Blog de Eugenio Saenz

miércoles 1 de julio de 2009

Premios Baco: la añada 2008 a examen

Como todos los años por estas fechas, la Unión Española de Catadores (UEC) celebra la feria de entrega y cata de los premios nacionales de vinos jóvenes, más conocidos como premios Baco, cata que se celebra unos meses antes bajo un formato ciego y concursal. Este año le tocaba el turno a los vinos del 2008, una añada que como pudimos comprobar no ha tenido la calidad y la regularidad de su antecesora. Aun así confirmamos la regularidad de una serie de vinos además de conocer alguna importante y agradable sorpresa, aunque el nivel general resultó un tanto decepcionante.

Llegamos con tiempo al lugar de la cata, una de las principales salas del Hotel Eurbuilding, que quizá no estaba en las mejores condiciones para recoger este tipo de eventos, pues unas obras contiguas dejaron una ligera contaminación olfativa que no era excesivamente molesta pero que tampoco permitía unas condiciones ideales de cata. Por el resto no hubo problemas ni de copas, ni de dinámica ni de organización, por lo que la tarde discurrió casi a pedir de boca. De ese modo pudimos catar prácticamente todos los vinos premiados, vinos que vamos a resumir y comentar en las siguientes líneas.

Vinos blancos de variedades no aromáticas

Oro para el Abadal Picapoll de Masies d’ Avinyó (Pla de Bagés), vino floral y fragante, muy rico en boca, lleno de fruta, aunque un tanto corto de acidez. Aún así, una grata sorpresa. Plata para el Bioca Godello de Núñez Vega (Valedorras), fresco, redondo, muy agradable en el paso y por último el Bronce para el Uixar de Gorka Izaguirre (Bizkaiko Txakolina), curioso, muy limpio, con un agradable amargor final. Un txacolí de muy buena calidad. Estos tres vinos estuvieron a la altura.

Vinos blancos de variedades aromáticas autóctonas

Oro para el Verdeal (Rueda). Un verdejo de calidad, con todas las notas que esperas de esos vinos, aunque sin emocionar. Plata para Castrocelta (Rias Baixas), un albariño con acidez, frescura, fruta tenue y cierta seriedad. Bronce para Terra de Asorei (Rias Baixas), otro albariño más estructurado que el anterior, con una acidez mejor integrada. Nos gustó algo más. Menor nivel que en la anterior tanda, pero vinos bastante correctos.

Vinos blancos de variedades aromáticas foráneas

Oro para el Casa de la Vega Sauvignon blanc de Avelino Vega (Rueda), un típico SB de la zona, muy intenso y herbáceo, con una acidez no muy marcada y algo corto en boca. Simplemente pasable. Plata para Sa Rota Blanc de Bodegas Bordoy (Pla i Llevant), un Chardonnay mallorquín complejo en nariz aunque algo falto de vivacidad en boca. Cuando menos original. El bronce fue para un habitual en estos eventos, el Fina La Colina Sauvignon blanc de Sanz (Rueda), que no catamos porque no lo vimos por la sala. Categoría un tanto desoladora.

Vinos rosados

Oro para Synera de Bodegas Roqueta (Catalunya), un tempranillo bien definido en nariz pero un tanto difuso en boca. Plata para Aula Bobal Rosado de lágrima de Coviñas (Utiel-Requena), un vino fresco, con mucha fruta, muy equilibrado, que nos demuestra lo bien que vinifica esta variedad en rosado. Bronce para el Abad Martín de Félix Sanz (VT Castilla y León), un típico rosado moderno, con calidad, con vivacidad, rico y muy agradable. Muy bueno sin duda ese bobal que obtuvo la plata.

Vinos tintos

Oro para un habitual de estos premios, el Finca Luzón (Jumilla). Se trata de una monastrell joven que muestra todas sus características varietales. Plata para otro habitual que no suele fallar, el Viña Norte MC de Insulares Tenerife (Tacoronte-Acentejo), un fantástico vino, lleno de intensidad y de originalidad, con una fresca acidez en boca. Bronce para el Altozano Tempranillo-Syrah de González-Byass (VT Castilla), vino simplemente correcto, muy lejano en calidad a sus antecesores, en especial a ese Viña Norte.

Vinos tintos de la variedad Tempranillo y sus sinonimias

Oro para el Villavid Tempranillo joven (Manchuela), buena muestra de nuestro varietal más extendido. Esta cooperativa suele trabajar bastante bien y elaboran un rosado de bobal más que decente. Plata para Zaleo, de la cooperativa Viñaoliva (Ribera del Guadiana) más convincente que el anterior, muy amable en boca, muy frutal. Bronce para Valdelosfrailes joven (Cigales), sin duda el mejor de los tres por su equilibrio y su integrada acidez. Un vino rico y agradable, ideal para una barbacoa de verano.

Vinos blancos elaborados en contacto con la madera

Oro para Laus Flor de Chardonnay (Somontano), un vino muy desconcertante por su poca originalidad y muestra varietal, curioso pero sin mucho más. Plata para Jaume Serra Chardonnay FB (Penedés), que no nos gustó nada por su brutal carga de madera. El mejor sin duda el bronce, Sameirás 1040 de Antonio Cajide (Ribeiro), con espíritu floral, fresca acidez y una madera bien medida. Ojo a este viticultor que está elaborando vinos muy interesantes.

Vinos tintos elaborados en contacto con la madera

El oro para todo un clásico de estos premios, el Canforrales Selección de Campos Reales (La Mancha), un vino que siempre ofrece calidad y buena realización a un precio más que comedido. Plata para La Vendimia de Palacios Remondo (Rioja), que responde a lo que uno espera de esta prestigiosa bodega, aunque quizá le falte algo de frescura. El bronce para otro clásico, el Coto de Hayas Garnacha centenaria de Bodegas Aragonesas (Campo de Borja), una garnchita realmente rica, convincente, un vino de esos que no suelen fallar.

Vinos elaborados con uvas procedentes de la agricultura ecológica

Oro para una sorpresita, el Hoya del Navío de Finca La Hornaca (Tacoronte-Acentejo). Coupage de Listán Negro y Negramoll, se trata de un vino muy original, que aporta frescura al panorama de los tintos nacionales. Plata para un dulzón y prescindible Ecco de Marqués de Vitoria (Rioja), un vino demasiado facilón. No probamos el Baco de Bronce, e-Binigrau de Mallorca.

Vinos semidulces o dulces

Oro para Silvano García Dulce Monastrell (Jumilla), un habitual en estos premios. Rico, con acidez, equilibrado, muy buen vino que año tras año muestra su regularidad. Plata para Dulcemar de Dehesa El Carrascal (Almansa), un original vino de garnacha muy varietal y magníficamente elaborado, toda una sorpresa. El Bronce fue para el Estrella 10 de Murviedro (Valencia), un moscatel sin sorpresas pero tampoco sin defectos, que se bebe muy bien y no defrauda.

Por último ceñirnos al Gran Baco de Oro, premio especial Luis Hidalgo, concedido al Quivira Verdejo de Altaencina Global (Rueda), un fantástico verdejo, limpio, varietal e incluso mineral, con buena acidez y frescura en boca. Un vino muy bien elaborado sin duda.

Bien, pues un año más esto es lo que dio de sí el evento. La añada 2008 quizá no pase a la historia, pero aún así probamos algunos vinos más que interesantes. A ver que nos depara el 2009.

Dejo además un enlace a la lista oficial de premiados:

http://www.uec.es/bacos/galardonados.html


Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)

lunes 22 de junio de 2009

Artadi, la esencia de una variedad y de una tierra

A primeros de mes tuvimos la oportunidad de compartir una tarde con Juan Carlos López de Lacalle, auténtico alma mater de uno de los proyectos más interesantes que se han consolidado en la cima del vino nacional: Artadi.

Artadi se constituyó en 1985 como una cooperativa formada por 13 cosecheros, denominada Cosecheros Alaveses. El objetivo no era otro que elevar a los máximos niveles de calidad y prestigio al vino cosechero de La Rioja, elaborado mediante el método de la maceración carbónica. Así nació Artadi joven y posteriormente se fueron incorporando otros vinos como Viñas de Gain en 1987, Pagos Viejos en 1990 y Viña El Pisón en 1991. En 1992 la cooperativa se reestructura y pasa a denominarse Bodegas y Viñedos Artadi, nombre que mantiene en la actualidad.

Además de sus vinos y viñedos en La Rioja Alavesa, Artadi posee dos explotaciones vinícolas más, El Sequé en Alicante y Santa Cruz de Artazu en Navarra.

Centrándonos exclusivamente en los vinos riojanos, comentar que la bodega posee 84 ha. de viñedos repartidas en 22 diferentes explotaciones, en pueblos como Laguardia, Elciego, Elvillar y Leza. Sus tres viñedos más destacables son los llamados “Biurco”, “Ribaltayo” y “Viña El Pisón”.

Juan Carlos es un hombre pausado y reflexivo, gran conocedor y amante de su tierra, un enamorado de la viña, un “vigneron” de verdad. Su vida, su trabajo, su objetivo, es sin duda extraer lo mejor de sus viñedos, cuidar la viña como cuidaría a sus propios hijos. Así, de esa manera, es como se logra plasmar en los vinos toda la esencia de la tierra riojana. La fórmula por tanto parece sencilla, pero a la hora de la verdad muy pocos pueden imitarla. Otra cosa destacable es su buen conocimiento de los demás vinos nacionales y extranjeros, algo que sin duda dice mucho de alguien que quiere hacer buenos vinos. Tiene una especial predilección por Borgoña, tanto en su vertiente blanca como en la tinta. Y cierto es que su Viña el Pisón responde como muy pocos vinos al espíritu borgoñón. Por último destacar su preferencia por los vinos monovarietales, que intenta plasmar en sus creaciones. En Artadi la protagonista es la Tempranillo, en El Sequé la Monastrell y en Santa Cruz de Artazu, la Garnacha.

Además de la agradable charla con Juan Carlos, en la que incluso nos comentó algunas divertidas e interesantes anécdotas, la tarde se completó con una fantástica “minivertical” de tres añadas de tres de sus vinos más representativos, como son Viñas de Gain, Pagos Viejos y El Pisón. Repasemos por tanto los nueve vinos:

Viñas de Gain 1998

http://www.verema.com/vinos/11470-artadi-vinas-de-gain-1998

Una añada marcada por las lluvias acaecidas en la última semana de septiembre que hicieron retrasarse la vendimia. Por tanto fue muy importante escoger el momento perfecto de recolección, y quien así lo hizo obtuvo finalmente buenos resultados.

Y cierto es que este Viñas de Gain resulta toda una sorpresa. A los 11 años está en un momento de madurez, en su punto álgido de consumo. Elegantón, bien estructurado, manteniendo acidez y frescura, se bebe maravillosamente bien. Quizá ya ha llegado a su cenit comenzando un lento declive, pero bien es cierto que su calidad está ahí y no hay nada más que verlo. Lo bien hecho bien dura y aquí tenemos un claro ejemplo. Muy buen vino.

Viñas de Gain 2001

http://www.verema.com/vinos/15979-artadi-vinas-de-gain-2001

Año de alta pluviometría en invierno, algo que posibilitó un aumento de las reservas hídricas. Sin incidencias climáticas destacables durante los meses de floración y envero, se obtuvieron uvas con un excepcional estado sanitario, algo que se confirmó en la vendimia que finalizó a últimos de octubre. Una gran añada.

Y este Viñas de Gain es una clara muestra de ello. Todavía joven, mostrándose pletórico, con futuro por delante. Un vino de gran equilibrio, muy gratificante y satisfactorio.

Viñas de Gain 2006

http://www.verema.com/vinos/40180-artadi-vinas-de-gain-2006

Añada de frecuentes e intensas precipitaciones durante el ciclo vegetativo, en especial en etapas críticas de este, al igual que ocurrió durante los meses de vendimia. Dichas circunstancias dieron lugar a incidencias con el estado sanitario del viñedo y a una cierta dilución de los mostos. Las temperaturas medias fueron inferiores a las de los años anteriores. Fue necesaria una fuerte presión técnica para obtener buenos resultados.

El vino nos muestra a pesar de su indudable juventud, buenas maneras. Quizá se percibe algún ligero verdor así como un tanino un tanto duro, pero las sensaciones generales son muy positivas, solventando con nota la difícil cosecha.

Pagos Viejos 1995

http://www.verema.com/vinos/15214-artadi-pagos-viejos-1995

Un año de escaso aporte hídrico aunque suficiente para los momentos de necesidad de la planta. Racimos abundantes y vigorosos. Se adelantó un tanto la maduración, algo que quedó compensado con los fríos de primeros de septiembre. El posterior aumento de las temperaturas a fines de septiembre y durante el tiempo de vendimia propició la buena cosecha, aunque hubo que estar vigilante en la conducción de las fermentaciones.

Este Pagos Viejos es sin duda un vinazo. Elegante, distinguido, con un equilibrio perfecto entre la juventud y la madurez. Uno de esos vinos consumidos en un momento ideal, aunque da la sensación de poder continuar evolucionando positivamente. Un vino de gran categoría.

Pagos Viejos 2003

http://www.verema.com/vinos/24168-artadi-pagos-viejos-2003

Esta añada sin duda resultó marcada en toda Europa por las altísimas temperaturas medias en verano, en especial durante el mes de julio. Juan Carlos nos señaló que por primera vez en su vida recogieron granos pasificados, debido precisamente a ese anormal calor. Hubo mucha diferencia de calidad entre los diferentes viñedos, por lo que debieron que realizar un tremendo trabajo de selección, que se completó en la propia bodega con una mesa de selección rotativa.

Dicha selección se nota sin duda en este vino. Es más ancho que largo, de una cierta densidad, con mucho peso y una acidez no muy marcada, pero se trata de un vino muy logrado teniendo en cuenta las enormes dificultades de la añada. Esto nos dice mucho de su progenitor y de su meticulosidad. Prueba sin duda superada.

Pagos Viejos 2005

http://www.verema.com/vinos/30664-artadi-pagos-viejos-2005

Año de importantes nevadas invernales que ayudaron a las reservas hídricas. Esto resultó algo fundamental pues el verano fue casi tan duro climatológicamente como el de 2003. La uva llegó a vendimia en perfecto estado sanitario debido a la sequedad acaecida durante el verano. Las uvas vendimiadas a primeros de octubre eran de gran calidad, aunque una importante borrasca a mediados del mes cortó el proceso que tuvo que reiniciarse a casi a finales, con la consiguiente disminución de la calidad. Los que vendimiaron antes obtuvieron su justa recompensa

Este Pagos Viejos nos muestra una gran calidad de materia prima, es un vino estructurado, frutal y sabroso. Está indudablemente muy joven y primario, pero tiene toda la pinta de ir mejorando en botella, asentándose como un gran Pagos Viejos. ¿Llegará a ser tan elegante como el 95? Difícil saberlo, aunque sus maneras son excelentes.

Viña El Pisón 1995

http://www.verema.com/vinos/44923-vina-el-pison-1995

Un homenaje al vino porque lo tiene todo. Pisón 95 es la madurez, la juventud, el misterio, la profundidad, la fruta, la mineralidad, la expresión de terruño. Es cada una de estas cosas y todas ellas juntas a la vez. Pura esencia del vino de Rioja, sin duda el perfecto resultado de esa frase que denota la filosofía de Juan Carlos: “el valor de los grandes vinos está estrechamente ligado a la tierra y a sus gentes”.

Pisón 95 es La Rioja y sus gentes en una copa de vino. Uno de los mejores tintos mundiales sin discusión. Un grande ahora y en los próximos años.

Viña El Pisón 1998

http://www.verema.com/vinos/12158-vina-el-pison-1998

Tras la cata del estremecedor 95 este 98 cierto es que mantuvo el nivel, en un estilo de vino y de evolución totalmente diferente. Así como el 95 ya mostraba unos livianos rasgos evolutivos, este 98 se muestra joven, pétreo, casi primario, con una profundidad frutal que sinceramente sorprende. Un vino que podríamos tildarlo como “demasiado perfecto”, siempre en el buen sentido de la palabra.

Pisón 98 tiene toda la pinta de ser un vino de evolución lenta, de los que perdurará en el tiempo, de esos que será sin duda toda una experiencia poder probarlo dentro de 10 años. Y el afortunado que lo haga, que no deje de contárnoslo. Realmente sorprendente la lenta evolución de este vino.

Viña El Pisón 2004

http://www.verema.com/vinos/25520-vina-el-pison-2004
Año de copiosas lluvias invernales que contribuyeron a formar una buena reserva hídrica. La brotación llegó con un ligero retraso que se compensó con un mes de mayo caluroso. Verano igualmente caluroso que trajo algún problema de oidium. Unas nutridas lluvias en septiembre favorecieron la maduración, pero trajeron consigo granos con botritys. En general se recolectó la uva en perfecto estado sanitario, con un magnífico equilibrio entre acidez y azúcar y una buena producción.

Y este vino consiguió pasar a la historia de la bodega y a la historia del vino nacional, ya que figuró entre los 4 a los que Wine Advocate (Robert Parker – Jay Miller) otorgaron por primera vez los 100 puntos a un vino de nuestro país. Juan Carlos tiene un enorme respeto por el famoso crítico americano y señala este hecho como un acicate para trabajar cada vez mejor, con más empeño.

El vino es una maravilla. La definición frutal que nos muestra es casi perfecta, al igual que su profundidad aromática. En boca, su balance es de los que hace época, con una redondez absoluta. Joven y primario, pero con una grandeza que salta a la vista. Solo necesita unos años más para forjar la leyenda.
Bien, pues como vemos la cata no tuvo el más mínimo desperdicio, toda una experiencia haber podido compartir algo más de tres horas con Juan Carlos y con sus vinos, vinos que nos muestran lo que son y lo que él quiere que sean: la expresión de una variedad, de una tierra y de sus gentes. Grandes vinos sin duda.

(La fotografía de Juan Carlos ha sido extraída de la web proyectos.larioja.com)


Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)

lunes 8 de junio de 2009

Bruno Giacosa, el maestro del Piamonte

El pasado 26 de mayo va a figurar con letras de oro en nuestra todavía incipiente vida como aficionados al vino, porque conocimos una nueva dimensión en los que son dos de nuestros vinos tintos favoritos a nivel mundial, el Barolo y el Barbaresco.

Hablamos de una cata de los vinos más prestigiosos de la Azienda Falletto de Bruno Giacosa, el Barbaresco Asili y el Barolo Rocche del Falletto. Dicha cata tuvo lugar en la Enoteca Barolo y fue dirigida por Juancho Asenjo, así que no solamente hubo lujo en las copas, sino igualmente en los comentarios.

Bruno Giacosa es un grande del Piamonte. Con 80 años y una delicada salud es la tercera generación de una familia que elabora vinos en Neive desde 1871. A partir de los años 60 comienza a embotellar sus vinos, que antaño eran comercializados más a granel. Con el tiempo, ha ido adquiriendo viñas en los pagos que más le gustan para ir elaborando sus legendarios vinos. Según nos comentó Juancho, es un hombre reservado, poco amigo de mostrase en público. Actualmente es su hija Bruna la cabeza visible de la bodega. Tuvo a su cargo durante muchos años a un excelente enólogo, Dante Scaglione, que ha abandonado la bodega recientemente. Veremos si se resiente la calidad, pues a los mandos de Dante la bodega ha llegado a sus máximos niveles.

Los vinos de Giacosa son clásicos, vinos de guarda, de desarrollo lento y constante, que mejoran con los años de botella. Vinos encantadores, que transmiten perfectamente su terruño de origen, llenos de acidez, de expresión, de longitud, de persistencia, de profundidad. Vinos que enamoran al instante a todo aquel que sepa apreciar lo que es un Barolo y un Barbaresco de verdad. Es un defensor de las crianzas en los grandes "botti" de roble sobre las crianzas en barrica, ya que considera que estas últimas pueden hacer perder algo de tipicidad a los vinos. Una antítesis quizá a la de otro grande como es Roberto Voerzio, pero que al final va a llegar al mismo resultado: vinos de verdadero nivel mundial.

Los vinos de la Azienda Falletto son sus mayores joyas. Y entre ellos destacan dos de los que hoy vamos a comentar. El Barolo Rocche del Falletto procede del homónimo viñedo situado en Serralunga y monopolio de la bodega. Los rendimientos son bajos, pero no tanto como los de Voerzio, unos 40-50 hl por ha. Situado a unos 400 m de altura, con orientación sur-suroeste y sobre un suelo arcilloso-calcáreo. Solamente se elabora en las grandes añadas, existiendo una versión riserva que ve la luz en las añadas excepcionales, siendo una selección de las mejores uvas. Fermenta en depósitos de acero inoxidable y la crianza dura unos 30 meses, llegando a 48 en el caso del riserva. Utiliza grandes toneles de roble, con predominancia de los de 50 hl, con la curiosidad de que utiliza madera francesa (Allier) en vez de la de Eslavonia.


El Barbaresco Asili procede del viñedo del mismo nombre, situado en la comuna de Barbaresco. La altura oscila entre los 200 y 300 m. y la orientación es sureste y suroeste. Suelos de margas con arenas. Se vinifica en acero inxidable y las crianzas tienen lugar en los habituales toneles de roble, con 50 hl de capacidad en su mayoría. Existe, al igual que con el Barolo, una versión riserva elaborada con las mejores uvas y con más tiempo de crianza, solamente en los años que la bodega considera como excepcionales.


Ambos vinos se caracterizan por una serie de denominadores comunes. Son vinos de color apagado, cereza, con ribetes algo atejados, como anaranjados, y una capa más bien media. No son muy intensos aromáticamente, pero sí que son complejos, de encantadora fragancia. Abren con el aire. Son vinos muy estructurados, de finísima acidez, con cuerpo pero a la vez ligeros, sabrosos, largos y evocadores. De taninos siempre poderosos, presentes, que en algunos casos se mastican por su granulosidad, pero que a pesar de ello siempre se muestran con nobleza y sedosidad. Son vinos sin lugar a dudas para comer, para disfrutar en compañía. Vinos sin duda muy de nuestro gusto. Lástima de sus precios, muy elevados, que nos impiden poder tenerlos en nuestra bodega, pero si algún día tuviéramos la oportunidad, sin duda serían vinos fijos en ella.

Repasemos entonces los vinos objeto de la cata:

Bruno Giacosa Barbaresco “Asili” 1998

http://www.verema.com/vinos/44593-bruno-giacosa-barbaresco-asili-1998

El vino más veterano de la cata corresponde a una añada cálida, más bien madura. Fue quizá el único de los catados que podía considerarse como en perfecto estado de consumo, un vino ya maduro, redondo y perfectamente desarrollado. Su todavía fresca y marcada acidez y su tanino vivo hacen presagiarle un importante recorrido en botella, pero sin duda es un vino que puede consumirse en estos momentos. De carácter elegante, sedoso, no exento de cuerpo, es de esos vinos que van evolucionando como nos gusta, con clase, con misterio. Para recrearte en la copa absorbiendo sus cálidos matices y admirando su gran clase.

Bruno Giacosa Barbaresco “Asili” 2001

http://www.verema.com/vinos/44594-bruno-giacosa-barbaresco-asili-2001

Añada extraordinaria en la zona, sin duda una de las grandes, caracterizada por su homogeneidad, equilibrio y capacidad de envejecimiento. Este vino se encuentra ahora mismo en esa fase "tonta" que pasan los grandes vinos, pero es de tal calidad la materia que se le advierte, que nos atrevemos a decir que será una añada para la historia en cuanto adquiera una mínima madurez, quizá a partir de 2011. La estructura del vino es apabullante, así como su profundidad aromática, su acidez y su tanino salvaje perfectamente definido e integrado. Un soberbio vinazo.

Bruno Giacosa Barbaresco “Asili” 2005

http://www.verema.com/vinos/44595-bruno-giacosa-barbaresco-asili-2005

La última añada en salir al mercado. Añada fresca, con problemas de lluvias en agosto, con ciclos largos de maduración, por tanto de corte más bien clásico. Añada por tanto para el brillo de los buenos elaboradores y viticultores, con vinos tánicos, de largo desarrollo e importante longevidad. El vino se muestra obviamente muy joven, con toda su vida por delante, pero ya nos deja entrever la enorme clase de este viñedo y de este elaborador. Poderoso, estructurado, grande, con una finísima acidez, se trata de un vino para guardar muchos años, para poner en el fondo de la bodega y olvidarse de él. Pero sin duda sabrá recompensar la espera.

Bruno Giacosa Barbaresco “Asili” riserva 2000

http://www.verema.com/vinos/44596-bruno-giacosa-barbaresco-asili-riserva-2000

Palabras mayores. Hablamos de un "riserva", una selección de las mejores uvas, con un año más de crianza y que solamente ve la luz en las añadas excepcionales, como fue el 2000 en Barbaresco. Se trata de un vino de antología, realmente grande, uno de los mejores Barbarescos existentes. Todo en este vino es elegancia, fragancia, poder, profundidad y longitud. Su final es una auténtica caricia tánica, una unión imposible entre el poder y la suavidad. Se acerca a ese concepto de la perfección tan complicado de definir, pero que con este vino puede llegar a vislumbrarse. Quizá solo le falten unos años dentro del vidrio para lograrla. Tremendo vino.

Bruno Giacosa Barolo “Rocche del Falletto” 2005

http://www.verema.com/vinos/44597-bruno-giacosa-barolo-rocche-del-falletto-2005

Pasamos ahora a Barolo, a los vinos de este mítico viñedo de Serralunga. Recién salido al mercado, este 2005 se encuentra ahora mismo en pañales. Tremendamente primario, muy poderoso, denso y tánico, nos muestra la maravillosa materia que tiene por detrás y que debe sin duda ir redondeándose pasando por diferentes etapas, unas más cerradas que otras como debe ocurrir en los grandes vinos. Magnífica expresión de viñedo. Será un vino de largo recorrido, que debe dejarse descansar durante una larga temporada. No parece tan homogénea como 2004, pero promete mucho esta añada.

Bruno Giacosa Barolo “Rocche del Falletto” riserva 2001


http://www.verema.com/vinos/44599-bruno-giacosa-barolo-rocche-del-falletto-riserva-2001

Y para finalizar la cata, los fuegos artificiales. Un Riserva 2001, que como sabemos se trata de una selección de los mejores granos con un tiempo de crianza superior. Este vino es la auténtica cuadratura del círculo, un vino imposible. ¿Cómo se pueden conjugar de esta manera los conceptos de potencia y elegancia? Pruébenlo y verán. Todavía joven, casi primario, pero mostrando ya mucho de lo que tiene. Es muy grande y quizá dentro de unos años se convierta en un Barolo de época. De los que hacen historia. Y mucho ojo porque en la bodega señalan al 2004 como todavía mejor. ¡Mamma mia!

Mientras disfrutábamos de los vinos surgieron los comentarios comparativos con los de Roberto Voerzio que habíamos catado en Enero igualmente con Juancho:

http://www.verema.com/blog/eugenio/2009_01_25_archive.html

Cierto es que los dos son grandes y que tienen dos formas de entender los vinos, pero ambos parten de la misma filosofía común: la trasparencia del terruño en la personalidad del vino. Nosotros de todas formas preferimos el estilo de Giacosa, nos pareció más cercano a lo que consideramos como la expresión más perfecta de los vinos de Barolo y Barbaresco. Preguntado Juancho por sus Barolos preferidos no lo dudó: "Cerequio de Voerzio, Rocche del Falletto de Giacosa y Monfortino de Giacomo Conterno".

Nos falta este último, algún día lo cataremos, seguro. Pero de momento le damos la razón. Los vinos de Giacosa nos han conquistado para siempre. Y que siga así por muchos años.

Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)

Fotografías: la fotografía de Bruno Giacosa ha sido extraída del blog de la Enoteca Barolo (http://www.enotecabarolo.gourmetstore.es/) y las dos de los viñedos objeto de la cata, de la web de la bodega (http://www.brunogiacosa.it/).

martes 2 de junio de 2009

Unos Borgoñas blancos

Desde este blog siempre hemos profesado nuestra preferencia por los grandes riesling alemanes cuando hablamos de los mejores vinos blancos del mundo, en especial en calidades Spätlese, nuestra favorita por equilibrio, expresión de terruño de origen, suavidad en boca, capacidad de evolución y, por supuesto, precio.

Pero no es justo desde luego el hecho de no acordarse de los blancos borgoñones cuando nos referimos a esos grandes vinos blancos mundiales. Aquí tenemos varios estilos, desde la frescura y mineralidad de Chablis hasta la madurez del Mâconnais, pasando por el equilibrio perfecto que representan los grandes nombres de la Côte de Beune, sobre todo esos que llevan el apellido "Montrachet" como sufijo, o mejor aún, si lo llevan solo, sin acompañamiento alguno.

Sin embargo hay dos factores muy importantes que hacen que nos decantemos mayormente por los vinos teutones a la hora de comprar y disfrutarlos. El primero y más importante es el precio. Los buenos vinos blancos borgoñones son caros. Eso no quiere decir que no haya vinos con buena relación calidad–precio, si buscamos "Bourgognes" genéricos o "Villages" de buenos productores, podemos llevarnos buenas sorpresas en ese sentido, por ejemplo hace unos días abrimos un Bourgogne Aligoté 2006 de Ramonet, que por poco más de 20 euros nos convenció sobradamente. Al igual ocurre con otros genéricos y "villages" de buenos productores, aunque estos últimos pueden suponer ya un importante aumento del gasto. Pero cuando entramos en viñedos clasificados (premier y grand cru), los precios suelen ser más bien elevados, siendo la calidad final muchas veces decepcionante con respecto a lo esperado. Hay por tanto que tener un especial cuidado con las compras y confiar en los productores que más nos convencen.

Y además de los precios, hay un segundo factor preocupante a la hora de comprar borgoñas blancos y es el problema de la oxidación prematura. Sobre este asunto se han escrito ríos de tinta, desde a uno de los mayores hilos vistos en un foro de vinos (Premature oxidation in white burgundies de Rovani, en el foro de Robert Parker) a numerosos artículos de grandes especialistas en la materia como este de Luis Gutiérrez en el "mundovino":

http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=4&vs_fecha=200811&vs_noticia=1226568965

Y cierto es que el tema no es ninguna broma. Se habla de los corchos como principales posibles culpables y de medidas como la mejora en sus tratamientos, el uso de los lacres, la posición de guarda, pero lo cierto es que resulta difícil ponerse de acuerdo con el momento ideal en el consumo de estos vinos. Resulta una verdadera pena que tras un importante gasto y una cuidada guarda nos encontremos con vinos oxidados prematuramente, que pueden minar nuestra confianza a la hora de comprar y realizar guardas.

(Colina de Corton, imagen de www.wineterroirs.com)

Todo esto viene a colación de una interesante cata de 7 vinos blancos que realizamos el pasado lunes 25 el la UEC con, precisamente, Luis Gutiérrez. De los siete vinos catados (dos botellas de cada uno), una salió con corcho y otra con esa oxidación prematura, algo que da todavía más rabia cuando vimos que afectó a los dos vinos más prestigiosos de la velada, que vamos a repasar en unas pocas líneas. Fue un homenaje a la añada 2002, una de las más homogéneas en Borgoña de la última década, una añada con muy buenos resultados tanto en la vertiente blanca como en la tinta además de en casi todas las zonas que abarca el viñedo borgoñón.

Antonin Rodet Chablis 2002

http://www.verema.com/vinos/44429-chablis-rodet-2002

Los vinos de Chablis suelen encontrarse entre nuestros favoritos porque su carácter norteño y fresco les suele otorgar un alma mineral y un esqueleto ácido que siempre es muy de nuestro gusto. Hay quien no considera esta zona como realmente borgoñona, y quizá tengan parte de razón, pero cierto es que el varietal (Chardonnay) y la forma de elaboración son eminentemente borgoñonas.

Este Chablis básico de Rodet, un importante "negociant" de la zona, se muestra ahora en su plenitud, con la frescura y linealidad que caracterizan a estos vinos. Está un poco en el límite de su curva de consumo, por lo que no debe ser guardado durante más tiempo. Se trata de un Chablis más que correcto, aunque quizá un poco subido de precio con respecto a lo que da. En cualquier caso, un buen vino de iniciación en esta maravillosa zona.

Château Fuissé "Vielles Vignes" 2002

http://www.verema.com/vinos/44430-chateau-fuisse-vielles-vignes-2002

De un poco conocido elaborador de Puilly-Fuissé procede este vino bastante representativo de su zona, no debemos olvidar que el Mâconnais es la zona más meridional y por tanto más madura de Borgoña. Si a ello le añadimos que 2002 fue una añada más bien cálida y madura, pues ahora nos encontramos ante un vino que responde a dichas características.

Afortunadamente no se hace muy pesado debido a su bien integrada acidez, aún así no es el tipo de vino blanco borgoñón que más nos apasiona, con el añadido de tener un precio un tanto elevado. Hemos probado mejores vinos de Pouilly-Fuissé.

Marc Colin Meursault Charmes 2002

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Los vinos de Meursault no deben faltar nuca a una cata de estas características. Se trata de una zona sin grand crus, pera llena de magníficos viñedos y no menos interesantes productores que merecería un repaso por sí sola. Hoy hablamos de uno de los mejores viñedos de la AOC, el Premier Cru "Charmes", una viña de 30 ha colindante con Puligny-Montrachet, vinificado por un elaborador pequeño y familiar.

Un vino que no responde a los arquetipos vínicos de los procedentes de este viñedo, pues es un vino más elegante y mineral que graso y opulento. Ahora mismo está mostrando un portentoso equilibrio de registros y está pasando por una fase ideal de consumo. Sin duda un vino de lo más interesante por su calidad y trasparencia en la expresión del viñedo. Interesante elaborador.

Louis Latour Chassagne-Montrachet Morgeot 2002

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Louis Latour es uno de los más conocidos "negociants" de Borgoña, uno de los que más viñedos diferentes vinifica. Siempre se ha comentado que sus vinos blancos suelen tener una calidad superior a los tintos. Su principal problema es la quizá excesiva uniformidad presente entre sus vinos, que pueden estar faltos de esa expresión intrínseca que nos debe ofrecer Borgoña por zonas y viñedos.

Este es quizá un caso claro, ya que teóricamente procede de uno de los más conocidos Premier Crus de Puligny-Montrachet. Sin embargo el vino se muestra algo plano, carente de esa mineralidad y esa trasparencia que siempre esperas de los vinos de esta fabulosa AOC. Está bueno, pero no llega a lo que uno espera y más sabiendo que los precios no varían mucho con respecto a los de otros productores más prestigiosos.

Louis Jadot Beune Greves Les Clos blanc 2002

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Jadot en cambio, sí que está considerado entre los mejores "negociants" de Borgoña, quizá junto con Drouhin, destacando este más en los tintos y Jadot en los blancos. El vino en cuestión es un premier cru de la AOC Beune Greves, una AOC que no llega al prestigio de otras de la zona.

Este vino sí que nos recuerda más a lo que esperamos de un Meursault, un vino poderoso y graso, maduro, con mucha densidad y peso, pero siempre compensadas por una más que correcta acidez y una importante calidad de vinificación. Aún así, cierto es que no es uno de esos vinos que se beben con facilidad, puede llegar a cansar en una comida entera por ese exceso de cuerpo. Otro caso de vino con un precio muy por encima de lo que ofrece.

Arnaud Ente Puligny-Montrachet Les Referts 2002

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Teóricamente nos acercamos a los dos vinos más importantes de la cata. Arnaud Ente es uno de los más destacados discípulos de Coche-Dury, un grande de la Borgoña blanca y de Meursault en particular. El primer problema que nos encontramos es que una botella sufría el temido TCA, con lo cual tuvimos que repartirnos la restante entre todos. Porca miseria…

Y una pena, porque este sí que nos dio la sensación de vino de gran categoría, con una elegancia y una frescura mineral muy destacables, amén de una acidez muy fina. Un vino que trasparenta perfectamente su terruño y que nos ofrece unas placenteras sensaciones. No sé qué estilo tendrán sus Meursault, pero en este Puligny prima la elegancia y la finura sobre la fuerza y la opulencia, siendo un vino realmente encantador. Nos vamos igualmente a precios un tanto altos, pero aquí la calidad ya comienza a estar en consonancia. Un gran vino.

Bonneau du Martray Corton Charlemagne 2002

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Y finalizamos con uno de los grandes actores del teatro de la Borgoña Blanca. Hablar de Corton Charlemagne es hablar de un viñedo mítico, que la leyenda dice que entusiasmó al mismísimo emperador Carlomagno. Son unas 70ha y produce vinos con fama de corpulentos y poderosos y que aguantan muy bien el paso de los años.

Bonneu du Martray es sin duda el gran nombre asociado a esta prestigiosa AOC. Lo cierto es que una de las dos botellas presentaba esos alarmantes signos de oxidación prematura de los que hemos hablado. Decidimos ponernos una copa de cada y cierto es que la oxidada cada vez iba a peor. La otra mostró la calidad de un enorme vino, un maravilloso compendio de finura y potencia, de grasa y mineralidad, de estructura y ligereza. Sin duda un enorme vino, pero con estas posibles problemáticas encima…¿merece la pena arriesgarse? Yo si tuviera alguna botella la iría abriendo ya por si acaso, ya que más o menos puede comenzar a consumirse en este momento. Ah, y si la pueden abrir en mi presencia…mejor que mejor.

Está claro que si pudiera permitírmelos consumiría más Borgoñas blancos. Pero, y a pesar de que tampoco esta cata es significativa sobre una zona tan extensa en denominaciones y viñedos de calidad, está claro que por lo general estos vinos sucumben en el concepto de RCP ante otros como los riesling alemanes o los chenins/sauvignons del Loira.

El pasado viernes cenamos en casa una deliciosa ventresca de atún rojo con un Bassermann-Jordan Kirschenstück 2002, un vino que cuesta algo menos de la mitad del Bonneau de Martray. Y nos pareció incluso superior en calidad a este, especialmente en boca.

Hay que intentar beber todo lo que se pueda para aprender, pero cada vez lo tenemos más claro. Alemania y la riesling son nuestros favoritos. ¿Borgoña? Nos gustaría ir profundizando más en ella. A ver lo que se puede hacer…

Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)

lunes 25 de mayo de 2009

Champagne, Douro y Oporto: una completa jornada

El pasado día 19 de mayo vivimos en Madrid una de esas jornadas vinícolas que sin duda merece la pena ser reseñada por el buen nivel de muchos de los vinos catados y por supuesto, por poder juntarnos con todas esas personas que forman la familia del vino en la capital, amén de algunos conocidos procedentes de otros lugares de la geografía nacional. Dos importantes eventos coincidían en el día de autos, primero el VI Salón del champagne organizado por el Grupo Peñín y después la presentación “Los vinos del Douro y Oporto a su alcance” organizada por el Instituto dos Vinhos do Douro e Porto. Así pues, dos importantes eventos que vamos a intentar resumir de la forma más amena y esquematizada posible.

Comenzamos la jornada en el hotel Eurobuilding donde tuvo lugar el Salón del champagne. Puntuales a la cita y con todavía poca gente a primera hora nos encontramos con Joan Valencia y sus “chicos de Madrid” que nos ofrecieron probar los vinos de Billecart-Salmon. Ya hemos hablado en muchas ocasiones de esta fantástica maison, de la que además pudimos catar toda su gama en el pasado Vitis Vinifera. Pero siempre está bien poder repetir vinos, aunque en esta ocasión no llevaran sus más altos de gama. Aún así probamos un excelente Brut Reserve, uno de los mejores brut de base, su siempre equilibrado y versátil rosé y el excelente Cuvée Nicholas François Billecart 98, que sigue evolucionando en una carrera de grandeza que quién sabe donde podrá terminar. Enorme vino.

Capítulo aparte merece Egly-Ouriet. Este es quizá nuestro vigneron favorito en champagne junto con Selosse. La presencia de Francois Egly en el evento y el dinamismo de sus importadores en las traducciones simultáneas, hicieron de la cata de sus vinos el momento más destacable de la jornada. Así pues, desfilaron en nuestras copas el siempre convincente Premier Cru Vignes de Vrigny, el profundo y equilibrado Grand Cru Tradition, su curioso y vínico Brut Rosé, el Grand Cru Millesimé 99, todo un homenaje al estilo de la casa y por último su único Blanc de Noirs Grand Cru “Les Crayeres”, uno de los grandes Pinots del mundo, un champagne lleno de finuras y de matices. Uno de mis favoritos año tras año, incluso en este degüelle del 2009, con vinos exclusivamente de la tórrida añada 2003. Egly es un grande y ejerció como tal en este salón.

Baugette-Jouette es una pequeña casa de Epernay que no conocíamos y de la que catamos un Blanc de Blancs mineral, untuoso y con mucho estilo, que nos gustó mucho al igual que su Brut Rosé, en el que destacaba la frescura sobre el carácter vínico. Interesante productor. Cattier es otra casa con solera (fundada en 1763) conocida en especial por su viñedo Clos du Moulin. Probamos su gama básica que nos resultó muy convincente, sobre todo su Brut Antique, un vino con muy buenas hechuras al igual que su Brut Rosé, complejo y con cuerpo, una sorpresita en su categoría. Dos vinos sin duda a tener en cuenta.

Delamotte no suele faltar en este evento, aunque esta vez los de Vila Viniteca no llevaran consigo aquel enorme Blanc de Blancs 96 en mágnum que degustamos en el salón de hace dos años. Aún así catamos dos viejos conocidos como el simplemente correcto Brut básico y el mucho más convincente Blanc de Blancs, un vino que nos muestra la tipicidad de los vinos de la Côte des Blancs. Otras buenas sorpresas fueron sin duda los vinos de Gaston Chiquet y Coutier, aportados por L’Excellence.

Del primero destacamos dos magníficos vinos, un Blanc de Blancs de Aÿ, un Grand Cru más conocido por sus viñedos de Pinot Noir. Se trata de un vino con 8 años de crianza en rima y degollado en 2005. Rico, profundo, con mucha prestancia. Además probamos un Millesimé 2000, que nos confirmó el buen nivel de este productor. Y del segundo nos ofrecieron un Millesimé 2000 de Ambonnay, un Blanc de Noirs de estilo muy vínico y profundo, ofrecido a un precio más que ajustado. Realmente interesante.

Y si hablamos de precios ajustados y calidades más que decentes tenemos que hablar de Gimonnet-Gonet. Productor nacido de la unión de dos grandes familias de la Côte des Blancs, nos ofrece un Blanc de Blancs de magníficas hechuras, con la fruta, la mineralidad, la acidez y la cremosidad esperadas en un vino de Le Mesnil, a un precio realmente competitivo. Lavinia presentaba dos interesantes productores como Moncuit y Jacquesson. Del primero pudimos catar su cuvée Hugues de Coulmet blanc de blancs, otro de esos champagnes que nos da mucha calidad por un precio ajustado. De Jacquesson catamos su Cuvée 733, un vino clásico de champagne que siempre suele ofrecer un nivel más que aceptable.

Otro gran nombre en champagne es el de Louis Roederer. Nos sorprendió gratamente su Vintage 2003 por su buena acidez y su burbuja muy bien integrada. Rico, fresco y profundo, muy interesante. En cambio su gran estrella, el Cristal 2002, nos decepcionó un tanto. Todavía cerrado y hermético se le presume un gran potencial, pero está claro que un vino de tal fama y precio debe ofrecer mucho más aún estando en una fase de cerrazón evidente. Este vino sigue sin conquistarme del todo pese a su innegable calidad.

Mencionamos por último otra cuvée superior de una casa clásica, el Pommery Cuvée Louisse 1998 Muy especiado, profundo y vínico, nos pareció un champagne que cuando menos sí que responde por calidad a su nivel de precios.

Nos dejamos en el tintero una serie de productores como Heidsieck por haber probado recientemente toda su gama y algunos otros como Taittinger, Mumm o los de LVMH. Por cierto, de este gigante del lujo debemos destacar su desplante con los organizadores y el público. Estaba anunciada a bombo y platillo la presencia de Krug y Dom Perignon y por allí no se vieron ni por asomo. Sí estaban Veuve Cliquot, Ruinart y Moët, pero siempre con sus gamas más básicas. Suspenso para el gran grupo del lujo y el glamour.

La organización estuvo algo más seria con el asunto invitaciones y la afluencia no fue tan desbordada como el pasado año, pudiéndose catar sin excesivas apreturas. Quizá lo menos destacable fueron las copas, ya que Riedel ofreció sus copas “flauta” champagne, inadecuadas para catar correctamente este tipo de vinos. No entendemos como no llevaron las siempre versátiles “chianti”. En cualquier caso salimos contentos y satisfechos de esta cata y de los buenos momentos que pasamos en ella saludando a buenos amigos y acompañados por la que sin duda es nuestra bebida talismán.

Pero no finalizó la jornada en este punto. A media tarde nos dirigimos al Hotel Palace donde tenía lugar el Salón de los Vinhos do Douro e Porto. Nos sorprendió la relativa poca afluencia de gente, pero cierto es que entre dicho factor, la amplitud de la sala y la calidad de los vinos y bodegas comparecientes, el evento resultó toda una sorpresa. Así pues fuimos desfilando por los “stands” de nuestros productores preferidos y de algunos otros a descubrir.

Quinta do Crasto es sin duda un puntal cuando hablamos de Douro. Desde sus vinos más básicos a sus enormes gamas de viñedos seleccionados. Catamos primero un Branco 2008 con Rabigato como principal variedad, muy fresco y de cuidada acidez. El tinto Vinhas Vellas 2007 resultó un vino de gran frescura y profundidad, factores que llegan a su máxima expresión con el Vinha Mª Teresa 2007, un vino grande, profundo, que transmite unas importantes dosis de terroir y una cuidada elaboración. De los mejores tintos catados en el evento. Pero la sorpresa sin duda fueron sus Oportos, primero un equilibrado LBV 2004 de gran linealidad y muy sabroso y después un Vintage 2005 de gran clase, al que se le nota un gran viñedo por detrás, dentro de su indudable juventud. No teníamos dudas de la gran calidad de los Douros de este productor, pero sus Portos nos sorprendieron muy gratamente y nos parecen más que recomendables.

Otro grande del que ya hemos hablado en anteriores ocasiones es Niepoort. De sus Douros catamos un Vertente 2006 y el Redoma 2006, vinos de diferentes características, más ligero y elegante el primero y más “Douro” el segundo, siempre respondiendo a los elevados niveles de calidad que ofrece su creador. La pena es que los de Vila no aportaron muchos más vinos de interés, siendo un elegante Tawny de 20 años el Oporto más destacable que presentaron.

Un Douro que nos convenció sobradamente por su clasicismo perfectamente interpretado es el Casa Ferreirinha 1996, el segundo vino del mítico Barca Velha. Elegante, distinguido y muy redondo, un vino sin duda muy placentero que ofrece unos registros muy diferentes al resto.

Otros tintos que nos convencieron sobradamente fueron el Quinta do Vale Maria 2007, con un punto rústico y una acidez muy viva, el CV 2007 de Cristiano Van Zeller, vino serio, con un muy buen trabajo de madera y gran calidad de uva, el Quinta da Costa 2005 de Lavradores de Feitoira, otra muestra de vino muy bien elaborado, el Meruge 2005 del mismo productor, un vino de un solo viñedo al que se le notaba una ligera carga de madera nueva todavía y sobre todo el Poeira 2007, quizá el mejor tinto que probamos en la feria, un vino enorme, profundo, con terroir, con elegancia, con distinción. Un vino sin duda a tener en cuenta por su gran calidad, una sorpresa de primer nivel. De Lavradores de Feitoira catamos igualmente un más que interesante Sauvignon Blanc 2008, muy fresco, elegante y mineral, que nos recuerda más a lo que viene del Loira que a lo que hay en la más cercana Rueda.

Centrándonos de nuevo en los Oportos un valor siempre seguro es Taylor’s. Probamos de la completa selección que aportaron un Tawny de 20 años muy clásico y equilibrado, con las características que siempre esperas de estos vinos. Otro clásico de la casa que mantiene el nivel es el Vintage Quinta do Vargellas 1998, un single quinta vintage que comienza a poder disfrutarse. Y cerramos con el Vintage 2003, uno de los grandes vintages sin duda, que en la tórrida añada nos muestra una enorme profundidad frutal y mineral que sin duda llegará a ser un gran vino con los años de botella que indudablemente necesita.

Ferreira es otro de los nombres importantes de Oporto. De su interesante gama catamos el Tawny de 20 años, muy elegante y perfectamente delineado, con longitud y mucha personalidad. También nos convenció su LBV 2000, en especial por su clasicismo y equilibrio de registros. Finalizamos con el Vintage 2000, que probablemente esté pasando por ese período de cerrazón que tienen siempre los Vintages, pero que dentro de esa austeridad nos muestra el gran vino que hay debajo de ella.

Del Grupo Sygminton (Dow’s, Graham’s y Churchill’s) se presentó exclusivamente la última de la que pudimos catar el Tawny de 20 años, quizá algo más alcohólico que los anteriores, pero mostrando siempre un importante nivel y un muy bien elaborado LBV 2002, accesible y siempre equilibrado.

Adriano Ramos Pinto presentó sus siempre magníficos Tawnys, en especial los de 20 y 30 años. Este último es un compendio de finura y complejidad que sin duda podemos emparentar con algunos olorosos VORS jerezanos, aunque obviamente con sus características diferenciadoras y enriquecedoras.

Y por último catamos la completa gama de vinos que llevó consigo Dalva, una casa que sin estar entre las grandes de Oporto, sí que presentó una gama de vinos viejos más que interesante, con una serie de colheitas de enorme interés. Entre estos últimos catamos sendos Colheitas del 52 y del 63, embotellados en exclusiva para el evento. Dos vinos enormes, llenos de encanto, complejidad, suavidad y equilibrio, en especial el primero. Estos Portos viejos, aun sin proceder de una de las grandes casas, se encuentran sin duda entre los grandes vinos mundiales. Un enorme colofón sin duda a una jornada de las que no se olvidan.

En cuanto a los vinos del Douro, especialmente los tintos, hay que destacar la cada vez mejor calidad media de las elaboraciones. Viñas viejas, selección de uva y buen trabajo con la madera son el santo y seña de la calidad de muchos de estos productores. Ojala vaya cundiendo el ejemplo por el otro lado de la frontera lusa. Y esto lo comento principalmente, porque la jornada anterior nos acercamos al salón de los vinos de Toro. Nihil novum sub sole. O lo que es lo mismo: nada destacable.

A seguir bebiendo.

Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau

(EuSaenz)