea útil sobre todo para los que aún no se deciden a ir!!

PARTE 1: http://la-cocina-creativa.blogspot.com/2014/01/restaurante-el-bohio-2014-en-casa-de.html

PARTE 2: http://la-cocina-creativa.blogspot.com/2014/01/el-bohio-2014-en-casa-de-los-reyes.html

El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 7 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 7 10
7.4 10
lsierrar

lsierrar 15/10/13 17:36

Fecha de visita*: 12/10/13
Precio por persona: 60.0

Llevábamos ya casi un año con la intención de ir a esta “casa de comidas” tan galardonada, pero entre unas cosas y otras no ha podido ser hasta la semana pasada. Aparcamos frente a la puerta y la verdad es que nunca pensamos que el famoso restaurante El Bohío pudiera recibirnos con una fachada tan rústica, como si de un mesón más se tratara (nos llevamos la misma sorpresa que con Las Rejas). Cualquiera diría que dentro se encuentra el que puede ser unos de los tres mejores restaurantes de Castilla-La Mancha. Buena recepción por parte de Diego Rodríguez que nos acompañó hasta la mesa.

Estuvimos en la sala situada en la planta baja para unas 30-35 personas, partida en tres espacios separados por dos arcos. Mesas generosas en tamaño y bien separadas. Ambiente rústico, quizás demasiado espartano, aunque va por gustos. Nos colocaron en una mesa redonda y amplia junto a una de las ventanas con cristales emplomados, a través de los cuales se veía la frenética actividad de una legión de jóvenes cocineros en prácticas. Ese día Pepe Rodríguez se encontraba cumpliendo con sus compromisos de la televisión.

En general, atento servicio por parte del numeroso servicio de sala, aunque nos llamó la atención el que nadie pareció interesarse sobre cómo había ido la comida. Si he de destacar a alguien, ese fue el sumiller.

Buen servicio de pan: Rebanadas de un pan de pueblo genial y pan de aceite de muerte.

Oferta estacional según mercado con clara inspiración en la cocina castellano-manchega, aunque con elaboraciones y presentaciones actualizadas. Se compone de tres menús. Nosotros, en esta primera visita, nos inclinamos por el menú de temporada (49€ + IVA + 3.10€ de servicio).

Comida para tres personas:

- Snacks de bienvenida: Patatas con cochino, crujiente de wasabi y brandada de bacalao. Bien en conjunto, aunque destacó con luz propia las patatas con cochino (no pudimos reprimirnos y pedir repetir esta delicatessen tan campechana).

- Sopa de coliflor con arenque y maíz tostado: Delicada sopa bien acompañada de unos trocitos de arenque marinado. Además una especie de chip crujiente elaborado con maíz. Atrevido y resultón este plato. A lo tonto, este fue el plato que más comentamos y del que mejores recuerdos nos llevamos.

- Ropa vieja y el caldo del cocido: Una especie de rulo elaborado con las sobras de un cocido (carnes, garbanzos, patatas, etc.) y aderezado con una pizca de pimentón dulce. Resultón pero nos defraudó un poco. Potente de sabor pero nos pareció algo seca la preparación. Menos mal que los chupitos de un excelente caldo lo compensaba.

- Bacalao frito con jugo de adobo: Taco de bacalao grueso y bien frito, con gabardina fina y crujiente. El único problema que vimos es que el corazón del taco estaba literalmente frío y crudo. Se complicó mucho su degustación ante la dificultad de partirlo con la paleta del pescado.

- Cordero con picada de frutos secos: Rollo de carne de cordero asado en en horno. Tenemos que decir que estaba bastante jugoso y con buen sabor, pero esperábamos algo menos convencional. Se presentó sobre un pisto manchego algo sabroso en vez de los frutos secos.

- Callos tradicionales: Magníficas tapas de callos (esta vez elaborados y presentados sin vanguardismos) con el afortunado reposo de unos días para que ligue la salsa que proporcionan morros y patas. Nos ofrecieron repetir y cómo negarse ante semejante atención. Tengo que decir que las tapas de callos no se cobraron, aún cuando las pedimos durante la comanda, lo que dice mucho del buen hacer de esta casa.

- Postre de limón y yogurt: Aunque buenos los dos trocitos de una especie de bizcocho de limón con sorbete de yogurt, nos pareció un postre escaso y simplón. No creo que tenga la entidad de postre.

- Macarrons de café y trufas como detalles de la casa en la sobremesa.

En la sobremesa nos ofrecieron un café o chupitos que no declinamos. Tomamos un orujo Lúa realmente rico.

Estupenda oferta de vinos presentada en varios libros. Ya desde el principio teníamos claro un vino de la zona por lo que el magnífico sumiller (José C. De La Fuente) nos dejó el correspondiente libro solo con vinos de Castilla-La Mancha. No eché siquiera un vistazo al resto de la oferta, pero me imagino que haría las delicias de cualquier entusiasta al vino. Precios dentro de lo razonable (x1.5). Nos decidimos por La Viña Escondida 2008 (41€+IVA), servido perfecto de temperatura y en buenas copas Schott. El sumiller siempre atento a rellenar las copas y atento a si todo iba bien.

Precio total: 227.21€ (incluido IVA, pan y servicio 3.10€ por persona, 2 botellas de agua grande, un refresco y la botella de vino).

Nota: El precio por persona indicado corresponde a la de una comida con el menú de temporada con IVA, servicio y sin bebidas.

El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 10 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 10 10
8.9 10
EuSaenz

EuSaenz 23/07/13 10:02

Fecha de visita*: 13/07/13
Precio por persona: 120.0

Dos citas gastronómicas anuales tenemos marcadas como ineludibles en nuestro calendario y son la comida de bienvenida a la primavera en El Celler de Can Roca y la celebración de nuestro cumpleaños en El Bohío. La primera ya tuvo lugar hace unos meses con notable éxito y la segunda, que coincidió con nuestro aniversario, no le fue en absoluto a la zaga. Esta vez tomamos la acertada decisión de disfrutarlo y compartirlo con más amigos y al final nos juntamos 8 personas que pasamos 6 horas de auténtico deleite en Illescas. Por temas de espacio nos acoplaron en un lateral del luminoso y sencillo comedor de arriba donde estuvimos muy cómodos y a gusto y elegimos el menú degustación (95 euros) con algún cambio en directo y añadidos de última hora. Veamos.

Los “snacks”: siempre son una delicia los aperitivos del inicio que esta vez tomamos con una copa de Manzanilla Pastrana. Pasaron un buen número de ellos, el cremoso y fresco foie gras con sardina, el chispeante crujiente de pescado, las adictivas patatas con cochino, el contraste de la aceituna con lichi, la delicada versión de las carcamusas con su copa de sangría, el curioso merengue de fresón con boquerones, las deliciosas rocas de sésamo y maíz y el macarrón de parmesano, que no probamos. Juegos de sabores y texturas que te despiertan y preparan para lo que viene, que les garantizamos que no es poco…

Jugo helado de almendras, gamba y ajo negro: una de esas composiciones veraniegas con las que Pepe nos sorprende, balanceando los sabores de la almendra amarga con un sutil ajo negro y la gamba, en un plato frío que no deja indiferente a nadie por sus contrastes y sabores. Gran comienzo.

Anchoa con remolacha y queso: un clásico del restaurante que no habíamos probado, de impecable presentación. Lo mejor sin duda el marinado de la anchoa, una delicia, contrastando con el puré de la remolacha. Lo peor el queso, demasiado fuerte para nuestro gusto…un plato de contrastes.

Las verduras del cocido en ensalada: por este tipo de platos nos apasiona la cocina de Pepe, sí, son unas verduritas del cocido marinadas y en ensalada, parece un plato de hospital, pero…¿y el sabor? Pues eso, una auténtica delicia, delicadeza y contundencia perfectamente unidas formando un equilibrio imposible.

Huevo con cocochas, patatas y piparras: nos quedamos sin palabras, plato moderno con el que Pepe consigue unos balances de sabores y texturas difíciles de igualar, jugamos de nuevo con equilibrios que parecen imposibles pero que se conjuntan con una elegancia y armonía propias de los más grandes.

Galleta de Pichón y foie gras con morteruelo especiado y frutas: un gran clásico del local que resume a la perfección la esencia de la cocina de Pepe: producto, sencillez, sabor, contrastes y raíces manchegas. Esto es como la gamba del Celler pero trasladándonos a La Mancha. No nos cansaremos nunca de comer esta maravilla.

El guiso de patatas con costillas: este es el típico plato que hace que no haya consenso total con este restaurante, mucha gente piensa que cómo es posible que se pongan unas patatas con costilla en un “estrella michelín”. Pero… ¿las han probado? Pues sí, unas patatas con costilla, pero señoras y señores qué costilla, qué patata, qué caldo, qué sabor y qué plato. Altísima cocina con nombre popular.

La ropa vieja y el caldo de cocido: quizá el tótem de todos los platos de Pepe, el clásico imprescindible que siempre hay que poner y como en la mesa había debutantes en esta casa su presencia se hacía perentoria. Este plato justifica el desplazamiento a Illescas, pruébenlo y luego díganme. Ese caldo es algo mundial…

Pichón asado sobre un taco de corteza de cerdo: hemos probado aquí el pichón elaborado de varias formas y siempre con notable éxito, todo se basa en una materia de primer nivel y una preparación como debe ser, sangrante por dentro y marcado por fuera, con todo el sabor de sus jugos. El taco de corteza de cerdo añadía más untuosidad. Excelente.

Hasta aquí llegaba la parte salada del menú, sin embargo nos dieron la posibilidad de pedir dos platos extras y no la rechazamos, la mitad de la mesa pidió uno y la otra mitad el otro.

Nuestra versión del potaje de bacalao y espinacas: ya nos fascinó el pasado año pero este ha llegado a la perfección. Presentado deconstruído y en una composición cromática muy atractiva, es pura delicadeza, con una conjunción de sabores y texturas sencillamente inigualable. Plato del año hasta el momento junto con la “comtessa” de espárragos del Celler.

Callos tradicionales: los callos de Pepe son siempre un imprescindible por su sabor, su melosidad y su fuerza perfectamente medida. Llevaban hechos un par de días y necesitan 4 para llegar a su cénit, pero aun así estaban deliciosos. Para mojar el pan que nos quedaba e incluso pedir algo más.

Vamos con los postres…

Escamas de azúcar, yogur y chocolate blanco: un buen pre-postre debe ser una delicada transición entre lo salado y lo dulce y eso es algo que aquí tienen muy claro. Plato de tonalidades blanquecinas, fresco y complejo, con un perfecto balance entre dulzor y acidez, incluso amargores y sin apenas protagonismo del azúcar. Genial.

Postre de pistacho en 6 texturas: postre conocido de otras ocasiones y no por ello menos sorprendente, una oda al fruto seco verde en 6 composiciones, helado, esferificado, en crema, en oblea, al natural y en tortita. Uno de los grandes postres que podemos degustar en toda España.

Un excelente café (como siempre) y los deliciosos “petit-foirs” para acompañar, que en esta ocasión consistieron en un bizcocho de limón y yogur y las tradicionales trufas, macarrones y cañas fritas.

Ya hemos comentado en anteriores ocasiones lo que nos gusta esta cocina por esa mezcla entre lo tradicional y lo moderno sin perder la esencia de la tierra en la que nos encontramos. Ahora simplemente podemos confirmar que no se ha bajado la guardia y que el nivel continúa siendo el mismo, de auténtico sobresaliente, mirando a la cara a los más grandes restaurantes de España. En esta ocasión señalamos cuatro platos que rozaban la perfección en todas sus facetas, el huevo, las patatas con costilla, la ropa vieja y el potaje de bacalao, rozando el sobresaliente el resto y sin prácticamente altibajos, solo quizá la anchoa pero más por el queso (muy fuerte para nuestro gusto) que por el plato en sí, que era excelente.

Para beber quedamos en aportar una gran botella de nuestra bodega por cada uno de los asistentes, aunque siempre suele aparecer alguna de más que desde luego bienvenida es. La selección final fue de las que impulsan a un menú del nivel que disfrutamos al mismísimo paraíso gastronómico.

Manzanilla Pastrana: un clásico de Vinícola Hidalgo, una manzanilla “single vineyard” que una vez más demostró su variabilidad entre botellas, ya que ésta no era la mejor. En cualquier caso, un vino siempre apetecible. Bien con los primeros “snacks”. [Punt: 8,5/10]

Champagne Hure Freres Terre Natale 1999: excelente y desconocido Champagne con 10 años de crianza en rimas, gama alta de un productor muy fino. Frescura y complejidad, cuerpo y prestancia. Perfecto con la segunda parte de los “snacks”. [Punt: 9,1/10]

Champagne Clos Cazals 1999: la “cuvée prestige” de Claude Cazals es este soberbio Clos situado en Oger. Complejo, barroco, largo y enorme, puro placer, entrando en su fase de madurez que mantendrá mucho tiempo. Fantástica armonía con el jugo helado de almendras. [Punt: 9,3/10]

Egon Müller Schzarhofberger Spätlese 1999: botella de subasta (Grosser Ring), joven, intenso y complejísimo en nariz, una delicia en boca, pura seda, pura finura, hablamos del productor más grande del Mosela y de toda Alemania. Original y distinta su armonía con la anchoa. [Punt: 9,5/10]

Bonneau du Martray Corton-Charlemagne 1991: bufff, qué pasada de vino. Joven, mineral, eterno, puro terroir, cambiante en copa, acidez, estructura, un portento. El mejor Corton que hemos probado y entre los mejores Borgoñas blancos. Celestial con las verduras en ensalada. [Punt: 9,6/10]

Contino Reserva 1976: de menos a más, algo más evolucionado en nariz pero con una boca fresca y directa, sin ser la mejor botella dio la talla sobradamente. Grandes estos Continos de los 70. Fantástico con el huevo, aunque guardamos algo para la parte final. [Punt: 8,6/10]

Ceretto Barolo Bricco Rocche “Brunate” 1996: Barolo serio y austero, un 96 de libro, auténtico, complejo, joven y tánico, un gran vino que como muchos otros de esta añada durará una eternidad. Un perfecto acompañante de la galleta de morteruelo. [Punt: 9,2/10]

Roberto Voerzio Barolo Fossati-Case Nere “Riserva 10 anni” 2003: la más alta gama de Voerzio en un vino que sale con cuentagotas, apenas 1800 botellas y tras 10 años en bodega. Absolutamente sublime, un himno al nebbiolo, pura sutilidad, pura elegancia. ¿Dónde está la añada cálida? Increíble su fusión con las patatas con costillas. [Punt: 9,7/10]

Viña Tondonia GR 1994: comenzado su larga vida y mostrando todo el encanto de los Tondonias, un vino que nunca pasará de moda, una delicia en un año formidable pleno de elegancia. A repasar en 20 años. Con la ropa vieja, dos clásicos en el plato y en la copa. [Punt: 9/10]

González Byass Palo Cortado Vintage Sherry 1982: la última añada en salir al mercado de González Byass, una rareza llena de finura y profundidad, un palo cortado técnicamente perfecto. Selección de una bota y apenas 600 botellas. Un vino único en su estilo, auténticamente esencial. Salvaje con los callos. [Punt: 9,8/10]

Chateau Climens 1994: el más grande productor de Barsac en una añada no muy buena pero que dio la talla sobradamente, fino, elegante, muy definido, con más terruño que botrytis, con buenas perspectivas de mejora. Mejor que el Yquem en este año. Gran acompañante del postre de pistacho. [Punt: 9,3/10]

Yalumba Muscat Museum Reserve NV: un “rare muscat” australiano muy rico, es la primera vez que probamos este tipo de vinos y son algo muy curioso, dando aromas de moscatel en nariz y sensaciones de PX en la boca, distinto y provocador. Para tomar solo, junto con el Palo Cortado que quedaba. [Punt: 9/10]

Terminamos con un GT de Gin Bluecoat (ginebra americana seca) perfectamente preparado con fever tree, sencillo y sin florituras, como debe der este combinado.

En cuanto al servicio hubo un pequeño desajuste inicial que con el paso de la comida se fue solucionando y como siempre al final todo perfecto, nuestra mesa era un tanto especial (por número de comensales y trasfondo festivo) y por tanto siempre se ven las cosas de otra forma, pero lo cierto es que todo muy bien, el vino perfectamente servido y repartido y con cambios constantes de tipo de copas, no es fácil acoplar 11 botellas en una mesa en directo y salieron airosos del trance, siempre bajo la batuta de dos excelentes sumilleres como Rubén y José Carlos (esta vez nos atendió el primero).

Capítulo aparte merecen los “padres” de la criatura, Diego y Pepe, Pepe y Diego. Son los Roca de Illescas. Percibes su misma cercanía, su misma humildad, su misma pasión por lo que hacen. Distinto estilo y distinto resultado, pero la misma base. Diego es el orden desde la anarquía, la rectitud desde la cercanía, pocas personas han conseguido que estemos tan a gusto en su casa como lo consigue él. Pepe continúa siendo el mismo de siempre, sabe que se ha convertido en un personaje popular y lo lleva de maravilla, no deja un cliente sin su foto y es consciente de que está pasando por un momento clave en su trayectoria profesional. Están llenando y es el momento de conseguir fidelización de clientes, al fin y al cabo la fama televisiva es algo siempre efímero. Pero la ética de trabajo y la calidad de cocina y servicio continúan estando al máximo nivel y eso es al final la clave de todo.

Con respecto al manido tema de la Michelín pensamos que no merece la pena insistir en un asunto del que ya hemos hablado largo y tendido. Para nosotros, no es que este restaurante merezca las dos estrellas, es que ES un dos estrellas. Sin debate posible. Pero esta vez vamos más lejos todavía y tenemos claro que el disfrute, insistimos, que el DISFRUTE puro y duro que vivimos el otro día en Illescas está al mismo nivel del que vivimos hace tres meses en El Celler de Can Roca, el mejor restaurante del mundo. Así de claro y así de sencillo.

Dos citas gastronómicas anuales se han convertido en ineludibles en los últimos tiempos y son la gran comida de recibimiento de la primavera en El Celler de Can Roca y la celebración de nuestro cumpleaños en El Bohío. Y mientras sigamos teniendo salud y trabajo, no faltaremos nunca a su llamada. Se han convertido en imprescindibles. Así pues, haya salud (y trabajo).

El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 8.5 10
8.9 10
Imperial Vs72

Imperial Vs72 16/07/13 11:02

Fecha de visita*: 13/07/13
Precio por persona: 95.0

Comida para 8 el pasado sábado, con el restaurante lleno (la popularidad de Pepe es ahora un poderoso reclamo).
Como son bastantes ya los foreros que han dado extensos detalles del menú que ahora se presenta, trataré de hacer un resumen más genérico de la experiencia.
He tratado de resumir en el título las 6 horas que pasamos allí y lo que transmite este restaurante en su menú degustación: 20 platos guiados por la despensa manchega que destilan SABOR a raudales; una cocina poderosa, que saca la esencia más pura de las materias primas que trata, sin artificios.
Pero no hay que engañarse: que se haya decantado por la potencia gustativa frente a la sutilidad de otras propuestas y el que se base en el recetario manchego no quita que sus platos sean refinados tanto en su presentación como en su ejecución: se realza cada elaboración con texturas y el juego cromático de los ingredientes; simplemente no se “abusa” de artificios sin valor añadido.
El nivel del menú degustado es muy alto de principio a final, con aperitivos como el crujiente “Patatas con cochino” o las deliciosas “Aceitunas rellenas de lichi” con pimienta rosa, pasando por el “Morteruelo especiado” o el “Pichón braseado” o postres tremendos como el “Postre de pistacho”, sobresaliente por sabor, técnica y presentación.
Pero lo que sin duda hace que un restaurante se quede en el recuerdo, que te emocione, son platos como la “Ropa vieja con caldo de cocido”, pura esencia emplatada.
Respecto al apartado vinícola, es sabido que El Bohío tiene una de las más completas cartas de vino de España, así que pocos echarán algo en falta. Esta vez, el restaurante nos dejó aportar las botellas, que fueron las siguientes (por orden de desaparición, como bien dice A. García):
NOTA: precisar que las botellas se abrieron casi en el momento, por lo que no tuvieron aireación previa, lo cual siempre permite ver mejor la evolución del vino (aunque da algunos “sustos” en el primer contacto)
* Champagne Hure Freres Terre Natale’99: no conocía este productor. Larguísima crianza (10 años) que se nota en su complejidad, bastante fino y seco. Muy bueno. 9,0
* Champagne Clos Cazals’99: tremendo. Complejísimo, opulento, muy vinoso, manzana asada,toques florales, muy largo. 9,3
* Egon Müller Scharzhofberger Spätlese’99 (subasta): impresionante riesling del mejor y más cotizado productor alemán. Amarillo dorado brillante que no denota su edad. Al principio se mostró un poco cerrado (petróleo), pero con aireación y tiempo, salen esos excelsos perfumes de piel de limón, pera blanca, minerales… Complejísimo, concentrado, con una acidez que se integra y compensa el punto dulce. Larguísimo postgusto, con vida por delante. Sobresaliente. 9,6
* Bonneau du Martray Corton-Charlemagne’91: si con el anterior costaba ver su edad, este parecía un jovencito, pero tiene más de 20 años. Amarillo limón precioso, aromas muy francos y de excelente calidad que fueron cambiando y evolucionando continuamente, desde las frutas tropicales (piña, coco) y tonos florales a toques de caramelo, miel, pastelería y apuntes tostados. Austero y mineral, elegante, con una perfecta acidez… aún muy joven. Y eso en una añada “menor”. Cuesta decidir cuál fue el mejor blanco de la cata, eso lo dice todo. 9,5
* Contino Reserva’76: en esas primeras añadas, se embotellaba en botella borgoñona. Tremendamente cerrado al principio, con mucha acidez volátil que hizo dudar si se le daba una oportunidad. Rubí apagado con menisco teja. Evolucionado en nariz, la carne cruda fue dando paso a notas de cerezas en licor, muy terciario. En boca, sin embargo, había mayor frescura y vivacidad, con fruta roja no tan madura, tonos de cueros y tabaco, con esa fantástica acidez de estos antiguos riojanos. No estuvo a la altura de la excelsa botella de este vino que caté no hace mucho (cosas de los vinos con estos años), pero siempre se disfruta. 8,6
* Ceretto Bricco Rocche Barolo Brunate’96: controvertida añada (como dice Eugenio para amantes de los Barolos de verdad). Color granate muy cubierto que aún no deja ver siquiera atisbos de atejados. Nariz muy compleja e intensa, con tonos florales (rosas secas) y de fruta negra. En boca es salvaje, potentísimo, con mucho tanino aún por pulir, de nuevo fruta negra sobre un fonod especiado, muy largo. Gran nebbiolo, le queda al menos una década por delante, material de calidad hay. Es ya sobresaliente, pero va a ir claramente a más. 9,4
* R. Voerzio Barolo Fossati Case Nere “Riserva 10 anni” 03: una suerte el disfrutar de este escaso vino. Tras el poderoso Brunate, este vino es pura seda y está plenamente disfrutable ya (cosas de las añadas cálidas como esta 2003). Bonito color picota con toques granate, brillante. En nariz es arrollador, tremendamente frutal (zarzamora), elegantes tonos especiados y un toque balsámico, complejo. Paso por boca muy estructurado, con una definición y una linealidad casi perfectas, otra vez muy frutal (fruta negra), con acidez y nervio vivos y taninos sedosos que casi no se sienten, larguísimo. Grande, muy grande. 9,7
* Viña Tondonia Gran Reserva’94: el gran clásico en añada excelente. No es de mis preferidos, reconozco que no me llega a emocionar como otros clásicos (Viña Real e Imperial, 904 de Rioja Alta, Riscal…), pero tiene de todo y aguanta muy bien el paso del tiempo. Aromas bastante reducidos al principio (humedad, champiñón) que se van haciendo más francos con el tiempo, sotobosque, fruta roja madura, con un fondo muy especiado, bastante complejo. En boca tiene mucho nervio, está muy vivo aún, más delicado de lo que cabría en principio suponer, con una textura sedosa, tonos frutales, vainilla, toques terrosos y herbáceos, complejo y bastante largo. Muy bien. 9,1
* González Byass Palo Cortado de Añada’82: otra rareza más, solo 600 botellas. La quintaesencia de un Palo Cortado, pureza, complejidad, finura, el no va más. Precioso color ambarino con tonos cobrizos y destellos anaranjados, muy limpio y brillante. Nariz punzante e intensa, de tremenda complejidad: piel de naranja, nuez tostada, caramelo de café, tostados y barnices, y tonos yodados. En boca es brutal, envuelve el paladar, punzante pero con un muy logrado equilibrio de acidez y amargor, eterno…Está muy claro, este es un vino de talla mundial. 9,8
* Chateau Climens’94: sin duda el Barsac de referencia, el único capaz de hacer sombra al mismísimo Yquem, especialmente en añadas complicadas. Semillon en estado puro, sin concesiones al dulzor (el menos botritizado de los sauternes se dijo en la mesa). Amarillo dorado con irisaciones color oro viejo. En nariz es delicado, mermelada de naranja, melocotón, tonos cítricos. Paso de boca elegante, muy fresca, acidez muy lograda, destacando los apuntes cítricos sobre un fondo amielado, con una persistencia notable. Muy rico. 9,1
* Yalumba Muscat Museum Reserva NV: auténtica rareza, tenía ganas de probar este muscat australiano que tan buenas puntuaciones recibe de críticos como Parker y J. Robinson. Tiene similitudes con un PX de añada, aunque menos denso y más fluido. Color ambar oscuro con tonos amarronados y rojizos. En nariz tonos de pasas, café tostado, confitura de higos. En boca es muy fino y fluido, dulce pero nada pesado, glicérico, con notas de caramelo, té y un final muy largo en el que predominan los sabores a pasas con un punto licoroso que realza el conjunto. Muy interesante experiencia, es realmente muy bueno, merece la pena y tiene pinta de evolucionar muy bien en botella. 9,3

Por todo ello, en mi opinión, este restaurante está por su nivel de cocina entre los mejores de España; si no está más arriba en la “guía roja” (creo que somos muchos los que estamos convencidos de que es un 2 estrellas clarísimo) será posiblemente por otros aspectos como la situación y la decoración, que es mejorable. En lo puramente gastronómico está en el sobresaliente. Sin duda, en esta etapa de popularidad que les proporciona notable afluencia (que sin duda merecen), deberán poner especial atención a los detalles y al servicio de sala para que todo siga en el nivel de calidad que han conseguido.
El precio medio es sólo el del menú degustación. Normalmente, con bebidas, estará alrededor de los 125EUR

El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 8.5 10
9.3 10
Arodririvas

Arodririvas 28/06/13 18:01

Fecha de visita*: 18/04/13
Precio por persona: 50.0

Es la cuarta vez que me dejo caer por El Bohio y no deja de sorprenderme la calidad de su cocina y el servicion tan espectacular que atestigua, siempre que paso por alli por motivos de trabajo parada casi obligatoria para saborearla con tiempo en mi trayecto Madrid-Toledo.
Para repetir una y otra vez.

El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 7 10
7.8 10
Almolo

Almolo 18/04/13 05:27

Fecha de visita*: 01/04/13
Precio por persona: 125.0

Primera visita a esta conocido restaurante de Toledo, donde Pepe ROdríguez (ahora uno de los jurados, haciendo el papel de "poli malo" en el programa Masterchef) realiza una cocina costumbrista, de sabores tradicionales, reinventado y aligerando las recetas manchegas de toda la vida. Pepe no renuncia a la técnica, pero sin perder la esencia de la cocina de su tierra.
No me gustó nada la decoración de la sala. Clásica a más no poder y en mi opinión algo desfasada.

Pedimos el larguísimo menú degustación (ahora parece que es tendencia habitual) formado por varias tandas de snacks (8 en total), 9 platos (entre guisos, entradas, carnes y pescados, sin un orden concreto), 3 postres y petit fours (95€)
Empezamos con varias tandas de snacks:
Patatas con cochino (corteza de cerdo)
Un crujiente de pescado
Foiegras con sardina (el foiegras llegó frío, sin atemperar)
Aceitunas con lichy, aunque el relleno no me supo a esta fruta
Una curiosa y acertada combinación de merengue de fresa con boquerones
Carcamusa (guiso de carne con patatas) en forma de snack acompañado de una curiosa sangría muy dulce y afrutada
Rocas de sésamo y maíz.

A continuación empezamos con el menú propiamente dicho:
Langostino, ensalada de manzana verde y hojas. En el fondo, una crema de manzana verde con un toque de wasabi. Muy bueno.
Guiso de lentejas, foie gras y butifarra, servido dentro de un pedazo de nabo hervido y con un trozo de ¿panceta? haciendo de tapadera. Me gustaron las esferificaciones de vinagre que acompañaban al guiso y que me recordaron al chorreón de vinagre que le ponía mi madre a las lentejas cuando era un niño.
Morteruelo especiado, acompañado de unas galletas crujientes de pichón y unas frutas. Muy contundente
A continuación vino uno de los platos de la noche. El guiso de patatas con costilla. Plato sustancioso, pleno de sabor pero nada pesado y acompañado de un caldo (que caldo!) del propio guiso.
Otro gran plato. El estofado de pargo con guisantres, habas y grelos. Un claro ejemplo de como crear un gran plato a partir de un guiso de pescado.
La versión más atractiva y por lo tanto más apetitosa del Potaje de vigilia (tipico de cuaresma). Una crema de espinacas y bacalao en el fondo (algo salada para mi gusto), unos garbanzos, un taco de bacalao y una hoja de espinaca cocida encima.
También nos pusieron uno de los platos emblemáticos de la casa, la ropa vieja, en forma de rulo con una salsa de tomate encima y acompañado con un espectacular vasito de caldo de cocido. Si duda el mejor que he probado (aquí lo trituran con los garbanzos del propio cocido, para que quede más trabado el caldo). Imprescindible probar este plato.
Como plato de carne, pichón sobre un taco de corteza de cerdo. Reconozco que no soy muy adepto al pichón, pero en este caso me encantó.

Empezamos la parte dulce con:
Escamas de yogur, yogur y chocolate blanco. Un postre realmente conseguido que mezcla la acidez del yogur (acentuado con el polvo de yogur) y el dulzor del chocolate blanco y la leche condensada. Excelente.
Flan de caramelo Nos comentó Pepe como se le había ocurrido este postre, cuando una clienta que se dedicaba a moldear el vidrío mediante la técnica del soplado, le explicó como se hacía. Se presenta una especie de esfera de caramelo que está relleno de una crema de flan. Lástima que el caramelo en la base donde había más grosor, amargaba.
Acabamos con unos correctos petit fours entre los que se incluía curiosamente otro postre, una excelente torrija realizada con un brioche y acompañado con un helado de torrija.

Respecto al vino, enciclopédica carta (con carro incluido) formada por 5 tomos: tintos de castilla la mancha, blancos del mundo, tintos del mundo, espumosos y blancos españoles. Los vinos más baratos a 25€ y la unica referencia valenciana, Quincha Corral. Excelentes copas y servicio del vino contínuo, teniéndo prácticamente en todo momento la copa llena, manteniendo así la temperatura perfecta del vino en la copa. Decidimos maridar este menú con un cava, concretamente un Privat Reserva Brut Nature.

El servicio de sala perfecto, dirigido por el hermano de Pepe, uno de los grandes maitres españoles, sin duda uno de los mejores profesionales que me he encontrado en la sala de un restaurante
Al final estuvimos hablando abiertamente con Pepe, genio y figura de este gran restaurnate de visita imprescindible

El Bohío (Toledo)
Servicio del vino: 7 10
Comida: 7 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 5 10
6.5 10
Vipana

Vipana 18/12/12 03:24

Fecha de visita*: 15/12/12
Precio por persona: 138.0

Buena comida en El Bohío tras mucho tiempo de andar tras la oportunidad de visitar esta casa en Illescas. El único problema, tal vez, las excesivas expectativas después de haber leído algunas críticas laudatorias. Incluso tras la publicación de las últimas estrellas Michelín había quien reclamaba dos "macarrones" para este restaurante, aunque -en mi modesta opinión- todavía tiene algún camino que recorrer antes de llegar a ese "semi-olimpo". Menú degustación. Los snacks los acompañamos con unas cervecitas frescas...y de ellos el que más me gustó fue el foigrass con sardina. La comida la acompañamos con un par de botellas de Viña al Lado de la Casa (Yecla). La cuña helada de queso tiene impacto visual, pero se queda algo insípida en el paladar. El langostino con wasabi daba la sensación de que estaría acompañado de algún fondo o salsa adicional, por la presentación, pero no era así. Buen sabor. Las lentejas con foi gras y butifarra fueron muy celebradas, así como el morteruelo y las patatas con costillas. Son sabores con raíces con presentaciones contemporáneas que practican también otras cocinas castellano manchegas como la de Ars Natura. El Huevo con setas bien y el salmonete sin embargo algo flojo. El cabrito asado también bien aunque casi estaba mejor la alternativa que tomaron otros comensales, la liebre con castañas. El primer postre de naranja,campari y azafrán parece demasiado etéreo y resulta mas efectivo el estupendo flan de caramelo, por presentación y sabor. Con el café ponen unos petit fours estupendos. Como sensación general, una muy buena comida aunque tal vez se pisó el local esperando la excelencia. Tienen una bodega impresionante, cierto, pero la cocina parece que no trabara del todo esa difícil salsa a base de sabores tradicionales y preparaciones más contemporáneas- Parece que faltara argumento o concepto....o tal vez yo no supiera entender porqué algunos platos tenían algún guiño oriental porque sí....otros un juego "trompe l'oeil" y de nuevo una parte central absolutamente tradicional que apuesta por el producto. El servicio bien y el local (sala de arriba) correcto. Insisto en que las expectativas eran máximas y eso nunca es bueno.....

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